Un as de 1.000 M para congraciarse con Trump: "Putin ha ganado con los activos rusos"
Putin anunció que está dispuesto a ceder 1.000 millones de los activos congelados rusos para la 'Junta de la Paz' de Trump, justo antes de la reunión entre el republicano y Zelenski
El presidente de Rusia, Vladímir Putin. (Reuters/Sputnik/Vyacheslav Prokofye)
La última vez que Donald Trump y Volodímir Zelenski se vieron cara a cara fue a finales de diciembre en la residencia del presidente estadounidense en Mar-a-Lago, Florida. Ese mismo día, poco antes del encuentro, Vladímir Putin utilizó una táctica conocida y consiguió su propia llamada telefónica con el republicano durante más de dos horas.
Casi cada vez que el líder ucraniano ha conseguido una audiencia privada con Trump, Putin ha logrado, desde lejos, influir en esas conversaciones. Es lo que algunos analistas ya han descrito en otras ocasiones como la "diplomacia de espía" de la KGB, haciendo honor a su pasado como miembro del servicio secreto soviético. "Es conocido por referirse a su trabajo en la KGB como 'trabajar con personas'. Fue entrenado en el arte de manipular a sus interlocutores", explicaba la ‘kremlinóloga’ Kalina Zhekova. En este último caso, para intentar convencer a Trump de su supuesto compromiso para lograr la paz en Ucrania.
Antes de una nueva reunión entre Trump y Zelenski, esta vez en el Foro Económico de Davos, Putin pareció volver a hacer honor a su pasado. La noche del miércoles, anunció que estaría dispuesto a ceder 1.000 millones de dólares de sus activos congelados al Consejo de la Paz, la iniciativa presentada el jueves por Trump y que tiene por objetivo supervisar la reconstrucción y gobernanza en Gaza según el plan aprobado por la ONU a finales de año.
El presidente ruso fue uno de los invitados al organismo en el que han confirmado su participación, por ahora, 19 países como Marruecos, Arabia Saudí y Turquía y que se ha interpretado como una "ONU paralela" capitaneada por el líder estadounidense. Putin no ha confirmado todavía si formará parte de esta iniciativa pero ha dado ya el primer paso para apoyar el plan de Trump. "Incluso antes de decidir sobre nuestra participación en el Consejo de Paz y su trabajo, dada la relación especial de Rusia con el pueblo palestino, creo que podríamos enviar 1.000 millones de dólares de los activos rusos congelados durante la anterior administración estadounidense a la Junta de la Paz", declaró.
Los fondos restantes de los activos, cerca de 3.000 millones de dólares, podrían utilizarse para reconstruir los territorios dañados durante los combates tras la firma de un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, continuó. "Estamos discutiendo esta posibilidad con representantes de la administración estadounidense".
Para Rusia, el Consejo de la Paz de Trump no tiene grandes ventajas estratégicas porque ya cuenta con el poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. En esta organización paralela no obtendría más influencia. Sin embargo, el organismo puede ser una forma más de utilizar las ambiciones geopolíticas de Trump para sus propios intereses.
Lo ha hecho a través de un mecanismo especialmente polémico. En 2024, los países del G-7 aprobaron un acuerdo marco para un paquete de préstamos de 50.000 millones de dólares para Ucrania utilizando los intereses de los activos soberanos rusos congelados. Putin dijo en ese momento que esta medida no tenía base legal. "A pesar de todos los trucos, el robo sigue siendo un robo y no quedará impune".
El líder del Kremlin pasó de calificar esta medida de "robo" a "saqueo", tras los varios intentos de la Comisión Europea de utilizar los activos rusos inmovilizados como parte de las sanciones por la guerra de Ucrania. En total, unos 210.000 millones para un préstamo a Kiev centrado, entre otras cosas, en obtener más armamento para luchar contra las tropas del Kremlin. Sin embargo, en diciembre, la oposición de Bélgica frenó en seco este proceso porque en este país se encuentra Euroclear, la empresa que controla la inmensa mayoría de estos activos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en el Foro Económico de Davos. (EFE)
Volodímir Zelenski, en su discurso en Davos este jueves, mencionó los esfuerzos europeos en este sentido y lamentó que las presiones por parte del Kremlin hubieran tenido efecto en el bloque. "Putin logró frenar a Europa, por desgracia". Y concluyó: "Ha ganado con los activos rusos".
Los activos también es una de las cuestiones planteadas en el plan de paz de 28 puntos presentado por Trump a finales del año pasado para poner fin a la guerra. El documento plantea que Estados Unidos pase a tener el control de las reservas congeladas, también las que están actualmente gestionadas por la UE. La propuesta de Trump incluye que cerca de 100.000 millones de dólares sean utilizados para la reconstrucción de Ucrania, pero sin contar con Europa.
Además de la oposición de una gran parte del bloque, otro punto de conflicto es que Putin puso como condición que, con esa cantidad, solo se contemplaba la reconstrucción de los territorios ocupados por el Kremlin, según revelaron documentos filtrados en medios estadounidenses.
Buenas noticias para Putin
Este jueves, Zelenski se reunió una vez más con el presidente Trump para hablar sobre la propuesta de paz y anunció una reunión entre el equipo negociador de Ucrania, Rusia, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos para avanzar en el proceso. Sobre su encuentro con el presidente estadounidense, no se dieron detalles sobre los presuntos avances. "Creo que fue buena, la reunión con el presidente Zelenski fue buena. Es un proceso en curso y mucha gente está muriendo", dijo Trump.
En su intervención en Davos, el líder ucraniano tomó una postura especialmente crítica contra Europa a pocas semanas de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala. "En vez de tomar el liderazgo en defender la libertad en el mundo, especialmente mientras el foco de EEUU se desplaza hacia otro lugar, Europa parece perdida en el intento de convencer al presidente de EEUU a cambiar", aseveró.
La guerra de Ucrania iba a ser uno de los temas centrales del Foro Económico, que inauguró esta edición con el lema "Espíritu de diálogo". Sin embargo, las amenazas de Donald Trump de anexionarse Groenlandia —que posteriormente parece haber rebajado— se convirtió en el foco principal de las intervenciones.
En la ciudad balneario de Suiza se escenificó esta semana, además, una ruptura entre Estados Unidos y Europa tras las intervenciones de líderes como Emmanuel Macron, que dudó que Washington pueda llamarse ahora mismo “aliado”, o del primer ministro canadiense, Mark Carney, quien aseguró que el "viejo orden mundial" no volvería a recomponerse.
Este nuevo marco geopolítico está teniendo, por ahora, un claro ganador: Vladímir Putin. Una hipotética intervención militar de Washington en Groenlandia llevaría sus relaciones con Bruselas a un punto crítico, y pondría a la OTAN entre las cuerdas.
Desde Moscú, la respuesta sobre la ambición territorial de Trump ha sido contradictoria. Por un lado, los funcionarios rusos mostraron su apoyo a los ciudadanos groenlandeses pero, por el otro, también compartieron una suerte de entusiasmo por los planes de Trump de poner a la isla bajo el control estadounidense.
Esta postura, según varios análisis publicados en medios internacionales, apunta claramente a una estrategia para aprovecharse de la crisis en la UE y la OTAN, así como el interés de Trump en otro objetivo que no sea la paz en Ucrania. "Habría sido difícil imaginar que algo así sucediera antes", dijo esta semana el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
Es posible que no sea casualidad que desde la captura de Nicolás Maduro por parte de Washington y las amenazas a Irán, Putin se haya mostrado especialmente cauto a la hora de hablar sobre estos acontecimientos, y podría haber evitado un recrudecimiento de su escalada retórica con Occidente. Desde la comodidad de su despacho y prácticamente sin mover un solo dedo, está siendo testigo de lo que los expertos apuntan como una de sus mayores ambiciones: el resquebrajamiento de la OTAN.
"Groenlandia es la solución ideal", escribió Sergei Markov, un analista político pro-Kremlin, en su canal de Telegram, citado por POLITICO. "(Si aumentan las tensiones) la UE se verá obligada a detener su guerra contra Rusia", continuó. En la misma línea se pronunció un comentarista en un programa de la televisión estatal rusa citado por el mismo medio. "Nuestro principio rector es: dejémosles que se destrocen entre sí", dijo.
La última vez que Donald Trump y Volodímir Zelenski se vieron cara a cara fue a finales de diciembre en la residencia del presidente estadounidense en Mar-a-Lago, Florida. Ese mismo día, poco antes del encuentro, Vladímir Putin utilizó una táctica conocida y consiguió su propia llamada telefónica con el republicano durante más de dos horas.