El empeño del embajador español en India por organizar un concierto para su amiga china
El embajador español en India habría impulsado, al margen de los cauces oficiales, una serie de conciertos en los que participaría una amiga suya, cantante china de ópera
El embajador español en India, Juan Antonio March, habría utilizado al personal y contactos de la legación diplomática para impulsar, fuera de los cauces oficiales, una serie de conciertos en los que participaría una cantante de ópera amiga suya. Para ello, el diplomático se habría dedicado personalmente a levantar fondos en una suerte de circuito paralelo de financiación sin la supervisión del Ministerio de Exteriores.
Una serie de notas del agregado cultural de la Embajada en Nueva Delhi y extractos de conversaciones de WhatsApp obtenidos por El Confidencial a través de fuentes de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) reflejan que March habría maniobrado para financiar —con aportaciones públicas y privadas— varios conciertos de la compañía india de danza contemporánea STEM con el tenor español Joan Laínez y la mezzosoprano china Huiling Zhu, allegada íntima del diplomático español.
Esta actividad —tres actuaciones programadas entre el 22 y el 27 de febrero en el estado indio de Rajastán— habría caído en dos posibles irregularidades, según expertos diplomáticos.
Primero, se habría gestionado sin tramitarse en el sistema obligatorio de autorización (SICCE), requisito previo para cualquier acto cultural financiado o apoyado por la red exterior española. Y además, la búsqueda de financiación privada se habría diseñado de forma que el dinero no pasara por las cuentas de la Embajada, evitando así la fiscalización ordinaria de Cancillería.
Los actos tendrían un presupuesto base (contando solo el caché de los artistas) de más de 40.000 euros, una cantidad muy elevada para los montos que suelen manejar las consejerías culturales de las embajadas. Según el borrador del presupuesto, se pagarían 14.500 euros a STEM, 14.000 euros para Zhu y 12.000 euros para Laínez, que solo actuaría en dos de los tres recitales.
Pero el embajador habría pedido expresamente al encargado de negocios que no registrara el acto en el sistema SICCE —siempre según las notas en poder de El Confidencial—, aunque se presentara como un proyecto de la Embajada. El plan sería sufragar los costes con patrocinadores externos (empresas españolas en India y el gobierno local de Rajastán) y que el dinero no pasara nunca por la caja de la Embajada.
El embajador March, contactado por El Confidencial, negó categóricamente ninguna irregularidad en estas gestiones y quiso matizar los hechos. "No se ha hecho nada, no ha habido ninguna aportación; así que ni se ha utilizado el personal, ni se ha hecho ningún concierto, ni se ha vertido ningún dinero. Nada de nada", asegura el diplomático en conversación telefónica. El evento no se subió al SICCE porque "no se puede inscribir en el sistema hasta que el proyecto esté armado" y aseguró que los contactos con las empresas "simplemente fueron un sondeo para saber si, llegado el momento, se podría llevar a cabo (el concierto)".
¿Embajador y manager?
March, de 67 años, se habría volcado durante semanas en este proyecto y ordenado detener la actividad cultural de la embajada para dedicar todos los esfuerzos a los conciertos de Rajastán. El embajador insistió desde el primer momento en que Zhu formara parte del cartel.
Nacida en Shanghai en 1982 y con pasaporte alemán, la artista mantiene una estrecha amistad con el embajador, según confirman fuentes diplomáticas. Pero la relación va más allá de lo personal. En 2025, Zhu cobró 18.000 euros por participar, a propuesta de March, en varios eventos organizados por la Embajada (12.000 euros por dos conciertos en Delhi y Katmandú en julio y 6.000 euros por un concierto en Bután en octubre), según las cuentas de la legación diplomática. El embajador justificó a la AECID destinar un presupuesto tan elevado para promocionar a una cantante no española porque su repertorio es, en su mayoría, lírica española.
March reitera a El Confidencial que la elección de Zhu "no fue por amistad personal, simplemente porque el concierto estaba ligado a música española y ella es una mezzosoprano especializada en temas de Falla, en el Concierto de Rodrigo de Aranjuez; una artista que ha cantado muchas veces con cantantes que cantan perfectamente en español, así que no iba a ser algo extraño. [El concierto] iba sobre música española con danza india. No se improvisa una mezzosoprano de la noche a la mañana".
Para sacar adelante los conciertos de Rajastán, el jefe de la diplomacia española en India instruyó la redacción de dos cartas clave. Una dirigida a la coreógrafa Madhu Nataraj, fundadora de STEM, confirmando el respaldo institucional a los futuros conciertos. Y otra para que STEM solicitara 4,2 millones de rupias (unos 40.000 euros) al gobierno regional de Rajastán. En ambos casos, la transferencia prevista debía ir directamente a la cuenta de la compañía india, no a la Embajada, según consta en los apuntes obtenidos.
Además, el embajador habría pedido al personal diplomático la redacción de varias cartas que firmaría el propio March, solicitando a una decena de empresas españolas en India —Airbus, Indra, Técnicas Reunidas, Talgo, Mondragón, Prosegur, Roca o Zonair, entre otras— patrocinar el evento. En las misivas, la Embajada ofrece varias categorías de apoyo (oro, plata y bronce, de 5.000, 2.500 y 1.000 euros, respectivamente) y en el texto se indicaba que las aportaciones debían canalizarse directamente a la compañía organizadora india, como muestra el borrador de la carta original.
Según las notas del agregado cultural, esa instrucción fue matizada posteriormente de forma verbal por el embajador: primero se cerraría el compromiso de patrocinio y después se indicaría a las empresas cómo efectuar el pago sin que pasara por las cuentas oficiales. Finalmente, las cartas se enviarían desde la dirección de correo de la Sección Cultural y con copia al encargado de asuntos culturales.
Algunas respondieron mostrando interés y pidiendo detalles para realizar la transferencia. En el caso de BLS —empresa que gestiona la externalización de visados—, según consta en intercambios de mensajes, se habría cerrado verbalmente una aportación de 5.000 euros como "patrocinador oro". Posteriormente, el embajador habría ordenado gestionar con esa contribución la compra de los vuelos internacionales de los artistas, según las notas en poder de la AECID.
Fuentes oficiales del Ministerio de Exteriores consultadas por el tema dijeron que "se está analizando y verificando la información por los servicios competentes" .
¿Un anticipo encubierto?
La colaboración con la compañía de danza STEM ya había generado dudas entre el personal de la Embajada. En diciembre, March propuso organizar un espectáculo de fusión flamenco-kathak (danza tradicional india) con STEM, fundada por la coreógrafa Madhu Nataraj. El presupuesto inicial, de 10.000 euros, fue rebajado a unos 6.000 euros después de que la AECID cuestionara que el caché era muy elevado para una compañía sin presencia española.
Sin embargo, un mes después, el 17 de enero, el jefe de proyectos de la compañía STEM afirmó por escrito que esos 6.000 euros habían sido, en realidad, un "avance" de la Embajada para el gran proyecto de febrero. Según una comunicación por WhatsApp, esa partida se destinaría a sufragar vuelos y alojamientos de los artistas para los conciertos de febrero, que nunca se tramitaron por la vía oficial.
Cuando el agregado cultural le pidió a la compañía de danza explicaciones por esta irregularidad, el responsable de STEM matizó que "se utilizaría una parte" para futuras reservas. Sin embargo, el mensaje original —capturado antes de su rectificación— apuntaba a que la mayoría el dinero, salvo una parte utilizada para el pago de impuestos, se reservaba para los conciertos de Rajastán. Esto, en la práctica, habría supuesto "un anticipo encubierto". No está claro cómo se habría financiado el espectáculo de diciembre.
La compañía de danza STEM no ha respondido a la petición de comentarios sobre este hecho realizada por El Confidencial. El embajador asegura que el pago fue gestionado por los canales habituales.
El empeño del embajador en llevar a cabo estos conciertos queda patente cuando le pide al Instituto Cervantes de Nueva Delhi que actuara como intermediario de los fondos privados para, posteriormente, transferirlos a la compañía organizadora. Según fuentes conocedoras de la conversación, March pidió que se consultara esa posibilidad. La propuesta fue elevada a la sede del Cervantes en Madrid y rechazada por improcedente, puesto que las entidades públicas no pueden intermediar en transacciones financieras entre empresas privadas ajenas a la administración española.
March reconoce que estudió la colaboración del Instituto Cervantes, algo habitual con la Embajada, pero niega que hubiera alguna irregularidad. "Hablamos en algún momento si estarían interesados en participar en este proyecto, cuál podría ser su papel, si querían recibir fondos, si querían aportar fondos, etc. Pero, como finalmente el proyecto no se ha realizado, todo ha quedado en nada", explica el diplomático.
El 27 de enero, tras recibir correos directos de empresarios solicitando datos bancarios para formalizar sus patrocinios, el responsable cultural de la Embajada consultó a AECID si la actividad había sido autorizada por otros cauces. La respuesta fue negativa: no constaba tramitación ni comunicación previa. En esta circunstancia, el agregado cultural, en permanente comunicación con Madrid, dejó de gestionar el evento. Fuentes diplomáticas, y el propio March, aseguran que el proyecto ha sido paralizado en búsqueda de nuevas fechas.
El Partido Popular remitió el martes varias preguntas al Gobierno para obtener respuesta por escrito sobre esta serie de conciertos que, recuerdan los diputados, "requerirían unos procedimientos administrativos específicos, como la autorización del SICCE, así como su publicación en el BOE". Los cuestionamientos incluyen si el Ministerio de Exteriores sabía de esta actividad, el porqué de su ausencia en el sistema SICCE y los motivos para que la cantante de nacionalidad chino-alemana Huiling Zhu participara en estas y otras actividades de la Embajada.
"Si cada vez que vamos (España) a hacer algo importante parece que se está haciendo algo muy complicado, siempre el resultado final es que no se hace nada. Todo el mundo parece que está más contento cuando no se hace nada, que cuando España brilla con algo. Todo esto se ha pensado en beneficio del país", apunta March, resaltando la importancia cultural e histórica de Rajastán y los contactos culturales de alto nivel que permitía hacer el acto en ese estado indio.
La elección de March en 2024 como embajador en India tras 12 años de excedencia generó sorpresa en la comunidad diplomática. Hasta ese momento, el diplomático se desempeñaba como presidente de la Fundación Onuart, con sede en Barcelona. Esta entidad estuvo en el centro de la polémica renovación de la sala de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, con una pintura del artista Miquel Barceló.
El Tribunal de Cuentas fue muy crítico con la gestión de este proyecto, que se presupuestó en 16,6 millones y acabó por encima de los 20. La Fundación Onuart fue creada a instancias de March, que venía de ser embajador ante la ONU en Ginebra durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y con Miguel Ángel Moratinos como ministro de Exteriores. Tanto Zapatero como Moratinos han estado vinculados a Onuart, donde hay una creciente presencia china.
El embajador español en India, Juan Antonio March, habría utilizado al personal y contactos de la legación diplomática para impulsar, fuera de los cauces oficiales, una serie de conciertos en los que participaría una cantante de ópera amiga suya. Para ello, el diplomático se habría dedicado personalmente a levantar fondos en una suerte de circuito paralelo de financiación sin la supervisión del Ministerio de Exteriores.