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Praxis, el misterioso grupo detrás del plan de Trump de anexionarse Groenlandia
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"La primera nación digital de mundo"

Praxis, el misterioso grupo detrás del plan de Trump de anexionarse Groenlandia

Trump volvió a dejar al planeta en shock al afirmar que EEUU debía anexionarse Groenlandia, una retórica que subrayó con un gesto enormemente significativo: nombró como nuevo embajador en Dinamarca a su aliado Ken Howery

Foto: Hielo flotando cerca de un barco frente a la isla Sermitsiaq, cerca de Nuuk, Groenlandia. (Reuters/Sarah Meyssonnier)
Hielo flotando cerca de un barco frente a la isla Sermitsiaq, cerca de Nuuk, Groenlandia. (Reuters/Sarah Meyssonnier)
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En algún momento del verano de 2024, un grupo de cuatro estadounidenses descendió de un avión bimotor en Nuuk, la capital de Groenlandia. Se reunieron con representantes locales y empresarios de la minería y finalmente, tras llamar sin previo aviso a varios congresistas groenlandeses y exigir que les recibiesen, plantearon el motivo de su visita: explorar la posible compra de la isla.

Los cuatro hombres eran miembros de Praxis, un misterioso grupo, mezcla de fondo de inversión y organización ideológica tecnolibertaria, que promueve la creación de ciudades-estado autónomas con sus propios sistema de leyes, una tributación mínima y un gobierno optimizado gracias a la tecnología y la inteligencia artificial, con una economía basada en sistemas ‘blockchain’. El grupo llevaba años buscando la localización ideal para este proyecto, en lugares como Italia, Grecia, Montenegro, Ghana, Nigeria y docenas de otros países. Hasta que posó su vista en Groenlandia.

En su página web, Praxis se define como "la primera nación digital del mundo" y asegura haber fundado empresas por valor de más de 1,1 billones de dólares. Su fundador, y la persona que lideró la expedición a Nuuk, es Dryden Brown, un joven recién entrado en la treintena que, asegura, en 2020, tras la victoria electoral de Joe Biden, se dio cuenta que los Estados Unidos eran "un vertedero" regido por "un rey en coma", lo que le lanzó a su extravagante misión: la creación de un paraíso territorial desregulado en el que individuos de alto coeficiente intelectual, espíritu pionero y mentalidad afín puedan prosperar sin las ataduras impuestas por los estados actuales.

"Praxis es una organización establecida por muchos de estos gurús tecnológicos de Silicon Valley que son parte del movimiento MAGA, gente realmente rica, y tienen gran influencia en Trump porque son sus principales valedores financieros", explica Jacob Kaarsbo, antiguo miembro del Servicio de Inteligencia de la Defensa de Dinamarca y hoy uno de los principales analistas de seguridad del país. Y son los que están detrás de la idea de la expansión territorial hacia Groenlandia. Y lo hacen de forma abierta, en internet", dice a El Confidencial.

Un embajador polémico

Aquella primera iniciativa de Praxis en Groenlandia no salió bien. Los groenlandeses, concluyeron los miembros de Praxis, no estaban abiertos a la idea de una venta territorial. "Obviamente, tienen esa especie de sentido del orgullo que hace que la idea de ser comprados sea vista, digamos, como casi condescendiente. Pero realmente les gustaría ser independientes", declaró Brown a la publicación TechCrunch en noviembre del año pasado.

Uno de los problemas, explicó, es que el gobierno danés aporta unos 500 millones de dólares anuales al presupuesto groenlandés, lo que supone un enorme incentivo para seguir siendo parte del Reino de Dinamarca. "Si podemos reemplazar esos 500 millones de dólares por otra fuente de ingresos —impuestos procedentes de una nueva ciudad, minería, y turismo tras modificar el entorno terrestre— podríamos acabar con ese riesgo y otorgar a los groenlandeses su largamente buscada independencia… y con sus enormes riquezas", declaró Brown.

Pero un mes después de aquella entrevista, Donald Trump volvió a dejar al planeta en shock al afirmar que EEUU debía anexionarse Groenlandia, una retórica que subrayó con un gesto enormemente significativo: nombró como nuevo embajador en Dinamarca a su aliado Ken Howery, un inversor tecnológico cofundador de PayPal y del Fondo de Fundadores del multimillonario Peter Thiel, y un amigo muy cercano de Elon Musk, que ya había estado al frente de la embajada estadounidense en Suecia en el anterior gobierno de Trump, entre 2019 y 2021. Y la clave es que Howery es un aliado estrecho de Praxis. El día que Trump anunció su designación, la cuenta oficial de este grupo lo retuiteó con el mensaje: "Conforme al plan".

"Ken Howery es un financiador de la comunidad Praxis. Así que aquí en Copenhague tenemos a un embajador estadounidense que no respeta la integridad territorial de nuestra nación", dice Kaarsbo. "Personalmente, creo que deberíamos declararle persona non grata. Pero me temo que nuestros políticos tienen miedo de la posible venganza de Trump si lo hacemos. Aun así, creo que Trump no entiende otra cosa que el juego duro, así que no sé dónde terminará esto", indica.

Hasta entonces, Praxis había logrado reunir un modesto capital de más de 4 millones de dólares para financiar la aventura empresarial, de figuras tan importantes como Sam Altman (fundador de OpenAI), los hermanos Winklevoss —empresarios de Bitcoin, a quienes Mark Zuckerberg les robó la idea de Facebook—, Joe Lonsdale (de Palantir y 8VC), Fred Ehrsam (Coinbase y Paradigm), o el fondo de inversión Bedrock Capital. Pero lo que en años previos todavía podía ser calificado como una más de las múltiples excentricidades de Silicon Valley ya no puede ser ignorado: en octubre del año pasado, Praxis anunció que su financiación había alcanzado los 525 millones de dólares. Entonces, esta comunidad contaba con 13.718 miembros certificados. En enero de este año, ya eran unos 89.000. Ahora son ya más de 150.000.

Aceleracionismo tecnológico

Ciertamente, la idea de Trump de anexionarse Groenlandia no viene de Praxis. Esa ocurrencia la tuvo, muy probablemente, el magnate de los cosméticos e íntimo amigo del presidente estadounidense, Ron Lauder, quien se la propuso a Trump durante su primer mandato allá por 2019, según ha contado el entonces asesor de seguridad nacional John Bolton. Pero la posibilidad de que esta gran masa de tierra pase a estar controlada por los EEUU, abriendo la puerta a una potencial tecnoutopía urbana, ha despertado el entusiasmo de muchas figuras de Silicon Valley que coquetean con este movimiento, algunas de las cuales tienen una enorme influencia en la actual Administración Trump.

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Brown concibe Groenlandia -u otros de los lugares donde Praxis ha puesto el ojo- no solo como una "zona económica especial", sino también como una base para el aceleracionismo tecnológico, un lugar donde experimentar innovaciones técnicas a gran velocidad en tierras deshabitadas, como la biotecnología. Por ejemplo, en la mencionada entrevista con TechCrunch, espetó: "¿Y si podemos más o menos crear un prototipo de Terminus?", usando el término propuesto por Elon Musk para su proyecto de una ciudad en Marte.

"Igual que los reyes guerreros buscaron antaño el sagrado Grial, también nosotros construiremos un imperio donde el verdadero poder fluye del coraje heroico y la alineación con el orden divino", se lee en su manifiesto aspiracional, pomposamente titulado 'Declaración de Ascensión'. El documento predice la disolución progresiva de los estados-nación y el auge de los países de propiedad privada, un futuro para el que Praxis ya se está preparando. En el texto se adivina la mano de Brown y sus influencias ideológicas: según antiguos empleados de Praxis, este les exigía que leyesen a pensadores neorreaccionarios como René Girard o Curtis Yarvin, o incluso abiertamente fascistas como Julius Evola.

Los 'estados red'

Praxis se inspira abiertamente en un concepto relativamente nuevo denominado 'estados red', acuñado por el inversor en criptomonedas Balaji Srinavasan, autor de un libro titulado así, autopublicado en 2022. Srinavasan define estos estados como "un archipiélago de enclaves autónomos, hiperconectados, interconectados […] dotados de un líder y una criptodivisa integrada". En su propuesta, estos estados comienzan con una comunidad virtual de personas de mentalidad similar, que inician el proceso de recaudación de fondos para la adquisición de tierras. Así, la comunidad pasa al mundo real, estableciendo un asentamiento y trabajando en su consolidación y expansión, lo suficiente como para lograr el reconocimiento diplomático de "al menos un estado preexistente", a poder ser varios. Srinavasan es también miembro de Praxis.

La idea de un territorio escasamente regulado y óptimo para la experimentación tecnológica y los negocios no es necesariamente nueva, pero parece haber ganado tracción en la última década entre ‘criptobros’, multimillonarios del sector tecnológico y libertarios (en el sentido estadounidense del término). En estos años han prosperado varias iniciativas de este tipo, como la fallida Isla Satoshi, en Vanuatu; los diferentes experimentos respaldados por el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador (como la playa de El Zonte, apodada "Playa Bitcoin", o la incipiente Ciudad Bitcoin); la ciudad nigeriana de Itana, a unos cien kilómetros al este de Lagos; o la isla de Próspera, en Honduras, donde muchos multimillonarios estadounidenses bien conectados han invertido grandes cantidades de dinero, lo que puede haber jugado un papel clave en la decisión de Trump de indultar al expresidente hondureño y narcotraficante convicto Juan Orlando Hernández.

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Estos dos últimos proyectos —Itana y Próspera— se han levantado con importantes inversiones de Pronomos Capital, el fondo de inversión de Patri Friedman (nieto del teórico del libre mercado Milton Friedman) que cuenta con el apoyo de Peter Thiel, y que también contribuyó a poner en marcha Praxis. Las fuentes discrepan sobre si Thiel sigue siendo parte de Praxis —según algunas versiones, Pronomos se habría retirado del proyecto por considerar a Brown incapaz de llevar a cabo lo que promete—, pero es indudablemente uno de los principales promotores de la idea de anexionar Groenlandia, según confirmaron dos fuentes de la Administración Trump a la agencia Reuters en abril del año pasado.

Sea como fuere, en la primavera del año pasado, la Casa Blanca ordenó a los servicios de inteligencia de EEUU que empezasen a recabar información sobre este territorio, de cara a una operación de influencia que empezaría poco después, tal y como ya contó El Confidencial hace unos meses. Desde entonces, el interés estadounidense en Groenlandia no ha dejado de crecer. También el de los miembros de Praxis, algunos de los cuales están en condiciones de seguir susurrando en el oído del presidente Trump, para asegurarse de que no se olvida del asunto.

En algún momento del verano de 2024, un grupo de cuatro estadounidenses descendió de un avión bimotor en Nuuk, la capital de Groenlandia. Se reunieron con representantes locales y empresarios de la minería y finalmente, tras llamar sin previo aviso a varios congresistas groenlandeses y exigir que les recibiesen, plantearon el motivo de su visita: explorar la posible compra de la isla.

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