El gobierno de EEUU financiará centros de afines a MAGA en 'posiciones clave' de Europa
Washington impulsa think tanks y alianzas afines al ideario MAGA en Europa, cuestiona leyes digitales y busca fortalecer derechas nacionales, tensando la relación transatlántica y abriendo un nuevo frente de influencia política
Este viernes se cumple el aniversario del momento en el que los líderes europeos se dieron cuenta de que el gobierno de Donald Trump iba a ser algo más que "America First"; y que su plan tenía mucho que ver con Europa. Era el primer acto: el vicepresidente de EEUU JD Vance daba un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich en el que, sin muchas sutilezas, llamaba a un cambio de régimen en toda Europa vía las fuerzas populistas y ultraconservadoras, con Alemania como primera parada. Vance no fue el único: en los siguientes meses lo harían la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.
Los tres hablaron de "aliados de civilización" que "devolverán Europa" a la senda "de los valores fundamentales de Occidente" frente a "débiles líderes liberales".
En el segundo acto, EEUU publicaba su estrategia de seguridad nacional. Un documento en el que se sostiene que el declive económico en Europa está "eclipsado por la perspectiva real y más cruda de la destrucción de la civilización". Para evitarlo, concluye, Estados Unidos debería "fomentar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de las naciones europeas". El único elogio fue la para la "creciente influencia de los partidos patrióticos europeos".
Algunos líderes europeos han ido respondiendo al estadounidense en lo que se ha leído una clara intención de injerencia interna. El Gobierno alemán calificó las palabras del vicepresidente de EEUU como una "intervención unilateral en la campaña electoral" (finalmente, las elecciones las ganó la derecha, pero AfD quedó segundo con su mejor resultado histórico). En el reciente Foro Económico de Davos, el francés Emmanuel Macron dejó caer que EEUU ya "no se comporta" como un "aliado" de Europa y sus países. No era europeo, pero destacó también el discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el que advertía a sus compañeros a unirse frente a aquellos que han "desmontado el mundo basado en normas". "No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación", subrayó.
Y ahora se descubre el tercero. El Departamento de Estado de EEUU planea financiar centros de investigación y otras organizaciones que estén alineadas con espíritu y prioridades del Make America Great Again (MAGA) de Trump en Europa, según una investigación publicada en Financial Times.
El objetivo a corto plazo será que estas organizaciones ayuden, desde dentro de los propios países, a difundir las políticas que han marcado el primer año del republicano como presidente de EEUU, así como poner contra las cuerdas lo que consideran "amenazas" a la libertad de expresión. A largo... Véase las intenciones declaradas en el primer acto: un cambio de régimen hacia partidos ultraconservadores. "Estamos en un momento de la historia en la que estamos luchando por la democracia (...) frente a los débiles líderes que (...) están destruyendo la civilización (...) Sois los líderes que devolverán Europa a los valores conservadores", que decía Noem en la edición europea del CPAC, la gran cumbre de partidos conservadores.
Una alta funcionaria del Departamento de Estado, Sarah Rogers, viajó en diciembre pasado a varios países europeos para reunirse con grupos de expertos y analistas relacionados con la derecha. Según las informaciones obtenidas por el medio británico, en su periplo Rogers planeó varios encuentros con figuras clave del partido Reform UK de Nigel Farage. El tema a tratar en estas reuniones habría sido la utilización de grandes cantidades de dinero para difundir los valores estadounidenses.
Según una de las fuentes del Financial Times, Rogers aseguró que contaba con un "fondo secreto" del Departamento de Estado para llevar la ideología MAGA a varios lugares de Europa. No deja claro cuáles, pero una línea en el reporte deja un panorama algo inquietante: "El [nuevo] programa supone una variación respecto a proyectos anteriores del Departamento de Estado que canalizaban fondos hacia causas específicas en el extranjero [normalmente, centrados en gobernanza o derechos humanos, especialmente en Europa central y del Este] y probablemente se centraría en iniciativas con sede en Londres, París, Berlín y Bruselas".
Es decir, los centros políticos clave de Europa, y prácticamente todos con una ultraderecha populista con posibilidades. En Reino Unido, un líder socialista como Keir Starmer, que nunca ha llegado a enamorar, vive sus momentos más bajos frente a un Reform UK de Nigel Farage que amenaza con fagotizar a figuras de la derecha clásica del Partido Conservador. En Francia, Agrupación Nacional mantiene el liderazgo en intención de voto con alrededor de un 35% si se las elecciones se celebrasen hoy, según la última previsión de PolitPro —que sintetiza encuestas recientes—. En las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en 2027, Macron ya no podrá presentarse, y está por ver si finalmente el candidato de Agrupación Nacional logra batir el muro que lo ha mantenido hasta ahora como eterno segundo.
En Alemania, para muestra un botón: el pasado septiembre, AfD multiplicó sus votos incluso en el "corazón industrial" del país, un terreno en el que hasta ahora no habían cosechado grandes resultados, ya que su voto ha estado tradicionalmente ligado a los länder del este. En las municipales de Renania del Norte-Westfalia, AfD se quedó en todavía un modesto 15% y la posición de tercera fuerza, pero muestra un crecimiento estratosférico: el triple de los votos que consiguió en las últimas elecciones del land alemán en 2020.
Y Bruselas, ¿quién no quiere medrar en Bruselas? El foco de muchas de muchos de los grandes caballos de batalla de la Administración Trump, con la Ley de Servicios Digitales de la UE en cabeza.
Ese cambio de gobiernos europeos por gobiernos afines se enmarca, narrativamente, en una cruzada por la libertad de expresión en Europa y en contra de su "retroceso democrático", que afectaría "no solo a los ciudadanos europeos, sino que afecta cada vez más a la seguridad y los lazos económicos de Estados Unidos, así como a los derechos de libertad de expresión de los ciudadanos y las empresas estadounidenses", que decía el Departamento de Estado de Marco Rubio en ese primer acto.
Es por eso que, pese a cualquier queja de los europeos a poder aprobar las leyes que mejor le convengan "como parte de su soberanía", EEUU no dudó en aplicar sanciones inéditas contra el excomisario de la UE sobre tecnología Thierry Breton y otros cinco europeos por supuestos "esfuerzos organizados para coaccionar a las plataformas estadounidenses para que censuren, desmoneticen y supriman los puntos de vista estadounidenses a los que se oponen". Para Washington, la DSA (y también la Ley de Mercados Digitales DMA) son "discriminatorias" contra sus grandes empresas tecnológicas.
Pero solo la defensa de sus grandes empresas y magnates tecnológicos no basta, así que todo paso contra ellas lleva también la capa de lucha contra la "censura" en el Viejo continente.
Ante las preguntas del FT, el Departamento de Estado no negó el viaje ni cierta parte de la financiación, aunque enmarcada en un presupuesto de las celebraciones de America 250, que conmemorarán el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos este 4 de julio de 2026, contando desde la Declaración de Independencia de 1776. "La labor de la subsecretaria Rogers es apoyar los objetivos estadounidenses. No nos cortamos en absoluto al respecto. Toda subvención es completamente transparente y responsable", aseguró un portavoz.
"Es muy interesante", comentaba un analista enfocado en partidos políticos de ultraderecha en Francia y España, al conocerse la noticia. "Sería interesante saber qué organizaciones españolas podrían estar financiando, y si entre ellas está Disenso", la fundación de José Abascal. Por el momento, pese a esa "trasparencia" asegurada por el Departamento de Estado, no ha trascendido qué organizaciones estarán en la lista de financiadas en este marco pro-MAGA, más allá del episodio británico del viaje de Rogers, el que más atención recibe en la investigación del FT.
Allí, la subsecretaria se enfocó en la Ley de Seguridad en Línea. Durante la visita a Londres de Rogers, participó en un evento del grupo de expertos de derecha Prosperity Institute, donde describió la ley digital británica como "tiránica". "Está claro que el británico medio quiere ser una persona libre, quiere vivir en un país libre. Los resultados que está obteniendo Reform UK son una prueba positiva de que el público británico no está contento con este régimen", dijo.
Así, en Londres, la alta funcionaria oficializó una suerte de "cruzada" política con la que EEUU quiere salvar a Europa. Un alto cargo del partido Reform UK confirmó esta estrategia. "Sienten una gran debilidad por el Reino Unido, pero lo sienten amenazado por fuerzas oscuras que se extienden por toda Europa", dijo.
Por un lado, los deseos políticos de Washington en Europa parecen claros. "Quieren intervenir en la política interna de Europa, socavar los procesos democráticos e impulsar a los partidos de extrema derecha", dijo Guntram Wolff, investigador principal del centro de estudios Bruegel, a Deutsche Welle.
Pero, a largo plazo, planean ir más allá y conseguir una división de los miembros de la UE. Zsuzsanna Vegh, investigadora asociada del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), dijo que debilitar al bloque como actor global sirve a los intereses de esta administración estadounidense: "Una Europa dividida también sería más débil y más fácil de dominar en cuestiones comerciales".
Esta estrategia, en cambio, no ha estado marcada por el arte de la diplomacia o la sutileza. En una de las muchas declaraciones de Donald Trump sobre Europa, el presidente dijo que las políticas migratorias eran un "desastre". "Quieren ser políticamente correctos, y eso los debilita". Y añadió, con la falta de pudor que lo caracteriza, que algunos líderes europeos eran "verdaderamente estúpidos".
Este viernes se cumple el aniversario del momento en el que los líderes europeos se dieron cuenta de que el gobierno de Donald Trump iba a ser algo más que "America First"; y que su plan tenía mucho que ver con Europa. Era el primer acto: el vicepresidente de EEUU JD Vance daba un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich en el que, sin muchas sutilezas, llamaba a un cambio de régimen en toda Europa vía las fuerzas populistas y ultraconservadoras, con Alemania como primera parada. Vance no fue el único: en los siguientes meses lo harían la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.