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Zelenski acelera su ronda de contactos europeos ante un EEUU inflexible con Ucrania... y la UE
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La UE intenta recomponer su posición

Zelenski acelera su ronda de contactos europeos ante un EEUU inflexible con Ucrania... y la UE

Europa no permitirá que Kiev sea "traicionada" durante el complejo proceso de paz que Estados Unidos dirige con una agenda cada vez más hostil hacia el Viejo Continente

Foto: El presidente de Ucrania se reúne con los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania en Londres. (EFE/Tolga Akmen)
El presidente de Ucrania se reúne con los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania en Londres. (EFE/Tolga Akmen)
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Las negociaciones sobre Ucrania ya no avanzan en círculos, sino en capas superpuestas. Mientras Estados Unidos perfila su propio borrador de paz y Rusia intensifica los ataques para alterar el equilibrio en el frente, Kiev ha decidido intervenir directamente en la arquitectura del proceso. El anuncio ha desencadenado un movimiento inmediato en Europa. En solo 24 horas, Volodímir Zelenski ha recorrido Londres, Bruselas y Roma en un intento de asegurar que el Viejo Continente conserve peso real en un marco diplomático que evoluciona, cada vez más, fuera de sus fronteras.

La iniciativa ucraniana llega en un momento especialmente delicado. Washington acaba de publicar su Estrategia de Seguridad Nacional, que supone un giro copernicano en la política exterior estadounidense. La administración Trump ha eliminado las referencias a Rusia como "amenaza" y sitúa a Moscú como un actor con el que desea recuperar una "estabilidad estratégica", mientras acusa a Europa de sufrir una "erosión civilizatoria" causada por la migración y por un supuesto alejamiento de sus "valores tradicionales".

Este último elemento ha sido visto como el enésimo comentario público desde la Administración Trump llamado a "cambios de régimen" en los gobiernos europeos, una idea ya adelantada por el vicepresidente J.D. Vance o por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, pero ahora plasmada en negro sobre blanco. Una última puñalada estadounidense a los aliados europeos que quizá refuerce la postura europea en apoyo a Kiev en esas negociaciones para un acuerdo de paz.

No será fácil, en cualquier caso. Washington considera que, tras las conversaciones celebradas en Florida el pasado fin de semana entre los equipos negociadores ucranianos y estadounidenses, el proceso está "más cerca de un acuerdo que en los últimos cuatro años". Pero no sería la primera vez que sus impresiones no se ajustaran a la realidad.

Para Kiev y para gran parte de Europa, esa proximidad incluye riesgos: un alto el fuego basado en la situación territorial actual podría consolidar de facto el control ruso sobre partes del Donbás, mientras que unas garantías de seguridad insuficientes dejarían a Ucrania expuesta a una nueva ofensiva. La propuesta revisada pretende, por tanto, corregir estos puntos antes de que la Casa Blanca avance hacia la siguiente fase.

El primer tramo de la secuencia diplomática europea comenzó este lunes en Downing Street, donde Zelenski se reunió con el premier Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller Friedrich Merz, en una cita en la que también participaron otros mandatarios europeos de manera telemática. El encuentro buscaba proyectar una única idea: Europa no permitirá que Kiev sea "traicionada" durante el complejo proceso de paz que Estados Unidos dirige con una agenda cada vez más hostil hacia el Viejo Continente.

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Varios gobiernos temen que un alto el fuego condicionado a posteriori de debates territoriales deje un mapa congelado que estabilice las ganancias militares del Kremlin. El momento es especialmente sensible. Rusia no solo ha intensificado en los últimos días los ataques contra infraestructuras críticas ucranianas. Europa también ha detectado señales inquietantes en su propio territorio. Irlanda y Francia investigan la aparición de drones no identificados cerca de sus costas, los últimos de una cadena de avistamientos misteriosos descritos como "guerra híbrida".

Tras la cumbre en Downing Street, Zelenski viajó el lunes por la noche a Bruselas para reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La Unión Europea intenta recomponer una posición común que garantice que el futuro del conflicto —y, en última instancia, el de su propia seguridad— no se decida fuera del continente.

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Pero existen divisiones sobre el futuro de los 210.000 millones de euros en activos rusos congelados en manos de bancos y cámaras de compensación del bloque. Esos fondos representan la principal palanca europea para influir en la negociación. Su liberación parcial permitiría financiar dos años de apoyo crítico a Ucrania y daría al continente herramientas para participar en el diseño del acuerdo final.

Con todo, Bélgica, que retiene alrededor de 185.000 millones de euros en Euroclear, teme que la propuesta de la Comisión —utilizarlos como garantía de un préstamo a Ucrania— exponga al país a litigios millonarios si Rusia recurre ante tribunales internacionales.

Por su parte, Francia, segundo país por volumen de activos (18.000 millones de euros), se niega a detallar la ubicación exacta del dinero en la banca privada, alegando confidencialidad comercial. Esta falta de transparencia bloquea el diseño de un mecanismo equitativo y compartido.

Pese a ello, tanto Von der Leyen como Londres sostienen que un acuerdo podría cerrarse "en días". Para Bruselas, desbloquear este punto es esencial: sin él, la UE se queda sin una herramienta propia para equilibrar la influencia estadounidense en la negociación.

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La tercera etapa de la ronda diplomática ha tenido lugar este martes en Roma, donde Zelenski se reunió con la primera ministra Giorgia Meloni. La visita forma parte de un esfuerzo más amplio para integrar a Italia —país clave en el Consejo Europeo y socio relevante en defensa— en la construcción de una posición común.

Meloni se ha mantenido firme en su apoyo a Ucrania y ha reforzado su papel como puente entre Washington y el núcleo europeo. Su presencia es importante en un punto sensible del proceso: cualquier sistema de garantías de seguridad para la etapa posterior al alto el fuego necesitará tanto la participación estadounidense como una estructura europea viable que incluya a países del sur con peso político. La posición italiana, menos condicionada que la alemana y más cohesionada que la francesa, puede convertirse en un factor estabilizador para articular una respuesta continental.

Pero el análisis que preocupa a las capitales europeas es que la negociación avanza con más rapidez fuera del continente que dentro. La Casa Blanca explora un esquema secuencial que incluiría un alto el fuego inicial, una supervisión internacional y un debate posterior sobre las cuestiones territoriales. Para Washington, es una vía pragmática. Para Europa, un riesgo, ya que podría consolidar nuevas líneas de facto, introducir incertidumbre jurídica y sentar precedentes que afecten a la arquitectura de seguridad.

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El clima de desconfianza es total en una relación transatlántica cada vez más complicada, tal y como ha demostrado la Estrategia de Seguridad Nacional publicada el pasado viernes por la Casa Blanca. Además de lo detallado previamente sobre una Rusia que ya no es "amenaza" frente a una Europa que deja de ser aliada para ser "rival", el texto propone abiertamente "cultivar resistencia" dentro de la UE para corregir su rumbo, un mensaje que Bruselas interpreta como una invitación a apoyar a los partidos ultranacionalistas europeos.

El presidente del Consejo Europeo advirtió que "los aliados no amenazan con interferir en la política interna de otros aliados". La inquietud se intensifica por el eco que el documento ha tenido en Moscú. El Kremlin no tardó en aplaudirlo. Dmitri Peskov, el portavoz de Vladímir Putin, calificó la nueva línea estadounidense como la visión "más cercana" a la rusa que haya salido de ninguna administración norteamericana. Sugirió incluso que podría facilitar un acuerdo negociado. Que Rusia celebre la redefinición estratégica de Washington solo alimenta los temores europeos de que el plan de paz, tal como está ahora diseñado, incline la balanza hacia Moscú.

En ese clima, la posición europea queda sometida a una presión creciente: o logra afianzar un marco común antes de que Washington y Moscú avancen en solitario, o tendrá que adaptarse a un acuerdo ya configurado sin su concurso real. El envío de la propuesta ucraniana abre una ventana breve, pero determinante. Si Europa consigue llegar a ese momento con una estrategia cohesionada, aún podrá influir en los contornos de la paz. Si no, la negociación seguirá desplazándose hacia un espacio donde el Viejo Continente observa, pero decide poco. El tiempo, esta vez, no juega a su favor.

Elecciones... pero con ayuda de EEUU

Paralelamente, Zelenski afirmó estar dispuesto a impulsar una reforma legal para poder organizar elecciones sin necesidad de que termine la guerra, siempre que EEUU y los aliados europeos de Kiev garanticen la seguridad del proceso. Las declaraciones tuvieron lugar después de que Trump afirmara que ha llegado el momento de celebrar comicios en el país.

"Pido ahora, y lo digo abiertamente, que EEUU me ayude. Junto con nuestros socios europeos, podemos garantizar la seguridad que se necesita para celebrar elecciones. Si esto se da, Ucrania estará lista para organizar elecciones en un plazo de entre 60 y 90 días desde ahora", afirmó Zelenski, según medios ucranianos, tras reunirse en Italia con la primera ministra de ese país, Giorgia Meloni. Las garantías podrían incluir armas, defensa aérea y sanciones, añadió.

El presidente ucraniano también aseguró que ha pedido a los diputados que elaboren propuestas legislativas que permitan la modificación de la ley electoral. "Estoy esperando propuestas de nuestros socios, esperando sugerencias de nuestros diputados, y estoy dispuesto a convocar elecciones", subrayó.

Para Zelenski, este planteamiento es un cambio de opinión después de afirmar en muchas ocasiones que solo celebrará elecciones si termina la guerra en Ucrania y que la votación está prohibida bajo la ley marcial. Ucrania fue declarada bajo esta ley en febrero de 2022 en respuesta a la invasión rusa a gran escala. La declaración se ha renovado varias veces desde entonces.

Las negociaciones sobre Ucrania ya no avanzan en círculos, sino en capas superpuestas. Mientras Estados Unidos perfila su propio borrador de paz y Rusia intensifica los ataques para alterar el equilibrio en el frente, Kiev ha decidido intervenir directamente en la arquitectura del proceso. El anuncio ha desencadenado un movimiento inmediato en Europa. En solo 24 horas, Volodímir Zelenski ha recorrido Londres, Bruselas y Roma en un intento de asegurar que el Viejo Continente conserve peso real en un marco diplomático que evoluciona, cada vez más, fuera de sus fronteras.

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