18 minutos de medias verdades: Trump infla sus éxitos políticos en un discurso a la nación
El presidente estadounidense dio un discurso televisado de cara a final de año centrado en la economía y en las preocupaciones de la población por el aumento del coste de vida
Donald Trump, en el discurso de este 17 de diciembre desde la Casa Blanca (REUTERS)
Hace semanas que el Partido Republicano le pide a Donald Trump, entre bastidores, que deje por un momento sus cruzadas internacionales y se centre en la creciente pila de preocupaciones económicas de Main Street: de los americanos de a pie. La "crisis de asequibilidad" de la que se quejaban los votantes en 2024 fue una de las grandes razones que devolvieron al magnate a la Casa Blanca, y esas razones siguen ahí. Con una inflación que ha subido, desde abril, todos los meses.
Las singladuras exteriores del presidente, con las negociaciones en Gaza y en Ucrania y la presión militar en Venezuela, y su fijación con cuestiones culturales y migratorias, se notan en los índices de popularidad. La media de los sondeos de cuatro agencias le dan una aprobación del 39% y una desaprobación del 59%. Los peores números de su mandato y, en determinadas áreas, de sus dos mandatos.
Así que Trump hizo caso a las cautelosas voces de su entorno y anoche a las nueve, hora de la Costa Este, contó la historia de un país que en el último año ha vuelto de entre los muertos para pulverizar todos los récords económicos de una manera "que nadie creía posible". Un relato veloz, nervudo y anguloso, a su estilo. Y con enormes cantidades de ficción.
* Antes de desarrollar el texto, hay que resaltar un viejo problema: es muy difícil escribir sobre Donald Trump sin parecer un activista. Por ejemplo, en la crónica de este discurso, es necesario desmontar sus numerosas falsedades. Lo cual hace que el artículo parezca un ataque más que un análisis. Pero la alternativa es peor: si pasamos por alto las falsedades para evitar un tono que pueda sonar a militante, plasmaríamos una imagen errónea de la situación de Estados Unidos.
"Voy a hacer lo que ningún político de ningún partido ha hecho jamás", dijo, por ejemplo, Donald Trump: "Reducir los precios de los medicamentos y los fármacos hasta un 400%, un 500% e incluso un 600%", cosa que es matemáticamente imposible, a no ser que las farmacéuticas no solo no cobren a los pacientes por sus productos, sino que depositen auténticos dinerales en sus cuentas bancarias.
El mandatario dijo que el país sumaría 18 billones (trillions) de dólares en inversiones de capital. Una cantidad equivalente a todo el PIB de la Unión Europea en 2023 y al 60% de la de EEUU. El número real, según un análisis de CBS News, es aproximadamente 5 billones de dólares, lo cual es habitual. La misma cifra que en 2024, cuando el país estaba con Joe Biden, según Trump, "al borde del precipicio".
El presidente de EEUU elogió supolítica arancelaria y reiteró que tariff (etimología árabe) era su palabra favorita. Los aranceles han recaudado, realmente, 200.000 millones de dólares para los cofres estadounidenses. Pero hay tres acotaciones. Uno, que ese dinero lo pagan las empresas importadoras de EEUU; dos, que el Tribunal Supremo podría dictaminar la ilegalidad de estos aranceles, aprobados sin pasar por el Congreso, y ordenar que se devuelva ese dinero a las empresas. Y tres: la recaudación ha sido compensada, con creces, por el gasto público. Gracias, sobre todo, a los recortes de impuestos a las grandes fortunas.
Otra cifra: 82%, la caída del precio de los huevos. El número real es del 43%, y Trump añadió que los precios de "todo lo demás están cayendo rápidamente". La verdad es que la inflación ha subido sin parar desde abril, que fue cuando anunció su "Dia de la Liberación": el día de los aranceles a más de un centenar de naciones. El republicano añadió que el galón de gasolina estaba en 2,50 dólares, cuando lo cierto, dice la agencia oficial Energy Information Administration, es que está en 2,90.
Habló de un "ejército invasor" para referirse a los inmigrantes indocumentados, lo cual es incorrecto. Y dijo que, en los cuatro años de Biden, entraron en Estados Unidos 25 millones de personas sin papeles. Otra ficción. Los años de Biden, este es el consenso actual, fueron desastrosos en cuanto a inmigracion. La frontera fue un coladero y permitió a Trump volver al poder. Pero no cruzaron 25 millones. Las cifras del Gobierno, las de Pew Research Center y las de Migration Policy Center estiman que, en total, hay entre 11 y 14 millones de indocumentados en el país.
Sin noticias de Venezuela
¿Cuál es entonces el estado real de la economía? Ningún economista diría que desastroso, pero todos hablan de nubarrones en el horizonte: la inflación, la destrucción de producción manufacturera (mientras China si que rompe récords: de producción y de superávit comercial); la velocidad, acrecentada, de la expansión de la deuda nacional, a razón de dos billones de dólares por año; y el futuro de la inteligencia artificial, que ahora mismo representa en torno a la mitad del crecimiento del PIB y que podría tener un componente de burbuja.
Uno de los temas difíciles es la sanidad. El 1 de enero de 2026 caducarán los subsidios incluidos en la Ley de Cuidado Asequible, más conocida como Obamacare, y las primas de los seguros médicos subirán de golpe. Algunas un 200% o un 300%, lo cual dejará a entre 2,2 y 5 millones de americanos sin cobertura sanitaria. Trump culpó a los demócratas, aunque son los republicanos quienes controlan ambas cámaras del Congreso y la presidencia.
El discurso, de 18 minutos y con una escenografía navideña, dejó una gran noticia, aunque por omisión. Donald Trump no anunció un ataque contra Venezuela. El comunicador Tucker Carlson, referente del mundo MAGA, cercano al vicepresidente de EEUU, JD Vance, había dicho que esta podía ser la novedad de la noche, y del invierno: la deposición de Nicolás Maduro. Pero la sangre, por ahora, no llegó al río.
Hace semanas que el Partido Republicano le pide a Donald Trump, entre bastidores, que deje por un momento sus cruzadas internacionales y se centre en la creciente pila de preocupaciones económicas de Main Street: de los americanos de a pie. La "crisis de asequibilidad" de la que se quejaban los votantes en 2024 fue una de las grandes razones que devolvieron al magnate a la Casa Blanca, y esas razones siguen ahí. Con una inflación que ha subido, desde abril, todos los meses.