... Y por fin Musk descubrió a Sánchez: lo que se le puede venir a España
Tras semanas criticando a Musk y los "tecnoligarcas" estadounidenses, Musk se ha fijado en Pedro Sánchez y España. Atendiendo a lo que sucedió con Alemania o Reino Unido, no será un paseo fácil
La primera vez que Elon Musk ha mencionado "España" con todas las letras en su red social ha sido para acusar a Pedro Sánchez, a quien se ha referido con una suerte de chiste-meme-sexual-escatológico, de ser un traidor "al pueblo" español. Si nos podemos fiar de los patrones de conducta de Musk, no será la última: ahora que Pedro Sánchez ha llamado la atención del empresario adicto a X, no habrá escándalo, regularización masiva de inmigrantes o datos sacados de contexto debajo de piedra sin remover (y republicar). Que se lo digan a Alemania o, más especialmente, a Reino Unido, obsesiones anteriores de Musk.
"El Dirty Sánchez es un tirano y traidor al pueblo de España", comentó Musk a un vídeo de Sánchez en el que anunciaba su intención de aumentar el control de las plataformas digitales y que sus directivos tengan que asumir responsabilidades por las infracciones cometidas en sus redes. El anuncio de Sánchez coincide con una redada este martes de las oficinas de X en Francia y la petición de la Fiscalía de París de que Musk se persone para ser interrogado sobre su responsabilidad en la "difusión de contenidos negacionistas y deepfakes de carácter sexual".
Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain 💩 https://t.co/B3oyHrBYpR
— Elon Musk (@elonmusk) February 3, 2026
Musk no se lo ha tomado bien. Además del comentario sobre Sánchez como "traidor", ha retuiteado un comentario en el que se afirma que "España, Francia y Reino Unido han lanzado un ataque sin precedentes" contra X y Musk, porque "están asustados de él y de su plataforma" porque "ofrece libertad de expresión a los europeos" que, de otra manera, "son censurados" y "reemplazados por una clase complaciente de votantes inmigrantes". "Europa no es ya una democracia, y sus gobiernos liberales no representan ya la voluntad del pueblo". Musk ha contestado de nuevo: "Es un traidor al pueblo de España".
Tras arrogarse a sí mismo el éxito de la victoria de Donald Trump en las elecciones de EEUU, Musk miró con fuerza a Europa, en busca de replicar la fórmula. El primer país fue Alemania, cuando respondió con un lapidario "AfD es lo único que puede salvar a Alemania" a un tuit que afirmaba que los alemanes estaban "siendo asesinados y violados (...) sacrificados en los mercadillos de Navidad por inmigrantes". La mayor obsesión de Musk, no obstante, ha sido Reino Unido y el gobierno laborista de Keir Starmer.
Only AfD can save Germany https://t.co/8TNZVEZGh5
— Elon Musk (@elonmusk) December 22, 2024
En el último año, el empresario ha lanzado cientos de ataques virulentos contra el Ejecutivo británico, en los que Musk hacía acusaciones infundadas y gravísimas (que "soltaban a pedófilos de las cárceles" y fomentaba una "guerra civil"), pedía dimisiones, cambio de gobierno e, incluso, la horca. Y elevando, al mismo tiempo, voces desacreditadas como la del islamófobo y criminal convicto Tommy Robinson: un personaje tan tóxico que hasta el líder populista Nigel Farage tuvo que distanciarse de él y de la causa de Musk. Con éxito: en septiembre de 2025, Robinson convocó una manifestación y, ante la masiva asistencia, Musk instó a disolver el Parlamento británico y convocar elecciones anticipadas.
America should liberate the people of Britain from their tyrannical government
— Elon Musk (@elonmusk) January 6, 2025
No queda claro si Musk lo hace por ideología, perspectivas económicas y empresariales, u obsesiones personales (tema que tratábamos en este artículo), pero sí que el modus operandi es similar y que quizá veremos replicado en el caso español.
Musk desata una tormenta de tuits compulsivos, escogiendo casos, detalles o datos (algunos abiertos, otros ya más que superados) para insuflar nueva vida a viejas polémicas o teorías de la conspiración. En el caso de Starmer, por ejemplo, fue acusarlo de ser "cómplice profundo" de las presuntas bandas compuestas por hombres musulmanes pakistaníes que manipularon y violaron a más de 1.000 niñas en varias ciudades de Reino Unido. El escándalo fue descubierto hace más de una década y resucitado a golpe de tuit.
Con un simple "Wow" Musk republica gráficas y datos que imponen una agenda mediática determinada y absorben a Europa en la última polémica. Durante semanas, Starmer y sus ministros tuvieron que estar saliendo al paso de cada uno de los elementos que Musk colocaba, a las bravas, en el debate del día. En algunos casos, la intención era claramente incendiar a la gente: también en Reino Unido, fue una polémica en X y Telegram la que provocó uno de los mayores disturbios de la última década, cuando grupos ultraderechistas asaltaron hoteles donde se acogían a refugiados e inmigrantes.
En el caso de España, Musk ya ha ido dando alguna pista, aunque sin llegar a entrar del todo. "Wow", comentó en un tuit que relacionaba los delitos de violación en Cataluña con los ciudadanos extranjeros. El caso dio debate en España para algunos días. Esta semana, Musk ha vuelto a reaccionar a las noticias de la regularización masiva de inmigrantes que ha acometido el Gobierno de Sánchez. Con este tentempié, será fácil que Musk encuentre múltiples casos fáciles de dar mayor proporción a golpe de "wow".
— Elon Musk (@elonmusk) January 5, 2025
— Elon Musk (@elonmusk) January 29, 2026
Todo este proceso lo hace ataviado con la capa de una cruzada por la libertad de expresión en Europa, que ya comenzó cuando Trump y Musk caminaban de la mano en el Ejecutivo estadounidense, pero que luego han continuado por caminos separados. Por un lado, pesos pesados de la Administración Trump (JD. Vance, Kristi Noem, Marco Rubio) han abogado por un "cambio de régimen" en toda Europa en defensa de "los derechos de libertad de expresión de los ciudadanos y las empresas estadounidenses". Por otro, es Musk el que habla de "censura" y la "destrucción de Europa".
No todos los líderes son capaces de soportar incólumes una presión de la masiva maquinaria de redes sociales con la que cuenta Musk. En Reino Unido, el partido Reform UK de Nigel Farage se coloca primero en intención de voto en las encuestas (24-26%) frente a un Starmer muy debilitado, pero a Lula da Silva, en Brasil, que tuvo su rifirrafe con Musk, obligándolo a obedecer las órdenes de un juez y la legislación local. El pulso con el empresario, que Brasil aguantó con un bloqueo de la red social durante semanas, reforzó a Lula en su papel de líder que no se deja amedrentar por EEUU.
El que la busca...
Algo parecido puede intentar Sánchez, que desde su llegada a la Moncloa ha buscado alimentar su imagen como líder con un perfil internacional. En su discurso este martes en Abu Dabi, Sánchez empezó dirigiéndose directamente a Musk: "Hace apenas una semana, el propietario de X, él mismo un migrante, utilizó su cuenta personal para amplificar desinformación sobre la decisión soberana de mi gobierno: la regularización de 500.000 migrantes que viven, trabajan y contribuyen al éxito de nuestro país (...) La misma plataforma que ha permitido que su IA crezca generando contenido sexual ilegal. Todos estos casos son reales y recientes, y representan solo la punta del iceberg. Una pequeña muestra de los muchos crímenes y malas conductas que ocurren todos los días en las redes sociales", declaró, para concluir que su determinación "es mayor que sus bolsillos".
Los comentarios de Sánchez sobre Musk vienen ya de antes. Hace un año, catalogó a los empresarios dueños de tencológicas estadounidenses como "tecnocasta" y hace apenas unas semanas volvió a criticarlo en el Foro de Davos, donde aseguró que "tecnobillonarios quieren acabar con la democracia". Hace apenas unos días, Sánchez utilizó la misma plataforma X para reponder al "wow" de Musk a la regularización de inmigrantes: "Marte puede esperar, la humanidad no".
El anuncio sirve, por tanto, también a otro objetivo político: afianzar la posición de Sánchez como azote político en Europa de Trump y las 'big tech'. Y qué mejor para conseguirlo que atacar a Elon Musk, troll-en-jefe de X.
Además de la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, la medida estrella de su discurso en Abu Dabi, Sánchez avanzó otras tres iniciativas que quedaron eclipsadas por la anterior, pero que son una carga de profundidad teledirigida al negocio de X: 1) hacer a los directivos de las plataformas legalmente responsables de las infracciones que ocurran en sus servicios; 2) convertir la manipulación algorítmica y la amplificación de contenidos ilícitos en un nuevo tipo de delito penal; y 3) implementar un sistema de "huella de odio y polarización" para rastrear, cuantificar y exponer cómo las plataformas digitales alimentan la división y amplifican el odio. Traducido: Musk (y también Zuckerberg), vamos a por ti.
... Encuentra a Trump
Sánchez tampoco se lanza solo. Líderes europeos se han posicionado ya en numerosas ocasiones en contra de lo que consideran "injerencias políticas" del magnate, al tiempo que multiplican sus actuaciones legales para limitar el alcance de la plataforma. La estrategia de Sánchez es evidente: ponerse en la diana para convertirse en héroe político, en la esperanza del Viejo Continente. No es la primera vez que lo intenta en los últimos meses. Desde citar a los directivos de Meta para rendir cuentas en el Congreso de los Diputados por el presunto espionaje "masivo" a usuarios de Android, hasta lanzarle recados a Elon Musk en X por pensar demasiado en Marte y muy poco en la humanidad.
El problema, en este caso, es que quien se mete con X (u otras empresas estadounidenses) lo hace también con EEUU. Y ya sabemos las consecuencias que aparentes decisiones soberanas de la Unión Europea tienen sobre Donald Trump. Que las medidas anunciadas logren cambiar de forma radical el funcionamiento de Meta, YouTube, o TikTok es prácticamente imposible. En el discurso de Sánchez ayer en Dubái había algo más en juego: captar la atención, cosechar titulares, y cabrear a EEUU. Era solo cuestión de lanzar el anzuelo y esperar. Musk ya ha picado. Ahora solo queda Trump.
La primera vez que Elon Musk ha mencionado "España" con todas las letras en su red social ha sido para acusar a Pedro Sánchez, a quien se ha referido con una suerte de chiste-meme-sexual-escatológico, de ser un traidor "al pueblo" español. Si nos podemos fiar de los patrones de conducta de Musk, no será la última: ahora que Pedro Sánchez ha llamado la atención del empresario adicto a X, no habrá escándalo, regularización masiva de inmigrantes o datos sacados de contexto debajo de piedra sin remover (y republicar). Que se lo digan a Alemania o, más especialmente, a Reino Unido, obsesiones anteriores de Musk.