Arrojar troncos a los ríos puede parecer, a simple vista, una agresión al medio natural. Sin embargo, en el noroeste de Estados Unidos se ha convertido en una medida clave para recuperar ecosistemas fluviales gravemente alterados durante décadas. En el estado de Washington, helicópteros están devolviendo miles de troncos a cauces remotos con un objetivo considerado hoy vital: restaurar la salud de los ríos.
Según recoge el portal especializado Click Petróleo e Gás, más de 6.000 troncos están siendo recolocados a lo largo de 38 kilómetros de ríos y arroyos en zonas sin acceso por carretera. Se trata del mayor proyecto de restauración fluvial jamás emprendido en la región, centrado en corregir los efectos de una gestión histórica que transformó ríos naturales en canales rápidos, rectos y pobres en biodiversidad.
Durante años, la presencia de troncos en los ríos fue interpretada como un obstáculo. Se consideraba que la madera bloqueaba el flujo del agua y dificultaba el paso de los peces, por lo que se optó por “limpiar” los cauces. Esta visión, explica Click Petróleo e Gás, convirtió muchos ríos en infraestructuras de drenaje, eliminando remansos, pozos profundos y conexiones con las llanuras aluviales.
Las consecuencias no tardaron en aparecer: menor retención de grava, menos refugios, aumento de la temperatura del agua y dificultades para especies sensibles como el salmón o la trucha toro. Frente a este escenario, los responsables del proyecto han apostado por devolver la madera al río como elemento estructural del ecosistema.
El biólogo Nicolai, especializado en hábitats de la Nación Yakama, destaca en Click Petróleo e Gás que los troncos cumplen múltiples funciones simultáneas. La madera crea sombras, remansos y grietas que sirven de refugio, favorece la formación de pozos profundos, retiene la grava necesaria para el desove y actúa como base de la cadena alimentaria acuática. Además, cuando los troncos ralentizan la corriente, el agua puede infiltrarse en las llanuras aluviales. El río va liberando agua la de forma gradual, algo crucial en un contexto de cambio climático, sequías y episodios de calor extremo.
El proyecto se desarrolla en ríos y arroyos de la Reserva Yakama y en tierras cedidas, con la participación de propietarios privados, el Servicio Forestal de Estados Unidos y organismos estatales.
Arrojar troncos a los ríos puede parecer, a simple vista, una agresión al medio natural. Sin embargo, en el noroeste de Estados Unidos se ha convertido en una medida clave para recuperar ecosistemas fluviales gravemente alterados durante décadas. En el estado de Washington, helicópteros están devolviendo miles de troncos a cauces remotos con un objetivo considerado hoy vital: restaurar la salud de los ríos.