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Por qué Chomsky se dejó engatusar por Epstein (aunque sabía que eso podía pasar)
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La caída de los dioses

Por qué Chomsky se dejó engatusar por Epstein (aunque sabía que eso podía pasar)

La última persona que te imaginabas en el avión de Epstein: Noam Chomsky. Las grietas del penúltimo intelectual puro

Foto: Chomsky y Epstein en una de las fotos desclasificadas.
Chomsky y Epstein en una de las fotos desclasificadas.
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Si crees que Bad Bunny ha protagonizado el mayor espectáculo del mundo en la Super Bowl 2026, no estuviste en Washington el 21 de octubre de 1967, cuando miles de hippies rodearon el Pentágono para hacerlo levitar, hito contracultural para protestar contra la guerra de Vietnam. La marcha sobre el Pentágono acabó con la detención de varias celebridades culturales, como Norman Mailer y Noam Chomsky, que ya era a) una luminaria del MIT por sus investigaciones lingüísticas y b) un crítico impenitente de la política exterior estadounidense. Mailer acabó en la misma celda que Chomsky, como contó en Los ejércitos de la noche, donde perfiló a dos intelectuales antagónicos, aunque complementarios, el insobornable (Chomsky) y el narcisista, Mailer en su salsa, excitado por ser el centro de atención de un acontecimiento histórico. Pirotecnia contra austeridad. La integridad de Chomsky contra el egotrip de Mailer (contado por el propio Mailer). Durante el siguiente medio siglo, prevaleció esa imagen de Chomsky como intelectual inmune a cualquier tentación… hasta que Jeffrey Epstein se cruzó en su camino, jorobando la recta imagen moral del pensador, de 97 años, cuyos seguidores se preguntan ahora estupefactos: ¿por qué Chomsky mantuvo una relación de camaradería con el millonario degenerado?

El historiador indio Vijay Prashad, coautor de dos libros de política internacional junto a Chomsky, escribió: "Cuando aparecieron las fotos y los correos electrónicos, me sentí inmediatamente asqueado por la pedofilia de Epstein, y, por lo tanto, por la amistad de Noam con él. No hay defensa posible para esto, en mi opinión, ningún contexto puede explicar esta atrocidad… Epstein era un tipo de extrema derecha y sionista, un acumulador de hombres de poder e influencia que quieren convertir el mundo en su paraíso y en nuestro infierno… ¿Por qué brindar consuelo y consejo a un pedófilo por sus crímenes? Estoy horrorizado y consternado".

Caso a caso

Como todo lo relacionado con Epstein tiende al escándalo grueso, basta con una imagen tuya con él -aunque sea bajando a un gatito de un árbol- para que la opinión pública mundial te imagine en la isla de las tropelías sexuales. Por ello, conviene trazar una a una el alcance de las amistades de Epstein, sobre todo en el caso del lingüista, pues de los cientos de famosos que trataron con Epstein en vida, ninguno tan desconcertante como Chomsky. ¿Si aparecieran fotos de Pedro Sánchez y Alvise Pérez haciendo una conga, no habría que dar largas explicaciones? Con Epstein y Chomsky, también.

En febrero de 2019, tras pedirle Epstein asesoramiento para manejar a la prensa -el financiero tenía un ‘pequeño’ problema de reputación desde 2008, cuando fue condenado por prostitución de menores- Chomsky le recomendó perfil bajo, además de lamentar la "horrible manera en que te están tratando la prensa y el público". "Lo que los buitres desean fervientemente es (...) una nueva embestida de ataques venenosos (...), algo especialmente cierto ahora, con la histeria en torno al abuso de las mujeres, cuando cuestionar una acusación es un delito peor que el asesinato" [el Me Too llevaba un año en marcha] Cinco meses después del mail de Chomsky, Epstein fue arrestado y acusado de un sinfín de tropelías. Poco después, se quitó la vida en prisión.

Foto: ana-obregon-jeffrey-epstein-trump-1hms

La última mujer de Chomsky, Valeria, pidió perdón en nombre del matrimonio (el ensayista no está operativo desde que sufrió un derrame cerebral en 2023) en un comunicado:

1) "Fuimos negligentes al no investigar a fondo los antecedentes de Epstein. Fue un grave error, y por ese error de juicio, pido disculpas en nombre de los dos... Fue profundamente perturbador para ambos comprender que habíamos interactuado con alguien que se presentó como un amigo útil, pero llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos".

2) "Epstein aseguró a Noam que estaba siendo perseguido injustamente, y Noam le habló desde su experiencia en controversias políticas con los medios. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó. Ahora está claro que todo fue orquestado; una de las intenciones de Epstein era que alguien como Noam reparara su reputación".

3) "Las críticas de Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, siempre ha apoyado la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Pero Epstein aprovechó las críticas de Noam hacia la ‘cultura de la cancelación’ para presentarse como otra víctima de la misma".

"Ningún intelectual debería ser leído como una autoridad ética incontestable ni como alguien situado por encima del resto"


La primera vez que el Wall Street Journal (WSJ) le preguntó por este asunto, Chomsky contestó que Epstein tenía el "expediente limpio" porque ya había cumplido la pena por la que fue condenado. Tampoco tenía por qué saber a qué se dedicaba Epstein en sus ratos libres, pero dado que Chomsky enseñó a varias generaciones de estudiantes a no fiarse de los poderosos, su encantamiento con Epstein fue cuanto menos ingenuo y paradójico. ¿Cómo es posible que dos hombres de mundos opuestos acabaron en la misma órbita?

Si las relaciones entre Epstein y, pongamos, la princesa Mette-Marit pueden escandalizar, pero nunca sorprender -Epstein era el fontanero de las élites- más inverosímil es imaginar a Chomsky en el avión de Epstein. Todo tiene su contexto: aunque el primer Epstein ya flirteó con los mundos académicos, el Epstein condenado en 2008 intensificó ese perfil. O blanquear su expediente arrimándose a figuras (cenas con artistas e intelectuales) e instituciones culturales (donaciones a grandes universidades). Había un Epstein para los pelotazos, un Epstein para los caprichos de las clases altas y un Epstein para las humanidades, solo que todos ellos eran el mismo Epstein, el gran conseguidor capaz de conectar y enredar a unos y a otros.

Como contó el WSJ, en marzo de 2015, Epstein organizó una reunión con Chomsky, Martin Nowak, profesor de matemáticas y biología en Harvard y otros académicos. Hubo feeling, y varias reuniones más en las que se habló, según Chomsky, de "neurociencia". Poco después, Epstein montó una cena de parejas en Nueva York con Chomsky y Woody Allen.

Según el periódico, antes y después de su primera condena, Epstein donó 850.000 dólares al MIT y 9,1 millones de dólares a la universidad de Harvard; nada de ese dinero fue a parar a los bolsillos de Chomsky.

Foto: epstein-barcelona-web-citas-marisqueria

Aún más sorprendente es que Epstein organizara un encuentro privado entre Chomsky y Ehud Barak, antiguo primer ministro de Israel, dado que el lingüista era un crítico de primera hora de la alianza de EEUU con Israel. ¿Cómo justificaron Chomsky y Barak dicho encuentro? Según Chomsky, Epstein lo montó para "discutir el panorama internacional y las políticas de Israel sobre Palestina". Barak alegó que Epstein le presentó a Chomsky para hablar de geopolítica. "A menudo, Epstein venía con personas interesantes del arte, la cultura, el derecho, la ciencia, las finanzas, la diplomacia o la filantropía", contó Barak al WSJ.

Se sabe también que Epstein medió para que Chomsky conociera a Steve Bannon, fontanero nacionalista del primer Trump.

El poder y los héroes

Preguntamos a Jorge Tamames, profesor de economía política y analista internacional, sobre cómo queda ahora la imagen de Chomsky:

"Son revelaciones de una gravedad extraordinaria para todas las personas de sucesivas generaciones que han tenido a Chomsky como un modelo, en parte por su trabajo académico como lingüista, pero sobre todo para quienes nos formamos con sus ideas críticas de las relaciones internacionales y del papel que EEUU y los países occidentales desempeñan en él".

"Ejemplifica muy bien esa máxima de que nunca quieras conocer a tus héroes"

"Es verdad que la trayectoria de Chomsky no siempre ha sido impoluta y ha cometido errores de juicio, los más recientes en relación a la guerra de Ucrania, pero era una voz muy valiosa en la crítica de la política exterior estadounidense. Una voz necesaria que, además, iba unida a una valiosa discreción en estos tiempos, pues evitaba los ‘beefs’ en redes sociales, parecía llevar una vida personal tranquila y hasta conservadora, y acudía a hablar donde le llamaran sin pedir un duro, lo que no se puede decir de otros referentes de izquierdas con su popularidad. Por tanto, era una persona cuya vida personal parecía estar en coherencia con sus posiciones públicas".

"Lo cierto es que las fotografías de Chomsky en el avión con Epstein o de Chomsky con un líder trumpista de ultraderecha como Steve Bannon, en actitud distendida, le dejan en un pésimo lugar. Aunque las revelaciones se limitasen a esto, a simples errores de juicio, siguen teniendo un efecto devastador sobre cualquiera que le considerara un referente y, desde luego, ejemplifica muy bien esa máxima de que nunca quieras conocer a tus héroes”, señala Tamames.

Un editor español, familiarizado con las ideas de Chomsky, centra el tiro en la fascinación del poder:

"Resulta que el tipo que más -o uno de los que más- ha disparado contra las estructuras y lógicas del poder -tanto estructuras impersonales como personales-, se sentía aparentemente cómodo formando parte de una de ellas. No parece creíble que seas una de las figuras públicas más sólidas en la denuncia del poder y los poderosos y que en privado formes de alguna forma parte de esas redes de poder".

"Epstein necesitaba más a Chomsky que Chomsky a Epstein"

"Todo indica que Epstein necesitaba más a Chomsky que Chomsky a Epstein, y eso refleja un dejarse utilizar por el poder, que siempre busca intelectuales, artistas, sabios con los que rodearse para legitimarse. Algo que Chomsky debía saber".

"La imagen de Chomsky queda tocada porque queda tocada la posición de Chomsky: intelectuales de referencia, voces de denuncia que, al cabo, y en privado, reproducen lo que en público denuncian", zanja el editor.

Ni siquiera Chomsky, por tanto, pudo escapar a la paradoja de los grandes intelectuales del siglo XX que tuvieron tanto éxito enfrentándose al poder… que acabaron abducidos por el poder, como señala la periodista e investigadora Nuria Alabao: "La aparición del nombre de Noam Chomsky en los papeles vinculados a Epstein invita a una reflexión sobre la posición social de los grandes intelectuales públicos. Cuando una figura alcanza un alto grado de reconocimiento y centralidad institucional empieza a parecerse más a los de arriba que a los de abajo, digamos que se aleja de las formas de vida de las personas comunes y se acerca peligrosamente al poder –sobre todo si no tiene algún tipo de organización que lo sostenga".

Foto: trump-epstein-conspiracion-libro

Siguiendo esa misma lógica, surgen nuevas fisuras en la tendencia a exagerar la autoridad moral de las figuras referenciales. Cincuenta decepciones después, seguimos sin entender algo: si uno se pone la vara ética personal demasiado alta, corre el riesgo de no estar nunca a la altura de sus ideales. Sigue Nuria Alabo: "Quizá el error también esté en encumbrar a determinados personajes públicos como referentes morales y no solo como productores de pensamiento que puede ser útil o interesante. Ningún intelectual debería ser leído como una autoridad ética incontestable ni como alguien situado por encima del resto, y menos aún como garantía de pureza personal. El valor de una crítica al imperialismo no depende de que su autor encarne la virtud. Más bien tendríamos que asumir que incluso las figuras más lúcidas están atravesadas por contradicciones y eso puede ayudarnos a leerlas mejor, sin devoción o fetichismos".

Pero volvamos al 21 de octubre de 1967, en una celda en Washington, tras la marcha sobre el Pentágono. Escribe Norman Mailer: "Ahora, allí tendido junto a Chomsky, buscaba el medio de iniciar una charla sobre lingüística… De modo que se aclaró la garganta una o dos veces, se dio la vuelta en el catre, trató de dar con alguna pregunta introductoria, y cayó en la cuenta de que él y Chomsky podían compartir durante meses una celda y ser los mejores y más civilizados compañeros de prisión antes de que se presentase el estado de ánimo propicio para intentar la menor penetración en el cerrado entramado conceptual de las ideas de Chomsky. En lugar de ello, charlaron apaciblemente de la jornada, de las detenciones y de cuándo serían puestos en libertad. Chomsky —sin duda alguna un profesor dedicado por entero— parecía muy inquieto ante la posibilidad de faltar a su clase del lunes".

Pues bien: el último intelectual recto ha caído seis décadas después. Mal día para los que creen que la ética personal intachable está por encima de cualquier otra consideración política.

Si crees que Bad Bunny ha protagonizado el mayor espectáculo del mundo en la Super Bowl 2026, no estuviste en Washington el 21 de octubre de 1967, cuando miles de hippies rodearon el Pentágono para hacerlo levitar, hito contracultural para protestar contra la guerra de Vietnam. La marcha sobre el Pentágono acabó con la detención de varias celebridades culturales, como Norman Mailer y Noam Chomsky, que ya era a) una luminaria del MIT por sus investigaciones lingüísticas y b) un crítico impenitente de la política exterior estadounidense. Mailer acabó en la misma celda que Chomsky, como contó en Los ejércitos de la noche, donde perfiló a dos intelectuales antagónicos, aunque complementarios, el insobornable (Chomsky) y el narcisista, Mailer en su salsa, excitado por ser el centro de atención de un acontecimiento histórico. Pirotecnia contra austeridad. La integridad de Chomsky contra el egotrip de Mailer (contado por el propio Mailer). Durante el siguiente medio siglo, prevaleció esa imagen de Chomsky como intelectual inmune a cualquier tentación… hasta que Jeffrey Epstein se cruzó en su camino, jorobando la recta imagen moral del pensador, de 97 años, cuyos seguidores se preguntan ahora estupefactos: ¿por qué Chomsky mantuvo una relación de camaradería con el millonario degenerado?

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