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Un ciudadano salvadoreño explica a un camarero madrileño por qué Bukele no mola
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El látigo 'cool'

Un ciudadano salvadoreño explica a un camarero madrileño por qué Bukele no mola

El periodista Óscar Martínez, exiliado tras investigar las conexiones entre las pandillas y el presidente de El Salvador, publica un perfil crítico con Bukele

Foto: El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. (EFE/Miguel Lemus)
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. (EFE/Miguel Lemus)
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El ciudadano salvadoreño Óscar Martínez visitó España hace un tiempo. Su primer contacto en territorio nacional fue ilustrativo. En el control de pasaportes de Barajas, un guardia civil le espetó: "Felicidades, tremendo presidente que tienen".

Cada vez que viene a Madrid, Martínez suele parar en un bar de los de toda la vida de Tirso de Molina, en el que el casticismo resiste estoicamente la gentrificación del centro, donde a las 10 de la mañana puedes encontrarte a un yonqui veterano, a un borrachín de carajillo y a la parroquia parlanchina habitual. "Es estupendo, en ese pequeño antro me informo por tres vías: leo el periódico, veo de reojo los telediarios y escucho los análisis de los prematuros ancianos que desde temprano sirven cervezas y cortados", sostiene Martínez. Una mañana de invierno en la que Martínez estaba en el bar, en 2024, la tele informó sobre dos guardias civiles asesinados por el narco en el Estrecho, lo que provocó un inflamado monólogo de uno de los camareros. "¡Los guardias civiles en esas lanchas de mierda y los putos árabes en esos yates! Es que son unos nenazas, todos esos políticos. Tú necesitas a un hombre de mano firme para poner en cintura a toda esa lacra. ¿Sabes cómo quién? Como el Bukele ese. Ese sí tiene huevos!". Martínez permaneció callado, pero cuando fue a pedir la cuenta, preguntó al camarero. "¿De dónde es ese Bukele?". "De por ahí, de Ecuador o algo así", contestó. "¿Y usted cómo supo de él?". "Por la tele".

Más allá de patinazos geográficos hosteleros, es evidente que Bukele ha puesto a El Salvador en el mapa, y allá donde viaja Martínez, topa con gente que jalea a Bukele.

"En mi país hemos pillado a más de un presidente robando, pero el saqueo que está haciendo Bukele no tiene precedentes"

Preguntamos a Martínez, vía Zoom desde México, cómo se siente al respecto. "Suelo tomarlo con calma, aunque depende de la situación. Si un peluquero dominicano se pasa media hora hablando maravillas de Bukele mientras me corta el pelo, puedo perder la paciencia. Los taxistas colombianos son un gremio enamorado de Bukele; como allá suele haber mucho tráfico, también tengo que controlarme. Pero si el que le defiende es un locuaz camarero madrileño, pues bueno, como me pilla en el bar, lo tomo con humor". ¿Por qué iba a tomarse a mal Martínez las alabanzas internacionales a su presidente?, se preguntarán ustedes.

Antes de contestar a esa pregunta, aclarar que Óscar Martínez acaba de publicar un librito sobre el presidente -Bukele, el rey desnudo (Cuadernos Anagrama)- en el que trata de explicar a taxistas, camareros y ciudadanos del mundo en general por qué Bukele no mola tanto como ellos creen. Ahora vamos con los recelos de Martínez hacia su presidente…

placeholder El periodista Óscar Martínez. (Cortesía del autor)
El periodista Óscar Martínez. (Cortesía del autor)

El fuego

Resulta que Martínez tiene un grave problema con Bukele desde el pasado 1 de mayo, cuando el periódico para el que trabaja, El Faro, publicó tres vídeos donde dos pandilleros desvelaban las estrechas relaciones políticas entre Bukele y las pandillas salvadoreñas. 90 minutos de información explosiva.

Martínez y su hermano, también periodista, tuvieron que salir por patas del país ante la que se les venía encima.

"Está claro que un país en paz, sin muertos, sin extorsión, sin sangre, sin cadáveres todos los días, sin madres llorando a sus hijos, no es rentable para las ONG de derechos humanos, ni para los medios globalistas, ni para las élites, ni para Soros", escribió Bukele como reacción al reportaje. Por su parte, el jefe de la Inteligencia del Estado, Peter Dumas, dejó en redes un críptico mensaje amenazante -"no hay que tirar morteros a los que tienen bombas"- y acusó a El Faro de complicidad con las pandillas.

"Muchas de las cosas del reportaje las habíamos contado antes. ¿Qué cambió esta vez? La viralidad. Grabamos las entrevistas en video y tuvieron dos millones de visionados, que para El Salvador es una barbaridad [el país tiene 6,3 millones de habitantes]. Lo que realmente molestó a Bukele, insisto, fue la viralidad, por una vez perdió la batalla por el relato en el interior del país", aclara Martínez.

La detención de los Martínez, en definitiva, parecía inminente. Exiliados por dejar en mal lugar el mito mata pandillas del presidente, que tiene una parte real, la que todos conocemos, y otra turbia, la que contó El Faro, sobre la que merece la pena detenerse.

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Cuando Maradona protagonizó una campaña contra las drogas en España, aún no conocíamos su larga relación con la cocaína. De igual modo, a las personas que elogian a Bukele por acabar con el pandillismo, les chocará saber que sin la ayuda de las pandillas difícilmente hubiera llegado a la presidencia de El Salvador. Que se dice pronto.

Antes de que el mundo conociera su existencia, Nayib Bukele fue alcalde de la capital (2015-2018), San Salvador (2015-2018), por la izquierda histórica del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Pues bien: los meses previos a su elección como alcalde, se gestó la alianza entre Bukele y las principales pandillas del país, como 18 Revolucionarios, acostumbrados a sacar rédito de las campañas electorales.

El enviado de Bukele para pactar con las pandillas fue el exrapero Carlos Marroquín, futuro alto cargo del Bukele presidencial.

Los pandilleros apoyaron al candidato Bukele a cambio de "un cuarto de millón de dólares", según contó a El Faro un líder pandillero en el exilio. ¿Qué debían hacer las pandillas a cambio? Conseguir que sus comunidades votaran por Bukele. A la pregunta de si lo lograron con "coacciones", uno de los pandilleros respondió: "Con solo decir "esto es lo que hay que hacer" [votar], lo hacían". El segundo pandillero explicó lo mismo de un modo más chungo: "Le vas a decir a tu mamá, le vas a decir a tu tío, le vas a decir a tu abuela, le vas a decir a tu mujer, y a la familia de tu mujer, que tienes que votar por Bukele. [Porque] si no lo haces, les vamos a matar... Si nos damos cuenta de que has votado por otra gente, ten por seguro de que ese hoyo de allá es para ti".

Bukele ganó (por poco) las elecciones municipales; los pandilleros, que controlaron los colegios electorales de sus zonas para que la gente no se equivocara al votar, se atribuyen parte del primer gran éxito electoral de Bukele, trampolín necesario a la presidencia del país. "[Bukele] no hubiera llegado a ningún lugar sin nuestra presión al pueblo", aseguró uno de los pandilleros.

Pero las cosas se iban a complicar mucho más. Con Bukele de alcalde de la capital, el Gobierno del país, también en manos del FMLN, reactivó la batalla contra las pandillas. Pero Bukele ya iba por libre. Su respuesta fueron las contorsiones políticas: mantuvo sus pactos secretos con las pandillas, al tiempo que se alejaba de su partido.

"Bukele no dejó la izquierda por discrepancias ideológicas, sino porque quería ser candidato presidencial, al contrario del criterio del FMLN. Eso le permitió presentarse como el candidato outsider en las elecciones, aunque no tenía nada de eso, llevaba años perfectamente integrado en el aparato institucional del país", asegura Martínez.

La gran traca

Y ahora viene lo gordo. Los pandilleros también desvelaron a El Faro que la alcaldía Bukele filtraba anticipadamente a las pandillas los operativos militares estatales en sus barrios. La típica llamada para tener tiempo a escapar antes de que te detengan. "Había colonias en las que la policía no entraba, loco. Todos tatuados, con fusiles, armas, todo. Te decían por la radio: "Van ahorita a visitarles sus abuelos". ¡Cuidado! [El aviso] venía del mismo Nayib [Bukele], del mismo Gobierno [municipal], nosotros sabíamos cómo movernos, siempre nos avisaban antes".

No era la única información privilegiada que tenían entonces los pandilleros. Según uno de ellos, antes de que el FMLN se enterara de que Bukele iba a formar su propio partido para las presidenciales, lo supieron ellos. Esos meses, el entorno Bukele se reunió varias veces con los pandilleros, en una discoteca de San Salvador, para pactar su apoyo a su candidatura presidencial. "Eran reuniones de naturaleza política, si ustedes piden esto, se les dará esto otro", según los pandilleros.

placeholder Reclusos en una cárcel de El Salvador (EFE).
Reclusos en una cárcel de El Salvador (EFE).

Las pandillas optaron por apoyar a Bukele porque si ganaba el candidato del FMLN, "les harían zampar plomo". Agasajados por bukelismo, y en guerra con el Gobierno, las pandillas se tomaron la elección presidencial como una demostración de fuerza, de que "podían quitar y poner" al presidente del país. "Bukele no tenía ni partido político, fuimos una parte muy importante en el cambio" [de Gobierno], aseguró un pandillero a El Faro.

En 2019, Bukele ganó las presidenciales de El Salvador con una alianza de centro derecha.

Con el triunfo de Bukele, celebrado por los pandilleros en las calles, llegaron nuevos pactos bajo cuerda con las pandillas, como la gestión del confinamiento del covid en sus barrios, además del reparto de alimentos y de un subsidio temporal (que acabó en escándalo por desaparición de fondos). Como Bukele ya vendía un horizonte de homicidios cero, las relaciones con las pandillas fructificaron en un alto el fuego -siempre extraoficial- que desplomó las cifras oficiales de homicidios, al menos sobre el papel, pues los agujeros fueron numerosos: pandilleros y bukelistas acordaron la política "sin cuerpos no hay delito" (palabras literales del enviado de Bukele, según El Faro). "¿De qué me vas a acusar si no hay cuerpo? ¿Cómo puedes saber si [el desaparecido] no está en Guatemala o EEUU? Igual se fue a Italia con algún marido o algo", resumió un pandillero.

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No por casualidad, durante la primera legislatura de Bukele, se declaró el "secreto oficial" sobre las cifras de desaparecidos y de cementerios clandestinos. La expresión esconder la mierda bajo la alfombra nunca tuvo más sentido.

Uno de los motivos de las pandillas para "estar tranquilos" era lograr beneficios penitenciarios del Gobierno para sus presos, pero como no acaban de llegar del todo, presionaron al Estado con estallidos localizados de violencia, algunos de ellos salvajes, como los más de sesenta asesinatos de la Mara Salvatrucha en un solo día, que tensaron la cuerda hasta romperla. En medio de luchas de poder internas sobre qué hacer, Bukele rompió el pacto, apresó a miles de pandilleros y declaró el estado de excepción… hasta hoy. Los poderes especiales de Bukele, usados a discreción, le acercaron mucho a una dictadura. Autoritarismo que ciudadanos de otros países ven como algo cool, por el desahogado modo de comunicar de Bukele en redes; también porque su liquidación de la inseguridad ha tenido mucha más visibilidad que su liquidación de la libertad (miles de salvadoreños sin relación con las pandillas siguen encarcelados tres años después sin juicios ni condenas). Más suerte tuvieron los pandilleros que urdieron los pactos clandestinos con Bukele, que salieron del país ayudados por el bukelismo, según la investigación de El Faro.

De Cuba al trumpismo

Llegados a este punto, con Bukele en altos índices de popularidad por tener a raya a las pandillas, y pese a la amplia cobertura mundial, sigue habiendo bastantes elementos opacos en el bukelismo. Preguntamos a Martínez.

PREGUNTA. ¿Cuál es la ideología del presidente salvadoreño?

RESPUESTA. Bukele ha pasado de un extremo a otro del espectro. Borró un tuit antiguo en el que apoyaba al Che Guevara. También llegó a manifestarse a favor de la izquierda dura de los Castro en Cuba. Pero tras apostar fuerte por el regreso de Trump a la Casa Blanca, se arrimó a la derecha estadounidense dura del MAGA. ¿Dónde está ahora ideológicamente? En el mesianismo.

P. ¿Bukele ya ha tocado techo?

"¿Dónde está ahora ideológicamente Bukele? En el mesianismo"

R. Las encuestas dicen que la gran mayoría de los salvadoreños le apoya. Lo curioso es que buena parte de los que le respaldan temen a su vez las represalias por no hacerlo, es decir, es una popularidad basada en el miedo. Sigue siendo extraordinariamente popular, pero quizá ya tocó su techo, lo que es bueno y malo a la vez, porque el Bukele más peligroso llegará cuando le empiece a ir mal.

P. Su periódico también ha desvelado casos de corrupción que afectan a Bukele y a su entorno. ¿Cómo de graves son?

R. En mi país hemos pillado a más de un presidente robando, o haciendo regalos lujosos a sus amantes con dinero público, pero el saqueo que está haciendo Bukele no tiene precedentes.

Como colofón a la función, un extracto del libro en el que Martínez explica por qué tanta gente ama a Bukele:

"A Bukele lo quieren en gran medida porque, gracias a sus años como publicista de campañas políticas, supo venderse como un político nuevo, aunque llevara seis años como funcionario del partido de izquierda… Lo quieren porque creen que es como él dice ser. Lo quieren porque él es muy bueno para venderse. Lo quieren porque no saben que no es como dice ser. Lo quieren —y esta es la sentencia del libro que más me dolerá escribir— porque la gran mayoría de mis compatriotas estaban desesperados, humillados y no saben de democracia ni de historia; estaban muy ocupados sobreviviendo. Estaban listos para ser engañados. Estaban ansiosos por creer".

El ciudadano salvadoreño Óscar Martínez visitó España hace un tiempo. Su primer contacto en territorio nacional fue ilustrativo. En el control de pasaportes de Barajas, un guardia civil le espetó: "Felicidades, tremendo presidente que tienen".

El Salvador
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