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¿Quién mató al mercado interior? En un castillo del siglo XVI, toda la UE es sospechosa
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¿Quién mató al mercado interior? En un castillo del siglo XVI, toda la UE es sospechosa

El 'retiro' de líderes de la UE busca acelerar el debate sobre la profundización del mercado interior, pero la clave de bóveda es encontrar al verdadero culpable de que se esté frenando

Foto: Reunión informal de los líderes de la UE en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica. (Reuters/Nicolas Tucat)
Reunión informal de los líderes de la UE en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica. (Reuters/Nicolas Tucat)
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¿Quién mató la profundización del mercado interior? El castillo de Alden Biesen, construido en el siglo XVI, es el escenario perfecto para resolver este crimen, propio de una novela de Agatha Christie. Tras el verano de 2024, Mario Draghi, antiguo presidente del Banco Central Europeo (BCE) y ex primer ministro italiano, presentó un informe sobre la competitividad de la Unión Europea, solicitando medidas radicales. Un año y medio después, los progresos son muy limitados. Para los 27 líderes europeos que se reunieron en el castillo, al este de Bélgica, para una reunión informal de debate abierto y de lluvia de ideas, habitualmente había un sospechoso habitual: la Comisión Europea.

Porque aunque siempre se dice que la victoria tiene muchos padres y que la derrota es huérfana, en Europa, la victoria es de cada país, y la derrota de Bruselas. ¿Quién mató la competitividad de la economía europea? La Comisión, naturalmente. ¿Quién ha convertido en papel mojado el informe sobre competitividad de Draghi? La respuesta habitual es la Comisión, claro. Presente en el castillo estaba incluso el padre del cadáver, el propio profesor Draghi, que ha hablado con los líderes europeos.

En Asesinato en el Orient Express, el investigador, Hercule Poirot, reúne a todos los sospechosos en el vagón restaurante, para concluir que en realidad todos son culpables del asesinato. Y, de alguna manera, esa es la conclusión que se quiere sacar de la reunión de Alden Biesen. Tras mucho hablar, tras mucho discutir sobre competitividad, sobre qué hacer, cómo conseguir que la economía europea vuelva a carburar, tras repetir en tantas ocasiones "se habla mucho y se hace poco", como ha vuelto a decir este jueves Ulf Kristersson, primer ministro sueco, la conclusión es que todos han matado el mercado interior.

Al menos esto quiere conseguir la Comisión Europea. Hace días que el Ejecutivo comunitario señala que ellos están haciendo su parte, que muchas de sus propuestas se quedan atascadas en grupos de trabajo del Consejo, la institución donde están representados los Estados miembros. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, lo recordaba esta semana en una sesión del Parlamento Europeo.

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"Permítanme poner un ejemplo. Un camión en Bélgica puede pesar hasta 44 toneladas. Pero si cruza la frontera con Francia, solo puede transportar hasta 40 toneladas. En junio de 2023, propusimos una legislación para armonizar esta situación. Casi dos años después, sigue siendo objeto de debate por parte de los colegisladores", explicó. La alemana recordaba que muchas de las medidas relacionadas con la tan cacareada "simplificación" depende de legislación nacional.

"Si nos tomamos en serio la simplificación, debemos acabar con la sobrerregulación y la fragmentación. Es hora de hacer una profunda limpieza normativa, a todos los niveles. Lo que importa ahora es la rapidez de ejecución. Por eso necesitamos que todos hagan su parte. Es el momento de la unidad y la urgencia", aseguraba la presidenta de la Comisión Europea. La clave es quién es responsable de avanzar con "rapidez de ejecución". Y ahí es cuando empiezan los señalamientos. Este jueves, tras la reunión de líderes, ha profundizado y ha ido más allá. Ha señalado de manera más clara a los Estados miembros y ha pedido que hagan examen de conciencia.

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El intento de Von der Leyen es invertir la carga de la prueba. ¿Quién está matando el mercado interior, quién está poniendo trabas a la simplificación si luego los Estados miembros se niegan a evitar eliminar las diferencias entre sus 27 legislaciones nacionales? Esa pregunta la lanza la presidenta y su equipo, que ya explica que va a pasar a una estrategia mucho más agresiva en los procedimientos de infracción, es decir, el proceso por el que el Ejecutivo comunitario obliga a los Estados miembros a adaptar su legislación nacional para cumplir con la regulación europea en caso de que haya una inconsistencia.

António Costa, presidente del Consejo Europeo, también ha señalado en la misma dirección durante una entrevista en el Financial Times, pidiendo a los Estados miembros que dejen de aumentar la regulación nacional desigual, participando en ese contraataque desde Bruselas a las capitales. La Comisión Europea quiere que el Consejo Europeo, el foro de jefes de Estado y de Gobierno, que se reúne formalmente en marzo, apruebe una hoja de ruta para profundizar en el mercado interior, y que establezca fechas concretas. La idea que tienen dentro del Ejecutivo comunitario es que eso aumente la presión no solamente sobre ellos, sino sobre los otros colegisladores: la Eurocámara y el propio Consejo, es decir, los Estados miembros.

El portugués explicó tras el encuentro que la reunión fue un punto de inflexión colectivo. Y sí, hubo líderes que hicieron examen de conciencia y lo hicieron en público. Uno de ellos ha sido Bart De Wever, primer ministro de Bélgica. "La Comisión tiene toda la razón en eso y debemos tener cuidado de que el Consejo (Europeo) no acabe enzarzado en una guerra con la Comisión en la que se culpe a Europa de todos los pecados de Israel (una referencia bíblica) y se diga que todo es culpa suya y que tiene que resolverlo", explicó el belga a su llegada al encuentro.

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De la reunión de líderes se salió con la intención de contar con una hoja de ruta única en marzo para la profundización del mercado interior a la que se comprometa no solamente la Comisión, sino también los otros colegisladores. Una nueva estrategia de que cada palo aguante su vela, que la responsabilidad no recaiga únicamente en el Ejecutivo comunitario. Pero al mismo tiempo, la Comisión se compromete a volver a un asunto que forma parte de su ADN y que ha ido abandonando en los últimos años: ser más asertivos a la hora de lanzar procedimientos de infracción y forzar a los Estados miembros a que no fragmenten el mercado interior.

Muchas de las medidas concretas de las que se discutieron son conocidas por muchos. La creación de la Unión de Ahorros e Inversiones (SUI), que es la forma de avanzar en la unión de mercados de capitales, la propuesta legislativa de un ‘régimen 28’ para simplificar la creación de empresas que operen en toda la UE, o la profundización de la agenda de simplificación. La clave de la reunión no ha sido tanto el contenido, sino el intento de la Comisión y del presidente del Consejo Europeo de cambiar la psicología de la Unión, el reparto de responsabilidad y las dinámicas internas interinstitucionales.

Pero eso difícilmente se consigue en un día. Como el investigador Poirot en Asesinato en el Orient Express, aquí la Comisión Europea está dispuesta a dejar libre a todos los culpables del asesinato del mercado interior y del informe Draghi. De mirar hacia otro lado. Pero a cambio pide un nuevo método de trabajo.

¿Quién mató la profundización del mercado interior? El castillo de Alden Biesen, construido en el siglo XVI, es el escenario perfecto para resolver este crimen, propio de una novela de Agatha Christie. Tras el verano de 2024, Mario Draghi, antiguo presidente del Banco Central Europeo (BCE) y ex primer ministro italiano, presentó un informe sobre la competitividad de la Unión Europea, solicitando medidas radicales. Un año y medio después, los progresos son muy limitados. Para los 27 líderes europeos que se reunieron en el castillo, al este de Bélgica, para una reunión informal de debate abierto y de lluvia de ideas, habitualmente había un sospechoso habitual: la Comisión Europea.

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