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La tercera en discordia en el tablero iraní: ¿quién es Maryam Rajavi, líder de los Muyaidines?
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UNO DE LOS ROSTROS DE LA OPOSICIÓN

La tercera en discordia en el tablero iraní: ¿quién es Maryam Rajavi, líder de los Muyaidines?

La líder del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán aspira no solo a derrocar al régimen de los ayatolás sino también a convertirse en la futura presidenta interina del país

Foto: Maryam Rajavi, durante una protesta contra el régimen iraní en Bruselas en septiembre de 2025 (Reuters/Frederic Sierakowski)
Maryam Rajavi, durante una protesta contra el régimen iraní en Bruselas en septiembre de 2025 (Reuters/Frederic Sierakowski)
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"La tormenta del levantamiento iraní por la libertad lleva 16 días luchando contra el monstruo de la represión y el derramamiento de sangre", se escucha en un audio en inglés con un fuerte acento extranjero. "Los cadáveres de los luchadores por la libertad de Irán, que llenan hospitales y morgues, demuestran la determinación del pueblo. No temen dar su vida para acabar con la dictadura religiosa. Un pueblo tan decidido a pagar el precio de la libertad no puede ser detenido por ningún poder. Esta vez, (el ayatolá Ali) Jameneí y las fuerzas violentas que lo defienden se ahogarán en el mar de sangre que han derramado del pueblo iraní", concluye el comunicado.

Es la voz de Maryam Rajavi en el, hasta la fecha, último mensaje a los manifestantes iraníes hecho público por esta figura que, como líder del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), aspira no solo a derrocar al régimen de los ayatolás sino también a convertirse en la futura presidenta interina del país. Y en el fragmentado y turbulento paisaje político iraní, es alguien a quien hay que tomar muy en serio.

El Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI) es, en teoría, una coalición de diferentes grupos opositores iraníes. En la práctica, funciona como el brazo político del más importante de ellos: los Mojahedin-e Khalq (MeK) o Luchadores del Pueblo, una organización armada originariamente marxista creada en 1965 para luchar contra la dictadura del sha Reza Pahlevi, pero que tras el triunfo de la revolución islámica en 1979 se convirtió en la principal expresión de resistencia violenta al nuevo régimen. Algunas de las acciones de los MeK les llevaron a ser incluidos durante muchos años en las listas de terrorismo de la UE, EEUU y otros países. Pero eso solo sería uno de los muchos episodios en la agitada historia de este grupo.

"Los Mojahedin empezaron como un grupo guerrillero radical islámico que tomaba prestados muchos conceptos del marxismo para transformar el chiísmo como religión conservadora en una ideología radical", explicó Ervand Abrahamian, un historiador estadounidense de origen iraní y autor de un libro sobre los MeK, a El Confidencial en un largo reportaje sobre este grupo. "Ahora se ha convertido más bien en un culto basado en la obediencia personal a los Rajavi", añadió este experto.

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Rajavi, cuyo apellido original es Qajar-Azodanlu, nació en Teherán en 1953. Se inició en el activismo político a los 19 años, motivada por el asesinato de su hermana Narges a manos de la SAVAK, la policía política del sha. Tras entrar en los MeK, por entonces uno más de los múltiples movimientos políticos de Irán, pronto destacó por su capacidad como organizadora del activismo estudiantil en la Universidad de Tecnología de Irán, donde se graduó como ingeniera metalúrgica.

Como muchos izquierdistas, Qajar-Azodanlu vio con esperanza la caída del sha y la llegada del ayatolá Jomeini, pero pronto se desencantó con el régimen islámico que las nuevas autoridades iraníes impusieron mediante la represión salvaje y el juego sucio. El líder de los MeK, el carismático Masud Rajavi, fue uno de los primeros en darse cuenta de hacia dónde se dirigía el país, y su partido se contó entre los que llamaron a boicotear el referéndum constitucional de 1979.

En represalia, a Rajavi se le prohibió participar en las elecciones presidenciales de 1980. Ese mismo año, Maryam fue también candidata al Parlamento, pero el régimen declaró que no había obtenido votos suficientes para lograr un escaño.

Exilio, boda y liderazgo

Pronto, las cosas se pondrían mucho peor para la oposición a la dictadura de Jomeini, que pasó a ser asesinada, encarcelada o forzada a exiliarse. Los MeK empezaron a poner bombas, mientras la dictadura de Jomeini se dedicaba a cazar a sus miembros. El actual ayatolá Jameneí resultó gravemente herido en uno de sus atentados en 1981, en el que una grabadora bomba estalló delante suyo cuando se disponía a dar un sermón religioso, lo que le dejó secuelas de por vida en el brazo.

Después de que los matones de Jomeini asesinaran en 1982 a su otra hermana Massumeh, que estaba embarazada, Maryam se exilió en la localidad francesa de Auvers-sur-Oise, cerca de París, que a día de hoy sigue siendo la principal base del CNRI en Europa occidental. Allí estrechó su contacto con Rajavi, refugiado en Francia un año antes. En 1985, la pareja se casó y Maryam adoptó el apellido de su marido. También se convirtió en la co-líder de los MeK. Desde entonces, Maryam fue ganando prominencia pública, como símbolo de liberación femenina frente al sometimiento de las mujeres bajo el yugo de los ayatolás.

La mayoría de las biografías oficiales de Rajavi, escritas en tono hagiográfico, destacan este aspecto. Lo que todas prefieren ocultar es lo que sucedió en 1986, cuando el gobierno de Jacques Chirac, como parte de un trato con el régimen iraní para liberar a un grupo de rehenes franceses, expulsó a Masud Rajavi del país.

Este y muchos otros miembros prominentes de los MeK aceptaron entonces la hospitalidad de Saddam Hussein, por entonces enzarzado en la guerra Irán-Irak. Los MeK recibieron armas y entrenamiento de los iraquíes, y no solo combatieron en las últimas grandes batallas del conflicto, sino que también contribuyeron al aplastamiento del levantamiento kurdo de 1991, tras la guerra del Golfo.

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En 1988, tras el alto el fuego entre Bagdad y Teherán, miles de miembros del grupo lanzaron una operación llamada Luz Eterna, destinada a reconquistar Irán. La ofensiva fue fácilmente repelida por el Ejército iraní, que mató a alrededor de 4.500 de sus 7.000 miembros. Además, durante los cinco meses siguientes, el régimen de Jomeini ejecutó sumariamente a miles de prisioneros en sus cárceles, muchos de ellos de los MeK (el CNRI eleva la cifra hasta 30.000), uno de los mayores crímenes cometidos por un Estado en las últimas décadas, pero muy poco conocido fuera de los círculos de especialistas.

De acuerdo con los testimonios de algunos disidentes, a partir de ese momento las características sectarias del grupo se acentuaron: Rajavi se autoproclamó mahdi (el elegido o futuro salvador de la humanidad, en la tradición chií), e insistió en que todo, incluso la derrota, era parte de un plan divino.

En 1990 habría ordenado a todos los miembros de la organización que se divorciasen y enviado a sus hijos al exilio en Europa, donde serían criados por otras parejas militantes, según los críticos, como una forma de mantener el control sobre sus seguidores y evitar las disidencias. Los portavoces de los MeK aseguran que esos divorcios se produjeron de forma totalmente voluntaria.

Dentro del propio Irán, pese a la represión salvaje contra la organización, a finales de los años 80 los MeK eran capaces de llevar a cabo una media de sesenta operaciones por semana, en las que mataron a numerosos cargos gubernamentales iraníes. Eso los convirtió en los principales enemigos del régimen, que lanzó a sus servicios de inteligencia a asesinar a sus miembros por todo el mundo, con operaciones de eliminación en Turquía, Suiza, Irak, Italia, Alemania, Filipinas, Holanda y Pakistán. El propio Masud Rajavi escapó de un intento de asesinato en Bagdad en 1991.

Del terrorismo a la renovación

Los MeK, por su parte, tampoco estuvieron de brazos cruzados. En 1992, por ejemplo, ejecutaron unos audaces asaltos simultáneos contra una decena de embajadas de la República Islámica de Irán en EEUU, Canadá y ocho países europeos. Pero los atentados dentro y fuera de Irán les granjearon escasas simpatías entre la ciudadanía iraní, incluso entre aquellos que odiaban al régimen.

Entre 2000 y 2001, el grupo llevó a cabo 350 ataques en diferentes lugares del mundo, según un informe del Departamento de Estado de EEUU. Algunas de estas acciones llevaron a Estados Unidos a declarar a los MeK como organización terrorista en 1997, un camino que pocos años después seguirían el Reino Unido y la UE.

La designación terrorista era un problema enorme para este grupo, que trató de contrarrestarla proclamando a los cuatro vientos su renuncia a la violencia. Pero también se apuntó un golpe maestro de relaciones públicas: en 2002 dio a conocer la existencia del programa nuclear secreto de Irán, a partir de evidencias recabadas dentro del propio país por la red de miembros de los MeK, lo que provocaría la condena internacional de la República Islámica.

Y entonces llegó la guerra de Irak. Tras la invasión estadounidense, los MeK se declararon "neutrales" y se limitaron a confinarse en Camp Ashraf, una de las bases que el régimen de Saddam Hussein les había proporcionado. Pero en la agitación de aquellos días, Masud Rajavi desapareció, y no ha vuelto a ser visto en público jamás. Muchos observadores creen que está muerto.

A partir de ese momento, Maryam ha sido la única líder del CNRI, y su cara más visible. En Francia o Irak, ofrecía entrevistas a la prensa en las que mostraba el lado más positivo de la organización, presentada como la única alternativa "democrática" con presencia real dentro de Irán.

placeholder Imagen de Maryam Rajavi en una protesta por los derechos humanos en Irán, en París febrero de 2025. (EFE / Yoan Valat)
Imagen de Maryam Rajavi en una protesta por los derechos humanos en Irán, en París febrero de 2025. (EFE / Yoan Valat)

En los años siguientes el grupo se dedicó a lavar su imagen a golpe de billetera, organizando grandes eventos en Europa y EEUU —generosamente financiados por Arabia Saudí, el principal soporte del grupo— a los que acudían oradores de alto perfil internacional que cobraban por ello cifras astronómicas. Entre los participantes en estos actos se cuentan nombres como John Bolton, Rudy Giuliani, Mike Pompeo, el exdirector del FBI Louis Freeh, los exdirectores de la CIA James Woolsey y Porter Goss, o los congresistas estadounidenses Newt Gingrich y Dennis Hastert, además de varios generales norteamericanos de alto rango.

Otra figura frecuente en estos encuentros es el español Alejo Vidal-Quadras, que durante sus años en el Parlamento Europeo abogó incansablemente —y con éxito— por su salida de las listas de organizaciones terroristas, y cuyo activismo a favor del grupo fue casi con certeza el motivo de su intento de asesinato en noviembre de 2023.

Desde luego, esta retirada de la designación como terrorista (iniciada por Reino Unido en 2008, continuada por la UE al año siguiente y culminada por EEUU en 2012) no gustó al régimen iraní, que seguía viendo a los MeK como un problema de primer orden y odiándolos con todas sus fuerzas. (A modo de anécdota, cuando El Confidencial publicó en 2016 un artículo sobre la red de bases iraníes en Siria, basado parcialmente en información proporcionada por el CNRI, la Embajada iraní en Madrid se movilizó inmediatamente para tratar de averiguar cuáles eran nuestras fuentes).

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A esta inquina contribuyó además la serie de asesinatos de científicos nucleares iraníes por parte del Mossad, asistidos por elementos de los MeK dentro de Irán, según sospechan varios servicios de inteligencia occidentales. Por eso, desde la llegada al poder de Nuri Al-Maliki, chií y aliado de Irán en Bagdad, las autoridades iraquíes se dedicaron a hostigar a los miembros de la organización que continuaban en Camp Ashraf, en un limbo geopolítico difícil de solucionar. Antes de ordenar la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, la administración Obama llegó a un acuerdo para que estos militantes pudiesen trasladarse a Albania, donde todavía continúan.

A diferencia de ellos, Rajavi puede moverse libremente por casi todo el mundo, cosa que hace constantemente para participar en actos y dar conferencias sobre emancipación femenina y la futura libertad de Irán, temas sobre los que ha escrito cinco libros. Mientras tanto, el CNRI mantiene unas malas relaciones con otra figura prominente de la oposición iraní: el príncipe Reza Pahlevi, hijo del sha derrocado y heredero al trono, según los partidarios de una restauración monárquica en Irán, si bien este asegura que su proyecto político se limita solamente a liderar una transición democrática.

La misma aspiración que Rajavi, que como activista contribuyó a la caída del padre de Pahlevi y no simpatiza con las aspiraciones de su vástago. Desde el exilio, ambos arengan a los iraníes que chocan con las fuerzas del régimen en las calles de todo el país, anhelando copar el mismo espacio político que dejaría una caída de la República Islámica que puede producirse o no, pero para la que los dos quieren estar preparados.

"La tormenta del levantamiento iraní por la libertad lleva 16 días luchando contra el monstruo de la represión y el derramamiento de sangre", se escucha en un audio en inglés con un fuerte acento extranjero. "Los cadáveres de los luchadores por la libertad de Irán, que llenan hospitales y morgues, demuestran la determinación del pueblo. No temen dar su vida para acabar con la dictadura religiosa. Un pueblo tan decidido a pagar el precio de la libertad no puede ser detenido por ningún poder. Esta vez, (el ayatolá Ali) Jameneí y las fuerzas violentas que lo defienden se ahogarán en el mar de sangre que han derramado del pueblo iraní", concluye el comunicado.

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