¿Sí? ¿No? ¿Quizás? La verdad sobre si la cláusula de defensa colectiva de la UE cubre a Groenlandia
Poca gente conoce el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, pero la última crisis desatada por Donald Trump, lo ha convertido en noticia. ¿Se aplica a la isla en caso de una agresión americana
Casi todo el mundo conoce el artículo 5 de la OTAN. La llamada cláusula de defensa colectiva es el pilar central de la organización militar, lo que le da sentido porque es, en realidad, el gran elemento disuasorio: un ataque sobre un solo aliado, por muy pequeño que sea, puede provocar una respuesta coordinada de todo el bloque euroatlántico. Mucha menos gente conoce el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, pero la última crisis desatada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que ha lanzado una ofensiva para anexionarse Groenlandia, un territorio con amplia autonomía pero dentro de Dinamarca, lo ha convertido en noticia. ¿Se aplica a la isla en caso de una agresión americana? Esa es la pregunta que muchos se hacen en Bruselas desde hace días.
El artículo 42.7 es la cláusula de asistencia mutua de la UE, que garantiza solidaridad entre Estados miembros en caso de agresión armada, y sin que dicha asistencia sea necesariamente militar: puede ser en forma de apoyo diplomático o de envío de personal médico. Se activó una sola vez, tras los ataques de París de 2015. Pero Bruselas siempre ha rechazado que sea un sustituto del artículo 5 de la OTAN.
Ante el hecho de que Trump no haya descartado el uso de la fuerza para hacerse con Groenlandia, que está cubierta por el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, ha dejado a la vista de todo el mundo el gran punto ciego de esa cláusula de la OTAN: no se planteó para un escenario de un ataque interno de la organización, un caso hipotético que se reservaba siempre para las turbulentas relaciones entre otros dos aliados del bloque, Turquía y Grecia. Así que algunos comentaristas han buscado la alternativa, y han mirado al artículo 42.7.
Durante días la Comisión fue incapaz de responder si Groenlandia está cubierta por esa cláusula: el territorio forma parte de Dinamarca, pero no de la UE. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, preguntada en rueda de prensa el miércoles, solo pudo balbucear palabras que nadie en la sala de prensa de Bruselas comprendió. El mensaje que se transmitía era que la Comisión teme que cualquier comentario tenga efectos escalatorios con Washington. Finalmente, de forma discreta, Bruselas ha acabado ofreciendo su posición: Groenlandia sí está cubierta, pero no es una cuestión que plantear ahora porque no ha habido agresión militar.
Pero el debate legal es gris. Por ejemplo, Aurel Sari, profesor de derecho internacional en Exeter, recuerda que el TJUE señaló en 1992 que las disposiciones generales del Tratado no se aplican a territorios de ultramar si no hay una referencia expresa a ello. Groenlandia es precisamente un territorio de ultramar, y el artículo 42.7 no menciona a estos. ¿Blanco y en botella? El propio Sari admite que la interpretación amplia sostiene que la referencia que hay en el artículo 42.7 a un ataque sobre el "territorio" de un Estado miembro sí abarcaría Groenlandia, ya que es territorio danés. La Comisión se inclina por esta lectura.
Voluntad política
La realidad es que el debate académico es interesante pero, en este caso, poco relevante. Como apuntan varias fuentes consultadas, la cuestión no es jurídica, es política. Si los Estados miembros quisieran evitar a cualquier costa tener que entrar en un choque con EEUU daría igual que el 42.7 cubriera de manera inequívoca a Groenlandia. Y lo contrario también es real: si los socios europeos están dispuestos a apoyar a Dinamarca cueste lo que cueste, es totalmente irrelevante si el artículo 42.7 cubre o no a Groenlandia.
El papel lo aguanta todo es una frase muy utilizada en la capital comunitaria. Cuando hay voluntad política, los líderes europeos pueden conseguir que los Tratados digan cosas que parecían imposibles hace dos semanas. Por ejemplo, antes de Navidades, y a pesar de que si hay una certeza en la Unión Europea es que el ámbito de política exterior requiere de unanimidad, una mayoría de Estados miembros cambiaron, sin unanimidad, las normas para la renovación de sanciones a Rusia. Se han visto muchas tonalidades de grises en los Tratados convertidos en blancos o negros en cuestión de horas si es necesario para la supervivencia de la Unión.
Hasta ahora la Unión Europea ha teorizado mucho sobre la necesidad de acostumbrarse a actuar en un mundo en el que las reglas han dejado de ser importantes. Mucho debate, poca acción. Groenlandia puede ser la primera vez que los europeos enfrenten esta realidad. Y para eso necesitan creatividad, versatilidad, determinación y anticipación, incluso para leer las acciones americanas: Bruselas, siempre cuadriculada, sigue esperando que Washington haga algo que encaje dentro del manual de instrucciones para saber cómo responder. Pero cada vez hay más voces, dentro y fuera de las instituciones europeas, que piden prestar atención a los grises: EEUU tiene muchas formas de hacerse con Groenlandia sin necesidad de invadir el territorio ni forzar una venta.
La coerción estadounidense no se tiene que conjugar en futuro: es un presente muy real, como han podido comprobar esta semana Lars Lokke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, durante su reunión en Washington con JD Vance, vicepresidente de EEUU, y Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano. Los europeos tienen que actuar con agilidad e imaginación. Están dando algunas señales de ello, como ha sido el envío de un grupo pequeño pero simbólico de efectivos a Groenlandia como parte de un ejercicio militar coordinado por Dinamarca y en el que participan numerosos Estados miembros y también socios de fuera de la UE, como son Reino Unido y Noruega.
Casi todo el mundo conoce el artículo 5 de la OTAN. La llamada cláusula de defensa colectiva es el pilar central de la organización militar, lo que le da sentido porque es, en realidad, el gran elemento disuasorio: un ataque sobre un solo aliado, por muy pequeño que sea, puede provocar una respuesta coordinada de todo el bloque euroatlántico. Mucha menos gente conoce el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, pero la última crisis desatada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que ha lanzado una ofensiva para anexionarse Groenlandia, un territorio con amplia autonomía pero dentro de Dinamarca, lo ha convertido en noticia. ¿Se aplica a la isla en caso de una agresión americana? Esa es la pregunta que muchos se hacen en Bruselas desde hace días.