Es noticia
UK y Argentina se reconcilian: la negociación militar secreta que puede redefinir la Antártida
  1. Mundo
Pelillos al Atlántico Sur

UK y Argentina se reconcilian: la negociación militar secreta que puede redefinir la Antártida

Milei afirma que su gobierno está en conversaciones con el Ejecutivo británico para levantar la prohibición de armas impuesta por Londres tras la guerra de las Malvinas

Foto: El presidente argentino, Javier Milei, honra a los caídos de Malvinas durante un evento en Buenos Aires. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
El presidente argentino, Javier Milei, honra a los caídos de Malvinas durante un evento en Buenos Aires. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
EC EXCLUSIVO

Javier Milei quiere convertirse en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde 1998. Planea hacerlo en la primavera de 2026, con la intención de reunirse con el premier Keir Starmer y también con figuras de la oposición, incluido el populista de derecha radical Nigel Farage, a quien elogia por su "visión" del Brexit. El líder argentino, siempre atento a construir una narrativa de outsider que seduce a su electorado, describe la visita como una oportunidad de "aprender mucho", según declara a The Telegraph.

Pero más allá de la foto —motosierra o no— la cita se enmarca en unas históricas negociaciones militares con implicaciones claves para la Antártida, cuya importancia geoestratégica gana cada vez más protagonismo en el contexto geopolítico de disputa entre Estados Unidos y China.

Milei afirma que su gobierno está en conversaciones con el Ejecutivo británico para levantar la prohibición de armas impuesta por Londres tras la guerra de las Malvinas, una medida que desde 1982 ha limitado severamente la capacidad de modernización militar argentina. "No hay potencias mundiales sin poder militar", asegura. "No existe un país que cuente en el contexto internacional si no puede defender sus fronteras", añade.

Downing Street niega que haya conversaciones "específicas" sobre relajar el veto, asegurando que esperan mejorar la cooperación bilateral "en términos más amplios, como comercio, ciencia y cultura, para generar crecimiento para el pueblo británico". Sin embargo, diferentes fuentes han señalado a The Telegraph que se están llevando a cabo diálogos bilaterales secretos de defensa y que continuarán el próximo año.

Foto: reino-unido-argentina-negociaciones-militares-1hms

Es una línea que encaja con lo que ya adelantaba el pasado mes de julio The Economist, al señalar una combinación de factores que había abierto la puerta a un nuevo acuerdo estratégico en el Atlántico Sur, en un contexto en el que el Estrecho de Magallanes —la única ruta marítima segura entre ambos océanos, aparte del Canal de Panamá— está ganando peso. Entre ellos se incluyen la inusual perspectiva de Milei sobre las islas Malvinas —ha llegado incluso a insinuar que los isleños tienen derecho a la autodeterminación, la postura británica— y el entusiasmo estadounidense por la modernización militar argentina a fin de parar el avance de China en la región.

Tras la guerra de las Malvinas en 1982, Londres impuso estrictas normas de exportación que restringen que cualquier arma con componentes británicos sea vendida a Argentina si "mejora" la capacidad militar del país, lo que equivale a una prohibición total de facto sobre las ventas de armas occidentales.

Foto: reino-unido-reduce-presupuesto-defensa

Y ha sido un escenario del que Pekín ha sabido sacar provecho ofreciendo sus aviones y armamento. Durante décadas esto no hizo que saltaran las alarmas en la Casa Blanca, pero Washington está ahora cada vez más preocupado por la influencia de su rival en el Atlántico Sur, donde, al igual que Rusia, cuenta ya con varias bases para asegurar recursos esenciales con grandes oportunidades económicas vinculadas al cambio climático.

En este contexto, Milei asegura que ha delegado en su ministro de Defensa la negociación técnica con los británicos para identificar qué restricciones podrían eliminarse. El presidente argentino no descarta una alianza militar formal con el Reino Unido, aunque matiza que "depende del enemigo". Funcionarios argentinos admiten que las Fuerzas Armadas están en un estado de precariedad severa, con necesidades de modernización en "todos los componentes", de la aviación a la marina. Levantar el veto británico permitiría a Argentina regresar a la red estratégica occidental, acceder a tecnología compatible con la OTAN y reposicionarse en un tablero donde la influencia pesa tanto como la capacidad militar real.

Pese a la prudencia de Downing Street, la mejora de las relaciones es evidente desde la llegada de Milei al poder. Y Estados Unidos actúa como facilitador. Donald Trump —que se refiere a Milei como "buddy"— defiende que Argentina puede convertirse en un contrapeso esencial frente a China y Rusia en el Atlántico Sur. La reciente entrega de cazas F-16 daneses, aprobada por Washington, es un ejemplo de este renovado interés. Pero buena parte del resto del armamento internacional sigue bloqueado por Londres, que controla componentes críticos.

Foto: pregunta-estrategica-trump-aukus

El Reino Unido comparte la preocupación de la Casa Blanca. La aceptación, por parte de Buenos Aires, de la relevancia británica en la región allana el camino para una cooperación más estrecha en ciencia, seguridad y logística con Argentina, Chile y Uruguay. Pero levantar las restricciones sobre armas no está exento de riesgos. Milei es hoy un aliado fiable para Occidente —admirador declarado de Margaret Thatcher y decidido a llevar el gasto militar argentino del 0,5% al 2% del PIB en siete años—, pero su mandato no es eterno. Un sucesor con una visión similar a la del expresidente Alberto Fernández, más proclive a alinearse con China, podría conllevar riesgos.

Pese al secretismo que mantiene Downing Street, las negociaciones bilaterales tomaron forma clara en 2024, cuando agregados de defensa británicos visitaron Buenos Aires por primera vez en tres años. En otoño, los ministros de Exteriores acordaron compartir datos pesqueros, facilitar vuelos directos a las Malvinas y organizar visitas de familiares de caídos. En enero, una delegación argentina viajó a Londres; la británica se espera en Buenos Aires en los próximos meses.

Foto: trenes-defensa-perdidos-ue-fallido-sueno-autonomia-militar

Estados Unidos también está moviendo sus hilos. Altos mandos del Comando Sur han visitado el extremo austral argentino tres veces en dos años. Ushuaia —la puerta natural a la Antártida— es ahora prioridad estratégica. Allí, Milei quiere construir una base naval integrada y un polo logístico antártico, un proyecto de unos 360 millones de dólares, según fuentes militares. El plan sería construido en fases y con participación privada. China tanteó financiarlo durante la presidencia de Alberto Fernández y Estados Unidos se apresuró a ocupar el vacío en cuanto Milei asumió el poder.

En política exterior, Milei ha suavizado su posición sobre las Malvinas de manera significativa. En abril, en el 43 aniversario de la guerra, reconoció que los habitantes del archipiélago deben poder elegir su nacionalidad. "No hay manera de que renuncie a territorio —dijo—, pero las personas votan con los pies, y si Argentina ofrece mejores estándares de vida, quizá algún día estén dispuestas a reconocerse como argentinas". Es una postura impensable para gobiernos anteriores. Londres, de momento, recuerda que la soberanía "no está en negociación" y que en 2013 los isleños votaron masivamente por seguir siendo británicos.

Foto: gibraltar-base-militar-brexit-1hms

Pero más allá de las declaraciones públicas, lo que realmente está en juego es la adaptación a un orden internacional que se mueve con rapidez. La competencia por el Atlántico Sur, el valor estratégico de la Antártida, la presión china y la necesidad occidental de tejer nuevas arquitecturas de seguridad empujan a Londres y Buenos Aires a explorar lo que, hasta hace poco, habría sido políticamente inaceptable.

Javier Milei quiere convertirse en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde 1998. Planea hacerlo en la primavera de 2026, con la intención de reunirse con el premier Keir Starmer y también con figuras de la oposición, incluido el populista de derecha radical Nigel Farage, a quien elogia por su "visión" del Brexit. El líder argentino, siempre atento a construir una narrativa de outsider que seduce a su electorado, describe la visita como una oportunidad de "aprender mucho", según declara a The Telegraph.

Reino Unido OTAN Antártida
El redactor recomienda