Es noticia
Cuba se está poniendo "de pinga" y solo sobrevive gracias a la ayuda de la diáspora
  1. Mundo
LA RESPIRACIÓN ASISTIDA DE LAS REMESAS

Cuba se está poniendo "de pinga" y solo sobrevive gracias a la ayuda de la diáspora

Mientras EEUU prohíbe la entrada de migrantes, la diáspora cubana no para de crecer en países como España. Para ayudar a sus familias, utilizan redes clandestinas de remesas que no pagan impuestos ni aquí ni en la isla

Foto: Aeropuerto José Martí de La Habana.
Aeropuerto José Martí de La Habana.
EC EXCLUSIVO

"Vía Bizum a España. (Símbolo de prohibido) No poner nada referente a CUBA", comienza uno de los mensajes-formulario que los cubanos en la diáspora deben rellenar por WhatsApp para enviar dinero a sus familias en la isla. “(Símbolo de prohibido) No poner comentarios. Si el sistema obliga, escribir únicamente: ENVIADO. Si incumple pierde parte del dinero o la totalidad”. Quien envía este mensaje es una chica que se encuentra en Cuba y es la “asistente” del jefe del negocio que vive en Miami. Él tiene 26 años, ella 22, y este 14 de febrero tenían demasiadas órdenes que tramitar, por lo que no sabían cuándo las familias recibirían el dinero. Son la vía más rápida y barata para ayudar a los familiares en Cuba.

Estos jóvenes forman parte de una extensa red de tráfico de remesas que introducen decenas de millones de dólares en la isla cada mes, y que ahora ya sufren las consecuencias de la escasez de combustible. Sus métodos clandestinos funcionan al margen del sistema financiero cubano y tampoco pagan impuestos en los países emisores, pero son casi la única vía para que la población de la isla reciba dólares o euros en efectivo, las divisas que desde hace años se han tragado a la moneda local. Dichas redes están ahora mismo en plena expansión por países de Latinoamérica o Europa debido a la dispersión de la diáspora cubana, pero la paralización del transporte interno en la isla ha ralentizado sus operaciones.

Si los cubanos utilizasen las obsoletas pasarelas del régimen para enviar las remesas, este se quedaría con las divisas y entregaría a los familiares un peso cubano, la moneda más devaluada del mundo en 2025. “Los migrantes suelen enviar una parte de sus ingresos en remesas para apoyar a sus familias en Cuba”, reseña una tesis doctoral de la Universidad de Massachusetts sobre las remesas cubanas desde España y EEUU. “Este apoyo financiero es particularmente significativo para Cuba, donde las remesas constituyen la segunda fuente más importante de ingresos extranjeros después de la exportación de servicios profesionales (brigadas de médicos enviadas por el régimen en condiciones de semiesclavitud a decenas de países)”.

Como las remesas son tan importantes para la isla, quienes las tramitan suelen mantener lucrativos negocios. Hoy cunde el nerviosismo porque no saben cómo van a “meter más efectivo” en la isla. “Yo empecé con esto desde que vivía en Cuba, porque como ya no había ni Western Union ni nada para enviar dinero en metálico, que es lo que la gente quiere, vi que había una oportunidad de negocio”, cuenta a El Confidencial bajo condición de anonimato el joven, que vive en Miami desde 2022. “Un tío mío recibía el dinero de los clientes emisores en EEUU y yo entregaba las remesas a Cuba. En aquella época (2020-2021) ganábamos mucho porque cobrábamos 130 dólares a cada cubano en EEUU para entregar 100 a sus familiares dentro de la isla. Ahora no ganamos tanto, las cosas han cambiado mucho”.

“No tenemos combustible para repartir las remesas”

Este joven vive solamente de su “emprendimiento”, pero lo sostiene de forma rudimentaria y con altos riesgos, porque Cuba no forma parte del sistema financiero internacional. “Yo tengo dos bancos (montos de dinero en metálico), uno en Cuba y uno aquí. Quienes quieren mandar una remesa me lo pasan a mis cuentas de aquí y yo aviso a mi gente en Cuba para que lo entreguen allá. Para tener dinero en metálico en Cuba envío equipos y otros productos que vendo en dólares y que están demandados allí, como las baterías recargables que la gente compra para sobrevivir a los apagones en sus casas. El problema es que con todo esto que está ocurriendo con el combustible se está complicando mucho enviar cosas y, por ende, meter el dinero en Cuba. Tampoco tenemos combustible para repartir las remesas en motos o coches, como hacíamos hasta hace poco”.

En EEUU existen agencias y empresas que envían remesas a Cuba, pero muchos emigrados rehúyen de sus servicios porque saben que muchas están relacionadas con el régimen. “Cuando descubrí eso, comencé a enviarle dinero a mi madre a través de estas personas particulares que tienen sus propias redes”, cuenta a este diario un médico cubano de 30 años que prefiere mantener el anonimato. “Algunos te dan a escoger en qué moneda entregar a tu familia el dinero. Funcionan muy bien. Yo paso todo el día escondiéndome en la calle para que no me agarre el ICE, y no tengo tiempo para ir a una oficina. Con estos chicos todo es por WhatsApp y son muy rápidos”.

Foto: cuba-coches-pobreza-insalubridad

Otro joven cubano consultado por El Confidencial y residente en España explica por qué decidió dejar el negocio de enviar dinero a Cuba. “Me salí cuando el IRS (Servicio de Impuestos Internos de EEUU) multó a mi socio, que operaba desde Miami con 20.000 dólares. Como yo recogía euros, tuve miedo y me salí. Como regla para evitar el lavado de activos, si tú recibes dinero y lo envías a Cuba, debes tener licencias especiales, que tanto en EEUU como en España solo la han obtenido empresas muy específicas como Cubamax, por eso nosotros operábamos al margen de la ley. Para evitar ser detectados, el método más empleado es registrar una empresa, usarla solo seis meses y luego abrir otra. Eso está en el aire completamente. Yo tengo una vida en este país, por eso no quise arriesgarme de esa manera”.

La empresa que menciona es la única que ha sido autorizada expresamente por el régimen cubano para entregar remesas en efectivo dentro de la isla. En su página web vende muchos productos de primera necesidad y este San Valentín sorteó una motocicleta de 150CC entre sus clientes. Durante años ha sido cuestionada por sus vínculos con el régimen y los políticos cubanoamericanos (hay cinco congresistas y un senador con ese origen) acaban de exigirle a la Administración Trump que prohíba los negocios de esta empresa con La Habana. Ellos saben que la economía cubana (con un PIB contraído un 11% en el último lustro) apenas se sostiene gracias a las remesas, y por eso solicitaron la suspensión de todos los envíos y hasta de los vuelos entre EEUU y la isla. Creen que esa vuelta de tuerca sería la gota que colmaría el vaso, junto al cerco impuesto por Trump.

Debido a las circunstancias financieras en las que se desenvuelve la economía cubana a escala internacional, es prácticamente imposible rastrear cuánto dinero entra a Cuba en forma de remesas. Años o décadas atrás, cuando Western Union operaba en casi todos los rincones de la isla y estos flujos clandestinos de dinero apenas existían, también era muy difícil saber cuánta divisa entraba. Para el régimen cubano, esta inyección de liquidez siempre ha sido un mal necesario y jamás se ha interesado en estimularlas, ni ha resaltado el papel que juegan en el día a día de la isla.

Foto: cuba-destino-caribe-ko-se-van-turistas-cierran-hoteles

“Yo prefiero no hablar de los números que manejo, pero sí te puedo asegurar que cada mes entran decenas de millones”, explica el joven que no daba abasto con su negocio este 14 de febrero. “Solamente a Matanzas, la provincia en la que más remesas reparto, entran entre 15 y 20 millones de dólares cada mes, según las operaciones que yo rastreo con mis colegas, porque como yo hay un montón de personas haciendo esto. De hecho, mis mayores ganancias son las remesas al por mayor. Cobro comisiones a otros pequeños distribuidores dentro de Cuba para moverles el dinero, porque no todos saben meter en Cuba el dinero que tienen aquí. Nosotros somos los que sabemos cómo está la cosa en Cuba, porque al ver las fluctuaciones del volumen de remesas o de mercancías, vemos que esto de la falta de combustible ha golpeado duro”.

Los cubanos siempre encuentran la manera de resolver situaciones complicadas y el trasiego de remesas es una de ellas, explica Íñigo Moré, un analista español especializado en relaciones internacionales, economía y migraciones. “El problema es que hay mucha opacidad y un déficit histórico de estadísticas que impide saber cuán importantes son estos ingresos para la economía cubana. Apenas existe información oficial actualizada y la que hay es antigua y está incompleta. Lo que se ha publicado por parte de organismos internacionales son estimaciones que hablan de unos 2.000 millones de dólares al año, pero en mi opinión son bastante más, porque las remesas se han diversificado. Ya no entran solamente en forma de dinero, sino como compras de alimentos o de recargas telefónicas. Se trata de remesas en formato delivery que no están muy reguladas ni documentadas”.

Esas tiendas online que menciona Moré están vinculadas o apadrinadas por el régimen y son una de las pocas vías que tienen los cubanos para comprar los llamados “combos de comida” para las familias. “Al final lo que enviamos son limosnas”, lamenta el médico cubano consultado por este diario. “Solo matamos el hambre de nuestras familias de manera momentánea y a la semana siguiente se quedan sin nada. Los vecinos de mi madre en Cuba a veces pasan días sin probar un trozo de carne. Como la gente cocina con leña en plena calle debido a la falta de electricidad, mi madre me cuenta que Cuba huele a carbón y miseria”.

"Son limosnas, matamos el hambre de nuestras familias de manera momentánea"

Moré aclara que las remesas hacia Cuba mantienen una gran diferencia con respecto a las de otros países de LATAM, y es que no se convierten en capital de valor para sus receptores. “Los cubanos no suelen emplear este dinero que reciben para invertirlo en un negocio o en un bien de alto valor, porque tienen que destinarlo a comer y sufragar sus necesidades básicas. Además de que, por las mismas trabas que impone el régimen, invertir y emprender allí dentro es muy complicado”.

La diáspora creció y las remesas también

En la misma medida en que crecieron la escasez y los precios de los alimentos e insumos básicos desde la crisis económica que arreció con la pandemia, aumentaba la cantidad de personas que salían de la isla y se convertían en potenciales emisores de remesas. Cuando el régimen de Daniel Ortega eliminó el requisito de visado para los cubanos a finales de octubre de 2021, comenzó la crisis migratoria más grande de la historia de Cuba, que ya ha sido expuesta por este diario en varios reportajes. El régimen reconoció un éxodo de poco más de un millón de cubanos, pero estimaciones independientes cifran esta nueva diáspora en casi tres millones, lo que implicaría que en 2024 quedarían apenas ocho millones de habitantes en la isla.

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se eliminó la posibilidad de llegar a ese país por su frontera sur, pero la economía cubana sigue mal y la población no para de salir de la isla. Se van como pueden a donde pueden, como muestra el siguiente gráfico.

Una de las principales alternativas ha sido España, porque, aunque el pasaporte cubano no permite entrar a la Unión Europea ni como turista, cientos de miles de cubanos han obtenido la nacionalidad española gracias a la Ley de Memoria Democrática. Otros han venido a través de visas de estudios, y algunos llegan a España y a otros países europeos por vías irregulares: cruzando fronteras después de volar a países cercanos como Serbia.

En América Latina también se han popularizado otros destinos migratorios alternativos como Brasil (su colonia de cubanos es una de las más crecientes), Costa Rica, Guyana, Uruguay o México. Este último albergó a miles de cubanos que quedaron allí varados después de haber iniciado su travesía en Nicaragua y tener cerradas las puertas de entrada a EEUU. Uruguay, el pequeño país sudamericano conocido como "la Suiza de América", ha tenido que modificar sus propias leyes para poder enfrentar la avalancha de cubanos que ha recibido en los últimos años.

Foto: tramites-espanoles-descendientes-latinoamerica
TE PUEDE INTERESAR
Colas en América para hacerse español antes de octubre: "Ahora hay más prisa que nunca"
Alfredo Herrera Sánchez Datos: José Ramón Pérez

Tanto desde LATAM como de Europa, los cubanos siguen creando sus respectivas nuevas redes de contrabando de remesas. “Yo mando 2.000 pesos uruguayos (40-45 euros) todos los meses para mis padres en Cuba, y mi esposo hace lo mismo para sus padres”, explica a este diario desde Montevideo María*. “Eso les alcanza para comer al menos el plato fuerte, comprar algún medicamento en el mercado negro (no hay medicamentos en las farmacias), buscar una bolsa de leche en polvo (no hay leche líquida en Cuba), algunas viandas y ya se acabó el dinero”.

Esta cubana de 56 años emigró en 2023 a Uruguay cruzando gran parte de Sudamérica en autobuses después de volar a Guyana. Ahora trabaja en una residencia de ancianos y envía el 10% de su salario a su familia en Cuba. “A fin de mes me queda muy poco de mi salario, pero si no ayudo a mis padres, se mueren de hambre. Como los bancos de Uruguay no pueden operar con los cubanos, estos envíos los hacemos a través de cubanos que se dedican a eso aquí. Gracias a ellos puedo ayudar a mi familia”.

La vulnerabilidad en la isla no solo alcanza a adultos mayores como los padres de María, hasta los jóvenes profesionales que todavía quedan allí dependen de sus familias en el exterior para sobrevivir. Fernando*, un joven de la provincia de Matanzas con un grado en Alimentos, tuvo que abandonar su trabajo como jefe de calidad en una empresa estatal que casi ha desaparecido, para aprender el oficio de panadero y comenzar a trabajar en una de las empresas públicas de gestión privada que produce bollería para los hoteles de Varadero.

"Compramos un saco de arroz y otro de frijoles, por si acaso. Esto se está poniendo de pinga"

“Mi hermana y mi madre viven en Uruguay y gracias al dinero que ellas me mandan de vez en cuando puedo salir alguna que otra vez a comer con mi novia a algún sitio, porque lo que gano haciendo pan apenas me da para sostenerme con lo imprescindible aquí”, explica el joven de 29 años. “Ese dinero mi familia me lo mandaba con gente que tenía sus mensajeros aquí y venían en un motor hasta mi casa y me lo entregaban en la mano, pero ya no vienen por la falta de gasolina. Como casi no hay turismo y los hoteles están más vacíos aún con esto de la crisis del combustible, tengo muy poco trabajo. La gente aquí está como loca acaparando lo poco que hay, porque nadie sabe en qué va a terminar esta situación. Vivo con mi novia y mis suegros y ya compramos un saco de arroz y otro de frijoles, por si acaso. ¡Esto se está poniendo de pinga [muy mal]!”.

*Nombre cambiado a petición de la fuente para proteger su identidad

"Vía Bizum a España. (Símbolo de prohibido) No poner nada referente a CUBA", comienza uno de los mensajes-formulario que los cubanos en la diáspora deben rellenar por WhatsApp para enviar dinero a sus familias en la isla. “(Símbolo de prohibido) No poner comentarios. Si el sistema obliga, escribir únicamente: ENVIADO. Si incumple pierde parte del dinero o la totalidad”. Quien envía este mensaje es una chica que se encuentra en Cuba y es la “asistente” del jefe del negocio que vive en Miami. Él tiene 26 años, ella 22, y este 14 de febrero tenían demasiadas órdenes que tramitar, por lo que no sabían cuándo las familias recibirían el dinero. Son la vía más rápida y barata para ayudar a los familiares en Cuba.

Cuba Dinero negro Pobreza
El redactor recomienda