"Carne de cañón" en Ucrania: varios países africanos piden a Putin que deje de mandar a sus nacionales al frente
Un informe realizado por la organización INPACT recopila al menos 1.471 casos de hombres africanos sirviendo en la primera línea de fuego del Ejército ruso
Clinton Mogesa murió a los 29 años cuando luchaba por Rusia. (Servicio de Inteligencia de Ucrania)
Desde el inicio de la invasión a gran escala en Ucrania, el reclutamiento de mercenarios africanos por parte de Rusia se ha intensificado hasta convertirse en un secreto a voces. Son múltiples las plataformas que el Kremlin ha habilitado para facilitar el ingreso en sus tropas de ciudadanos de distintos países de África que quieran luchar, por afinidad al Kremlin o rechazo a Occidente, en la guerra en Ucrania. Otras, en cambio, prometen becas de estudios o trabajos falsos y, una vez los interesados se encuentran allí engañados, se ven obligados a luchar en el frente.
Independientemente de cuál ha sido el motivo de la movilización por parte de los africanos, los gobiernos occidentales han advertido en múltiples ocasiones sobre el peligro que supone este tipo de reclutamiento. El secretario de Defensa británico, John Healey, aseguró esta semana que, a menudo, estos ciudadanos "son reclutados con falsas promesas y obligados a alistarse bajo presión, sin darse cuenta necesariamente de que están destinados a la máquina de carne rusa en el frente de Ucrania".
Mykhailo Fedorov, ministro de Defensa ucraniano, comunicó al respecto que este alistamiento es un síntoma del aumento de las bajas rusas y de la desesperación del Kremlin por engrosar sus líneas de combate. A pesar de que los muertos rusos continúan siendo un baile de cifras, estudios como el de Mediazona —en colaboración con el servicio ruso de la BBC— y voluntarios estiman que al menos 177.000 rusos han muerto en la guerra.
Por esta razón, advirtió, Rusia se está viendo obligada a depender de miles de combatientes extranjeros, incluyendo ciudadanos de Nigeria, Senegal, Togo o Sudáfrica, entre otros. En África, concretamente, se estima que el Kremlin ha logrado reclutar a ciudadanos de 36 países africanos, según los datos ofrecidos por el servicio de la inteligencia militar de Ucrania (GUR).
"Los reclutadores rusos son más activos en países pobres de África, América del Sur y, especialmente, Asia Central. Rusia no busca oficiales extranjeros ni especialistas para comandar unidades, operar equipos complejos o planificar operaciones en los cuarteles generales", aseguran fuentes del GUR a El Confidencial. "Lo que necesitan son tropas de asalto, y todos los soldados extranjeros son asignados a unidades de asalto", añaden.
"El principal problema para estos soldados ni siquiera es la baja calidad del entrenamiento, sino la barrera del idioma", sostienen. "La mayoría no habla ruso, y los comandantes rusos generalmente no hablan sus lenguas nativas ni inglés. La mala comunicación en un campo de batalla moderno —con grandes zonas grises y uso masivo de drones— conduce a pérdidas significativas de personal".
Un informe realizado por la organización INPACT —en colaboración con el proyecto ucraniano Khochu Zhit (Quiero Vivir)— va más allá y recopila al menos 1.471 casos de hombres africanos sirviendo en la primera línea de fuego del Ejército ruso con contratos firmados entre el 1 de enero de 2023 y el 5 de septiembre de 2025. De estos, se estima que al menos 300 murieron pocos días después de llegar a Rusia, pero advierten que podrían ser muchos más a los que no han podido tener acceso.
🔥Foreign mercenaries fill russian ranks: Bloomberg/UK Defense Secretary John Healey report Russia increasingly relies on deceived foreign fighters from India, Pakistan, Nepal, Cuba, Nigeria, Senegal— + ~17,000 DPRK troops—as losses outpace recruitment by thousands monthly
"Una característica paradójica de Rusia y su ejército es que los comandantes rusos tratan con igual crueldad tanto a sus propios soldados como a los extranjeros", indican fuentes del GUR. "En los llamados 'ataques de carne de cañón', mueren en grandes números tanto rusos como combatientes extranjeros". La propagandista rusa, Anastasia Kashevarova, confesó que "la esperanza de vida promedio de un soldado ruso contratado oscila entre varias semanas y un mes", indican.
El factor decisivo es la sección del frente donde se llevan a cabo las operaciones de combate. Si un extranjero termina en una unidad que no participa en asaltos activos en un momento determinado y tiene la tarea de mantener posiciones, sus posibilidades de sobrevivir son significativamente mayores que las de quienes son enviados a atacar en los puntos más críticos. Sin embargo, si eres un soldado de asalto cerca de Pokrovsk o Chasiv Yar, la nacionalidad no importa. "Seas ruso o cubano, la probabilidad de morir es extremadamente alta", lamentan.
Las razones que empujan a muchos de estos africanos hasta las líneas del frente son los incentivos económicos y las promesas de ciudadanía que el Kremlin les asegura. "La campaña está construida alrededor de un buen salario y la posibilidad de cambiar de vida", sostiene Vincent Guaido, cofundador de la organización INPACT, en conversaciones con El Confidencial. "El reclutamiento funciona como una vía de escape de la falta de oportunidades en países africanos", indica.
"Al inicio, Rusia negó la presencia de africanos en sus filas, pero hoy es una realidad que todo el mundo conoce. La tipología de estos reclutas registra una tasa de mortalidad muy alta, alrededor del 22%, y se utilizan para mantener la masa crítica necesaria para sostener el esfuerzo bélico en Ucrania", afirma.
Reacción de los gobiernos africanos
Por ello, varios gobiernos africanos se han visto obligados a reaccionar para salvar la vida de sus ciudadanos. Hace apenas unos días, Sudáfrica emitió un escueto comunicado en el que afirmaba haber hablado directamente con el presidente ruso, Vladímir Putin, para iniciar el "proceso de repatriación de los sudafricanos que combaten junto a las fuerzas rusas en Ucrania".
El objetivo es intentar salvar la vida de los 17 sudafricanos que, según sus estimaciones, se encuentran actualmente luchando en las filas rusas ante la posibilidad —cada vez más alta— de que puedan ser una baja más de las filas rusas.
Esta es la primera vez que Sudáfrica emite un comunicado hablando abiertamente de un problema que lleva cerniéndose sobre los jóvenes africanos desde el inicio de la invasión rusa a gran escala.
Los ejemplos se cuentan por varios. Ya en diciembre del año 2025, el mismo Gobierno sudafricano comunicó que había desmantelado una red y acusado a cinco personas de reclutar directamente a combatientes para el ejército ruso, entre ellas Nonkululeko Patricia Mantula, una conocida presentadora de radio en el país. La noticia saltó apenas unos días después de que Duduzile Zuma-Sambudla, hija del expresidente sudafricano Jacob Zuma, dimitiera del Parlamento tras ser acusada de facilitar el reclutamiento de varios hombres para el ejército ruso, cargos por los que ahora se enfrenta a un juicio.
Togo fue uno de los primeros países africanos en denunciar este tipo de reclutamientos después de que varios de sus nacionales fueran capturados en Ucrania, incluidos estudiantes que habían llegado a Rusia con becas. Fue el propio Ministerio de Exteriores de Togo el que confirmó que sus ciudadanos habían sido engañados con promesas de educación y empleo. Acto seguido, emitieron un comunicado instando a los jóvenes a desconfiar de ofertas rusas "demasiado buenas para ser ciertas". Señalaron, además, que se encontraban trabajando con socios para ayudar a los afectados.
En el año 2022, Zambia exigió explicaciones por la muerte de uno de sus ciudadanos en el frente, cuando supuestamente debía estar cumpliendo condena en Rusia. El fallecido, identificado como Lemekhani Nathan Nyirenda, de 23 años, era estudiante de ingeniería nuclear en el Instituto de Ingeniería Física de Moscú. Sus estudios estaban financiados por el Gobierno zambiano. En 2020, Nyirenda fue condenado a nueve años y seis meses de prisión por tráfico de drogas y cumplía condena en la prisión de seguridad media de Tyer, en las afueras de Moscú.
Prisioneros capturados por el Ejército ucraniano. (Cedida)
A finales de 2025, la BBC informó de que Kenia estaba ejecutando directamente redadas policiales para frenar salidas hacia Rusia a través de redes de trata de personas. En los últimos días, Nigeria también ha emitido una advertencia sobre lo que han descrito como un "reclutamiento ilegal" de sus ciudadanos para luchar en Ucrania. El comunicado por parte de este último se ha producido después de que varios funcionarios ucranianos admitieran haberse encontrado los cuerpos de dos nigerianos que murieron en combate el año pasado.
Nigeria, por su parte, no ha confirmado esas muertes, pero en una declaración realizada el domingo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kimiebi Imomotimi Ebienfa, reveló que "varios nigerianos que han sido víctimas de estas desafortunadas situaciones fueron enviados a zonas de combate tras ser engañados y coaccionados para que firmaran contratos de servicio militar".
Enviados a morir
Según el informe de INPACT, la edad promedio de los reclutas es de 31 años, con una concentración importante entre los 18 y 25 años (150 personas). El mayor tiene 57 años y es egipcio, mientras que el más joven es un ghanés de 18 años. "Los extranjeros reciben entrenamiento físico y de manejo de armas, cursos de medicina táctica y familiarización con drones", insiste el GUR. "La formación es impartida por instructores rusos con intérpretes y normalmente dura de una a dos semanas. Tras eso, los reclutas son enviados a la zona de combate".
La gran mayoría sirve como fusileros o tropas de asalto dentro de compañías de fusileros, motorizadas o de asalto. "Operan dentro de unidades militares rusas regulares, pero el mando ruso evita formar grandes unidades compuestas únicamente por extranjeros. Lo más habitual es que sirvan en escuadras o pelotones dentro de compañías de fusileros, motorizadas o de asalto", afirman.
Prisioneros capturados por el ejército ucraniano. (Cedida)
Respecto a la posibilidad de negarse a ser enviados al frente, la inteligencia ucraniana confirma a El Confidencial que "no existe elección real para los soldados extranjeros al servicio del ejército ruso: todos están obligados a cumplir las órdenes de combate". Negarse puede tener consecuencias severas, que van desde palizas hasta la ejecución". Según los oficiales ucranianos, el ejército ruso incluso ha acuñado un término para esta práctica: obnulenie (Обнуление), que se traduciría como "aniquilación". "Hemos escuchado a numerosos prisioneros extranjeros repetir lo mismo: si un soldado se niega a participar en un asalto, será ‘ceroed’ —es decir, ejecutado", concluye.
Desde el inicio de la invasión a gran escala en Ucrania, el reclutamiento de mercenarios africanos por parte de Rusia se ha intensificado hasta convertirse en un secreto a voces. Son múltiples las plataformas que el Kremlin ha habilitado para facilitar el ingreso en sus tropas de ciudadanos de distintos países de África que quieran luchar, por afinidad al Kremlin o rechazo a Occidente, en la guerra en Ucrania. Otras, en cambio, prometen becas de estudios o trabajos falsos y, una vez los interesados se encuentran allí engañados, se ven obligados a luchar en el frente.