Kast vence en Chile y la extrema derecha alcanza la presidencia por primera vez en su democracia
El ultraconservador obtiene clara ventaja con enfoque en seguridad y migración, derrota al oficialismo, recibe felicitaciones internacionales y encara incógnitas económicas y negociaciones parlamentarias
José Antonio Kast celebra su victoria electoral en Santiago de Chile. (EFE/Elvis González)
Cambio abrupto en la presidencia chilena. No hubo sorpresas de última hora y José Antonio Kast resultó este domingo ganador con mucha claridad en la segunda vuelta de las elecciones en el país sudamericano. El candidato ultraconservador logró la presidencia a su segunda intentona, tras quedarse a las puertas en 2021, en una campaña marcada principalmente por dos temas: la seguridad, tras el incremento de la criminalidad, y la migración.
Kast logró el 58% de los votos, mientras que su rival, la comunista Jeannette Jara, postulada por el actual oficialismo progresista -una coalición que incluye a la izquierda radical y también al centro-izquierda tradicional- obtuvo apenas el 42% de los sufragios.
Tras conocerse oficialmente los resultados, Kast pidió a Dios "templanza y fortaleza para estar a la altura", al tiempo que prometió "restablecer el respeto a la ley" en el país. "Sin seguridad no hay paz, sin paz no hay democracia y sin democracia no hay libertad. Chile volverá a ser libre del crimen, de la angustia y del temor", añadió. El ultraliberal también destacó que su victoria "no es la meta, sino el punto de partida" y aseguró que los cambios que propone "comenzarán de inmediato", pero frente a las expectativas que ha levantado su Gobierno en la ciudadanía, avisó que "los resultados no se verán al día siguiente".
El futuro mandatario destacó como "hitos" de su administración la seguridad, la migración y el progreso económico. "Quien no cumpla la ley va a recibir todo el peso de esa ley", afirmó antes de advertir que "los padres tendrán que responder por los daños que provoquen sus hijos" y que los jóvenes "no pueden quemar nada, no pueden romper nada", aseveró.
"Existe una mirada crítica frente a la ejecución, especialmente por la sensación de distancia entre las promesas de cambio radical y la realidad de la gestión", asegura a El Confidencial el analista chileno Jorge Luis Castillo.
Una imagen daba cuenta de la victoria de Kast apenas dos horas después del cierre de urnas: todas las televisiones del país transmitieron en directo una llamada de Boric al candidato ganador para felicitarle por su victoria, reproduciendo un gesto que se mantiene desde hace décadas en un país que continúa valorando positivamente esos gestos democráticos y republicanos.
"Al final del día, la bandera chilena nos arropa a todos", señaló el ya presidente saliente. "A quienes hoy están contentos, mis sinceras felicitaciones. A quienes están tristes, hay muchos motivos para seguir trabajando por la patria", añadió.
Jara incluso llegó a trasladarse al comando de campaña de Kast tras dar su discurso de derrota para felicitar en persona al presidente electo a pesar de que los separa un abismo político. "La democracia habló fuerte y claro", señaló, concediendo la victoria a su rival en las urnas.
Será la primera vez en Chile tras el retorno de la democracia que llegue a la presidencia alguien que votó a favor de la permanencia en el poder del exdictador Augusto Pinochet (1973 - 1990). Un bisoño Kast, con apenas 22 años, hizo campaña en televisión por el "sí". Su hermano ya había sido ministro del líder militar.
Kast, un abogado de 59 años, es hijo de un exiliado alemán que fue en su juventud miembro del partido nazi. El presidente electo fue criticado por ocultar esa pertenencia pero, cuando se hizo pública, hace cuatro años, aseguró que tanto él como su familia aborrecen a los nazis y que en aquella época un joven no tenía más opción que unirse al partido. Ya en Chile el progenitor tuvo éxito en los negocios produciendo embutidos y en el mundo de la hostelería.
El ganador en las urnas fue diputado durante 16 años. En 2016, dos años antes de que finalizase su última etapa como parlamentario, rompió definitivamente con la derecha tradicional a la que consideraba tibia. Comenzó a cimentar su ascenso político con la crisis generada con el estallido social de 2019, cuando millones de personas protestaron en las calles por mejoras en el sistema de pensiones, salud y educación en unas manifestaciones que dejaron más de una treintena de muertos y marcaron profundamente al país andino.
Esas reformas marcaron profundamente la campaña electoral de 2021 y Boric, con la marea de su lado, logró derrotar a Kast en la segunda vuelta de aquel año.
Cuatro años después, el clima en Chile es totalmente distinto. La población rechazó en estos cuatro años en dos referéndums dos nuevos textos constitucionales, uno redactado con mayoría izquierdista y otro redactado con mayoría derechista -continúa vigente la Carta Magna de la dictadura militar, aunque enmendada en varias ocasiones- y las prioridades de los ciudadanos han cambiado radicalmente.
La campaña giró en torno a los temas de seguridad y migración. La tasa de homicidios se duplicó en la última década y, aunque continúa siendo una de las más bajas de América Latina y además ha bajado durante tres semestres consecutivos, Chile es el país con la segunda tasa de percepción de criminalidad más alta de la región, solo superado por Perú.
Parte importante de los chilenos relaciona el aumento de la criminalidad con la llegada masiva de migrantes, provenientes sobre todo de Venezuela, que se ha producido recientemente. La tasa de extranjeros viviendo en Chile se duplicó en siete años y ahora supone el 8,8% de la población. Hay más de 300.000 indocumentados, que han sido el foco de la campaña.
Kast ha propuesto deportar a todos los ‘sin papeles’ y ha dicho además que ellos mismos, los migrantes, pagarán los más de 2.000 vuelos de deportación que planea. Durante la segunda vuelta les advirtió que saliesen ya del país si querían llevarse consigo sus pertenencias, porque si fuesen deportados tras su toma de posesión posiblemente no lo podrían hacer.
Eso llegó a generar una crisis en la frontera norte con Perú -que Kast propone militarizar- en noviembre, porque el país vecino, hostil también recientemente ante la migración venezolana, llegó a clausurar temporalmente los pasos fronterizos por el temor a una llegada masiva de indocumentados. El entuerto se solventó cuando ambos países acordaron patrullajes conjuntos.
El presidente electo propone también crear cárceles de máxima seguridad, al estilo de la construida por Nayib Bukele en El Salvador y aumentar las penas contra los criminales.
"En un contexto de desconfianza política, prometer mano dura contra la delincuencia se convierte en una forma efectiva de capturar la atención y el apoyo de quienes sienten que las instituciones han fallado en su rol protector", comenta a El Confidencial el analista Castillo.
Kast ha moderado considerablemente su discurso en los últimos meses, consciente de que necesitaba al centro-derecha y a parte del centro para gobernar, y ha evitado continuamente temas espinosos como la ideología de género.
"El éxito de Kast se explica en parte por la estrategia comunicacional del candidato, que se sustentó en pilares como el silencio, porque quien explica, se complica, el foco en el malestar ciudadano producto del Gobierno de Boric", escribió el analista político Cristian Leporati.
Tanto la oposición como la derecha tradicional lleva tiempo, eso sí, afeando al candidato que su agenda programática no haya sido clara. El propio Kast ha ahondado en esa sensación asegurando que parte de su programa se conocerá tras su victoria.
A finales de la pasada semana la Bolsa chilena subía anticipando su victoria, pero parte de ese aumento se fue por los suelos cuando, en su mitin de cierre de campaña, Kast dejó caer que después de asumir el poder habría en el país un "shock" económico. El presidente electo había prometido en su programa recortar 6.000 millones de dólares del gasto público. Matthei, la candidata de la derecha tradicional, le exhortó este domingo a clarificar cómo lo hará.
Una de las primeras felicitaciones públicas a Kast llegó desde Washington. "Felicidades al presidente electo José Antonio Kast. Los EEUU esperan asociarse con su administración para fortalecer la seguridad regional y revitalizar nuestra relación comercial", escribió en redes sociales el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.
Boric no llegó a enfrentarse con Washington -aunque el embajador de EEUU dijo que no había tenido una "comunicación abierta" con la Administración de Donald Trump- y además sí calificó frontalmente como dictador a Nicolás Maduro, pero se espera que la colaboración entre los dos países sea ahora mucho más estrecha.
No lo tendrá fácil, en cualquier caso, Kast, para sacar adelante sus propuestas más disruptivas. El Partido de la Gente del populista Franco Parisi, tercero en la primera vuelta con su lema "ni facho ni comunacho", tiene la llave de la mayoría en la cámara baja y venderá muy caro cualquier apoyo.
Este domingo ya lo advirtió, cuando emitió su voto: "Si el próximo presidente de Chile plantea reducir los beneficios sociales, terminar las 40 horas y colocar más restricciones a las libertades, vamos a ser la peor pesadilla de Jara o Kast", expresó el Parisi, que logró un 20% de apoyos en noviembre y mantiene intactas sus aspiraciones presidenciales, lo que complicará los pactos por su necesidad de reivindicarse.
Cambio abrupto en la presidencia chilena. No hubo sorpresas de última hora y José Antonio Kast resultó este domingo ganador con mucha claridad en la segunda vuelta de las elecciones en el país sudamericano. El candidato ultraconservador logró la presidencia a su segunda intentona, tras quedarse a las puertas en 2021, en una campaña marcada principalmente por dos temas: la seguridad, tras el incremento de la criminalidad, y la migración.