Desde primera hora del sábado se han ido sucediendo las reacciones a la operación militar estadounidense en territorio venezolano que ha acabado con el arresto de Nicolás Maduro y su esposa. Rusia y China, principales potencias opositoras a Estados Unidos, han encabezado el rechazo a la acción militar de Washington. El Ministerio de Exteriores ruso ha exigido que EEUU libere al presidente venezolano y a su esposa y también conocer su paradero. Moscú ha denunciado que ambos fueron "sacados del país por la fuerza", al tiempo que han condenado la operación, calificándola de "agresión militar" y han optado por hacer un "llamamiento a la contención" para evitar una guerra abierta. En sintonía con Moscú, Pekín ha condenado los ataques estadounidenses, instando a la Casa Blanca a respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas en una reacción oficial que subraya la gravedad del desafío a la soberanía venezolana.
Entre los aliados naturales de Venezuela, Irán también ha seguido la misma línea, el Ministerio de Exteriores ha calificado la ofensiva de "violación flagrante del derecho internacional", reclamando una respuesta inmediata de la comunidad internacional. Sin embargo, Irán ha sido respondida rápidamente por el primer ministro israelí, Yair Lapid, que ha aprovechado la operación militar estadounidense para lanzar una advertencia a Teherán, recomendando a sus líderes que "miren lo que está pasando en Venezuela", ha escrito en X el canciller israelí. En ese mismo país, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha elogiado la operación y celebra la captura de Maduro: "Es el fin de su tiranía ilegal", apuntan.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha manifestado su "profunda alarma" ante la escalada de tensión y violencia. A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, Guterres ha advertido que la acción militar estadounidense podría tener "preocupantes consecuencias" para toda la región y ha calificado lo ocurrido como un "precedente peligroso" para el orden internacional. El jefe de las Naciones Unidas ha insistido en X en la necesidad de que todos los países respeten plenamente el derecho internacional y los mandatos de la Carta de la ONU.
Desde Bruselas, la cúpula de la Unión Europea ha reaccionado con cautela. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha asegurado seguir la situación "muy de cerca" y ha reiterado su apoyo a una transición que respecte la legalidad. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha reconocido su "gran preocupación" y ha hecho un llamamiento a la desescalada. Paralelamente, Kaja Kallas, alta representante, ha confirmado a través de X contactos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para monitorizar la crisis, Kallas ha recordado que la UE considera que Nicolás Maduro carece de legitimidad, ha enfatizado que cualquier acción debe ajustarse a los principios de la ONU.
En una línea de prudencia similar se ha posicionado el Gobierno laborista del Reino Unido. El primer ministro, Keir Starmer, que ha evitado condenar el ataque y ha aclarado que su país "no ha estado envuelto en modo alguno en esta operación". Starmer, ha calificado los hechos como una "situación que evoluciona rápidamente", y ha evitado valorar la captura de Maduro hasta hablar personalmente con Donald Trump y "aclarar los hechos" con el resto de los aliados.
The situation in Venezuela is fast moving, we will establish all the facts and speak to allies.
Our embassy in Caracas is working to ensure all British nationals in Venezuela are supported. pic.twitter.com/Y6i82mdX2p
En el corazón de Europa, las cancillerías también se mueven y reconocen "preocupación". El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, ha criticado la captura de Maduro al considerar que una operación militar de esta naturaleza "infringe el principio de no recurrir a la fuerza". No obstante, Barrot ha sido tajante al criticar al mandatario por haber "confiscado el poder" al pueblo, advirtió de que cualquier solución política no puede ser impuesta desde el exterior. Más duro ha sido el dirigente francés Jean-Luc Mélenchon, quien ha denunciado que Washington se ha "apoderado del petróleo de Venezuela" mediante una intervención «de otro siglo», calificando de «odioso» el secuestro del mandatario.
A estas voces se ha sumado Dinamarca, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, quien ha calificado lo sucedido de "dramático". Rasmussen subrayó la necesidad de volver a la desescalada y al diálogo, insistiendo en que la ley internacional debe ser respetada escrupulosamente. Por su parte, Alemania ha activado su comité de crisis para evaluar un escenario que califica de "confuso", manteniendo contacto permanente con su embajada en Caracas. Esta inquietud es compartida por el ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, quien ha declarado que considera la protección de los ciudadanos belgas en Venezuela "una prioridad absoluta", mientras que el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha señalado que once ciudadanos de su país se encuentran en territorio venezolano, aunque la misión diplomática se mantiene a salvo.
En contraste, La única líder europea que se alinea con Trump es Meloni, que defiende el derecho "legítimo" de EEUU a intervenir: "El Gobierno cree que la acción militar exterior no es la vía a recorrer para poner fin a regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo considera legítima una intervención de naturaleza defensiva contra ataques híbridos a su propia seguridad, como en el caso de entidades estatales que alimentan y favorecen el narcotráfico", ha indicado en un comunicado el Gobierno italiano.
En América Latina, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha sido el primero en reaccionar y trasladar "su profunda preocupación", calificando de "gravísima agresión" la operación desplegada por la Administración Trump. Ante la tensión fronteriza, su ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, ha activado un plan preventivo y un Puesto de Mando Unificado en Cúcuta para gestionar una posible crisis humanitaria. A esta condena se ha sumado también el presidente de Brasil, Lula da Silva, quien ha señalado que la captura de Maduro "rebasa una línea inaceptable" y constituye un precedente peligroso que evoca los peores momentos del intervencionismo en América Latina.
Este rechazo ha sido secundado por Chile, México y Uruguay bajo una defensa estricta del multilateralismo. El presidente chileno, Gabriel Boric, ha condeado las acciones militares y ha apelado a la no intervención, mientras que el Gobierno mexicano de Claudia Sheinbaumha tildado la acción unilateral como una violación directa de la Carta de la ONU. En contraste, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, ha desvinculado a su país de la operación, mientras que Indonesia se ha limitado a sumarse a los llamamientos de desescalada, instando a priorizar el diálogo y la protección de los civiles.
Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela y hacemos un llamado a buscar una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país.
Entre los aliados históricos, el expresidente boliviano Evo Morales y el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel han criticado la "brutal agresión imperial" y el "terrorismo de Estado" que consideran ha cometido EEUU.
En este contexto, destaca también la euforia de Antonio Ledezma, quien desde su exilio en España ha celebrado en la red social X el inicio del "camino a la libertad" acompañando su mensaje con una foto de Machado y González. A esta corriente se ha unido el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien respaldó explícitamente a González Urrutia como legítimo ganador de 2024. En esta posición también está el presidente de Argentina, Javier Milei, quien ha celebrado la acción con su habitual "viva la libertad carajo", mientras que el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa ha sentenciado que "a todos los criminales narco-chavistas les llega su hora".
Desde primera hora del sábado se han ido sucediendo las reacciones a la operación militar estadounidense en territorio venezolano que ha acabado con el arresto de Nicolás Maduro y su esposa. Rusia y China, principales potencias opositoras a Estados Unidos, han encabezado el rechazo a la acción militar de Washington. El Ministerio de Exteriores ruso ha exigido que EEUU libere al presidente venezolano y a su esposa y también conocer su paradero. Moscú ha denunciado que ambos fueron "sacados del país por la fuerza", al tiempo que han condenado la operación, calificándola de "agresión militar" y han optado por hacer un "llamamiento a la contención" para evitar una guerra abierta. En sintonía con Moscú, Pekín ha condenado los ataques estadounidenses, instando a la Casa Blanca a respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas en una reacción oficial que subraya la gravedad del desafío a la soberanía venezolana.