Ucrania aceptaría la creación de una zona desmilitarizada en el Donbás para aplacar a EEUU
La iniciativa cuenta con el respaldo de los principales líderes europeos, implicados directamente en la redacción de la última modificación del plan de paz estadounidense
Ucrania está dispuesta a aceptar una de las concesiones territoriales más importantes desde el inicio de la invasión rusa: la creación de una zona desmilitarizada en el Donbás. La propuesta, impulsada por Estados Unidos, implicaría, según la visión ucraniana, la retirada simultánea de tropas ucranianas y rusas a ambos lados de la actual línea del frente y la supervisión del área por una fuerza internacional.
La revelación, adelantada por Le Monde, confirma un punto de inflexión en Kiev que lleva tiempo cocinándose a fuego lento. El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció este jueves en Berlín, tras reunirse con Zelenski, que Ucrania estaba "preparada" para asumir concesiones territoriales. La iniciativa cuenta con el respaldo de los principales líderes europeos, implicados directamente en la redacción de la última modificación del plan de paz estadounidense, que originalmente contaba con 28 puntos imposibles de aceptar por Ucrania y sus aliados. El documento revisado fue elaborado por el Gobierno ucraniano y enviado el miércoles por la noche al presidente estadounidense, Donald Trump. En su elaboración participaron el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Keir Starmer; y el propio Merz.
Según Kiev, la zona desmilitarizada obligaría tanto a Ucrania como a Rusia a retirar sus fuerzas de los alrededores de la línea actual de combate en el Donbás. El territorio quedaría bajo la supervisión de una misión internacional —en la que Ucrania quiere incluir a Estados Unidos— para evitar nuevas ofensivas rusas. "A ambos lados de la línea tendrá que existir una zona desmilitarizada", explicó a Le Monde el negociador ucraniano Mykhailo Podolyak. "Habrá que definir con precisión si se retiran todos los sistemas de armas o solo el armamento pesado. Para prevenir violaciones, será necesaria la presencia de misiones de observación y de un contingente extranjero que garantice el cumplimiento de los acuerdos", añadió. Podolyak admitió que parte del territorio permanecería "desgraciadamente" bajo ocupación rusa de facto, pero subrayó que una línea de separación acabaría existiendo en cualquier escenario.
El modelo que se tiene en mente recuerda al de la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur, creada en 1953 tras el armisticio que puso fin a la guerra sin un tratado de paz definitivo. En el caso ucraniano, sin embargo, la franja sería mucho más extensa y profunda.
La alternativa que exige Moscú desde hace meses —la cesión formal de amplias zonas del Donbás aún no ocupadas por Rusia— sigue siendo una línea roja absoluta para Kiev. Solo en la región de Donetsk, esas áreas representan alrededor del 25% del territorio. El propio Zelenski reiteró esta semana que no tiene "ni el derecho legal ni el derecho moral" a entregar territorio ucraniano y que cualquier acuerdo sobre el control de las regiones orientales debería ser justo y validado mediante elecciones o un referéndum en Ucrania.
El plan enviado a Washington consta de tres grandes bloques. El primero aborda el fin de las hostilidades; el segundo, la arquitectura de seguridad europea para el escenario de posguerra y el tercero se centra en la reconstrucción de Ucrania y en la recuperación de sus capacidades defensivas. En este último apartado, Kiev insiste en un principio que considera irrenunciable: que el agresor contribuya a financiar la reconstrucción. "Es un elemento obligatorio para poner fin a la guerra", advirtió Podolyak al diario francés. "Si no, el agresor sentirá que solo ha salido beneficiado del conflicto y no habrá ningún efecto disuasorio", agregó.
La contraoferta ucraniana busca, ante todo, suavizar la posición de Donald Trump, cada vez más impaciente con las negociaciones. Según reconoció el propio Zelenski, la Casa Blanca quiere llegar a un acuerdo sobre el plan de paz antes de Navidad. Algo difícil, dado que todavía persisten desacuerdos fundamentales en los dos puntos más importantes: el territorial y el de las garantías de seguridad.
Donde sí se percibe mayor sintonía es en otros aspectos del plan. Zelenski dio a entender que el límite propuesto de 800.000 efectivos para el Ejército ucraniano es aceptable y asumió que la adhesión a la OTAN no está sobre la mesa, aunque confía en que Washington facilite el camino de Ucrania hacia la Unión Europea.
Por su parte, el Kremlin se mostró hoy dispuesto a aceptar una retirada de las tropas rusas y ucranianas de todo el Donbás... siempre y cuando sean las fuerzas de la Guardia Nacional rusa las encargadas de garantizar la seguridad. "Es muy posible que allí no haya directamente tropas, ni rusas ni ucranianas. Sí, pero habrá Guardia Nacional, nuestra policía, todo lo necesario para garantizar el orden público", dijo Yuri Ushakov, asesor de política internacional del Kremlin, en declaraciones al diario Kommersant durante una visita a Turkmenistán.
Ucrania está dispuesta a aceptar una de las concesiones territoriales más importantes desde el inicio de la invasión rusa: la creación de una zona desmilitarizada en el Donbás. La propuesta, impulsada por Estados Unidos, implicaría, según la visión ucraniana, la retirada simultánea de tropas ucranianas y rusas a ambos lados de la actual línea del frente y la supervisión del área por una fuerza internacional.