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Ante el caos del ejército, los colectivos pro-chavistas pasan a la acción: "Debemos encontrar la quinta columna"
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Ante el caos del ejército, los colectivos pro-chavistas pasan a la acción: "Debemos encontrar la quinta columna"

En medio de la aparente ausencia en varias áreas de los cuerpos de seguridad estatales, estas organizaciones informales se han encargado de la tarea de evitar manifestaciones y concentraciones

Foto: Un miembro del grupo paramilitar 'Colectivos' sostiene un arma. (Reuters)
Un miembro del grupo paramilitar 'Colectivos' sostiene un arma. (Reuters)
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Los estremecimientos en las calles de Caracas, la capital venezolana, y en la ciudad costera de La Guaira, no cesaron con el fin de los bombardeos estadounidenses sobre las instalaciones militares. Varios reportes y testigos han señalado la acción represiva de cuerpos leales al chavismo, tanto militares como paraestatales e informales, que han atacado y reprimido a las personas que se encontraban cerca de los sitios atacados y en otros espacios públicos.

En Catia, uno de los sectores populares más emblemáticos del Distrito Capital, se reportaron saqueos por parte de los colectivos chavistas, cuerpos paramilitares de civiles armados que defienden al régimen en demostraciones públicas y empuñan armas de fuego. En imágenes grabadas desde la altura de edificios residenciales, se puede apreciar cómo estos individuos se aglomeraban y se dispersaban en motos y camionetas, disparando contra otros vehículos.

En la salida de Petare —de los barrios más grandes del continente— una caravana de motos se organizó para trasladarse al oeste del país "en defensa del presidente Nicolás Maduro", capturado por Estados Unidos y trasladado a Nueva York. Con los rostros ocultos y armas largas, los motorizados se trasladaron a horas tempranas de la mañana sin que se revelara un plan de acción concreto para la "resistencia y lucha armada".

La base militar de Fuerte Tiuna, la base aérea de La Carlota, el puerto de La Guaira y el aeropuerto de Higuerote son algunos de los puestos estratégicos de mayor importancia bombardeados por EEUU. En las cercanías de estos y en otros puntos de la capital se han reportado detenciones de civiles por parte de los cuerpos de seguridad del Estado y ataques a manos de los colectivos.

"Debemos encontrar la quinta columna y arrasarlas a todas", gritaba un hombre que se pronunciaba en una manifestación a favor del presidente Nicolás Maduro. Poco después, decenas de asistentes bailaban al ritmo de las canciones que sonaban desde los altavoces puestos a último minuto.

El temor a una nueva ola de persecución, tras una campaña de represión poselectoral que se prolongó hasta los ataques aéreos, se palpa en las calles del país, ahora casi vacías, mientras la población se limita a comprar víveres y productos de primera necesidad.

Foto: sabotaje-y-secuestros-tacticas-represivas-chavismo-toma-posesion

En medio de la aparente ausencia en varias áreas de los cuerpos de seguridad estatales, los colectivos se han encargado de la tarea de evitar manifestaciones y concentraciones como las de después de las elecciones del año pasado, que detonaron una ola de represión política que ha dejado unos 863 presos políticos según la ONG Foro Penal, así como varios muertos. Es la evidencia de lo que el Gobierno de Maduro llama la "unión cívico-militar", con la colaboración entre fuerzas armadas y grupos políticos entrenados para la violencia.

"Los colectivos van a tener un papel fundamental en las comunidades populares para evitar desbordamientos de civiles, que pueden ser saqueos o manifestaciones", detalla un analista de seguridad y defensa que declara bajo condición de anonimato y describe estos grupos como "subsidiarios del control de elementos en micro y gestión de terrenos a los que las fuerzas armadas no pueden acceder tan fácilmente".

En sus palabras, los colectivos "actuarían como fuerza de choque" mientras se reorganizan los militares. "Pueden montar controles de entrada y salida en las comunidades y perseguir a personas que tienen fichadas como opositores, como lo que pasó después de las elecciones el año pasado".

Mientras no se confirma la magnitud de la presencia militar estadounidense en el país caribeño, se han observado disparos contra civiles y edificios por parte de estos grupos políticos en Caracas. Casi no existen acciones parecidas en otros estados del país.

Sin embargo, también se han observado acciones de retirada y huida. En el barrio 23 de Enero, una testigo afirma que no se escucha el ruido habitual de estos grupos, a pesar de las maniobras militares de unos pocos grupos informales en la madrugada y el anuncio con un mensaje de vídeo de la activación de la "defensa de la parroquia" por parte de unos hombres de negro armados con rifles de asalto.

"Esos habían tomado la cancha, varios de los espacios del barrio, donde se la pasaban arengando, armando escándalo, pero ahora no se les ve por aquí, ya sabes que las ratas son las primeras que abandonan el barco", comenta. Otro ciudadano añade que varios colectivos se escondieron en el sótano del centro comercial Sambil de La Candelaria.

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Según un venezolano vinculado a movimientos de oposición política, los colectivos "actúan cuando existe financiamiento y durante la madrugada salieron a defender no una ideología, sino sus fuentes de ingresos, sin las cuales desaparecen". "Ahora que no tienen quien les pague ni los organice, la propia gente puede desarmarlos y neutralizarlos; si se les enfrenta, huyen, igual que los militares que debían haber defendido a Maduro", concluye.

Los estremecimientos en las calles de Caracas, la capital venezolana, y en la ciudad costera de La Guaira, no cesaron con el fin de los bombardeos estadounidenses sobre las instalaciones militares. Varios reportes y testigos han señalado la acción represiva de cuerpos leales al chavismo, tanto militares como paraestatales e informales, que han atacado y reprimido a las personas que se encontraban cerca de los sitios atacados y en otros espacios públicos.

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