España va a sudar en el frente ártico: las tropas de montaña no eran solo para la montaña
La reactivación del interés estratégico por Groenlandia y el giro del flanco norte de la OTAN obligan a Europa a pensar en fuerzas preparadas para el frío extremo. Este giro pilla a España con sus cazadores de montaña bajo mínimos
Compañía de Esquiadores de las Tropas de Montaña durante el desfile de las Fuerzas Armadas. (EFE/Chema Moya)
Las ambiciones de Donald Trump sobre Groenlandia, muestra de la competencia entre potencias por el control y acceso al Ártico,han empujado a Europa a preparar un despliegue multinacional en la isla helado. Un escenario exigente que junto a la defensa de los nuevos socios de la OTAN, Suecia y Finlandia, requiere fuerzas especializadas. Pero en España las tropas para ambientes fríos, los cazadores de montaña, recibieron un hachazo en la última reforma del Ejército. Hoy es el día que nos dimos cuenta de que las tropas de montaña no eran solo para la montaña. ¿Es tiempo de reconsiderar su importancia ante el nuevo escenario estratégico?
Una isla protegida por trineos de perros
Más allá del carácter caprichoso del presidente Trump, el interés estadounidense por Groenlandia se explica por varias razones geopolíticas. La isla no sólo alberga recursos mineros y energéticos, sino que será una atalaya privilegiada sobre las rutas árticas que está abriendo el cambio climático en los bancos de hielo polares. Para Estados Unidos, la isla de Groenlandia representa además un sector importante de la red de vigilancia del espacio aéreo de Norteamérica. Pero la agresividad de Washington hacia un país aliado como Dinamarca no tiene lógica militar, pues ambos países firmaron un acuerdo en 1951, en el contexto de la vieja Guerra Fría, que permitiría ampliar el número de bases y tropas americanas en la región.
Actualmente, Estados Unidos cuenta con una sola base ubicada en Pituffik, al noroeste de la isla. Se trata de una instalación que pasó de la fuerza aérea al mando espacial. Trump se burló de Dinamarca señalando que la defensa de la isla depende de dos trineos tirados de perros. Se refería a la patrulla Sirius, una unidad del ejército danés que se desplaza por el extremo norte de la isla en trineos de perros en largas patrullas donde el único avituallamiento posible es el lanzado desde aviones. Según las Fuerzas Armadas danesas se emplean trineos de perros porque es el medio de transporte más efectivo dado el terreno del norte de Groenlandia, donde no hay carreteras.
La patrulla Sirius es sólo el elemento más conocido del Mando Conjunto del Ártico danés, que tiene responsabilidad sobre Groenlandia y las islas Faroe. La soberanía danesa no se había visto cuestionada pero, en el pasado, ante cualquier pico de tensión internacional o percepción de amenaza en las regiones árticas, la respuesta de la OTAN implicó la rápida movilización de fuerzas conjuntas.
En las maniobras rusas ZAPAD 25 del pasado mes de septiembre se realizaron varios lanzamientos de misiles antibuque contra objetivos en el Mar de Barents desde las Tierras de Francisco José. Se trata de un archipiélago donde la presencia militar rusa se ha visto reforzada en los últimos años. La respuesta de la OTAN fue un ejercicio multinacional que implicó el traslado a la isla noruega de Jan Mayen mediante un avión militar británico A400M de un vehículo todoterreno 4x4 estadounidense JLTV, que coincide con el empleado como plataforma del sistema antibuque NMESIS.
Se trató sólo de una simulación, ya que el sistema NMESIS todavía está siendo puesto a prueba por unidades de la infantería de marina estadounidense en el Pacífico. El propósito del ejercicio fue sólo hacer una simulación pero como en el caso de los planes europeos de movilizar fuerzas en Groenlandia demostró que cualquier crisis en las regiones árticas requiere una rápida movilización de fuerzas que deben estar preparadas para actuar en un escenario muy exigente. Un tipo de fuerzas que no se improvisan.
Guerra ártica: dos modelos
Durante la vieja Guerra Fría, los planes de la OTAN incluían la movilización de una fuerza de la infantería de marina británica, reforzada por un batallón la infantería de marina de Países Bajos, para defender Noruega. La preparación en guerra en el ártico se convirtió en una seña de identidad para los royal marines británicos y, hasta 1992, su unidad de reconocimiento era conocida como la Unidad de Guerra en Montaña y el Ártico.
Después de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, Londres trató de mantener su influencia estableciendo con varios países nórdicos y bálticos la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF). El compromiso británico con la defensa de sus socios nórdicos y bálticos se concretó con la creación de una base permanente en el norte de Noruega, Camp Viking, para darle continuidad a la formación de sus tropas en supervivencia y combate en las regiones árticas.
La perspectiva británica es que se requiere darle una formación extra a unidades de sus fuerzas armadas para que adquieran la especialización en guerra en terrenos árticos. Pero hay varios países en Europa que han seguido otro camino por meras razones geográficas. Reino Unido lleva sus tropas al norte de Noruega porque es un país que no tiene grandes cadenas montañosas con nieves perpetuas. Los ejércitos de los países a los pies de los Alpes y con cadenas de montañas importantes, como España y Polonia, tienen unidades montañeras.
Francia es uno de los países que ha decidido participar en el despliegue Artic Endurance que organiza Dinamarca en Groenlandia. El ejército de Francia cuenta con una brigada de tropas montaña, la 27ª Brigada de Infantería de Montaña, formada por una compañía de mando, tres batallones de "cazadores alpinos", un batallón blindado y otras subunidades que incluyen la escuela de montaña y un grupo de comandos de montaña. La proyección en el Ártico no es una novedad para Francia, cuyo Ministerio de Defensa publicó en julio de 2025 su estrategia para el Ártico.
En marzo de 2024, las tropas de montaña francesas participaron en el norte de Noruega en el ejercicio Nordic Response 2024, generando titulares en la prensa francesa como: El frío extremo es el patio de juego natural de los rusos. Tenemos que estar a la par. Tampoco es novedad la cooperación militar entre Francia y Dinamarca. El programa del Ejército del Aire francés de certificación del avión de transporte militar A400M en climas extremos comenzó en enero de 2025 en Canadá y tenía previsto vuelos sobre campos de hielo en Groenlandia que probaran la capacidad para desplegarse en pistas similares en la Antártida.
Sudar en el Ártico
También encontramos tropas de montañas en países alpinos, como Italia, Alemania, Austria y Eslovenia, yen países con muchas regiones montañosas, como España, Polonia y Rumanía. En el caso de España, el Ejército de Tierra cuenta con el Mando de Tropas de Montaña. Se trata de una unidad que recoge las subunidades especializadas supervivientes de la antigua Brigada de Cazadores de Montaña Aragón y que hoy en día cuenta con dos batallones de cazadores de montaña y una compañía de esquiadores-escaladores.
La disolución de la brigada Aragón tras la reforma del Ejército de Tierra de 2015 es una decisión que resulta difícil de comprender considerando la fecha en la que tuvo lugar. La reforma tuvo lugar después de la primera invasión rusa de Ucrania en 2014, que llevó a la OTAN a proteger su Flanco Este con despliegues en las repúblicas bálticas. España decidió participar con una compañía mecanizada reforzada destinada en Letonia. Allí las tropas españolas descubrieron las limitaciones de las prendas individuales recibidas tras sufrir los primeros fríos del invierno letón.
No fue el caso de los comienzos de la misión española en Afganistán, donde los cazadores de montaña se encargaron con éxito de la primera rotación invernal. Es decir: su equipamiento individual y los vehículos especializados, como el Transporte Oruga de Montaña (TOM), no son específicos para la montaña, sino para los climas fríos extremos en zonas tan diferentes como las playas del Mar Báltico o los valles desérticos de Afganistán.
La poca consideración a las tropas de montaña llevó a que se estudiara durante las fases iniciales de la reforma del Ejército de Tierra la completa disolución de los regimientos y batallones de cazadores de montaña para que cada una de las brigadas de infantería contara con su propia compañía de cazadores. Esto hubiera supuesto dispersar a los montañeros del Ejército de Tierra por toda España y dejarles sin suficiente masa crítica dentro del Ejército, ya que el oficial de mayor empleo ejerciendo el mando de una unidad montañera hubiera sido un capitán.
La explicación oficiosa sobre la disolución de la Brigada de Cazadores de Montaña Aragón apunta a que se trató de una unidad con una carencia de personal grave y permanente. Esto suponía que las unidades de apoyo, como el grupo de artillería o el batallón de zapadores, tuvieran más existencia sobre el papel que en la realidad. La decisión de disolver la brigada supuso, por tanto, una medida para reagrupar el personal en las unidades supervivientes y darles una mayor sustancialidad.
Los veteranos de la unidad cuentan que la carencia de personal de la brigada fue el resultado de la falta de incentivos para la tropa. La vida de la tropa montañera es doblemente dura ya que a los rigores de la vida militar se le suman las dificultades del clima y el entorno natural. Sin embargo, no existían suficientes incentivos que atrajeran voluntarios a la unidad. La otra razón que aducen es que las subunidades de la brigada estaban ubicadas en localidades pequeñas y no muy bien comunicadas, por lo que eran destinos poco atractivos para la tropa joven. Sin olvidar el rechazo a la presencia militar de sectores de la población de Navarra y Cataluña, que ahondaban más en el aislamiento de los militares en aquel entorno.
A día de hoy, el Mando de Tropas de Montaña español no tiene grupo logístico, batallón de zapadores, grupo de artillería y otros apoyos que la equiparen al resto de brigadas de infantería del Ejército de Tierra. Esos apoyos seguramente se echarán en falta en los futuros despliegues en los territorios árticos o en los países nórdicos o bálticos ante la creciente inestabilidad del Flanco Norte de la OTAN, tanto por las amenazas de Rusia a Finlandia como por disuadir a Estados Unidos con un mayor músculo militar en Groenlandia.
La experiencia de las Fuerzas Armadas españolas, desde el despliegue en Afganistán pasando por los más recientes en Letonia o Rumanía, demuestra la necesidad de contar con tropas preparadas para entornos de frío extremo, que además sirvan de unidad de experiencias y referencia para el resto. Esas tropas tendrían que estar encuadradas en una gran unidad coherente con la organización precisa. Y ello va a requerir generar incentivos extra que la diferencie de otras unidades de infantería.
Las ambiciones de Donald Trump sobre Groenlandia, muestra de la competencia entre potencias por el control y acceso al Ártico,han empujado a Europa a preparar un despliegue multinacional en la isla helado. Un escenario exigente que junto a la defensa de los nuevos socios de la OTAN, Suecia y Finlandia, requiere fuerzas especializadas. Pero en España las tropas para ambientes fríos, los cazadores de montaña, recibieron un hachazo en la última reforma del Ejército. Hoy es el día que nos dimos cuenta de que las tropas de montaña no eran solo para la montaña. ¿Es tiempo de reconsiderar su importancia ante el nuevo escenario estratégico?