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Salvar a la semilla rara: dentro del intento de evitar una extinción en el frente de Ucrania
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GUERRA DE UCRANIA

Salvar a la semilla rara: dentro del intento de evitar una extinción en el frente de Ucrania

Los casi cuatro años de guerra costarán generaciones a la naturaleza. 100.000 ha. de bosque han ardido y 20 plantas del Libro Rojo están en peligro. Se teme que la rabia pase de zorros a perros

Foto: El investigador ucraniano Mijailo Mulenko recoge semillas de la especie Centaure appendicata Klokov, en Zaporiyia. (Cedida)
El investigador ucraniano Mijailo Mulenko recoge semillas de la especie Centaure appendicata Klokov, en Zaporiyia. (Cedida)

A simple vista, la Centaure appendicata Klokov, una planta rara endémica de Ucrania, es una flor de campo, parecida al cardo, de color amarillo claro, con unos curiosos apéndices en forma de corona que parecen plumas. Por su escasa presencia, sin embargo, es muy especial, solo crece en una estrecha franja arenosa del Bajo Dniéper, que desde 2022, se ha convertido en una zona estratégica de la guerra en Ucrania.

Es una de las 20 especies de plantas en riesgo de extinción debido a la invasión rusa, según los expertos del Grupo Ucraniano de Conservación de la Naturaleza. Todas figuran en el "Libro Rojo de Ucrania", un documento oficial del Estado ucraniano que recoge las especies de la fauna y flora ucranianas –animales, plantas y hongos— en peligro de extinción.

placeholder La Centaure appendicata Klokov es una planta rara endémica de Ucrania. Se estima que 20 especies están riesgo de extinción debido a la invasión rusa. (Cedida)
La Centaure appendicata Klokov es una planta rara endémica de Ucrania. Se estima que 20 especies están riesgo de extinción debido a la invasión rusa. (Cedida)

En septiembre, el investigador Mijailo Mulenko de la Reserva Nacional Khortytsya se acercó a las inmediaciones del pueblo de Lysohirka, donde crece la planta, en la región de Zaporiyia, para recoger unas semillas. Explica que es una especie endémica que actualmente se conoce solo en esta zona, en la orilla opuesta del antiguo embalse de Kakhovka, que fue destruida en 2023, a unos 40 kilómetros del frente. Mulenko espera que la cantidad de semillas recogidas sea suficiente para "crear una población artificial de la planta en condiciones de jardín botánico y sembrar en áreas cercanas al lugar de recolección". Pese a que se han registrado casos de drones rusos, "sigue siendo relativamente accesible para visitar y trabajar", puntualiza. Dice que también recogió otra especie del género Stipa, en la isla fluvial Jórtitsia, sobre el río Dniéper, en el óblast de Zaporiyia

"Hay zonas en Ucrania, como la región de Zaporizhzhya, donde tenemos especies de plantas muy raras, y ahora el territorio donde crecen está en zona roja, bajo ataque, así que hubo un debate entre los científicos sobre la necesidad de recolectar semillas, porque si perdemos este territorio, ya no tendremos esta planta", explica por videollamada desde Kíev a El Confidencial, la conservacionista ucraniana Kateryna Polianska.

Sin embargo, acciones de preservación de semillas a gran escala "son imposibles, primero, porque estamos hablando de un territorio completamente inaccesible", asevera a El Confidencial, Oleksii Vasyliuk, un ecólogo ucraniano especializado en la conservación de la biodiversidad. "Debe comprender que todos los territorios afectados están ocupados, ya que la guerra avanza hacia nosotros, no hacia Rusia, por lo tanto, es casi imposible estudiar los territorios afectados, así como realizar cualquier trabajo allí, los drones matan a cualquiera que se acerque a los territorios ocupados en un radio de 20-30 kilómetros", agrega.

Segundo, continúa Vasyliuk, el territorio permanecerá inaccesible para cualquier trabajo durante un período de desminado muy largo. Las estimaciones oficiales afirman que la desaminación de Ucrania llevará 750 años, así que "serán estudiadas por nuestros descendientes dentro de 20 o 30 generaciones", cuestiona Vasyliuk. Dice que, cuando desaparecen especies poco estudiadas, "también supone una gran pérdida para la ciencia".

placeholder Mijailo Mulenko de la Reserva Nacional Khortytsya se acercó a las inmediaciones del pueblo de Lysohirka, donde crece la planta para recoger semillas. (Cedida)
Mijailo Mulenko de la Reserva Nacional Khortytsya se acercó a las inmediaciones del pueblo de Lysohirka, donde crece la planta para recoger semillas. (Cedida)

Se desconocen las pérdidas exactas la naturaleza, "porque nunca hemos tenido un inventario detallado y ahora es imposible acceder a los territorios destruidos, que están bajo ocupación", agrega Vasyliuk, pero "cada explosión de los cientos de miles que ocurren a diario en Ucrania contaminan el aire y el suelo". La ONG ucraniana Uanimals calcula que 6 millones de animales han muerto por el conflicto y un 20% de la naturaleza de las áreas protegidas de Ucrania se han visto afectadas.

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"Algunas criaturas pequeñas están muriendo"

"La escala del daño causado es enorme", conviene Polianska que, dice que, cuando se piensa el impacto ambiental, "a la gente le vienen a la cabeza los grandes mamíferos como ciervos o caballos", pero hay una gran variedad de especies que están muriendo en la guerra, "y algunas son criaturas muy pequeñas, de las que ni se nota su existencia, como los polinizadores, que son cruciales", añade. A veces, son consecuencias en cadena: los países en guerra pueden priorizar el cultivo de alimentos básicos –como el trigo, el arroz y el maíz— para mejorar la seguridad alimentaria y, al reducirse la diversidad, se perjudica a las poblaciones de abejas silvestres, explica una investigación de la Universidad de Reading en Inglaterra.

placeholder Una columna de humo se eleva en el lugar de un bombardeo en Járkov, el 17 de septiembre de 2024. (EFE/Sergey Kozlov)
Una columna de humo se eleva en el lugar de un bombardeo en Járkov, el 17 de septiembre de 2024. (EFE/Sergey Kozlov)

100.000 hectáreas de bosque en cenizas

Los incendios ocurridos en la guerra, ya sean resultado de los combates o como táctica deliberada, son una de las consecuencias más tangibles y duraderas: "Cuando el ejército ruso comenzó a usar tácticas de ‘tierra quemada’ en 2022, la destrucción de los bosques de Ucrania aumentó significativamente", explica Vasyliuk, en una investigación al respecto. Dice que el propio ecosistema puede recuperarse, pero cuando un bosque se ha quemado por completo y, ocurre en un clima estepario como el de Ucrania, "no es posible plantar un nuevo bosque, porque, simplemente, ya no crecerá". "No es un desierto, pero es una zona climática muy dura y árida", puntualiza.

placeholder Un trabajador carga una pala que utilizó para cavar un cortafuegos para contener un incendio en el Parque Nacional Sviati Hory, de Donetsk. (Reuters/Thomas Peter)
Un trabajador carga una pala que utilizó para cavar un cortafuegos para contener un incendio en el Parque Nacional Sviati Hory, de Donetsk. (Reuters/Thomas Peter)

"Los bosques que existieron aquí, antes de la guerra, se habían creado durante el último siglo utilizando grandes recursos humanos y financieros", añade Vasyliuk. Utilizando imágenes por satélite, su investigación estima que 100.000 hectáreas de bosques se han quemado por completo en Ucrania, el equivalente a unas 30.000 veces el actual estadio del Bernabéu, con todas sus instalaciones, o casi 10 veces la ciudad de Barcelona, hechas cenizas. Solo en 2024, ardieron casi un millón de hectáreas (965.000 ha) en Ucrania, más del doble de la superficie quemada en toda la UE ese año.

Las aves rapaces huyen del río Donets

La destrucción de los bosques tiene un impacto directo en la biodiversidad de la región e incluso las rutas migratorias de las águilas se han alterado por la guerra. Vasyliuk explica que un ejemplo es el del valle del río Donets, una zona activa de combates y donde se reúnen los mayores grupos de aves rapaces de Ucrania, que en su mayoría están protegidas y se han ido a otras partes de Europa. "¿Cómo será el mundo de las aves de Ucrania después de que termine la guerra?", espeta Vasyliuk. "No lo sabemos", dice, "pero ya es completamente diferente de lo que estábamos acostumbrados".

Otro de los factores de riesgo es que hay una gran cantidad de azufre en las municiones, y, por lo tanto, al combinarse con la niebla, el rocío o la lluvia, "se forma ácido sulfúrico, que quema los pequeños organismos del suelo que crean y mantienen el suelo". Y un tercer elemento es el bombardeo deliberado de sitios peligrosos tecnogénicos, como depósitos de petróleo, instalaciones de almacenamiento de combustible o gasoductos, que envenenan la atmósfera.

Foto: cronica-frente-pokrovsk-donbas

"Hay partes del ecosistema que están desapareciendo en unos pocos segundos", afirma Polianska. Y los soldados les dicen que, a veces, escuchan explosiones en el bosque, y entienden que son animales, "como alces, ciervos, bisontes o zorros". Dice que, en la zona de Chernóbil, están muriendo caballos salvajes de Przewalski, que es el único tipo de caballo salvaje no extinto, recogido en el Libro Rojo.

placeholder El lecho seco del río Dnipro, cubierto de vegetación, después de que el nivel del agua bajara drásticamente tras la destrucción de la presa de Kakhovka. (Reuters)
El lecho seco del río Dnipro, cubierto de vegetación, después de que el nivel del agua bajara drásticamente tras la destrucción de la presa de Kakhovka. (Reuters)

"Pero la naturaleza no espera nuestras decisiones y está colonizando rápidamente los territorios dañados y ocupados". Pone el ejemplo de la destrucción del embalse de Kakhovka, en junio de 2023. Uno de los fenómenos inesperados ha sido que, tras la destrucción de la presa, donde todos los organismos vivos murieron al entrar en aguas saladas, ha dado paso a un bosque joven, "y este es un milagro que estamos tratando de estudiar, a pesar de los riesgos militares", continúa Vasyliuk. "Después de 2 años, ya hay un bosque con árboles de más de 7 metros de altura". "Nadie podría haber imaginado esto", exclama.

Sin embargo, algunos de los ecosistemas más afectados han sido precisamente los inundados por las aguas del embalse de Kakhovka, que es una zona "que alberga muchos superendémicos, sobre los que sabíamos muy poco, y ahora están enterrados bajo una capa gruesa de lodo contaminado". Por lo que las consecuencias son impredecibles.

El riesgo de que la rabia pase de zorros a perros

"Pensamos que lo que pasa con los animales no afecta a las personas, pero no somos conscientes del interrelacionado que están las condiciones de los animales con la salud de los humanos", explica a El Confidencial, Luca Secker, una científica especializada en las interacciones entre humano y animales de la Federación Alemana de Bienestar Animal, una organización que jugó un papel muy activo en la vacunación, control y acogida de mascotas de los refugiados ucranianos.

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Secker pone el ejemplo de los zorros. Dice que, un aspecto crucial para los zorros es que son el principal reservorio de la rabia en Europa. Y, en Ucrania, antes de la guerra, existían programas aéreos de prevención de la rabia: "Había aviones que sobrevolaban todo el país distribuyendo cebos orales, que contenían la vacuna", puntualiza. Dice que este programa ya no puede llevarse a cabo debido a los ataques rusos, puesto que los aviones no pueden volar. Y, aunque se han retomado las campañas de vacunación oral distribuyendo los cebos manualmente, no cubre toda la zona y, "sabemos que es ineficaz". Así que "el principal reservorio de la rabia no se está abordando adecuadamente" y, dice que, dado que la rabia se transmite generalmente de los zorros a los animales domésticos, como los perros y gatos, "estos representan una amenaza para los humanos en Ucrania".

Y, no solo se trata de ecosistemas terrestres, "porque cerca de las líneas del frente tenemos, por ejemplo, en la región de Donetsk, y los rusos están en una orilla del río Síverski Donetsy nuestras fuerzas en la otra", continúa Polianska. "Y muchos misiles, proyectiles, bombas, están cayendo en el río, en los lagos", añade. Es el caso de los flamencos del Parque Nacional de la Naturaleza "Estuarios de Tuzlivski", que durante el verano de 2025, no lograron sacar adelante a sus polluelos, según el departamento de investigación de este parque natural. E incluso alcanza al Mar Negro y el Mar de Azov: en Rumanía y Bulgaria han aparecido delfines con quemaduras.

A simple vista, la Centaure appendicata Klokov, una planta rara endémica de Ucrania, es una flor de campo, parecida al cardo, de color amarillo claro, con unos curiosos apéndices en forma de corona que parecen plumas. Por su escasa presencia, sin embargo, es muy especial, solo crece en una estrecha franja arenosa del Bajo Dniéper, que desde 2022, se ha convertido en una zona estratégica de la guerra en Ucrania.

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