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La reunión 'secreta' en Madrid sobre el futuro del Sáhara termina sin resultados, pese a la presión de EEUU
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No hay entendimiento sobre el comité

La reunión 'secreta' en Madrid sobre el futuro del Sáhara termina sin resultados, pese a la presión de EEUU

La diplomacia estadounidense pretende que Marruecos, el Polisario y Argelia firmen en mayo en Washington un acuerdo marco que ponga fin al conflicto de la antigua colonia española que empezó hace medio siglo

Foto: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a Massad Boulos, asesor principal del presidente para asuntos árabes y de Oriente Medio. (REUTERS/Brian Snyder)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a Massad Boulos, asesor principal del presidente para asuntos árabes y de Oriente Medio. (REUTERS/Brian Snyder)
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Este domingo, la embajada de Estados Unidos en Madrid acogía un encuentro de alto nivel que busca poner fin al conflicto del Sáhara Occidental. La reunión, mantenida en el más absoluto secreto y sin la participación de España, no ha terminado de fructificar y EEUU ha decidió aumentar la presión, alargando también a este lunes la negociación entre Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, que debía haber acabado ese mismo domingo. Finalmente, no parece haber sido muy fructífera, ya que se ha saldado con un escueto comunicado en el que, simplemente, se da cuenta de las conversaciones, no así de ningún resultado.

El representante de Donald Trump para África, Massad Boulos, fue quien organizó el encuentro, en la residencia del embajador en Madrid, en el que estuvieron presentes los jefes de la diplomacia de los países implicados; así como Staffan de Mistura, enviado del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental. No hubo ni una mera foto de los asistentes.

El objetivo de la diplomacia estadounidense es que dentro de tres meses las partes implicadas en el conflicto firmen ya un acuerdo marco en Washington que, primero, permitirá al presidente Trump apuntarse otro tanto en la promoción de la paz y acabe con un conflicto que empezó hace medio siglo. Deberá también resolver satisfactoriamente el contencioso para Marruecos, su principal aliado en el Magreb, sin perjudicar demasiado a Argelia, gran productor de hidrocarburos y de minerales.

De las muy escasas filtraciones que emanaron de las conversaciones del domingo se deduce que estas se centraron en buena medida en la creación de un comité técnico permanente integrado por representantes de Marruecos, Argelia y Mauritania y el Frente Polisario, asesorados por juristas y otros expertos. Todos ellos trabajarían bajo la supervisión de EEUU y de Naciones Unidas, que copatrocinan el proceso de paz.

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La tarea de este comité consistiría, según fuentes cercanas a la delegación marroquí, en afinar el nuevo plan de autonomía presentado por Rabat y que ahora cuenta con 40 páginas en lugar de los tres escuetos folios de su oferta inicial de 2007. Esta propuesta sería "el único documento de trabajo sobre la mesa de negociación" en el que no se habrían admitido propuestas alternativas.

En el bando contrario atribuyen un papel más amplio al comité que supuestamente debería también explorar vías alternativas, tendrían en cuenta una auténtica autodeterminación de los saharauis. Sometida a fuertes presiones, Argelia, que acoge en su territorio a los refugiados saharauis, no habría dado por ahora su brazo a torcer renunciando al principio de la autodeterminación.

Sin avances

La reunión habría concluido sin ese entendimiento más amplio sobre el comité técnico, según se desprende del único comunicado publicado tras el encuentro. Unas escuetas líneas de la misión de EEUU ante la ONU, en el que se asegura que "se han facilitado conversaciones" enre Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania en "relación a la implementación de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU número 2797", aprobada el pasado octubre.

Dicha resolución, impulsada por EEUU, recalca que la base de negociación ha de ser "la propuesta de autonomía de Marruecos (…)". En su preámbulo recuerda además que los miembros de la máxima instancia de Naciones Unidas "han expresado su apoyo a la propuesta de autonomía de Marruecos (…) como base para una solución de la controversia que sea justa, duradera y aceptable para todas las partes, afirmando que una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí podría ser la solución más factible".

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Las posturas siguieron en Madrid aparentemente alejadas. Prueba de ello es que, pese a la insistencia de Massad Boulos, no fue posible hacer una foto del grupo de los asistentes a la reunión, y tampoco un comunicado conjunto, o siquiera, emitido por el Departamento de Estado.

El ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Aahmed Attaf, se habría negado alegando que carecía de sentido mientras la relación entre los dos "pesos pesados" del Magreb no se hubiese normalizado, según indican fuentes afines a la delegación que encabeza Nasser Bourita, jefe de la diplomacia marroquí.

El enfoque de la negociación en Madrid tampoco entusiasma a algunos responsables saharauis. Bachir Mustafa Sayed, asesor del líder del Polisario y hermano del que fundó el movimiento independentista, escribió el sábado en redes sociales que en Madrid "se quiere añadir nuestra causa, ya cocinada, a la suma de puntos de Trump".

El objetivo de la diplomacia estadounidense no es solo lograr poner fin a la guerra de muy baja intensidad que se libra en la antigua colonia española. Consiste además en promover la plena reconciliación entre Argelia y Marruecos con la reapertura de su frontera terrestre, cerrada desde 1994, la reanudación de los vuelos, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y hasta la reactivación del gasoducto Magreb-Europa que el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, cerró en octubre de 2021. La casi totalidad del gas que transportaba estaba destinado al mercado español.

Como alarga su estancia en Madrid, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, será recibido este lunes por su homólogo español, José Manuel Albares, que también se reunirá con Staffan de Mistura. Obtendrá así información de primera mano de lo negociado en la residencia que ocupa Benjamín León, embajador de EEUU en España. El martes será el turno de Mike Waltz, embajador estadounidense ante la ONU, de estrechar la mano de Albares. Waltz secunda a Massad Boulos en la labor de mediación.

Los primeros en ser recibidos por Albares en el Palacio de Viana fueron, el sábado, sus homólogos de Argelia, Ahmed Attaf, y de Mauritania, Mohamed Salmem Ould Merzouk. El ministro español no trata por igual a todos los asistentes a la negociación de Madrid. Ningún representante del Polisario pisará la sede de su departamento.

Este domingo, la embajada de Estados Unidos en Madrid acogía un encuentro de alto nivel que busca poner fin al conflicto del Sáhara Occidental. La reunión, mantenida en el más absoluto secreto y sin la participación de España, no ha terminado de fructificar y EEUU ha decidió aumentar la presión, alargando también a este lunes la negociación entre Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, que debía haber acabado ese mismo domingo. Finalmente, no parece haber sido muy fructífera, ya que se ha saldado con un escueto comunicado en el que, simplemente, se da cuenta de las conversaciones, no así de ningún resultado.

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