Una estrategia sutil (y peligrosa): qué puede cambiar la geoeconomía más sigilosa de China
China está cambiando sus estrategias económicas hacia la microintegración y la diversificación del mercado, lo que plantea un peligro más sutil para los centros industriales de Europa
Cuando el líder chino Xi Jinping puso sobre la mesa su propuesta de una política de “doble circulación” en 2020, muchos la vieron como un aislacionismo impulsado por las exportaciones. La política dio frutos: para 2025 China registraba un superávit comercial de 1,2 billones de dólares e incluía megaproyectos visibles financiados con préstamos, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Sin embargo, el enfoque de Pekín está cambiando ahora de forma sutil.
Se está desplazando hacia una estrategia más difusa, centrada en las empresas, que incrusta discretamente a compañías y cadenas de valor chinas en distintos sectores de otros países. Esto puede crear nuevas palancas de influencia a largo plazo para China, frente a las cuales la UE está actualmente mal equipada.
El viejo modelo encuentra resistencia
Hasta ahora, China se había centrado en adquirir participaciones en empresas extranjeras y en conceder préstamos fáciles, con muy pocas condiciones aparentes, para ganar posiciones en el exterior. El plan fue exitoso, pero empezó a generar inquietud, especialmente en Europa. Por ejemplo, cuando la empresa china Midea compró la firma alemana de robótica Kuka en 2016, saltaron las alarmas en Berlín y los gobiernos alemanes posteriores endurecieron las normas sobre inversión extranjera.
La expansión de los programas de préstamos chinos también atrajo la atención. Un ejemplo muy conocido fue Sri Lanka, que se vio obligado a arrendar un puerto clave a Pekín al no poder hacer frente al servicio de su deuda. Casos como este alimentaron el temor de que China estuviera practicando la llamada "diplomacia de la trampa de la deuda": ofrecer préstamos atractivos que posteriormente dejan a los países tan endeudados que tienen que ceder activos estratégicos o influencia política. Como resultado, muchos países redujeron o reconsideraron los préstamos y compromisos con China.
Una nueva estrategia
Esta reacción parece haber llevado a China a dar un giro. Las empresas chinas están intensificando el comercio y la inversión en el Sudeste Asiático y América Latina —exportando bienes, asegurando minerales y estableciendo posiciones— mientras los responsables chinos promueven acuerdos de libre comercio (ALC).
En octubre de 2025, la ASEAN y China actualizaron su acuerdo de libre comercio, ampliándolo con nueve nuevas áreas de cooperación y poniendo el acento en la integración sectorial y de las cadenas de suministro, más allá del comercio en sí. El Gobierno chino también busca modernizar su ALC con Suiza y acelerar las negociaciones con otros países. Además, Pekín ha extendido su régimen de arancel cero a todos los países africanos, y no solo a los menos desarrollados, para impulsar la inversión y el comercio.
El Gobierno refuerza el apoyo a la expansión exterior de las empresas chinas
El Gobierno también está intensificando el apoyo a las empresas chinas que se expanden en el extranjero. En enero lanzó un nuevo marco dirigido específicamente a las llamadas "empresas maestras de cadena", que construyen cadenas de producción y suministro en el exterior.
El productor chino de componentes de automoción Shanghai Unison Aluminium Products encaja perfectamente en este esquema. Recientemente, abrió una fábrica en Bulgaria y está construyendo una segunda; su principal objetivo es abastecer y conectar a otros fabricantes chinos de automóviles y piezas en toda Europa —en Serbia, Hungría, Suecia y más allá—. Empresas chinas y búlgaras ya planean ampliar la cooperación con firmas del ecosistema búlgaro de producción de componentes de automoción, con el respaldo de la embajada china y de asociaciones empresariales chino-búlgaras.
Esta estrategia encaja con la llamada "integración a microescala": asociaciones empresa a empresa en el desarrollo de productos y el marketing, algo especialmente visible en Bulgaria. Los socios chinos están ayudando a empresas búlgaras que van desde la agricultura (maíz, cerezas, frambuesas, extracción de aceite de rosa) hasta la alta tecnología (software, un parque tecnológico dedicado).
También apoyan a las empresas búlgaras en la colocación y comercialización de sus productos. El foco principal de las organizaciones chinas es construir conexiones entre empresas y listar productos búlgaros en las grandes plataformas chinas de comercio electrónico. Los gobiernos provinciales chinos también están ayudando a esta microintegración entre entidades comerciales de ambos lados.
Para muchas empresas chinas, apenas hay otra opción que lanzarse con fuerza a los mercados exteriores para reforzar su posición en casa. El mercado automovilístico chino, por ejemplo, está ahora saturado y desacelerándose, lo que está presionando el crecimiento y los márgenes de los fabricantes.
El productor chino de vehículos eléctricos BYD aspira a vender entre 1,5 y 1,6 millones de vehículos en el extranjero en 2026; los ingresos y volúmenes exteriores ayudarán a BYD a sobrevivir a la intensa competencia de precios en el mercado doméstico. Pekín también está considerando la creación de un fondo nacional de fusiones y adquisiciones para racionalizar sectores saturados y ayudar a construir empresas más fuertes y orientadas al exterior. Esto se suma a tres fondos estatales de capital riesgo creados recientemente para apoyar a empresas emergentes de alta tecnología.
Dicho esto, no hay señales de que Pekín planee abandonar sus políticas anteriores. Pese a las afirmaciones en sentido contrario, el gasto en la Iniciativa de la Franja y la Ruta está aumentando: en 2024, tanto la financiación comprometida como el número de proyectos crecieron de forma notable, con un desplazamiento de la actividad hacia la energía verde, los metales y el sector minero, en lugar de centrarse en unos pocos grandes proyectos de infraestructuras. Como herramienta de influencia económica exterior, la Iniciativa de la Franja y la Ruta sigue muy viva.
Las adquisiciones de alto perfil también seguirán siendo importantes. El mes pasado, la empresa china Anta Sports se convirtió en el mayor accionista de la alemana Puma, y la minera estatal Zijin Mining compró la compañía minera Allied Gold, cotizada en Toronto, por unos 4.000 millones de dólares.
La resiliencia de las empresas chinas
Las empresas chinas están demostrando una fantástica resiliencia frente a las resistencias. Montenegro es un ejemplo revelador. El Gobierno montenegrino había contraído en 2014 un préstamo de 943 millones de dólares con China para el primer tramo de la autopista Bar-Boljare, pero en 2021 la carga de la deuda llevó al país al borde de la bancarrota.
Las instituciones de la UE intervinieron y ayudaron al país balcánico a alcanzar un acuerdo de apoyo con cuatro bancos occidentales, pero pese a este episodio, empresas chinas obtuvieron recientemente dos nuevos proyectos de autopistas en Montenegro por valor de 1.000 millones de dólares: el segundo tramo de la Bar-Boljare y el corredor Tivat-Jar. Aproximadamente un tercio de estos proyectos está financiado por la UE y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Incluso cinco empresas chinas llegaron a la ronda final de licitación.
Por debajo del radar
La evolución de la estrategia económica exterior de China —impulsada por las empresas, diversificada y microintegrada— plantea riesgos más sigilosos para las industrias de la UE que las antiguas tácticas basadas en préstamos y megaproyectos, que al menos hacían evidentes los peligros.
La mayoría de las nuevas políticas chinas se implementan a nivel micro y aprovechan oportunidades de mercado en los países occidentales. Se despliegan en numerosos países y sectores, desde la energía hasta los automóviles y sus componentes, la manufactura avanzada y las tecnologías de la información. Además, esquivan herramientas existentes de la UE como el control de las inversiones extranjeras directas, que se centra en grandes adquisiciones, y no en participaciones incrementales o plantas de nueva creación.
Las anteriores políticas industriales chinas ya han perjudicado a sectores de la UE como las baterías, los vehículos eléctricos y los paneles solares. El último giro podría acelerar la desindustrialización del bloque y provocar sacudidas económicas. Las disputas y los aranceles entre la UE y Estados Unidos están creando aperturas para comerciar con otros países, y China está en una posición privilegiada para dar el paso y ampliar su presencia en Europa.
* Este artículo fue publicado originalmente en el European Council on Foreign Relations por Vladímir Shopov con el título 'Pivoting in plan sight: China's stealthier geoconomics'
Cuando el líder chino Xi Jinping puso sobre la mesa su propuesta de una política de “doble circulación” en 2020, muchos la vieron como un aislacionismo impulsado por las exportaciones. La política dio frutos: para 2025 China registraba un superávit comercial de 1,2 billones de dólares e incluía megaproyectos visibles financiados con préstamos, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Sin embargo, el enfoque de Pekín está cambiando ahora de forma sutil.