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Portugal elige continuidad con 'sabor' socialista frente a la incertidumbre del extremista Ventura
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Segunda vuelta de las elecciones

Portugal elige continuidad con 'sabor' socialista frente a la incertidumbre del extremista Ventura

En una presidencia concebida esencialmente como un cargo de representación, una parte mayoritaria del electorado ha optado por la estabilidad frente al riesgo de lo que podría implicar el líder populista

Foto: Antonio José Seguro celebra su victoria en la segunda vuelta de las presidenciales de Portugal. (EFE/Miguel A. Lopes)
Antonio José Seguro celebra su victoria en la segunda vuelta de las presidenciales de Portugal. (EFE/Miguel A. Lopes)
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Los portugueses han cerrado filas frente a la ultraderecha. António José Seguro, que concurrió a las elecciones presidenciales de Portugal como candidato suprapartidista y distanciado del Partido Socialista, ha alcanzado su objetivo con una victoria holgada tras obtener un 66,8 % de los votos, frente al 33,1 % del aspirante populista André Ventura, líder del partido Chega. A partir del 9 de marzo, Rebelo de Sousa le cederá el testigo tras más de 10 años en la presidencia y Seguro será investido como jefe de Estado.

Es un triunfo sin precedentes, no solo por la amplitud del respaldo ciudadano —el mayor registrado hasta la fecha, incluso superior al de Mário Soares, considerado el padre de la democracia portuguesa—, sino también por lo que su apoyo representa. Con este resultado, el electorado ha optado por respaldar un liderazgo continuista y alejado de la confrontación en un contexto marcado por la proliferación del discurso del odio, frente a una alternativa, la de Ventura, percibida como disruptiva.

"Mi primera palabra es simple, el pueblo portugués es el mejor pueblo del mundo, excelente, con una responsabilidad cívica enorme y con un apego a los valores democráticos", señaló a los periodistas en Caldas da Rainha, donde reside Seguro, poco después de empezar a conocerse los resultados.

El triunfo del 'suprapartidista', sin embargo, no supone necesariamente un respaldo al Partido Socialista, ya que las elecciones presidenciales son personalistas y no implican la victoria per se de una formación política. Si bien el resultado implica el regreso de un socialista a la jefatura del Estado tras dos décadas de presidentes del centroderecha, Seguro trató durante la campaña de desvincularse de una identificación estrictamente partidista. Su objetivo fue ampliar su base de apoyo y atraer al electorado del centro y de la derecha liberal, que no logró pasar a la segunda vuelta de los comicios.

Foto: Elecciones en Portugal 2026: votaciones, candidatos y última hora, hoy en directo (EFE)

Así, el retorno del exsocialista a la primera línea política, después de más de una década alejado de la actividad institucional, ha reforzado esa imagen de figura moderada y reconocible, capaz de representar al conjunto del país.

En una presidencia concebida esencialmente como un cargo de representación, una parte mayoritaria del electorado ha optado por la estabilidad frente al riesgo de lo que podría implicar el líder populista. André Ventura, líder de Chega, defendió abiertamente durante su campaña una reinterpretación del papel del jefe del Estado, con mayor intervención política y una ruptura con la tradición de las presidencias discretas y moderadoras que han caracterizado a Portugal durante los últimos años. Esa propuesta, arriesgada todavía para la sociedad lusa, ha provocado un claro distanciamiento.

David Veloso, investigador para la Universidad de Lisboa, interpreta en declaraciones para El Confidencial la victoria de Seguro como un hito político que refleja la contención del populismo en Portugal y el refuerzo de una presidencia moderada. A su juicio, con su victoria ha batido un récord de votos que "reafirma la contención del populismo por parte del conjunto de los actores políticos frente a la propuesta de André Ventura".

Aunque reconoce que Ventura ha logrado un resultado relevante al alcanzar la segunda vuelta, subraya que su figura sigue generando un fuerte rechazo tanto en la izquierda como entre sectores moderados del espacio conservador.

"Ventura provoca un rechazo muy claro en la izquierda, pero tampoco logra convencer plenamente a los sectores moderados de la derecha", explica. Aun así, considera que su acceso a la segunda vuelta es un dato significativo de cara al futuro del sistema de partidos y al posible papel de Chega como fuerza con aspiraciones de gobierno.

No es una derrota para Ventura

Así, los resultados no implican una derrota estratégica de Chega. El partido de extrema derecha ha logrado aumentar su número de votos entre la primera y la segunda vuelta, lo que apunta a un crecimiento sostenido de su base electoral. Aunque insuficiente para conquistar la presidencia, ese avance indica que su techo electoral podría no estar aún plenamente definido, especialmente en un contexto de debilidad del centroderecha tradicional y ausencia de un candidato presidencial fuerte en ese espacio.

En la segunda vuelta, Ventura trató de presentarse como "el candidato de la derecha frente al socialismo", una estrategia que, según el investigador, no tuvo éxito.

"La dicotomía no fue izquierda contra derecha, sino moderación frente a extremismo", sostiene. Mientras que en la izquierda el voto se articuló en términos de democracia frente a autoritarismo, en sectores conservadores primó la idea de estabilidad institucional. Ese consenso, explica, llevó a muchos votantes a ver en Seguro a la figura capaz de garantizar la continuidad del Gobierno de Luís Montenegro, pese a que este se encuentra en minoría parlamentaria. "Una victoria de Ventura habría dado lugar a una presidencia muy hostil al Ejecutivo y a un escenario de inestabilidad", sostiene.

Sobre cómo sería una cohabitación con el Ejecutivo de centroderecha del primer ministro Luís Montenegro, Seguro destacó en una entrevista esta semana con la cadena de televisión pública RTP que no ve la Presidencia como "el sitio para hacer oposición al Gobierno" y prometió lealtad institucional, pese a advertir que nunca dejará de decir lo que piensa.

Foto: portugal-elecciones-sur-ultras-chega-socialismo

Durante la campaña para esta segunda vuelta, Seguro ha pasado la mayor parte del tiempo en los lugares afectados por los temporales en Portugal, porque, como ha explicado en alguna ocasión, es labor del presidente escuchar a las personas. Su "primera prioridad" es la sanidad, uno de los asuntos que más preocupan a los ciudadanos debido al deterioro del sistema público.

Para el próximo presidente, "no hay milagros pero sí respuestas inmediatas que deben tomarse y eso compete a los Gobiernos" y como presidente trataría de promover convergencias y compromisos para resolver de forma duradera los problemas.

Más de 11 millones de portugueses estaban llamados a las urnas este domingo en la segunda ronda de las elecciones presidenciales para elegir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa. El mal tiempo pareció dar una breve tregua a Portugal tras dos semanas de temporales que han causado innumerables destrozos, inundaciones y siete muertos, el último ayer, a los que se suman otros seis fallecimientos indirectos de personas que cayeron de tejados mientras se dedicaban a labores de reparación.

El jueves, Ventura solicitó un retraso de los comicios por los temporales, pero la ley no contempla un aplazamiento a nivel nacional en este tipo de casos, sino que permite que cada ayuntamiento lo solicite individualmente y bajo circunstancias excepcionales. De hecho, debido al mal tiempo en algunas zonas afectadas por las inundaciones, que suman un total de 36.852 electores, se han retrasado las elecciones por una semana, hasta el 15 de febrero

Los portugueses han cerrado filas frente a la ultraderecha. António José Seguro, que concurrió a las elecciones presidenciales de Portugal como candidato suprapartidista y distanciado del Partido Socialista, ha alcanzado su objetivo con una victoria holgada tras obtener un 66,8 % de los votos, frente al 33,1 % del aspirante populista André Ventura, líder del partido Chega. A partir del 9 de marzo, Rebelo de Sousa le cederá el testigo tras más de 10 años en la presidencia y Seguro será investido como jefe de Estado.

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