La Casa Blanca se tiñe de oro: Donald Trump ha ganado 3.000 M de dólares desde su regreso
En los nueve meses que lleva en el cargo, el presidente estadounidense ha aumentado su fortuna personal alrededor del 70%. Algunos dudan de cómo ha aumentado su fortuna
Donald Trump en la Casa Blanca, en octubre de 2025. (EFE/EPA/Jim Lo Scalzo Pool)
Es difícil no perderse entre las cifras millonarias. "El presidente ahora posee una fortuna récord de 7.300 millones de dólares, frente a los 4.300 millones de dólares de 2024, cuando aún se postulaba para el cargo. Esta ganancia de 3.000 millones de dólares lo elevó 118 puestos en la lista Forbes 400, donde este año ocupa el puesto 201 (en EEUU)", empieza un artículo de la prestigiosa revista del pasado 10 de septiembre.
El mandatario del que habla el texto, que en nueve meses ha elevado alrededor de un 70% su fortuna personal, no es el presidente de aquello que despectivamente se llamaba hace años "una república bananera", o el dictador o monarca de un país donde la finca del líder se delimita por las fronteras internacionales. Es Donald Trump, el presidente de la democracia activa más antigua del globo.
"Ningún presidente en la historia de Estados Unidos ha utilizado su posición de poder para obtener ganancias tan inmensas como Trump. Su principal vehículo de enriquecimiento: las criptomonedas, una clase de activo muy popular y vulnerable a los reguladores. Junto con sus tres hijos, el magnate anunció en septiembre de 2024 una empresa de criptomonedas llamada World Liberty Financial, que inicialmente tuvo dificultades para consolidarse. Finalmente, llegó a la Casa Blanca", señala el texto de Forbes.
Sin embargo, la fortuna de Trump parece inmersa en la misma volatilidad que el resto del actual mercado financiero. La burbuja de las empresas de inteligencia artificial y las criptomonedas están afectando en los últimos días a la fortuna personal del presidente.
"Las acciones y criptomonedas vinculadas al presidente Trump se encuentran en una profunda caída, lo que ha dejado a algunos de sus mayores seguidores con fuertes pérdidas (…) La campaña electoral de 2024 del presidente Trump inspiró una tesis de inversión más amplia, con inversores tanto profesionales como aficionados invirtiendo en áreas como el sector sanitario y las acciones penitenciarias, así como en criptomonedas, activos que esperaban que tuvieran un buen rendimiento durante una segunda administración Trump. Sin embargo, un año después del regreso del presidente a la Casa Blanca, algunas de las llamadas operaciones Trump pasan dificultades", señala un reportaje del Wall Street Journal del 29 de noviembre pasado.
La estimación a final de noviembre de la fortuna de los Trump sería de alrededor de 6.700 millones de dólares, según en este caso Bloomberg. Esta cifra evidencia que habría perdido varios cientos de millones desde septiembre, pero seguiría con un superávit de 2.400 millones desde que recuperó la presidencia.
El debate, más allá de cifras que son volátiles, tiene que ver con cuestiones éticas y políticas. ¿Hay una colisión de intereses entre el magnate y el presidente? ¿Le parece razonable que el hombre que debe tomar decisiones económicas y políticas por el bien general tenga negocios propios que se ven afectados por ellas?
Ganar dinero mientras 'el mundo se va al garete'
Una escena en el propio Despacho Oval el pasado abril, cuando la Bolsa se hacía añicos y hubo pérdidas millonarias por la avalancha de amenazas de aranceles que lanzó a todos los países, define bien este periodo. Trump señaló a algunos de sus invitados y entre risas se oyó: "¡Ganó 2.500 millones de dólares y ganó 900 millones! ¡No está nada mal!", dijo en referencia al inversor financiero Charles Schwab y al entonces dueño del equipo de NASCAR, Roger Penske.
Ese día, tras jornadas de pánico financiero, Bloomberg lo definió como "El mejor día en la historia para los multimillonarios". Hubo ganancias de más de 300.000 millones de dólares con las subidas propiciadas tras anunciar el presidente que suspendía la aplicación de los aranceles. Entonces, varios representantes del Partido Demócrata exigieron una investigación para saber si había habido tráfico de información privilegiada a familiares y amigos.
"Trump sabe lo que hace, pero es un instrumento del statu quo y está ganando dinero a espuertas mientras el mundo se va al garete", denunciaba recientemente el actor Harrison Ford en una entrevista en The Guardian.
La abogada y estrella televisiva, Sunny Hostin, era también especialmente crítica el pasado octubre en el programa The View: "En mi opinión, está extorsionando y saqueando al Gobierno federal. Desde 2017, su familia ha ganado 3.400 millones de dólares".
Pero uno y otra forman parte de eso que el trumpismo califica como casta, y desde luego como enemigos políticos. Una de las cualidades del presidente ha sido ganarse el favor de las clases blancas desfavorecidas y hacer pasar a los demócratas como parte del establishment o de la pija farándula de Hollywood, pese a que sea él el que forma parte del grupo de billonarios del país.
¿Hay controles que vigilen que la presidencia de Trump no beneficie a sus empresas? Hay diversos organismos que vigilan el buen gobierno, pero la considerada como principal agencia en esa labor sería la Oficina de Ética Gubernamental (OGE).
El presidente Trump, el 10 de febrero de 2025, destituyó al recién nombrado director, David Huitema, nombrado por el expresidente Joe Biden y confirmado por el Senado para un mandato de cinco años en diciembre de 2024. En su lugar se nombró de forma interina a Doug Collins, ex miembro republicano en el Congreso.
Biden también cambió al director de la OGE que heredó del primer mandato Trump, pero lo hizo cuando expiró su mandato en 2023. Trump es el primer presidente desde la creación del organismo en 1978 que destituye al responsable de esta oficina.
'Hemos tocado fondo'
El republicano, además, ya vivió un cambio importante en la OGE en su primer gobierno. En 2017, tras seis meses en el cargo, no tuvo que destituir al director, sino que fue el propio responsable, Walter Shaub, el que dimitió alegando que la Casa Blanca de Trump había abandonado las "normas y tradiciones éticas del poder ejecutivo que han hecho de nuestro programa de ética el estándar de referencia en el mundo hasta ahora".
Shaub, en una entrevista en The Guardian del 31 de julio de 2017, explicó: "Es tremendamente inapropiado que gestione un hotel que alquila al propio gobierno federal", en referencia al Hotel Trump International Washington. "No hay nivel de corrupción mayor que el de un presidente participando en la adjudicación de un contrato a su favor", dijo también sobre el hecho de que una reunión del G7 se fuera a producir en el exclusivo resort de los Trump en Florida.
"Hemos tocado fondo. Si el Senado no actúa para detener esto, no habrá programa de ética gubernamental. Se acabó", sentenció finalmente el hombre que se encargaba de controlar el programa de ética gubernamental y que acabó dimitiendo.
La propia OGE explica su cometido en un párrafo: "La misión principal del programa de ética del poder ejecutivo es prevenir los conflictos de intereses por parte de los empleados del poder ejecutivo, trabajando para garantizar que tomen decisiones imparciales basadas en el interés público, actúen como buenos administradores de los recursos públicos y se adhieran lealmente a la Constitución y las leyes de los Estados Unidos".
Cuando Trump anunció su primera candidatura a la presidencia por el Partido Republicano lo hizo con una histórica frase: "Soy muy rico". Lo era, pero menos de lo que decía él que lo era. Entonces repetía una vez tras otra que él ganaba miles de millones de dólares. "Tengo un patrimonio total que, con el aumento, va a estar muy por encima de los 10.000 millones de dólares", aseguró aquel 16 de junio de 2015.
Forbes le atribuía entonces una fortuna de 4.500 millones, mientras que él afirmó que era de 9.000 millones. Otros medios como Bloomberg o Fortune rebajaban la cifra a 2.900 o 3.700 millones respectivamente.
¿Es el magnate Trump un caso atípico en la presidencia de EEUU? Lo es. Los primeros presidentes americanos fueron todos hombres de negocios, pero en el siglo XX fue algo poco común y hasta casos como el multimillonario Herbert Hooverrenunció a su actividad empresarial al entrar en política. El último en ser empresario fue Jimmy Carter, al que llamaban 'Mr. Cacahuete' por tener una empresa que vendía esos frutos secos. El demócrata, recientemente fallecido, puso su empresa en un fidecomiso ciego mientras ocupó la presidencia. Trump, aunque ha transferido la gestión a sus hijos, conserva los activos, no ha puesto un fidecomiso ciego a sus empresas y recibe los beneficios que generan.
Diez años después, y tras vencer los comicios en dos ocasiones, su fortuna ha alcanzado los 7.300 millones de dólares. Al magnate Trump, la Casa Blanca que ahora pretende reformar, le está sentando muy bien.
Es difícil no perderse entre las cifras millonarias. "El presidente ahora posee una fortuna récord de 7.300 millones de dólares, frente a los 4.300 millones de dólares de 2024, cuando aún se postulaba para el cargo. Esta ganancia de 3.000 millones de dólares lo elevó 118 puestos en la lista Forbes 400, donde este año ocupa el puesto 201 (en EEUU)", empieza un artículo de la prestigiosa revista del pasado 10 de septiembre.