El fantasma nuclear reaparece en Europa: "Nos preocupa la retórica estadounidense"
La reanudación del programa de ensayos, con el telón de fondo de la guerra en curso en Ucrania y la matanza en Palestina, infunde un terror ineludible: entre otras cosas, podría provocar un efecto dominó incontrolable de los acontecimientos
Miembros del ejército checo realizan un ejercicio militar en la central nuclear de Dukovany. (Reuters/David W Cerny)
En un giro histórico de la política occidental, el presidente Donald Trump anunció el 30 de octubre la reanudación de los ensayos nucleares por parte de Estados Unidos, poniendo fin a una moratoria de tres décadas y reavivando una nueva carrera armamentística entre los estados de todo el mundo.
La reanudación del programa de ensayos, con el telón de fondo de la guerra en curso en Ucrania y la matanza en Palestina, infunde un terror ineludible: entre otras cosas, podría provocar un efecto dominó incontrolable de los acontecimientos, ya que otros países podrían responder con sus propios ensayos nucleares. Por ejemplo, Rusia, a través del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó desde el primer momento que "actuará en consecuencia" si Estados Unidos la rompe. Además, ya había revocado en noviembre de 2023 su compromiso legal con el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE), sin retirar, sin embargo, su firma original en el mismo.
Desde 1996, cuando se adoptó el Tratado, se han llevado a cabo diez ensayos nucleares. Según las Naciones Unidas, dos de ellos fueron realizados por la India en 1998, otros dos por Pakistán también en 1998, y los restantes por Corea del Norte en 2006, en 2009, en 2013, dos veces en 2016 y en 2017. El último ensayo nuclear efectuado por Estados Unidos tuvo lugar en 1992, mientras que China y Francia realizaron sus últimos ensayos en 1996 y la antigua Unión Soviética en 1990.
Hoy en día, sólo dos países europeos disponen de arsenales nucleares independientes: Francia y el Reino Unido. Ambos legitiman su posesión con arreglo a la denominada "disuasión nuclear", es decir, la estrategia de seguridad basada en la amenaza del uso de armas nucleares como medio para evitar una acción hostil. En pocas palabras: un Estado posee armas nucleares para desalentar a otros países de atacarlo, ya que su uso tendría consecuencias devastadoras para el agresor.
La "disuasión nuclear" como justificación
Ambos países consideran que la disuasión nuclear es esencial para su seguridad nacional y refuerzan su cooperación bilateral en este ámbito. Otros miembros europeos de la OTAN —Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos y Turquía— albergan armas nucleares estadounidenses en el marco del reparto nuclear de la OTAN. Estos Estados no son propietarios de las armas, pero proporcionan bases de almacenamiento, aviones y formación, contribuyendo así a la postura de disuasión nuclear de la Alianza. Por otro lado, en 2023, el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, anunció que su país acoge ahora armas nucleares tácticas rusas.
Al mismo tiempo, muy pocos países de la UE han ratificado el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), el primer acuerdo internacional que prohíbe totalmente el desarrollo, la producción, la posesión, el uso y la amenaza de uso de armas nucleares, a diferencia de otros tratados que se centran en la restricción de los ensayos (TPCE) o en la no proliferación de armas nucleares (TNP). El tratado fue aprobado en 2017 por la Asamblea General de la ONU y entró en vigor en 2021, siendo 99 los países que lo han firmado o ratificado hasta la fecha. Sin embargo, ninguno pertenece a las potencias nucleares. Por parte de la UE, sólo Austria, Irlanda y Malta lo han hecho.
En total, nueve países del mundo poseen actualmente armas nucleares: Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN) es una organización internacional de médicos que ha liderado las luchas antinucleares (Premio Nobel de la Paz 1985) y documentó científicamente ante la ONU las consecuencias del uso de armas nucleares para que se firmaran todos los acuerdos antinucleares.
"Nos preocupa la retórica pronuclear"
La presidenta de la sección griega de la AIMPGN, María Arvaniti-Sotiropulu, nos señala en relación con el reinicio de los ensayos que "el presidente Trump suele utilizar ese tipo de retórica, pero la sección estadounidense de la AIMPGN nos informa de que no hay posibilidad de que se reanuden los ensayos nucleares en Estados Unidos. Lo que más nos preocupa es la retórica pronuclear con amenazas de uso de armas nucleares que proviene no sólo de EEUU y Rusia, sino también de la OTAN y la UE".
El compromiso español con el desarme
España reconoce la disuasión nuclear de la OTAN como parte de la postura defensiva colectiva de la Alianza, a la vez que mantiene la condición del país como potencia no nuclear y su compromiso de apoyar el desarme nuclear o, en otras palabras, la desnuclearización, de conformidad con el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). En el marco del TNP, el país se ha comprometido a no desarrollar ni adquirir armas nucleares, pero no ha ratificado el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).
Más recientemente, el 26 de febrero de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en su declaración en la Conferencia sobre Desarme Nuclear celebrada en Ginebra, destacó: "Lamentablemente, la irresponsable retórica nuclear de Rusia nos ha devuelto a un momento que creíamos superado y que ahora debemos revertir para avanzar hacia un mundo sin armas nucleares". Y añadió que "España reafirma su compromiso con el TNP y sus tres pilares: la desnuclearización, la no proliferación y el uso pacífico de la tecnología nuclear".
Además, en España, redes de la sociedad civil como la Alianza por el Desarme Nuclear, organizaciones vinculadas a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) y diversas ONG y plataformas por la paz siguen activas, apoyando la adhesión del país al TPAN y exigiendo medidas más amplias de desnuclearización.
¿Y el resto de Europa?
Las crecientes tensiones geopolíticas, especialmente en relación con Rusia, han reavivado los debates en Europa sobre la seguridad nuclear; algunos países ponen en tela de juicio el compromiso estadounidense y/o de la OTAN, tras la continua retórica amenazante de Trump de abandonar el paraguas defensivo europeo, y están examinando la idea de una estrategia nuclear europea más unificada. En Alemania se han producido debates públicos sobre la fiabilidad de la protección nuclear estadounidense y sobre si Europa debe desarrollar más sus propias capacidades estratégicas.
Alemania almacena unas 20 armas nucleares estadounidenses en una base aérea en Renania-Palatinado, en el marco de la garantía de seguridad que Washington supuestamente proporciona a Europa. Estas bombas B61, diseñadas para ser transportadas por aviones de combate, se custodian en la base aérea de Büchel y, según los expertos en seguridad, han sido modernizadas recientemente. "Con las armas nucleares estadounidenses en Alemania, ¿qué eficacia tiene la disuasión nuclear de Europa?", se preguntaba con razón Euronews en un artículo del 12 de noviembre de este año.
El pasado mes de marzo, el canciller Merz propuso iniciar un diálogo con Francia y el Reino Unido para compartir sus armas nucleares y ampliar la participación en la disuasión nuclear en el contexto europeo, sin cuestionar el papel de la OTAN y como complemento del paraguas nuclear estadounidense en Europa.
Un hombre camina junto a un cartel que informa sobre el otorgamiento del premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza) en 2017. (EFE/Martial Trezzini)
De manera simultánea, algunos países de Europa Central y Oriental (por ejemplo, Polonia) incentivan abiertamente el posible desarrollo autónomo de medidas nucleares u otras medidas disuasorias en Europa. "Polonia debe aspirar a las capacidades más avanzadas, incluidas las armas nucleares y las armas no convencionales modernas", declaró el pasado mes de marzo el primer ministro polaco, Donald Tusk, en el Parlamento de su país.
Por primera vez desde la Guerra Fría, en algunas partes de Europa del Este, debido al temor o con el pretexto de Rusia, la posibilidad de "adquirir" armas nucleares no se considera inconcebible, sino discutible. La Unión Europea se declara a favor de un mundo sin armas nucleares, pero su seguridad se basa en armas nucleares que no controla y que no puede eliminar. El tabú parece romperse y una parte de Europa, en contra de la opinión de los ciudadanos, está virando silenciosamente del desarme a la gestión del riesgo.
La formación de pilotos griegos
Grecia, a pesar de haber ratificado los dos tratados antinucleares TNP y TPCE, se niega no obstante a firmar la prohibición total de las armas nucleares, aunque no es una potencia nuclear ni alberga actualmente armas nucleares en el marco del reparto de la OTAN.
"Grecia acata la postura de la OTAN y la UE en materia nuclear. Apoya el TNP y el TPCE en lo que respecta a los ensayos nucleares, pero no firmó el Tratado sobre la Prohibición Completa de las Armas Nucleares (TPAN) en 2017, durante el Gobierno de Syriza", destaca María Arvaniti-Sotiropulu. Al mismo tiempo, alerta sobre el peligro de que, "aunque las armas nucleares de la OTAN no han vuelto al territorio griego (las que había en 2001 fueron retiradas), ya se está entrenando a pilotos en su uso y en la base de Araxos se han construido seis ‘cúpulas de almacenamiento de armas’ (con capacidad para 24 bombas nucleares), que permanecen vacías, pero listas para recibirlas en cualquier momento".
La postura del Gobierno griego sigue siendo idéntica a día de hoy, como lo demuestra la declaración del exministro de Asuntos Exteriores Nikos Dendias (en respuesta a una pregunta de MeRA25 en 2022) de que Grecia, como miembro de la OTAN "tiene en cuenta las obligaciones de la Alianza" en su enfoque del tratado TPAN y que éste "no contiene un marco acordado ni mecanismos de verificación suficientes" para el desarme nuclear, por lo que el Gobierno griego no lo considera un marco operativo para alcanzar este objetivo.
"En un momento en que, debido a la guerra en curso en Ucrania, el riesgo de una catástrofe nuclearse halla en un punto crítico, insistimos en que el único camino seguro para la humanidad es el desarme nuclear absoluto, tal y como se describe en el TPAN", afirma María Arvaniti-Sotiropulu. "La reubicación de armas nucleares en Grecia sería un paso peligroso, que esperamos que ningún gobierno se atreva a dar", concluye.
La prohibición constitucional en Austria
El anuncio del reinicio de los ensayos con armas nucleares por parte de Estados Unidos no ha cambiado la postura de Austria. La desnuclearización, la prevención de la proliferación de armas nucleares y, en última instancia, un mundo sin armas de destrucción masiva constituyen prioridades constantes de la política exterior y de seguridad del país, que sostiene que la proliferación de armas nucleares, los riesgos que entrañan y las devastadoras consecuencias humanitarias de cualquier uso de las mismas sólo pueden prevenirse mediante su rechazo fundamental. Así, participa activamente en los procesos interestatales de desnuclearización y no proliferación, al tiempo que apoya firmemente el TNP.
El país también fue uno de los 50 primeros en firmar y ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). La prohibición de las armas nucleares está consagrada en la legislación austriaca y protegida por la Constitución federal.
Francia moderniza su arsenal nuclear
Las armas nucleares constituyen la garantía absoluta de la soberanía francesa y de la seguridad europea, mientras que "la fuerza del impacto nuclear", según el Ministerio de Defensa, es estrictamente nacional y defensiva, y su único objetivo es disuadir a cualquier líder "que se vea tentado a amenazar los intereses vitales de Francia".
En una entrevista el 14 de julio de 2025, Macron volvió a subrayar que la disuasión nuclear es uno de los pilares de la seguridad francesa y europea, financiada paralelamente al robustecimiento de las fuerzas convencionales en el "Marco de Planificación Militar 2024-2030".
Hasta ahora, no se ha establecido ningún vínculo entre el dogma nuclear francés y el reinicio de los ensayos estadounidenses. Por el contrario, los mandatarios franceses se centran en la modernización prevista de los medios de disuasión nuclear en el marco de la Planificación 2024-2030, que financia la reactivación de la base aérea nuclear de Luxeuil-Saint-Sauveur, la renovación de los submarinos nucleares, la aceleración del suministro de nuevos Rafale aptos para misiones nucleares y el futuromisil hipersónico ASN4G. Según afirman, siguen un calendario interno de mejora de capacidades, sin que ello implique una reacción directa a las acciones de Estados Unidos. Paralelamente, se refuerza la cooperación con el Reino Unido para la disuasión conjunta.
Francia apoya el principio del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE), pero reconoce que las grandes potencias (EEUU, China, Rusia) afrontan los ensayos con una perspectiva diferente. La opinión pública francesa parece indecisa y apoya el desarme nuclear interestatal, con la condición de que Francia mantenga su capacidad de disuasión hasta que los demás se desnuclearicen. Sin embargo, una encuesta realizada por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP) de 2022 por encargo de la Iniciativa Ciudadana para el Desarme Nuclear (ACDN), reveló que el 71% de los franceses está a favor de un tratado mundial de prohibición de las armas nucleares.
En un giro histórico de la política occidental, el presidente Donald Trump anunció el 30 de octubre la reanudación de los ensayos nucleares por parte de Estados Unidos, poniendo fin a una moratoria de tres décadas y reavivando una nueva carrera armamentística entre los estados de todo el mundo.