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Así fue la 'receta militar' para capturar a Maduro: helicópteros en formación y defensas antiaéreas "barridas"
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Así fue la 'receta militar' para capturar a Maduro: helicópteros en formación y defensas antiaéreas "barridas"

Se trata de la operación más audaz de Estados Unidos desde el asalto a la casa donde se refugiaba Osama bin Laden

Foto: Escenas dejadas por el ataque de EEUU en Caracas. (Reuters)
Escenas dejadas por el ataque de EEUU en Caracas. (Reuters)
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A oscuras, vertiginosa y sin bajas (estadounidenses). Así fue la operación militar contundente y quirúrgica para capturar al presidente de Venezuela y a su mujer, Cilia Flores, en Caracas. A pesar del desequilibrio de las fuerzas enfrentadas de EEUU frente al Ejército bolivariano, ha resultado llamativa la facilidad que han tenido las fuerzas de operaciones estadounidenses para alcanzar el corazón del régimen en una operación militar muy espectacular, pero que todavía deja muchas preguntas.

Venezuela se levantó estremecida con las detonaciones que sacudieron Caracas la madrugada del sábado. Pero, en medio del shock, lo que primero llamó la atención fue la presencia, sin aparente temor alguno, de más de media docena de helicópteros estadounidenses sobre los cielos de la capital venezolana. Su marcada silueta oscura sobre un cielo iluminado por la luna casi llena, fáciles de detectar incluso para el ojo humano, no vino acompañada de ningún rastro de balas trazadoras ni de lanzamiento de misiles portátiles antiaéreos, que se quedaron mudos. O más bien, ciegos y sordos.

¿Es que acaso los estadounidenses no temían ser derribados por las defensas antiaéreas bolivarianas? La operación militar estadounidense estaba siguiendo el libreto habitual. Para que un grupo de helicópteros de EEUU entrara en el espacio aéreo del país, se requería eliminar primero la infraestructura de comunicaciones que permite a los generales venezolanos ejercer el mando y control de sus fuerzas, además de destruir radares y sistemas dedicados a defender el espacio aéreo.

Más de 150 aeronaves estadounidenses participaron en esa operación para dejar "a oscuras" e incomunicado al aparato militar venezolano y abrir un pasillo para los helicópteros. "Apagamos Caracas, tenemos medios y para hacerlo", lo relató después el propio Donald Trump. En la lista de objetivos alcanzados se encuentra el conjunto de antenas en el Cerro El Volcán, que con sus 1.490 metros de altura sobre el nivel del mar domina Caracas y es su centro de comunicaciones.

Hay constancia también de la destrucción de al menos un sistema de defensa antiaéreo, de origen ruso, Buk-2ME en la Base Aérea "Generalísimo Francisco de Miranda", conocida popularmente como aeropuerto de La Carlota y ubicada dentro del área urbana de Caracas.

En el caso del aeropuerto de Higuerote (Estado Miranda), un vídeo que ha circulado por redes sociales permite apreciar llamativas explosiones secundarias. Esto sería indicio de que el objetivo allí alcanzado fue algún sistema de armas cuyas municiones explotaron posteriormente. También hay constancia de un ataque en el puerto de La Guaira, el puerto venezolano más cercano a Caracas.

Es todavía pronto para saber exactamente qué tipo de armamento se usó para "apagar" Caracas. No hay pruebas del lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk desde los buques y submarinos de la armada estadounidense desplegados en el Caribe. Tampoco hay pruebas por el momento del desplazamiento a Venezuela de bombarderos, de momento apostados en suelo continental estadounidense. Aunque sí que se han utilizado para varios vuelos de entrenamiento y demostración de fuerza en los pasados meses.

Quizá bastó con el cóctel de drones, como confirman las imágenes de un dron furtivo RQ-170 de vuelta a Puerto Rico, los helicópteros de combate ya mencionados o los aviones F-22 Raptor, cuya presencia se hizo notar la madrugada del 3 de diciembre por el desvío de vuelos comerciales a Puerto Rico. Más tarde, el Estado Mayor conjunto confirmó la participación también de F-35.

Los primeros ataques estadounidenses, fueran obra de misiles o de aviones de combate, se hicieron sentir en Venezuela abriendo un pasillo aéreo por el que se colaron helicópteros MH-47 Chinook, la versión de operaciones especiales del aparato que en su variante convencional CH-47F sirve en el Ejército de Tierra español.

Una unidad de élite

La presencia de los MH-47 indicaría que la operación corrió a cargo del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, una unidad especializada en transportar a las unidades de élite del ejército de Estados Unidos. La versión MH-47 está dotada de sonda de reabastecimiento en vuelo, depósitos suplementarios y un radar avanzado de seguimiento del terreno, entre otras mejoras que incluyen blindaje.

Los MH-47 fueron acompañados en el cielo de Caracas por otros helicópteros, probablemente los MH-60L Direct Action Penetrator (DAP). Se trata de la versión de operaciones especiales del conocido helicóptero Black Hawk. Cuenta con sonda de reabastecimiento, pero sobre todo, con semialas para emplear armamento como misiles Hellfire y cohetes de 70 mm.

La misteriosa fórmula secreta de un ataque perfecto

La defensa aérea de Venezuela dependía hasta hace poco de tecnología militar rusa, como los cazabombarderos Sujoi Su-30MKV y los sistemas de defensa antiaérea S-300VM. Pero la falta de recursos y repuestos ha afectado seriamente a las fuerzas armadas venezolanas, que mantendrían operativos solo un puñado de aviones de combate.

A los problemas estructurales del país se suma la falta de repuestos, piezas y municiones procedentes de Rusia, porque la industria militar del país está volcada en la guerra de Ucrania. Debido a ello, se han ido introduciendo radares de tecnología china en la red de defensa aérea del país. Pero la operación estadounidense dependió para su éxito de algo más que la ineficacia de los radares venezolanos.

Ninguno de los cañones antiaéreos ZU-23 que las autoridades venezolanas mostraron en numerosas ubicaciones del país en los meses previos actuó en Caracas durante la incursión estadounidense. La operación militar sucedió en medio de una llamativa parálisis de las fuerzas armadas venezolanas. Solo un helicóptero estadounidense fue alcanzado por las defensas venezolanas, pero pudo seguir volando.

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Es probable que Nicolás Maduro llevara semanas cambiando con frecuencia el lugar donde dormía. Un lugar que posiblemente estuviera situado dentro de instalaciones militares de Caracas y localidades cercanas. Las fuerzas armadas de Estados Unidos habrían pasado meses estudiando a Maduro para "entender cómo se movía, dónde vivía, adónde viajaba, qué comía, qué se ponía y cuáles eran sus mascotas", según apostilló el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en una rueda de prensa junto a Trump.

Según su relato, EEUU le ofreció a Maduro la opción de "rendirse" hace una semana, pero el líder venezolano no la aceptó. "Tuvimos que hacerlo (...) después de todo, es una guerra", continuó, en referencia a la epidemia de narcotráfico en la que EEUU ha basado su presión a Venezuela. Una vez tomada la decisión, EEUU planificó una operación inicial "hace cuatro días", pero "las condiciones meteorológicas no eran perfectas. Tenían que ser perfectas. De golpe, se abrió [la oportunidad] y dijimos, 'vamos'".

Así, fue la noche de este sábado cuando finalmente se abrió la ventana de oportunidad y soldados estadounidenses comenzaron la operación de extracción. Según Trump, Maduro estaba escondido "en una casa que era más un fuerte que una casa", con "acero sólido por todas partes". Según salieron más detalles después, filtrados a la prensa estadounidense, los militares de EEUU capturaron a Maduro mientras estaba todavía acostado en la cama.

"Al superar el último punto de terreno elevado, donde se habían ocultado, nos dimos cuenta de que se había mantenido totalmente el factor de sorpresa", relató Caine. Los helicópteros con las unidades de élite volaron entonces a muy baja altura hasta el recinto donde se refugiaba Maduro. Eran las 2.01 de la madrugada hora Caracas.

Tras la detención, los soldados encargados de la captura recibieron una cobertura desde los helicópteros desplazados y decenas de drones. En este proceso, se produjeron múltiples refriegas con lo que quedara de las fuerzas militares venezolanas, pero sin bajas para Estados Unidos, según afirmó el Estado Mayor conjunto. Llegaron a las 4.31 al buque Iwo Jima, donde se hizo esa primera foto del Maduro detenido.

La operación de captura requirió no sólo información exacta del lugar y de la fecha, sino también del dispositivo de seguridad para evitar que las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses quedaran atrapadas en una batalla campal en medio de una ciudad de millones de habitantes. Los 50 millones de dólares ofrecidos por la captura de Nicolás Maduro son un poderoso incentivo para provocar una traición. Pero no hay ninguna garantía de que la salida de Maduro signifique el primer paso para el regreso de la democracia de Venezuela. De momento sólo significa que corre el escalafón. Y eso es algo que interesaba a muchos dentro y fuera del país.

La escalada como única salida

La acumulación de fuerzas estadounidenses en el Caribe durante meses colocó al gobierno de Donald Trump en una situación delicada. Un despliegue tan llamativo no podía terminar sin una victoria llamativa que vender a la opinión pública. Y aunque el presidente y su entorno han intentado construir narrativas más allá de los hechos, la llamada "posverdad" se presentaba muy difícil para enmascarar que un buque de 100.000 toneladas como el portaaviones USS Gerald R. Ford se volviera a casa sin más.

La posibilidad de que el despliegue en el Caribe se convirtiera en una operación de desgaste contra el régimen venezolano de duración indefinida en el tiempo preocupaba al Pentágono. Este ya recelaba de la acumulación de medios y recursos que el Mando Sur (SOUTHCOM) estaba haciendo en el Caribe mientras el mapa de África, Oriente Medio y Asia se llenaba de puntos calientes.

Mandar a marineros e infantes de marina de forma poco ceremoniosa de vuelta a su casa no era una opción para la Casa Blanca, así que el despliegue militar estadounidense en el Caribe estaba condenado a aumentar la presión sobre Venezuela. El 30 de diciembre de 2025, la cadena estadounidense CNN informó de un ataque con drones contra instalaciones de la organización criminal Tren de Aragua en una instalación portuaria en suelo venezolano, aunque no se facilitaron más datos.

La aparición de fragmentos de un misil Hellfire estadounidense en la Alta Guajira (Estado Zulia) y los testimonios de testigos de una explosión el 18 de diciembre sirvieron de confirmación de que las operaciones estadounidenses en territorio soberano venezolano habían comenzado. Solo fue el anticipo de la operación más audaz de Estados Unidos desde el asalto a la casa donde se refugiaba Osama bin Laden.

A oscuras, vertiginosa y sin bajas (estadounidenses). Así fue la operación militar contundente y quirúrgica para capturar al presidente de Venezuela y a su mujer, Cilia Flores, en Caracas. A pesar del desequilibrio de las fuerzas enfrentadas de EEUU frente al Ejército bolivariano, ha resultado llamativa la facilidad que han tenido las fuerzas de operaciones estadounidenses para alcanzar el corazón del régimen en una operación militar muy espectacular, pero que todavía deja muchas preguntas.

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