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Amigos cuando conviene: EEUU, la UE y Japón firman un acuerdo de materias primas con el ojo puesto en China
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Europa, útil para mantener a raya a China

Amigos cuando conviene: EEUU, la UE y Japón firman un acuerdo de materias primas con el ojo puesto en China

La Unión Europea, Japón y EEUU han anunciado un acuerdo para cooperar en el suministro de materias primas críticas. ¿Por qué le interesa a Washington en pleno desmantelamiento del sistema multilateral?

Foto:  Stephane Sejourne, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Prosperidad y la Estrategia Industrial. (EFE/Archivo/Olivier Hoslet)
Stephane Sejourne, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Prosperidad y la Estrategia Industrial. (EFE/Archivo/Olivier Hoslet)

Lejos de los focos, de los mensajes en redes sociales de Donald Trump de los ataques públicos de su vicepresidente JD Vance a los europeos, y de la creciente tensión entre los Estados miembros de la Unión Europea y su viejo socio transatlántico, esta semana un grupo de ministros se han reunido en Washington para hablar de una cuestión muy concreta: las llamadas "materias primas críticas" (CRM, por sus siglas en inglés), que son fundamentales para los sectores tecnológicos y también para el desarrollo de tecnologías limpias.

Del encuentro surgió un comunicado conjunto de EEUU, la UE y Japón, para colaborar en la creación de un sistema multilateral de comercio de CRM. En pleno desmantelamiento del sistema multilateral, liderado en gran medida por la actual administración de Estados Unidos, la pregunta es obvia: ¿por qué?

Las CRM, entre las que se encuentran por ejemplo las famosas tierras raras, son un terreno en el que, al mismo tiempo, chocan las tendencias depredadoras del más fuerte y la necesidad de cooperar. Actualmente, China controla la inmensa mayoría del minado de estas materias primas, pero por encima de todo, lo que controla es el proceso de refinado.

Los crecientes controles a las exportaciones que Pekín ha ido aplicando a lo largo de los últimos dos años, especialmente en el contexto de la escalada comercial iniciada por la administración Trump, han hecho evidentes los riesgos del sistema actual. Jozef Síkela, comisario de Acuerdos Internacionales, explicaba recientemente en la Eurocámara que sería "ingenuo" creer que China va a ceder su dominio sobre esta cuestión.

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En los márgenes del encuentro ministerial sobre Materias Primas Críticas organizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, la UE y EEUU anunciaron que en los próximos 30 días firmarán un memorando de entendimiento (MoU) con "áreas de cooperación para estimular la demanda y diversificar el suministro para ambos participantes, identificando y apoyando proyectos en materia de minería, refinado, procesamiento y reciclaje.

También incluirá el debate de medidas para prevenir interrupciones en la cadena de suministro, promover los esfuerzos de investigación e innovación y facilitar el intercambio de información sobre el almacenamiento". En un contexto de amenazas habituales por parte de Washington a sus socios europeos, el anuncio de un acuerdo de este estilo parece contrario al signo de los tiempos.

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La UE y EEUU tienen un largo historial tratando de cooperar en este ámbito. En 2023, en lo que parecía el inicio de una carrera por las tecnologías limpias, se comenzaron unas negociaciones que naufragaron en 2024. Desde 2022 existe una coalición, la MSP, que busca coordinación entre los grandes compradores de CRM, entre ellos la UE, EEUU y Japón, pero se concentra únicamente en el lado de la demanda, y no en el de la oferta. Ambos lados del Atlántico saben que dependen de manera muy clara de China, y están dispuestos a cooperar, como demuestra su financiación conjunta del corredor de Lobito para conectar las minas de República Democrática del Congo con las costas de Angola.

La Unión se juega mucho en este ámbito. Un informe reciente del Tribunal de Cuentas europeo apunta a que los Veintisiete se enfrentan a "vulnerabilidades estratégicas" en esta cuestión. El informe de la institución europea muestra además que se han hecho muy limitados progresos en los objetivos de la Ley de Materias Primas Críticas de la UE, que establece que el 10% del consumo de la UE se extraiga en suelo comunitario, que el 40% sea procesado en los Veintisiete y que no menos del 25% de lo consumido se obtenga a través de reciclaje.

Actualmente, respecto a esas metas, la UE se sitúa en un 8% de minado propio, cerca del objetivo, en un 24% en procesamiento, y en un 12% de reciclaje, con 10 de los 26 materiales que se consideran críticos sin ser actualmente reciclados en la Unión.

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La Comisión Europea está incluyendo el acceso a los CRM como un elemento importante en sus negociaciones comerciales. Por ejemplo, forma parte del acuerdo con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) que se ha concluido recientemente. Bruselas también ha cerrado más de una docena de acuerdos con distintos socios globales, ofreciendo financiación a cambio de un minado que reduzca los efectos medioambientales nocivos y de acceso a suministro.

En todo caso, un reto para el MoU es que el modelo europeo poco tiene que ver con el americano, especialmente bajo esta administración. Mientras que la UE envuelve los acuerdos sobre CRM en una narrativa de cooperación y de beneficio mutuo, EEUU tiene una estrategia mucho más agresiva, buscando adquirir toda la cadena de suministro y comprando participaciones en empresas mineras, como Lithium Americas y Trilogy Metals, para asegurarse su control.

Multilateralismo cuando conviene

La actual administración estadounidense, pero no solamente ella, sino también gran parte del establishment americano, independientemente del partido, han llegado a la conclusión de que el sistema multilateral que EEUU lideró tras la Segunda Guerra Mundial ya no funciona en beneficio de la economía americana. Esa es, básicamente, la fuerza que se encuentra detrás de todo lo que se está viendo en los últimos años.

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El objetivo americano es evitar ser superado por otra potencia, que es China. Y se ha concluido que el sistema multilateral, lejos de frenar a Pekín, acelera su camino hacia el puesto de primera potencia mundial. Así que su desmantelamiento no es una cuestión de mero oportunismo, es visto como una necesidad para la supervivencia de la hegemonía americana.

El acuerdo de esta semana sorprende porque EEUU, en una cuestión muy particular, vuelve a apostar por el multilateralismo. La razón es la misma por la que apuesta por desmantelarlo en otros ámbitos: porque le beneficia y porque puede traducirse en un empeoramiento de la posición de China. El que Japón o la Unión Europea se beneficien es una cuestión colateral, un habilitador de sus intereses.

Es la primera demostración práctica de la visión que algunos tenían dentro de la Comisión Europea: hay que demostrar a la administración americana que somos útiles en su misión de mantener a raya a China. El endurecimiento de la posición del Ejecutivo comunitario respecto a China entre 2019 y 2024 respondía en parte a esa intención con la anterior administración. Se confiaba en que, aprovechando el carácter transaccional del actual presidente, se podría utilizar esta carta en diferentes ocasiones para mantener a EEUU comprometido con los intereses europeos.

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Pero esta estrategia no siempre funciona. La Unión Europea intenta que EEUU tome una posición menos dura contra el sector del acero europeo en su guerra contra las exportaciones baratas de China que inundan los mercados globales. Para ello, los Veintisiete han endurecido su postura respecto al acero chino, y han mostrado su voluntad de trabajar con la administración americana en esta cuestión, sin éxito. De hecho, la Comisión Europea sigue intentando que EEUU excluya a los productos europeos de su lista de derivados del acero, que están sometidos a altos gravámenes comerciales incluso si el bien en concreto tiene una pequeña cantidad de acero.

Lejos de los focos, de los mensajes en redes sociales de Donald Trump de los ataques públicos de su vicepresidente JD Vance a los europeos, y de la creciente tensión entre los Estados miembros de la Unión Europea y su viejo socio transatlántico, esta semana un grupo de ministros se han reunido en Washington para hablar de una cuestión muy concreta: las llamadas "materias primas críticas" (CRM, por sus siglas en inglés), que son fundamentales para los sectores tecnológicos y también para el desarrollo de tecnologías limpias.

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