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La UE evita el "optimismo excesivo" ante el último giro de Trump, pero celebra su unidad
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Cumbre extraordinaria de la UE

La UE evita el "optimismo excesivo" ante el último giro de Trump, pero celebra su unidad

Los Veintisiete han celebrado este jueves una cumbre extraordinaria centrada en la relación transatlántica y en cómo gestionar al presidente de Estados Unidos

Foto: La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, llega a una reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas. (EFE/OLIVIER MATTHYS)
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, llega a una reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas. (EFE/OLIVIER MATTHYS)
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¿Se puede seguir confiando en Estados Unidos? Esa ha sido una de las preguntas que se han lanzado este jueves a Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, que ha tardado tres eternos segundos en comenzar a responder de manera dubitativa. "Eh… Hemos trabajado juntos durante muchos años, pero tenemos que trabajar juntos de manera respetuosa, sin amenazarnos y, por lo tanto, espero encontrar una solución dentro del marco democrático y en el marco de aliados".

En ese “eh…”, en el amago de responder “sí” para luego corregir y hablar de la necesidad de trabajar de manera respetuosa, se encapsula el estado emocional de la mayoría de líderes europeos. Más cerca del shock postraumático que del alivio después de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, haya decidido descartar hacer uso de la fuerza militar para hacerse con Groenlandia, un territorio autónomo pero bajo soberanía de Dinamarca, y que haya retirado también la amenaza de imponer un 10% de aranceles contra Copenhague y sus aliados europeos más cercanos, que aumentarían a un 25% el 1 de julio si no cedían en su negativa a permitir que se hiciera con Groenlandia.

Los líderes europeos han intentado este jueves analizar qué es lo que ha funcionado para aplacar la última crisis y cómo pueden repetirlo en futuras ocasiones. Pocos se quieren autoengañar y saben que la cuestión puede volver a estar sobre la mesa pronto. La primera y rápida conclusión es que esta vez, a diferencia de lo ocurrido este verano cuando la UE cedió a un pacto comercial por el que aceptaba aranceles generales por parte de EEUU del 15%, los europeos se han mostrado más dispuestos a plantar cara. Se había empezado a discutir descongelar 93.000 millones de euros en contramedidas a los aranceles y algunos Estados miembros empujaban por hacer uso del poderoso Instrumento Anti-Coerción (ACI), aunque otros líderes seguían apostando por una línea menos dura. Al terminar la cumbre extraordinaria de este jueves Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha defendido que la clave ha sido al mismo tiempo ser firmes "y no escalatorios".

"No quiero exagerar y afirmar que Europa ha mostrado una unidad extraordinaria o que esto ha influido directamente en las decisiones o intenciones de la administración de Washington. Pero sin duda, una Europa unida —que sigue tan centrada en proteger las relaciones transatlánticas del colapso o la crisis— no tiene precio", ha afirmado Donald Tusk, primer ministro de Polonia. "No hay motivos para un optimismo excesivo. Es cierto que se respira cierto alivio tras la relajación de las tensiones aduaneras y la relativa calma respecto a Groenlandia, pero aún quedan por delante retos importantes", ha añadido el líder polaco.

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Tusk ha dedicado un buen rato en su llegada al encuentro a la defensa del vínculo transatlántico, pero de una relación entre iguales. “Siempre hemos aceptado el liderazgo de Estados Unidos. Es algo absolutamente natural. Por eso es tan importante para todos nosotros, también para nuestros socios en Washington, comprender la diferencia entre dominación y liderazgo”, ha zanjado el primer ministro, que en los últimos días ha advertido a sus colegas del riesgo del "apaciguamiento".

Lo peor de la crisis groenlandesa puede haber pasado, pero el modus operandi de Trump no cambia: tratar de forzar a sus aliados bajo amenaza para que cedan de manera anticipada, y al menos hasta ahora, si estos no lo hacen, tiene tendencia a aceptar un terreno intermedio. Por eso una alta fuente europea explica que más allá de que los líderes europeos se hayan reunido "en un contexto más positivo que hace 24 horas", el debate no ha cambiado: se trata de discutir "cómo entienden esta nueva realidad, porque esta es la nueva normalidad de la relación estructural entre Europa y EEUU".

Preguntada sobre si los líderes europeos discutirían medidas concretas para estar preparados en caso de que los aranceles vuelvan a estar sobre la mesa por el lado americano, la fuente evita dar una respuesta contundente, pero sí señala que el ACI es siempre una opción. "Todos los instrumentos están siempre sobre la mesa; no están guardados en un armario, están para ser usados cuando sea necesario. Evidentemente, tendría una respuesta diferente hace 24 horas (cuando todavía estaba en pie la amenaza de aranceles), pero los instrumentos siguen ahí", responde. "No tenemos urgencia (ahora) y no vamos a bajar en la letra pequeña" de instrumentos como el ACI, añade otra fuente diplomática.

Defensa y autoestima

Frederiksen, la gran protagonista del día, ha insistido en que "nuestras líneas rojas y nuestras normas democráticas no pueden discutirse". Parte del debate de este jueves consiste en cómo identificar las líneas rojas que Trump no debe cruzar. Y no es fácil. "Una cosa es la retórica poco ortodoxa y otra es la coacción; si las amenazas de aranceles hubieran avanzado, eso sí sería coacción", añade la misma fuente. ¿Cuándo se pasa de la “retórica poco ortodoxa” a la 'coacción'? Esa es una de las preguntas clave.

"Los americanos persiguen sus intereses. Nos han presionado y nos van a presionar", ha explicado una fuente diplomática danesa. Gran parte de la discusión entre líderes versa sobre un intangible, sobre cómo mantener la dignidad ante Estados Unidos. "No queremos movernos. No queremos escalar, no queremos conflicto, pero no vamos a ceder en nuestros principios", ha señalado la misma fuente, haciéndose eco de la posición de la primera ministra danesa. Otra fuente sueca señala que "la impredecibilidad de Trump está dañando la relación" entre EEUU y la UE, pero que el lado europeo "ha aprendido la lección".

"Desde el principio, he intentado explicar a mis colegas de la Unión Europea, basándome en nuestra propia experiencia e historia, que la adulación, las concesiones y mostrar debilidad no son métodos eficaces" de lidiar con un socio así, ha defendido Tusk. "Por eso es bueno que la Unión se esté movilizando y ganando más confianza en sus propias capacidades", ha añadido el primer ministro polaco. Porque esta cumbre tenía mucho de que los líderes se miraran al espejo, volvieran a recuperar cierta autoestima y trazaran una estrategia.

Emmanuel Macron, presidente francés, líder del grupo de países que defendía la línea dura dentro de la UE, es decir, amenazar con escalar el choque con EEUU para disuadir a la Casa Blanca, se ha felicitado por la estabilización de la situación. "Cuando Europa reacciona de manera unida, utilizando los instrumentos que tiene a su disposición mientras es amenazada, puede hacerse respetar, y eso es algo muy bueno. Esa es la política que tanto Francia como los europeos queremos llevar a cabo", ha señalado el presidente francés.

"La geopolítica y las relaciones internacionales actuales, por diversas razones, se asemejan a un mar tempestuoso: el agua no fluye en ninguna dirección clara. Es cierto, en cierta medida. Pero el papel de los Estados europeos es, en primer lugar, calmar las olas y, en segundo lugar, restablecer la dirección correcta para la comunidad transatlántica", ha añadido por su parte Tusk.

España no participará en el Consejo de Trump

Por otra parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que España ha decidido no participar en la Junta de Paz para Gaza promovida por Donald Trump, por "coherencia", al señalar que la iniciativa "está fuera del marco de Naciones Unidas" y "no ha incluido a la Autoridad Palestina". En rueda de prensa posterior al Consejo Europeo Extraordinario celebrado este jueves en Bruselas, Sánchez ha explicado que el Gobierno ha tomado la decisión tras haberlo "meditado durante bastantes semanas" y ha informado de la misma a sus colegas europeos. "Agradecemos la invitación pero declinamos participar en esa junta", ha indicado.

¿Se puede seguir confiando en Estados Unidos? Esa ha sido una de las preguntas que se han lanzado este jueves a Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, que ha tardado tres eternos segundos en comenzar a responder de manera dubitativa. "Eh… Hemos trabajado juntos durante muchos años, pero tenemos que trabajar juntos de manera respetuosa, sin amenazarnos y, por lo tanto, espero encontrar una solución dentro del marco democrático y en el marco de aliados".

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