Las 26 veces que Trump se refirió al petróleo en su rueda de prensa sobre Venezuela
En sus últimas semanas, Nicolás Maduro ya intentó ofrecer las bondades de su industria petrolera a EEUU. Sin embargo, desde Washington no se tomó en serio, entendiendo que era una estrategia para "ganar tiempo"
Si hay una palabra que se ha repetido hasta la saciedad en la rueda de prensa de Donald Trump sobre la captura de Nicolás Maduro ha sido "petróleo". 26 veces. Ni "drogas", "bandas" o "narcotráfico" (14 veces) ni "democracia", aunque también se ha hablado de ellas.
Aunque ha aprovechado para hablar de una "captura histórica" que "sólo Estados Unidos podría haber ejecutado", y para anunciar que permanecerán en el país "hasta que se llegue a una transición adecuada", el verdadero enfoque de la rueda de prensa ha sido el petróleo y los "inmensos" beneficios que reportará tanto "en el pueblo venezolano" como "a la economía estadounidense".
En esa transición hacia la democracia, Estados Unidos se encargaría de "arreglar" el país en el que se ha convertido Venezuela, incluida, según ha incidido el propio Trump en su discurso, la industria petrolera. "El negocio del petróleo era un desastre; no extraía nada para lo que podían extraer. Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, intervengan, inviertan miles de millones de dólares. Que reparen la infraestructura petrolera, que está gravemente dañada, y empiecen a generar ganancias", ha asegurado.
Preguntado por los periodistas sobre quién será el que gobierne Venezuela ahora, Trump se ha referido "a un grupo", "la gente que está tras de mí" (su equipo de gobierno), para inmediatamente volver a hablar de la industria petrolera, que "financiará la reconstrucción de la infraestructura". Preguntado sobre las "tropas en el terreno", volvió a esquivar la pregunta, asegurando que "tendrán que estar" para "el petróleo" y "recuperar toda esa riqueza, que irá al pueblo venezolano, pero también inmensamente a EEUU, para reparar todo el daño que han hecho [en la guerra contra las drogas]".
Alicia AlamillosMapa: Emma EsserDatos: Unidad de Datos
En sus últimas semanas de aferrarse al poder, el gobierno de Nicolás Maduro ya intentó ofrecer las bondades de su industria petrolera a EEUU, según se ha filtrado a los medios estadounidenses. Sin embargo, desde Washington no se tomó en serio la oferta, entendiéndola como una manera de "ganar tiempo".
"Si hay un cambio político en Venezuela, y hay un marco institucional adecuado, ciertamente se podrían atraer gigantescas inversiones en el área petrolera e incrementar la producción por un múltiplo de tres o cuatro, del cerca del millón de barriles que se producen hoy a tres o cuatro millones de barriles", explica a El Confidencial Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de la Universidad de Rice, a El Confidencial.
El petróleo no era la principal motivación de Trump para hacer caer al régimen de Maduro, pero desde luego es un tema clave en la Venezuela del "Día después".
En el mapa de las reservas mundiales de petróleo, Venezuela aparece como una anomalía. Según informes de organismos como la Energy Information Administration (EIA), concentra en torno al 17% de las reservas probadas del planeta (más de 300.000 millones de barriles), por encima de Arabia Saudí o Estados Unidos. Y, aun así, su producción apenas roza el 1% de la demanda mundial. Ese desfase sugiere, entre otras cosas, que tener petróleo no es lo mismo que tener petróleo utilizable.
El problema de Venezuela reside en que su riqueza es, literalmente, demasiado pesada para moverse. El petróleo no es un producto único, sino una sopa muy compleja de miles de compuestos distintos. Para clasificarlo, la industria utiliza la gravedad API, una escala inversa de densidad en la que el agua, por convenio, tiene 10° API. Cuanto más alto es el valor, más ligero es el crudo. Se considera crudo, ligero al que supera aproximadamente los 31° API. Este tipo de petróleo fluye con facilidad y resulta más sencillo y barato de refinar, como ocurre con buena parte del llamado shale oil obtenido por fracking en Texas o con algunos de los principales crudos ligeros de Arabia Saudí. En cambio, la inmensa mayoría del crudo venezolano de la Faja del Orinoco es extrapesado, con una gravedad a menudo inferior a los 10º API. En este caso, no es el "oro negro" líquido de las películas, sino una sustancia viscosa similar al alquitrán que a temperatura ambiente es casi sólida.
Pero no hay que temer. Durante décadas, las refinerías del sur de Estados Unidos, especialmente en Texas y Luisiana, se han diseñado para procesar crudos pesados procedentes de Canadá, México o Venezuela. Esta arquitectura industrial tiene una lógica económica clara: los crudos pesados son más baratos en el mercado y, con la tecnología adecuada, pueden aprovecharse casi hasta la última molécula útil.
Así que, como dice Trump, "habrá mucha riqueza" para repartir.
Si hay una palabra que se ha repetido hasta la saciedad en la rueda de prensa de Donald Trump sobre la captura de Nicolás Maduro ha sido "petróleo". 26 veces. Ni "drogas", "bandas" o "narcotráfico" (14 veces) ni "democracia", aunque también se ha hablado de ellas.