Bienvenido a EEUU… solo si tienes dinero: Trump lanza visados exprés para millonarios
La Administración también planea reformar el permiso de entrada ESTA, exigiendo a los viajeros mostrar sus redes sociales de los últimos cinco años
Solicitar una visa en Estados Unidos no es un camino fácil y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha encargado de que así sea. Desde antes de acceder a la presidencia, Trump hizo de su política antimigratoria una de las claves de su campaña política. Ya en enero, apenas juró el cargo, Trump priorizó su 'cruzada' contra la inmigración enviando más de mil militares a su frontera sur con el objetivo de "asegurar su seguridad".
Desde entonces, sus medidas en materia de inmigración se han endurecido hasta el punto de multiplicar redadas del ICE, colaborar con gobiernos para enviar de vuelta a sus ciudadanos sin pasar por procesos legales, paralizar las demandas de asilo y suspender la admisión de refugiados (excepto a los sudafricanos blancos), entre otras medidas.
Pero las nuevas órdenes para endurecer el control migratorio no terminan ahí. Esta misma semana, Trump lanzó una página web para poner en marcha la llamada Gold Card (tarjeta dorada), un nuevo programa migratorio diseñado para acelerar la obtención de la residencia —y, posteriormente, de la ciudadanía— en Estados Unidos. La clave del plan está en su elevado coste, al alcance de una minoría, ya que para solicitarla, el interesado debe realizar una aportación de un millón de dólares al país. El proceso arranca con un pago inicial no reembolsable de 15.000 dólares y continúa con una verificación de antecedentes penales. Superado ese trámite, el solicitante debe desembolsar el millón de dólares exigido como prueba de su capacidad económica para establecerse en Estados Unidos.
"Un 'regalo' de 1 millón de dólares al completar la verificación del individuo es una prueba de que la persona beneficiará sustancialmente a Estados Unidos", indica la página web. "Además, dependiendo de sus circunstancias, el individuo podría tener que pagar pequeñas tarifas adicionales al Departamento de Estado de EEUU", advierte.
Este nuevo plan —presentado ya hace unos meses— es para el republicano una forma de atraer "talentos mundiales" que tengan la capacidad de "beneficiar sustancialmente a Estados Unidos". Tras adelantar la Gold Card a principios de este año, Trump firmó en septiembre una orden ejecutiva que le permitió formalizar el programa. Lo ha presentado como un mecanismo para que el gobierno recaude miles de millones de dólares y, al mismo tiempo, priorice la entrada de inmigrantes que "aportan beneficios concretos a la nación", incluyendo emprendedores, inversores y empresarios.
En el lenguaje de Trump, el dinero es un factor clave y las relaciones tanto económicas como comerciales son meras transacciones en las que Washington siempre tiene algo más que ganar que el resto. Con esto, el presidente estadounidense busca que el acceso a una visa automática esté reservado a unos pocos privilegiados. Es una forma de endurecer más las barreras de entrada al país en un momento en el que la Administración está ejerciendo más presión sobre la población extranjera imponiendo, incluso, medidas como la revisión de las publicaciones en redes sociales.
Trump defiende estas medidas alegando que buscan reducir la criminalidad, que él relaciona directamente con la inmigración ilegal y la asocia a la pobreza. En el caso de la población somalí en Estados Unidos, a la que ordenó una redada específica, se refirió públicamente a sus miembros de manera despectiva, calificándolos de "basura". En uno de sus mitines se quejó directamente de que Estados Unidos "solo recibía a población de países de mierda" y de lugares que "son un desastre, inmundos, sucios, repugnantes y llenos de crimen", continuó. "Lo único en lo que son buenos es en ir detrás de barcos", sentenció.
De hecho, la tarjeta dorada (que tiene la cara de Trump) sustituye directamente al programa EB-5 que estaba reservado para la inversión extranjera. Durante más de 30 años, el programa permitió obtener tarjetas de residencia a extranjeros si estos invertían en proyectos de Estados Unidos que creasen nuevos puestos de trabajo. Una condición que no ha sido suficiente para convencer a la Administración republicana. Howard Lutnick, secretario de Comercio, aseguró que la Golden Card cambiará el sistema de inmigración en Estados Unidos y criticó que las entradas basadas en la creación de empleo solo admitan a extranjeros con "bajos ingresos". El Gobierno prevé inicialmente otorgar un total de 80.000 Gold Card en la primera fase del programa, según adelantó Lutnick.
Sin embargo, la tarjeta dorada no es la única opción dirigida a millonarios. Trump también anunció una tarjeta platino (Platinum Card) que sigue el mismo procedimiento, con la diferencia de que la cifra para obtenerla asciende a cinco millones de dólares, además de los 15.000 dólares iniciales. A cambio, los extranjeros podrán residir hasta nueve meses al año en Estados Unidos sin tener que pagar impuestos estadounidenses sobre los ingresos que generen fuera del país. El Gobierno ya ha abierto una "lista de espera" y ha animado a este tipo de público a solicitarlo cuanto antes porque el precio podría incrementarse todavía más.
David Cay Johnston, uno de los periodistas que más han escrito sobre Donald Trump y ganador del premio Pulitzer, aseguró en conversaciones con El Confidencial que la iniciativa es "otro esquema más para identificar a personas que llenen los bolsillos de Donald Trump". Según Johnston, todo forma parte de un fraude, ya que quienes paguen el millón de dólares, o los cinco millones en el caso de acuerdos corporativos, deben esperar que Trump o sus allegados les soliciten aún más dinero en el futuro, que acabaría beneficiando de algún modo al presidente, a su familia o a sus socios cercanos.
En las últimas semanas, la Administración Trump ha realizado grandes cambios en el sistema de inmigración legal. Las autoridades federales han bloqueado las solicitudes de inmigración de ciudadanos de los 19 países incluidos en la prohibición de viaje del presidente, en su mayoría de África y Oriente Medio. Además, han suspendido las decisiones sobre solicitudes de asilo y se han comprometido a revisar más de 50.000 casos aprobados durante la Administración Biden.
Por ello, se ha vuelto cada vez más habitual la respuesta los rechazos basados en el artículo 214(b) que indican que, aunque se reconoce la situación del solicitante, "se ha decidido no concederle la visa, ya que no logró superar la presunción legal de que podría usar la visa de visitante para inmigrar o trabajar de manera ilegal en Estados Unidos".
Estas reformas en el sistema se han producido después del tiroteo ocurrido el mes pasado en Washington, en el que murió un miembro de la Guardia Nacional y otro resultó herido. Rahmanullah Lakanwal, un afgano de 29 años que obtuvo asilo en abril, ha sido acusado del ataque, aunque se ha declarado no culpable. Sin embargo, el tiroteo ha sido usado por los funcionarios de la Administración Trump para justificar las reformas, argumentando que son necesarias para reforzar la verificación de inmigrantes en el país.
Revisión de las redes sociales
La política migratoria en Estados Unidos ha cambiado de forma vertiginosa en este último año. Incluido también para los turistas. La Administración también está trabajando en una reforma del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA) que se basa en que los viajeros que quieran visitar Estados Unidos pueden verse obligados a enseñar las cuentas de sus redes sociales de los últimos cinco años.
Con la ESTA, que se puede solicitar de manera online pagando 40 dólares, los viajeros pueden permanecer en el país en un plazo de 90 días sin necesidad de contar con visado. El requisito afectaría a los viajeros que utilicen este tipo de permiso, es decir, a los ciudadanos de un total de 42 países, entre ellos España, varios países europeos, así como Nueva Zelanda, Australia, Japón, Israel y Qatar, entre otros.
Johnston, sin embargo, ha advertido que la estrategia de la Administración Trump en redes sociales responde a un objetivo de control. Según este experto, el expresidente ha afirmado en varias ocasiones que debería ser ilegal escribir o decir cosas sobre él sin su aprobación. De hecho, desde que Trump regresó a la Casa Blanca, el Departamento de Estado también ha buscado quitar las visas a personas en Estados Unidos que han protestado por la guerra en Gaza o rechazar directamente cualquier visa de un solicitante que tenga publicaciones en sus redes sociales consideradas "antisemitas" por el Gobierno.
La Administración, explicó, ha firmado contratos que permitirán crear una amplia base de datos sobre lo que la gente hace y dice en redes sociales, reflejando la visión de Trump de que él debería decidir qué se puede expresar. "Es un autoritario, un tirano en proceso de consolidar su poder", afirmó y señaló que Trump se ampara en una interpretación cuestionable del artículo 2 de la Constitución estadounidense para afirmar que puede "hacer lo que quiera", aunque el texto legal no contempla tal facultad, reforzando, así, "su percepción de ser especial y de estar por encima de cualquier cuestionamiento", concluye.
Solicitar una visa en Estados Unidos no es un camino fácil y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha encargado de que así sea. Desde antes de acceder a la presidencia, Trump hizo de su política antimigratoria una de las claves de su campaña política. Ya en enero, apenas juró el cargo, Trump priorizó su 'cruzada' contra la inmigración enviando más de mil militares a su frontera sur con el objetivo de "asegurar su seguridad".