Explosiones en Teherán: los escenarios de un ataque de EEUU en Irán, según el exdirector de la CIA
La cuestión ahora es si el ataque se quedará en eso o si, en las próximas horas, veremos que una mayor operación que podría desatar una guerra regional, con Israel y las milicias chiíes a la cabeza
Mural contra Israel y Estados Unidos en Teherán. (EFE/Abedin Taherkenareh)
Desde hace seis semanas, todos los ojos están fijos en Irán ante la probabilidad cada vez mayor de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ejecute un ataque contra el gobierno islamista. En estos últimos días, las delegaciones estadounidenses e iraníes se han reunido hasta en tres ocasiones para abordar las negociaciones nucleares, en las que Estados Unidos demanda el completo desmantelamiento del programa nuclear iraní, sin éxito.
Trump ya ha amenazado en distintas ocasiones al Gobierno de los ayatolás con que pasarían "cosas muy malas" si no hay acuerdo. A pesar de que el país mediador, Omán, ha asegurado que existen "progresos significativos", Trump ha aclarado que "no está muy contento" con Irán y mantiene el mayor despliegue en la región de Oriente Medio en un movimiento que, a todas luces, pretende ser una intimidación o un elemento de presión dirigido a que el Gobierno de los ayatolás ceda.
Esta presión se ha materializado ya este sábado con un ataque —de momento no queda claro el alcance o la extensión— combinado con Israel contra varios objetivos en Teherán. Según los vídeos disponibles y geolocalizados, las explosiones se concentran en la calle Pasteur, sede de la oficina presidencial y el Consejo de Seguridad Nacional iraní, así como en los alrededores de la residencia del líder supremo, el ayatolá Jamenei, y la Asamblea de Expertos (órgano que se encarga de decidir el siguiente ayatolá). Este tipo de objetivos, aunque se desconoce el alcance de su éxito, apuntan a un intento israelí de perturbar el mando y control en Irán.
La cuestión ahora es si el ataque se quedará en eso o si, en las próximas horas, veremos que una mayor operación que podría desatar una guerra regional, con Israel y las milicias chiíes a la cabeza.
"Hace poco [la mañana del sábado], el Ejército de EEUU comenzó una importante operación de combate militar en Irán", ha informado el presidente de EEUU, Donald Trump, en un vídeo publicado en sus redes sociales. "Nuestro objetivo es defender a la población estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo vicioso de gente muy dura y terrible", indicó. "Sus actividades amenazantes ponen directamente en peligro a Estados Unidos, a nuestras tropas, a nuestras bases en el extranjero y a nuestros aliados en todo el mundo", dando al traste con cualquier intento de negociación.
David Petraeus, exdirector de la Central Intelligence Agency y responsable de la misión Surge en Irak, planteó en una entrevista con Foreign Policy los tres posibles escenarios de ese ataque, que veremos desarrollarse en directo este fin de semana.
Escenario 1: ataque de demostración
Una primera opción, según Petraeus, sería un ataque limitado. Con esto, Estados Unidos pretendería forzar a Irán a ceder a las demandas de Estados Unidos. El documento en el que se han basado las negociaciones nucleares tiene como base que Teherán se comprometa a no enriquecer uranio durante tres años y, posteriormente, a limitar el nivel de enriquecimiento a menos del 1,5%. Además, su actual reserva de uranio altamente enriquecido —unos 440 kilos al 60%— sería transferida a un tercer país, aún por determinar.
El marco negociador, sin embargo, va más allá del ámbito nuclear. Washington exige también que Irán deje de transferir armas y tecnología militar a sus aliados regionales no estatales, en alusión directa a Hezbolá y a las milicias chiíes presentes en Irak y Yemen. Teherán, por su parte, se comprometería a no iniciar el uso de misiles balísticos, algo que es poco probable que ocurra porque, para los ayatolás, suponen su principal garantía de supervivencia.
Al hacer un ataque limitado, más como una demostración de fuerza, el objetivo sería enviar una "señal inequívoca de capacidad destructiva", pero sin tener que desencadenar de inmediato una guerra regional. Este tipo de operación, según el exdirector, podría incluir el lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk desde buques en el Golfo, acompañado de ciberataques y acciones de guerra electrónica. El mensaje es que si Irán no acepta restricciones —como la reducción del alcance de sus misiles balísticos a unos cientos de kilómetros —, el siguiente paso será mucho más contundente.
Escenario 2: ataque de "decapitación"
Una alternativa más arriesgada sería un intento de "decapitación" del régimen. Un escenario que, siempre según Petraeus, podría basarse en ataques dirigidos contra el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y la cúpula militar. En ese caso, llegaría el turno de los bombarderos furtivos B-2(empleados ya en junio del año pasado contra las bases nucleares) que utilizarían munición antibúnker contra las instalaciones subterráneas identificadas previamente por la inteligencia estadounidense e israelí.
Es el escenario que se dibuja más posible por el momento, según la información disponible la mañana del sábado.
Sin embargo, Petraeus advierte que esto no supondría el desmantelamiento del sistema político de los ayatolás. "Es un régimen enorme. No es solo la policía, que es muy robusta", añade el exdirector en la entrevista. "Son las fuerzas de protección del régimen del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea". Además, Irán dispone de la milicia Basij, con sedes nacionales, provinciales, distritales y municipales, y se trata de cientos de miles, quizá más de un millón, esencialmente "matones armados con porras que dispararán contra la gente. Y aún no vemos grietas", lamenta.
Hasta el momento no se vislumbra ninguna figura clara dentro del sistema que se esté desmarcando del régimen con capacidad real para arrastrar a otros sectores. El hijo del Sah, Reza Pahlavi, —una de las pocas opciones— parece haberse erigido más como un referente simbólico de rechazo al Gobierno de los ayatolás que como una alternativa política real o estructurada que suponga un cambio.
En este escenario, el margen de reacción iraní sería limitado, pero no inexistente. Desde el lanzamiento de misiles de crucero hasta su impacto podrían transcurrir cerca de 30 minutos, tiempo suficiente para que las autoridades iraníes activen protocolos de emergencia y se refugien en complejos fortificados. Desde hace días los hospitales de Israel ya se están preparando para cualquier situación de emergencia, como también ocurrió durante la guerra de los 12 días entre Israel e Irán.
En esa misma guerra, Israel descabezó a varias de las principales figuras del alto mando militar del país y a parte de sus científicos nucleares en una operación sin precedentes que se habría producido con el apoyo de la inteligencia del Mossad y la Unidad 8200, la mayor unidad del ejército israelí.
Escenario 3: campaña sostenida
El escenario más amplio contempla una campaña prolongada para desmantelar la capacidad de represalia iraní. El general insiste en que, si Washington optara por una operación a gran escala, debería priorizar la neutralización de las capacidades de represalia iraníes, que considera el riesgo "más catastrófico". No obstante, recuerda que Estados Unidos no cuenta necesariamente con el mismo acceso a bases regionales que en conflictos anteriores. Los Estados del Golfo, explica, han mostrado reticencias, ya que, aunque están a favor del debilitamiento de Irán, según el general, temen las consecuencias de un eventual colapso del régimen, desde flujos masivos de refugiados hasta la exportación de extremismo.
En el plano de inteligencia, Petraeus asegura que se está realizando un esfuerzo conjunto que engloba inteligencia humana, de señales, cibernética, de fuentes abiertas y geoespacial y que continúa habiendo un intercambio constante de inteligencia entre Washington y Tel Aviv. También existe cierta incertidumbre sobre lo que cualquier acción militar podría significar para la región en general, ya que Teherán podría tomar represalias contra las naciones aliadas de Estados Unidos en el Golfo Pérsico o contra Israel.
En el ámbito económico, los precios del petróleo han subido en los últimos días y el crudo Brent ronda ahora los 70 dólares por barril. Además, en la última ronda de negociaciones, Irán afirmó que había interrumpido brevemente el tráfico en el estrecho de Ormuz, la estrecha entrada al golfo Pérsico por la que pasa una quinta parte de todo el petróleo comercializado, por lo que podría amenazar con su cierre en caso de que EEUU decida dar un paso más allá.
Desde hace seis semanas, todos los ojos están fijos en Irán ante la probabilidad cada vez mayor de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ejecute un ataque contra el gobierno islamista. En estos últimos días, las delegaciones estadounidenses e iraníes se han reunido hasta en tres ocasiones para abordar las negociaciones nucleares, en las que Estados Unidos demanda el completo desmantelamiento del programa nuclear iraní, sin éxito.