Así desaparecieron (en año y medio) los perros callejeros de Bucarest
Varias propuestas legislativas piden prohibir la eutanasia de perros sanos en Rumanía donde sí, en 14 días nadie adopta un perro capturado en la calle, se sacrifica
Una cuidadora del refugio de perros Smeura, en Rumanía, el mayor del mundo (Lola García-Ajofrín)
Era 2013 cuando la muerte del pequeño Ionuț Anghel, un niño rumano de 4 años, desató una revolución nacional en Rumanía. El niño había sido atacado por una manada de perros callejeros en Bucarest. El entonces alcalde de la capital rumana, Sorin Oprescu, lloró en la rueda de prensa.Tras la conmoción general, el gobierno discutió y aprobó, en tiempo récord, una ley para la gestión de los miles de perros callejeros, que llevaban años postergándose y que, entre otras cosas, prioriza la eutanasia masiva de los perros apresados si no son reclamados o adoptados en 14 días desde su captura.
En el Parque Tei, cerca de donde ocurrió el suceso, una señal roja y blanca indica que los perros están prohibidos. "La culpa es de la gente, que no hace caso de las normas", refunfuña una madre que columpia a su hija, junto a una amiga. Los vecinos recuerdan los detalles del incidente –y de lo que ocurrió después— casi con las mismas palabras: El niño fue mordido cientos de veces por una manada, cuando él y su hermano, de 6 años, jugaban cerca del Parque Tei y, "se despistaron de la vigilancia de su abuela, que se había sentado en un banco", puntualiza una abuela que juega con su nieto y dice que escuchó la noticia en televisión. "Entonces, los niños entraron en un terreno privado", dice otra.
No se trataba del primer ni único ataque fatal. En 2011, falleció una mujer tras ser atacada en el recinto de la empresa en la que trabajaba y, en 2006, murió un empresario japonés quese desangrótras ser mordido en una arteria. Un año antes de la nueva legislación, en 2012, se habían registrado 16.000 casos de mordeduras. En ese momento, se estimaba que había unos65.000 perros deambulando por Bucarest. Y, como el vendedor de yogur del libro "Una sensación extraña" del escritor turco Orhan Pamuk, muchos vecinos de Bucarest aprendieron a caminar sin alterar la velocidad de la marcha, "pero cuando los perros, que se habían callado un instante, comenzaron a ladrar de nuevo, echaron a correr".
Señal de prohibido perros en el parque Tei de Bucarest, noviembre de 2025 (L. G-A)
El fenómeno era resultado de múltiples causas: los vecinos que se fueron a vivir a apartamentos más pequeños sin espacio para perros tras las demoliciones masivas de viviendas; los perros usados como vigilantes atados con cadenas a obras y fábricas y la falta de concienciación de sus dueños que los dejan pasear sin castrar hasta que llegan a casa. Hasta que, en diciembre de 2013, el ejecutivo rumano aprobó la conocida como Ley "Ionut" (Ley n.º 258/2013) y comenzaron los sacrificios masivos. Un paso similar al dado recientemente por Turquía.
"Se llevaron los perros de la noche a la mañana", rememora, mientras da caladas a un cigarro, Alexandra M, una veterinaria de 30 años, que trabaja en una tienda para mascotas frente al parque Tei de Bucarest. "Teníamos un problema, y como suele pasar, solo te das cuenta, cuando hay un muerto", agrega. "Lo que la gente no entiende es que es un ecosistema; quieren cachorros, pero luego no se ocupan y nacen otros seis", critica, dando caladas a un cigarro.
"Rumanía es el país de Europa con un mayor problema en la gestión de perros callejeros, puesto que mantiene una legislación de sacrificio que aplica activamente", afirma, en entrevista con El Confidencial, Manuela Rowlings, responsable de la sección de Animales callejeros que necesitan atención en Four Paws, una organización internacional con sede en Viena, que lleva 25 años trabajando en la gestión de perros y gatos callejeros en Europa del Este. Según datos de refugios públicos, recopilados recientemente, “de los más de 100 refugios públicos en Rumanía, al menos el 50% aún mata perros”, añade Rowlings.
"Ni siquiera podemos llamarlo eutanasia, se trata de sacrificar animales sanos solo para liberar espacio y, en algunos casos, los perros son casi como un recurso renovable: llegan, los sacrifican, y luego hay muchos otros contratos que permiten a la gente lucrarse con los perros". "Y la cremación o la captura son todos contratos que el municipio otorga a empresas privadas con ánimo de lucro", continúa. Además, "hay muchísimo sufrimiento animal: los perros son capturados con pértigas; sufren enormemente durante su estancia en el refugio debido al hacinamiento, las enfermedades y la falta incluso de los cuidados más básicos, como comida y agua diaria, solo para ser sacrificados unas semanas después o morir debido a las condiciones", detalla.
El Ayuntamiento de Bucarest anunció en rueda de prensa, en enero de 2015, que había capturado a más de 51.200 perros desde octubre de 2013 y, "unos 30.000 perros habían sido sacrificados y entre 23.000 y 24.000 dados en adopción", expuso Razvan Bancescu, jefe del proyecto de la Autoridad de Supervisión y Protección Animal subordinado al Ayuntamiento en una entrevista con HotNews.ro, de febrero de 2015, en un baile de cifras. Un equipo de hombres de uniforme con redes delante de jaulas y junto a las furgonetas en las que recorren la ciudad ilustra la Gestión de perros callejeros en la web de ASPA (Autoridad de Supervisión y Protección Animal), un servicio público del Ayuntamiento de Bucarest. Entre 2018 y 2023, ASPA capturó a unos 13.500 perros de la capital rumana, según datos oficiales.
Varios veterinarios del refugio Smeura durante la intervención de la pata de un perro, el 3 de diciembre de 2025 (L. G.A)
El problema parecía resuelto, hasta que, en enero de 2023, una mujer de 43 años murió, tras ser atacada por una jauría mientras corría junto al lago Morii de Bucarest, y resurgió el debate. Varias organizaciones rumanas han llevado al Parlamento un paquete de proyectos de ley para que se actualice la legislación y, los perros encontrados en la calle, en vez de masacrados, sean esterilizados, explica a El Confidencial, Cristina Caliu, consejera de protección animal, en Ilfov, quien cree que hay otras opciones a la eutanasia. Lo que además consideran un gasto inútil de dinero. Estiman que cada perro capturado y sacrificado le cuesta al Gobierno rumano unos 1.700 lei (unos 330 euros).
En el mayor refugio canino del mundo
--¿Ves esa caja? – indica el veterinario Stefan Savulescu, señalando a unos cartones aplastados entre los árboles, junto a la carretera que conduce al Refugio de animales ''Şmeura', en una zona forestal cerca de Pitești, a 120 kilómetros de la capital rumana.
--A veces no se atreven a traernos a los perros y los abandonan aquí, para que los encontremos –detalla.
Con 6.000 perros y 4,5 hectáreas, Smeura está considerado el refugio canino más grande del mundo: "En 2004, entramos en el Guinness de los récords, y eso que entonces había menos perros", afirma, Ana-Maria Voicu, la gerente del refugio, que acompaña a El Confidencial, mientras muestra las instalaciones. El enorme refugio está construido en una antigua granja de zorros criados para fabricar abrigos durante el periodo comunista.En el año 2000, una activista alemana, ya fallecida, Ute Langenkamp, lo transformó en refugio para salvar a los perros callejeros del exterminio. Hoy, el centro se financia con donaciones y lo gestiona la asociación alemana Tierhilfe Hoffnung-Hilfe.
Con 6.000 perros y 4,5 hectáreas, Smeura está considerado el mayor refugio canino del mundo, construido en una antigua granja de zorros para hacer abrigos, (L. G-A)
Miles de perros ladran y saltan en sus jaulas, al paso de la visita. El recinto cuenta con seis unidades móviles de esterilización, que recorren el distrito para hacer castraciones de perros gratuitas; una clínica veterinaria; zona de cuarentena para los recién llegados; un centro de estética, para cortarlos el pelo y una nave con montones de sacos de pienso: "Consumen tres toneladas de comida al día", puntualiza Savulescu.
"Están sanos, pero nadie adopta a un perro viejo"
Smeura gestiona adopciones nacionales e internacionales, "casi todas en Alemania", puntualiza Savulescu. "El problema es que salen 20 y entran 50", añade, por lo que dice que, a medio plazo, la única solución es la castración. Además,"cuando tienen más de un año, ya nadie los quiere; la gente quiere cachorros", continúa,mientras camina junto alas jaulas de los más viejos, que olfatean su mano entre las rejas. "Algunos llevan casi toda su vida aquí", exclama, y muestra la ficha de uno llegado antes de la pandemia. "Están sanos, pero nadie adopta a un perro viejo".
Ana-Maria Voicu, gerente de Smeura', el mayor refugio de perros del mundo, el veterinario Stefan Savulescu, en la comuna rumana de Moșoaia:cerca de Pitești, el 3 de diciembre de 2025 (L. G-A.).
Foto: L. G-A.
Para Savulescu, la única solución, insiste, es la esterilización: "Es sencillo, debemos aprender a convivir con los perros callejeros, porque son parte de la comunidad y si logramos esterilizar a todos, no habrá nuevo". Trabajan en un programa piloto de cinco años en el distrito de Argeș y en los dos primeros años han esterilizado a 35.000 perros. Calculan que hay unos 85.000 en el distrito."Queremos que la gente entienda que un perro esterilizado en la calle no es un problema, no son agresivos si no los provocas", agrega. Para ello, dice, que también hace falta un cambio de mentalidad. Han empezado a trabajar con los niños de entre 5 y 12 años de los colegios de Arges, con materiales educativos.
En las paredes de la ciudad, junto a la estación de tren de Pitești, varios pósters del refugio informan a los habitantes sobre el servicio de clínicas móviles para la esterilización gratuita. El folleto parece un ejercicio de matemáticas que ilustra el problema: "Si una pareja de perros tiene cachorros dos veces al año y cada vez sobreviven 4 cachorros, de ellos, resultarán: en 1 año: 8 perros; en 2 años: 64 perros; en 3 años: 512 perros; en 4 años: 4.096 perros; en 5 años: 32.768 perros" y así, hasta llegar, si sobreviven, a mil millones de perros, en diez años.
El camino de Sofía: "Capturar, esterilizar y liberar"
Se estima que hay más de 100 millones de perros y gatos callejeros en las calles de Europa, según la organización Four Paws, aunque no existen estadísticas centralizadas. Tampoco hay una legislación europea unificada. En algunos países de la UE, como Italia, Alemania y Grecia no se utiliza la eutanasia como medida de control mientras que en otros, como Rumania, Francia y Bélgica es legal la eutanasia de perros de refugios si están sobrepoblados. El caso de Rumanía, y su ley de los 14 días, es el más extremo.
Cientos de miles de perros son abandonados cada año, un fenómeno que se ha acrecentado tras el impulso de regalar mascotas durante la pandemia del covid-19, como muestran los datos de la Federación Alemana para el Bienestar Animal, que observó un aumento del 82% desde 2022, en los refugios de animales estudiados. Por ejemplo, en España, en 2023, se abandonaron 286.682 animales (170.712 perros y 115.970 gatos), según la fundación Affinity. Y aunque la cifra se ha reducido desde 2008, sigue siendo alarmante. La fundación defiende que la solución pasa por educar, esterilizar, identificar, reflexionar antes de tener un animal de compañía y adoptar para dar una segunda oportunidad.
Refugio para perros callejeros de Seslavtsi, en Bulgaria (Aiten Chapadjieva/Mediapool)
Las leyes varían entre los países de la UE. En Alemania, que incluyó la protección de los animales en su Constitución en 2002 y alberga unos 1.400 refugios de animales, está prohibido matar animales sanos sin causa justificada. Y, "un buen ejemplo es Sofía, la capital de Bulgaria, que también tenía una gran población de perros callejeros, y optaron por un camino completamente diferente, con una política de no-sacrificio, sino esterilizando, esterilizando y esterilizando", explica Rowlings.
Al igual que en Bucarest, en Sofía, la capital de Bulgaria, los perros callejeros eran un gran problema, pero este se ha reducido, gracias a una estrategia municipal conocida como "capturar, esterilizar y liberar" y que implica que los perros sean capturados, examinados por un veterinario, esterilizados y luego, devueltos a las calles. Cuando se realizó el primer conteo oficial, en 2007, Sofía tenía más de 11.000 perros callejeros. Desde entonces, su número se ha reducido paulatinamente hasta 3.500. La ciudad también ha introducido una política activa para fomentar la adopción.
"El número de residentes del refugio cambia constantemente", afirma a Mediapool, un veterinario del mayor refugio municipal de perros en Sofía, ubicado a unos 20 km del centro de la ciudad, en Seslavtsi. Dice que cada semana se adoptan unos diez perros, y llegan otros diez para ocupar su lugar". Sin embargo, a medida que la población de perros se reduce, el número de gatos callejeros aumenta. El fenómeno del aumento de gatos se repite en Bucarest, coincide Rowlings, "y puede convertirse en un problema mucho mayor en el futuro si no se actúa", afirma. "El aumento de la población de gatos es una preocupación creciente en la mayor parte de Europa", concluye.
Era 2013 cuando la muerte del pequeño Ionuț Anghel, un niño rumano de 4 años, desató una revolución nacional en Rumanía. El niño había sido atacado por una manada de perros callejeros en Bucarest. El entonces alcalde de la capital rumana, Sorin Oprescu, lloró en la rueda de prensa.Tras la conmoción general, el gobierno discutió y aprobó, en tiempo récord, una ley para la gestión de los miles de perros callejeros, que llevaban años postergándose y que, entre otras cosas, prioriza la eutanasia masiva de los perros apresados si no son reclamados o adoptados en 14 días desde su captura.