El país experto en 'hundir la flota': el 'bebé del mar' contra un submarino de 4.000 toneladas
Ucrania habría neutralizado un submarino ruso clase Kilo amarrado en puerto con un dron submarino del tipo Sub Sea Baby. No está claro el alcance de los daños, pero podrían ser importantes. Una acción histórica que merece un análisis detallado
Submarino clase Kilo navegando en superficie. (MOD)
No sabemos cómo la Historia recordará la guerra de Ucrania. Tal vez por la agresiva invasión a gran escala de los rusos o como ejemplo de resistencia de los ucranianos. O quizás por devolver a Europa el espectro del conflicto armado cuando se creía ya cosa del pasado. No lo sabemos. De lo que sí podemos estar seguros es del arma que cambiará -y ya está cambiando cada día- los libros de doctrina militar. Los drones. Y Kiev acaba de escribir una página más. Según las últimas informaciones, las tropas ucranianas han usado un dron submarino para atacar el puerto ruso de Novorossiysk. Y parecen haber tenido éxito.
La noticia viene de fuentes ucranianas y, según estas, la operación habría logrado dañar severamenteuno de los submarinos clase Kilo que se encontraban amarrados en este enclave militar ruso del mar Negro. Lo han hechomediante el uso de un dron submarino o UUV (Unmanned Underwater Vehicle) del tipo Sub Sea Baby (bebé submarino). No está claro el alcance de los daños, pero con la debida cautela y a juzgar por las explosiones, serían importantes. Una acción que merece un análisis detallado.
Lo primero que hay que decir es que no es la primera vez que Ucrania ataca, y con éxito, submarinos rusos. Son objetivos de primer orden por diversas razones. Desde un punto de vista económico, un submarino suele ser mucho más caro que un buque de superficie, por lo que el impacto en el cofre de guerra del Kremlin es mayor. Además, son complejos, difíciles y muy caros de reparar, requieren instalaciones especializadas y bastante tiempo. Si los daños son considerables y afectan al casco resistente, el ejemplar quedará fuera de servicio durante mucho tiempo (e incluso de manera definitiva si las reparaciones son considerables).
Desde un punto de vista operativo, el impacto es mayor. En un escenario bélico donde no hay enfrentamientos navales —Ucrania carece de una flota de guerra digna de llamarse así— podría parecer que el papel del submarino sería anecdótico, pero nada más lejos de la realidad. El submarino sirve para negar la utilización del mar al enemigo y, por consiguiente, cortar sus comunicaciones marítimas atacando el tráfico de superficie. Pero también desempeñan un papel crucial por su capacidad de lanzamiento de misiles, siempre desde una posición desconocida para el enemigo.
Y esta es la misión de los submarinos rusos en el mar Negro, servir de lanzaderas de misiles. En esta faceta, donde se convierten en un activo imposible de localizar y eliminar, la labor de la flota submarina rusa había sido intensa y muy eficaz utilizando los misiles de crucero Kalibr. Ucrania nunca podía saber desde dónde venía el proyectil y, por tanto, tampoco prever ninguna ruta de ataque. Pero hay un sitio donde el submarino es vulnerable: el puerto.
Submarinos del mar Negro
La flota rusa del mar Negro disponía de seis submarinos operativos cuando estalló el conflicto, siendo su base el puerto de Novorossiysk, en la costa rusa del este, a unos 340 km de Sebastopol y 830 km de Kiev. Este puerto siempre había sido el secundario frente al mucho mejor dotado y más importante de Sebastopol, con el que no podía competir. A raíz de la independencia ucraniana se convirtió en la principal base naval rusa del mar Negro y así fue hasta que la anexión de Crimea en 2014 le dejó relegado de nuevo a ese segundo puesto.
Sin embargo, el inicio de la guerra y la cercanía de Sebastopol al frente, hicieron que buena parte de la flota rusa retornara a Novorossiysk, más alejado, difícil de atacar y, por consiguiente, teóricamente más seguro. Ese fue uno de los motivos de que fuera siempre el puerto principal para los submarinos. Es un puerto grande, bien dotado y con la parte militar separada del resto de instalaciones, con su propio dique y acceso. Nada fácil de franquear.
Los sumergibles rusos del mar Negro son todos convencionales o SSK (es decir, no son submarinos nucleares) y del mismo modelo, el Proyecto 636.3 Varshavyanka, más conocido por su denominación OTAN como clase Kilo Mejorada (Improved Kilo). Se trata de una variante que Rusia desarrolló para reemplazar a los antiguos Proyecto 887 (clase Kilo). Son sumergibles pequeños, con 74 metros de eslora y un desplazamiento en inmersión de casi 4.000 toneladas. Por comparación, los S-80+ españoles tienen una eslora de 80 metros y un desplazamiento de 3.700 toneladas.
Decimos pequeños en términos relativos, pues están muy lejos de las dimensiones de los grandes navíos nucleares, como la clase Oscar II, buques de 154 metros de eslora y 16.400 toneladas de desplazamiento. De este tipo, por ejemplo, era el tristemente famoso Kursk (K-141) que debido a la explosión interna de un torpedo se hundió con toda su dotación en agosto del año 2000.
Submarino de la clase Kilo mejorada Rostov-Na-Donu. (Mil-Ru)
Los clase Kilo son idóneos para un escenario como el mar Negro, donde su tamaño y su navegación ultrasilenciosa con baterías les hacen objetivos muy difíciles de cazar. Disponen de seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y, lo más importante, cuatro misiles Kalibr 3M14. Originalmente, a la flota rusa en el mar Negro estaban asignados seis ejemplares, pero antes del inicio de hostilidades el B-261 Novorossiysk y el B-265 Krasnodar fueron redesplegados en el Mediterráneo y el Báltico, por lo que en febrero de 2022 tan solo había cuatro unidades.
El 12 de septiembre de 2023, uno de los cuatro, el B-237 Rostov-na-Donu, fue alcanzado por un misil de crucero ucraniano mientras estaba en el puerto de Sebastopol en un ataque histórico que lo dejó muy dañado (y, según informaciones ucranianas, destruido en un segundo ataque al año siguiente). De confirmarse que el alcance de este nuevo ataque es significativo —así lo parece— la flota submarina quedaría reducida a la mitad. Un golpe muy duro.
El 'bebé submarino'
La información ha llegado por un vídeo facilitado por el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania), una agencia estatal que funciona con labores de seguridad, inteligencia y contraespionaje. En las imágenes se ve el puerto de Novorossiysk desde algún edificio portuario, captado por una cámara de seguridad rusa que habría sido jaqueada por los ucranianos. En ella se ven varios buques y dos submarinos (uno de ellos de forma muy visible). Al cabo de unos segundos, una explosión sacude el segundo submarino y es seguida de lo que parece otra detonación secundaria.
Otras informaciones más recientes, donde se analizan imágenes del día después tomadas por satélite, muestran los dos submarinos y se aprecia en comparación que el que ha sido atacado está hundido de popa, lo que encajaría con lo visto en las imágenes.
De confirmarse, es otro acontecimiento histórico. Es el primer éxito de un ataque con dron submarino y decir esto no es una nimiedad. La operación tuvo que afrontar tremendas dificultades. Entrar en un puerto como el de Novorossiysk no es nada fácil y solo hay que ver las imágenes satélite en Google Maps para darse cuenta de ello. Poco se sabe acerca del dron Sub Sea Baby, aunque es conocido que Ucrania trabaja en el desarrollo de este tipo de armas con varios proyectos. Alguno de ellos, como el TLK 400, podría tener una longitud de entre 4 y 6 metros y un alcance de 1.200 km con 500 kg de explosivos.
I’ve cleaned-up a little the picture and, to me, there is quite a significative difference between the two sub’s waterlines pic.twitter.com/CQSG4nf6U9
En cualquier caso, los drones submarinos presentan varias ventajas e inconvenientes frente a los drones aéreos, los más comunes. La ventaja más evidente es su mayor capacidad de carga militar. Meter 500 kg de explosivo en un vehículo aéreo supondría un tamaño con muchas desventajas. Además, el dron submarino tiene la capacidad de poder ponerse en modo de espera durante mucho tiempo y disponer de gran radio de acción.
Las desventajas vienen de las comunicaciones y de su funcionamiento autónomo, entendido este último como su capacidad de actuar sin recibir órdenes del operador. Ambas se complementan y una podría implicar no necesitar la otra. Si el UUV dispusiese de inteligencia artificial para toma de decisiones y sistemas de navegación y localización de objetivos, tal vez (solo tal vez) podría prescindir de instrucciones de un operador. Al revés, si se pudiera garantizar una línea estable de comunicación remota, para qué se iba a necesitar una compleja y costosa IA a los mandos. Pero cualquiera de las dos alternativas, por sí solas, se nos antojan harto difíciles, por lo que es muy probable que el UUV disponga de una mezcla de ambas.
Drones submarinos (UUV) en experimentación por la Marina danesa. (Juanjo Fernández)
El gran problema es que esa IA completamente autónoma, hoy por hoy, no existe y las comunicaciones submarinas son un problema muy difícil de superar. Es fácil de entender al ver lo que los submarinos tripulados se arriesgan al salir a la superficie para comunicarse y recibir órdenes por medios convencionales (aunque se trate solo de sacar un mástil). ¿Cómo lo han hecho los ucranianos? No lo sabemos todavía.
Un apunte: no hay que olvidar nunca el hecho de que todas las imágenes y vídeos facilitados por alguna de las partes (bien sea Ucrania, Rusia, Israel o Hamás…), con independencia de su veracidad, muestran solo lo que quieren que veamos. ¿Qué queremos decir con esto? Que no se deben sacar conclusiones precipitadas. Por ejemplo, no sabemos cuántos ataques se han producido antes y fallaron, ni cuántos drones se enviaron; si ha sido solo un dron submarino o un dron y otras acciones.
Vemos, por citar otro ejemplo, muchas de esas imágenes del dron atacando un carro de combate y, acto seguido, el vídeo de su explosión. Esto no es así. Las imágenes solo enseñan las partes que interesan al autor. No es tan sencillo destruir un carro de combate con un dron pequeño y los porcentajes reales de éxito (entendido como impacto, no como destrucción) llegan, según los casos, a menos del 30%. Aquí la conclusión sería que un dron no significa un carro destruido, como podría parecer. ¿Son importantes y han revolucionado las operaciones militares? Por supuesto. Pero tampoco son el arma definitiva que va a reemplazar a cazas, buques y blindados.
No sabemos cómo la Historia recordará la guerra de Ucrania. Tal vez por la agresiva invasión a gran escala de los rusos o como ejemplo de resistencia de los ucranianos. O quizás por devolver a Europa el espectro del conflicto armado cuando se creía ya cosa del pasado. No lo sabemos. De lo que sí podemos estar seguros es del arma que cambiará -y ya está cambiando cada día- los libros de doctrina militar. Los drones. Y Kiev acaba de escribir una página más. Según las últimas informaciones, las tropas ucranianas han usado un dron submarino para atacar el puerto ruso de Novorossiysk. Y parecen haber tenido éxito.