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Oleada de 'confinamientos' en escuelas de Reino Unido por la "mutación agresiva" de gripe
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"Es una vuelta a los tiempos del Covid"

Oleada de 'confinamientos' en escuelas de Reino Unido por la "mutación agresiva" de gripe

El detonante ha sido un repunte súbito y generalizado de síntomas gripales, unido a la actualización técnica de la Agencia de Seguridad Sanitaria británica, que ha pedido "considerar el uso de mascarilla" en quienes presenten síntomas

Foto: Foto de archivo de un anuncio del Servicio Nacional de Salud (NHS) sobre la vacuna de refuerzo contra la COVID-19 y la vacuna contra la gripe en Londres, Reino Unido. (EFE/Andy Rain)
Foto de archivo de un anuncio del Servicio Nacional de Salud (NHS) sobre la vacuna de refuerzo contra la COVID-19 y la vacuna contra la gripe en Londres, Reino Unido. (EFE/Andy Rain)

El "confinamiento" vuelve a sobrevolar las escuelas de Reino Unido. No por Covid, sino por una mutación agresiva de la gripe estacional, la subvariante H3N2 subclado K, que está dejando cifras récord de ingresos y obligando a varios centros a cerrar temporalmente sus puertas. El caso más llamativo se ha producido en St Martin's, en Caerphilly (Gales), donde más de 250 alumnos y miembros del personal han enfermado de forma simultánea.

Lo que podría parecer una respuesta sanitaria rutinaria se ha transformado, de la noche a la mañana, en un asunto de máxima sensibilidad política. Nada relacionado con la educación se analiza ya en Reino Unido sin el peso de aquello que el Covid dejó como legado: fractura social, desgaste emocional y un trauma institucional que Downing Street intenta evitar a toda costa que vuelva a repetirse.

El Gobierno ha señalado que las escuelas no deben cerrar salvo en "circunstancias extremas". Un mensaje dirigido tanto a las comunidades educativas como a la opinión pública inquieta por una situación que recuerda peligrosamente a los primeros meses de 2020. "La asistencia a clase es crítica para las oportunidades de vida de los niños", subrayó un portavoz, en un comunicado que mezcla datos sanitarios, advertencias veladas y una evidente ansiedad política: "Los cierres deben ser la última opción", aseguró.

El detonante ha sido un repunte súbito y generalizado de síntomas gripales, unido a la actualización técnica de la Agencia de Seguridad Sanitaria británica, que ha pedido "considerar el uso de mascarilla" en quienes presenten síntomas. El virus, que ha mutado lo suficiente como para esquivar parcialmente inmunidades previas, ha provocado un aumento sin precedentes de hospitalizaciones para esta época del año: 1.717 pacientes de media cada día a finales de noviembre, el registro más alto desde que existen series comparables.

Foto: (David Zorrakino / Europa Press)

Los expertos explican que el virus "ha derivado ligeramente este año", lo que aumenta su capacidad de contagio. La eficacia de la vacuna, eso sí, se mantiene dentro de los márgenes habituales. Es decir, no se trata de una variante descontrolada, pero sí de una temporada temprana y agresiva que coincide con un Sistema Nacional de Salud Pública (NHS) ya desbordado por huelgas, saturación estructural y escasez de personal.

En ese contexto, algunos directores han reactivado mecanismos implantados en pandemia: cancelación de clases, suspensión de asambleas e incluso la cancelación de las actuaciones navideñas. Las imágenes de estudiantes abandonando centros parcialmente cerrados han dominado las televisiones locales y alimentado la narrativa del 'déjà vu'.

Lee Jarvis, director del colegio St Martin’s, en Caerphilly (Gales) —con más de 250 casos— no dudó en decretar un cierre preventivo para realizar una desinfección profunda. Los síntomas descritos —vómitos, fiebre alta, diarrea, dolor de cabeza y agotamiento— encajaban con los efectos severos que este invierno están mostrando algunos pacientes de la nueva subvariante. El propio Jarvis justificó la decisión como un intento de "romper la cadena de contagios" en un escenario que calificó de "brotes significativos".

Aunque la competencia sanitaria está descentralizada, el Gobierno central de Keir Starmer —sumido ya de por sí en una profunda crisis de identidad donde no se descarta moción de confianza— teme que una escalada de cierres escolares regionales pueda interpretarse como un retorno a un modelo que el país ha revisado críticamente en los últimos dos años. No en vano, la Covid Inquiry, la investigación oficial sobre la gestión de la pandemia, concluyó que las clausuras educativas "detuvieron en seco la infancia ordinaria" y "podrían haberse evitado completamente" de haberse actuado antes y con mayor coherencia estratégica.

Foto: urgencias-virus-colapso-centros-salud

La preocupación en el Ejecutivo, por tanto, no es únicamente sanitaria. Es política, social y económica. Los estudios posteriores al confinamiento han mostrado un deterioro acusado en la salud mental, la interacción social y el desarrollo del lenguaje de niños y adolescentes, especialmente en los sectores más vulnerables. Un informe reciente de la Universidad de Edimburgo —el mayor hasta la fecha— asocia los meses de cierre con un aumento del 6,6% en trastornos del desarrollo en bebés y niños pequeños. El impacto intergeneracional es ya una de las grandes preguntas que afronta Downing Street.

En este clima, los mensajes de figuras políticas conservadoras como Jacob Rees-Mogg, que acusa a algunas escuelas de "repetir la locura del Covid por un poco de gripe", han añadido temperatura al debate. Para la oposición, la línea que separa la prudencia sanitaria de la histeria institucional es muy fina, y los centros educativos deben evitar decisiones "sobreactuadas" que puedan agravar la ansiedad social en pleno invierno.

En otras zonas del país, las medidas han sido menos extremas, pero igualmente reveladoras del ambiente de cautela. En Leeds, el colegio Wigton Moor ha limitado el canto en los ensayos de los espectáculos navideños tras registrar que uno de cada seis alumnos había enfermado en la última semana. En Somerset, el Danesfield Middle School cerró temporalmente debido a un brote de norovirus. En Irlanda del Norte, la dirección de la Ebrington Primary School describió la situación como "volver a los tiempos del Covid", con 170 estudiantes ausentes en un solo día.

Los sindicatos educativos se han mostrado, por ahora, prudentes. La Association of School and College Leaders ha respaldado que los directores tomen decisiones "difíciles" cuando no haya alternativa para garantizar la seguridad. Pero también han evitado hacer llamadas a cierres generalizados, conscientes del desgaste reputacional que arrastran desde 2020.

Foto: recuperar-mascarilla-epidemia-gripe-colapso-hospitales

El temor en Downing Street es que el aumento de contagios y la presión hospitalaria coincidan con la huelga de médicos residentes, anunciada para la semana previa a Navidad, en lo que puede convertirse en la tormenta perfecta para el NHS. Los hospitales ya han activado protocolos de mascarillas en zonas de riesgo y advierten que podrían tener entre 5.000 y 8.000 camas ocupadas por pacientes con gripe en los próximos días, superando holgadamente el pico del invierno pasado.

El Gobierno insiste en que el país no está ante un escenario de emergencia nacional, sino frente a un invierno complicado en el que la gestión del miedo será casi tan importante como la gestión del virus.

El "confinamiento" vuelve a sobrevolar las escuelas de Reino Unido. No por Covid, sino por una mutación agresiva de la gripe estacional, la subvariante H3N2 subclado K, que está dejando cifras récord de ingresos y obligando a varios centros a cerrar temporalmente sus puertas. El caso más llamativo se ha producido en St Martin's, en Caerphilly (Gales), donde más de 250 alumnos y miembros del personal han enfermado de forma simultánea.

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