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El agujero negro de la inversión china en Venezuela… que no tiene pinta que vaya a recuperar
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Resucitar un sector agonizante

El agujero negro de la inversión china en Venezuela… que no tiene pinta que vaya a recuperar

Si bien el país representaba una fuente de suministro relativamente pequeña, aunque segura, para China, su posible pérdida representa una derrota en la estrategia de erosionar el poder del dólar

Foto: Visita del enviado especial de China en Caracas saludando a Nicolás Maduro, un día antes de la operación estadounidense. (EFE/Palacio de Miraflores)
Visita del enviado especial de China en Caracas saludando a Nicolás Maduro, un día antes de la operación estadounidense. (EFE/Palacio de Miraflores)
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Incluso desde antes del bombardeo de Caracas y la captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, los planes del presidente estadounidense, Donald Trump, abarcaban una transformación cabal del modelo petrolero venezolano. Estos cambios van desde el control de la comercialización del crudo e inversiones multimillonarias para reparar la infraestructura de extracción y refinería hasta la participación de las mayores compañías occidentales del sector como Chevron, que mantiene operaciones en el país caribeño, la española Repsol, ExxonMobil, ConocoPhillips, entre otras.

Al otro lado del mundo, el gobierno de China observa cómo Trump abre en la industria petrolera un frente para continuar su iniciativa de acabar con el poder del país asiático en el hemisferio, como lo insinuaba un documento sobre la seguridad estratégica nacional de EEUU publicado en noviembre al referirse a "el rechazo a las capacidades de ubicar fuerzas o amenazas de competidores no occidentales".

Según varios reportes, las negociaciones de EEUU con el gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, incluyen la exigencia de expulsar a los asesores de China, Rusia e Irán y disolver sus lazos económicos para dar prioridad al país norteamericano en la venta de crudo. Se trata de "un incremento del riesgo geopolítico por las futuras inversiones chinas en Latinoamérica", según escriben las investigadoras Erica Downs y Luisa Palacios para el Center on Global Energy Policy.

El principal riesgo para China derivado de las medidas de Estados Unidos en Venezuela —más allá de las posibles pérdidas por los retrasos en el pago de la deuda— afecta al suministro de petróleo. Por un lado, las empresas estatales chinas, que no han sido invitadas por Trump a continuar operando; por otro, las pequeñas refinerías independientes —conocidas como "teteras"—, que se han beneficiado de precios preferenciales de países sancionados internacionalmente. Se estima que dos tercios del crudo exportado a China se destinaban a estas refinerías, que podrían dejar de interesarse por el petróleo venezolano sin los descuentos previos, mientras que el tercio restante se utilizaba para el pago en especie de la deuda.

Foto: todo-puede-salir-mal-plan-trump-venezuela

Las ganancias venezolanas por la actividad de la "flota fantasma" de buques que llevaba crudo a estas compañías se veía disminuido significativamente por la distancia que tenían que recorrer y por estos descuentos, calculados para competir no solo en los mercados chinos, sino también iraníes y rusos, conformando entre los tres países los mayores demandantes de petróleo de países sancionados.

Si bien el país representaba una fuente de suministro relativamente pequeña, aunque segura, para China, su posible pérdida representa una derrota en la estrategia de erosionar el poder del dólar. En 2017, en medio de una crisis económica y humanitaria, Maduro anunció que la venta de petróleo podría realizarse con otras divisas, una ventaja para importadores al contar con el control de su propia moneda.

Foto: Donald Trump, presidente de EEUU. (Reuters)
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Incluso se realizaban ventas con criptomonedas, aunque se desmanteló la iniciativa con el descubrimiento conocido como "PDVSA-Cripto", por el cual se defraudaron 5.000 millones de dólares según el chavismo, aunque Transparencia Venezuela estima que es el triple, y que culminó con el encarcelamiento del exministro del Petróleo y exvicepresidente sectorial de Economía, Tareck El Aissami.

Venezuela, que produce en promedio menos de un millón de barriles diarios de petróleo, todavía debe entre 10 y 15 mil millones de dólares a China, según diversos informes que resaltan la opacidad de sus relaciones comerciales. Llegó a recibir 106 mil millones de dólares en préstamos entre los años 2000 y 2023, según el instituto Aid Data, mayormente destinados a proyectos de desarrollo e infraestructura, muchos de ellos contratando mano de obra y empresas chinas.

Foto: trump-proteger-en-eeuu-ventas-petroleo-venezuela

"Pero los chinos se encontraron con que fue una mala inversión porque casi ninguno de esos proyectos tuvo fruto porque mucho de ese dinero fue redirigido a gasto corriente, malgastado o mal implementado, entonces su presencia era una de control de activo, pero ya no hacían mucha más inversión", explica el economista Giorgio Cunto, que compara este caso con otros más exitosos en el continente. "Venezuela se volvió más dependiente políticamente de China, en algunos casos operativamente, pero las tasas de retorno no eran muy atractivas", dice, señalando la "tolerancia con la incompetencia venezolana mientras renovaban periodos de gracia para el pago de la deuda mientras colapsaba la industria petrolera", marcada por la corrupción y la reducción de la productividad a lo largo de los años.

China, cuya influencia económica ha superado la de EEUU en 14 países latinoamericanos según un estudio de Bloomberg Economics, ha condenado la extracción de Maduro aunque "no puede proteger a socios o activos una vez que Washington ejerce presión directa", en palabras del ministro de Comercio del país, He Yadong. "Sin importar la evolución de la situación política de Venezuela, la voluntad de China de profundizar en la cooperación bilateral económica y comercial no cambiará", ha dicho, dejando la puerta abierta a la discusión con Trump, especialmente meses antes de su visita a Pekín planificada para abril.

Foto: estados-unidos-venezuela-cuba-hacia-colapso

La promesa de Trump de usar el dinero recaudado de la venta de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para "beneficiar a los pueblos de Venezuela y Estados Unidos" podría generar entre 1,65 y 2,75 mil millones de dólares, teniendo en cuenta los precios actuales de 55 dólares por barril de crudo venezolano. Aun así, parece poco en comparación con los 100 mil millones de dólares que Trump prometió que invertirían las petroleras en las operaciones en Venezuela, una iniciativa que sí podría impactar al país de forma considerable.

Reabrir la relación comercial en el sector petrolero no es suficiente para afectar la calidad de vida de los venezolanos, según Cunto, que señala que, para ello, la recuperación de la productividad debe aumentar en escala más allá de los intentos de "mantener importaciones muy altas, artificialmente baratas, debido a desequilibrios cambiarios y al colapso de la productividad". "El marcador que deberíamos ver no es qué tanta proporción de las importaciones venezolanas son de EEUU, sino el valor de las mismas", dice.

Incluso desde antes del bombardeo de Caracas y la captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, los planes del presidente estadounidense, Donald Trump, abarcaban una transformación cabal del modelo petrolero venezolano. Estos cambios van desde el control de la comercialización del crudo e inversiones multimillonarias para reparar la infraestructura de extracción y refinería hasta la participación de las mayores compañías occidentales del sector como Chevron, que mantiene operaciones en el país caribeño, la española Repsol, ExxonMobil, ConocoPhillips, entre otras.

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