El Consejo Europeo, el foro de jefes de Estados y de Gobierno de los Veintisiete, que se reúnen este jueves 18 de diciembre en Bruselas, tenía una gran decisión sobre la mesa: dar luz verde a un crédito a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros utilizando los activos congelados al banco central ruso como parte de las sanciones europeas contra Rusia por la invasión de 2022.
Aunque siempre ha habido cierta oposición y dudas respecto al plan, ahora la cuesta arriba parece ponerse cada vez más empinada justo en la fase final del debate y solamente unos días después de que los embajadores de la inmensa mayoría de países europeos decidieran utilizar una arriesgada fórmula legal para congelar a largo plazo los más de 200.000 millones de activos rusos inmovilizados en la UE y esquivar así posibles vetos futuros de países aliados del Kremlin como Hungría o Eslovaquia.
La principal y más relevante oposición sigue siendo la de Bélgica, el país que acoge a Euroclear, la empresa que acumula la inmensa mayoría de estos activos congelados. Su primer ministro, Bart de Wever, ha mantenido un ‘no’ permanente desde que después de verano Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, puso sobre la mesa la idea de un crédito usando los activos congelados rusos.
Bélgica teme que el crédito sea equivalente a una confiscación de dichos bienes, aunque el Ejecutivo comunitario y sus servicios legales insisten en que no se está afectando a la soberanía rusa, ya que nunca pierden el "derecho a reclamar" ese dinero. Una vez finalicen las sanciones, para lo que la UE exige a Moscú que termine con la guerra en Ucrania y que pague reparaciones de guerra a Kiev, con las que el Gobierno ucraniano devolvería el crédito a la Unión Europea, ésta descongelaría los activos, que volverían a manos de Rusia.
En las últimas horas, se han sumado a la oposición a la idea países como Italia, con un Gobierno ultraconservador liderado por Giorgia Meloni, República Checa, uno de los principales aliados de Kiev que ahora se ha alejado de Ucrania con el nuevo Gobierno de extrema derecha liderado por Andrej Babiš, y otros dos Estados miembros como son Malta y Bulgaria. Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se han reunido este lunes en Bruselas, con uno de los asuntos principales siendo el crédito para Ucrania y los avances en las negociaciones de paz, mirando de reojo a Berlín, el verdadero lugar de la acción, donde Friedrich Merz, canciller alemán, hospedaba una reunión de Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, con el negociador americano Steve Witkoff y con el yerno de Donald Trump, presidente de EEUU, Jared Kushner. Más tarde, se han reunido con él, también con los principales líderes europeos.
Kaja Kallas, alta representante de la Unión para la Política Exterior y la Seguridad, ha admitido este lunes que "cada vez es más difícil" cerrar un acuerdo respecto al crédito a Ucrania. "Pero estamos haciendo el trabajo; todavía nos quedan algunos días", explicaba la jefa de la diplomacia europea antes del Consejo de Asuntos Exteriores.
Con la vista puesta en el jueves, los líderes europeos se enfrentan a un escenario muy delicado. El viento sopla cada vez más en contra del crédito a Ucrania con activos rusos, pero al mismo tiempo esa fue la única idea que recibió respaldo frente a las otras dos opciones, la de la emisión conjunta de deuda y la de cubrir las necesidades financieras vía aportaciones bilaterales.
António Costa, presidente del Consejo Europeo, tiene intención de forzar a los líderes europeos a que cierren un acuerdo respecto a cómo cubrir las necesidades financieras de Kiev. "El presidente Costa ha prometido tirar la llave al mar del Consejo Europeo; lo ha dicho en privado y en público. (...) Vería muy difícil que los líderes se salieran de la sala sin un acuerdo", explica una fuente diplomática.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que Ucrania necesita para los dos próximos años alrededor de 140.000 millones de euros para gasto militar y civil, más allá de la asistencia en el ámbito del campo de batalla que Kiev pueda recibir por parte de los aliados. El plan original de la Comisión Europea era cubrir todas esas necesidades con los activos rusos, aunque finalmente en la presentación del texto legal el Ejecutivo comunitario apostó por cifrar su apoyo a Ucrania los dos próximos años en 90.000 millones de euros.
El Consejo Europeo, el foro de jefes de Estados y de Gobierno de los Veintisiete, que se reúnen este jueves 18 de diciembre en Bruselas, tenía una gran decisión sobre la mesa: dar luz verde a un crédito a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros utilizando los activos congelados al banco central ruso como parte de las sanciones europeas contra Rusia por la invasión de 2022.