Se filtra un documento de Austria con planes para crear centros de tránsito en África
Un documento interno del Gobierno, al que ha tenido acceso Der Standard, revela que Austria podría estar buscando en Uganda un acuerdo para los solicitantes de asilo rechazados
El ministro del Interior alemán y su homólogos de Francia, Polonia, Austria, Dinamarca y la República Checa, en una cumbre en Zugspitz en julio de 2025, destinada a endurecer la política migratoria europea. (EFE/EPA Ronald Wittek)
Cuando la ministra de Asuntos Europeos e Internacionales de Austria, Beate Meinl-Reisinger, y líder del partido NEOS, realizó su primera visita a África a mediados de octubre, todo parecía rutinario. Una cumbre en Kampala, conversaciones con empresas austriacas y una breve referencia a una "cooperación más estrecha" en materia de migración; hasta ahí, todo lo que revelaba el comunicado oficial.
Sin embargo, tras esas sobrias formulaciones podría esconderse un proyecto de gran envergadura. Un documento interno del Gobierno, al que ha tenido acceso el diario Der Standard, revela lo que Austria pudo haber ido a buscar en realidad a Uganda: la creación de centros de tránsito para personas solicitantes de asilo que han sido rechazadas, tanto si proceden de Uganda como si no.
En busca de un "país socio"
El documento esboza planes para alojar a personas con una orden de retorno firme en un "país socio", hasta que sea posible su expulsión a su país de origen. Se trata de "centros de tránsito" que servirían de escala cuando fracasen las repatriaciones forzosas desde Europa; por ejemplo, en el caso de Somalia, país que apenas acepta retornos. De hecho, en el documento se menciona explícitamente a los somalíes como "el principal grupo destinatario".
La ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger, durante una rueda de prensa en Viena, el 3 de diciembre de 2025. (REUTERS /Leonhard Foeger).
Según la información del diario austriaco, este documento sin fecha, aparentemente en fase de borrador, ya fue tema de conversación durante el viaje de Meinl-Reisinger a Uganda. En el documento se menciona al Ministerio del Interior, al Ministerio de Asuntos Exteriores y a la Cancillería como departamentos responsables, y a Ruanda como posible socio de cooperación; una cooperación que resultaría "beneficiosa para ambas partes" y que se basaría en "inversiones y confianza a largo plazo". Sin embargo, según fuentes fiables, ahora Uganda parece haber cobrado un papel más relevante.
Según la respuesta de los ministerios del Interior y de Asuntos Exteriores, sí se están manteniendo conversaciones con terceros países, llevadas a cabo tanto por Meinl-Reisinger como por el ministro del Interior, Gerhard Karner (ÖVP). Sin embargo, no entran en más detalles ni comentan los documentos internos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores deja sin responder la pregunta de si Uganda es actualmente el socio más importante para los "centros de tránsito", aunque señala que "la aplicación del programa del Gobierno es objeto de las conversaciones que la ministra de Asuntos Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, mantiene en sus viajes al extranjero". En principio, el Gobierno está "en estrecha coordinación" con otros Estados de la UE sobre este tema; entre ellos, los Países Bajos, Alemania y Dinamarca.
Kim Son Hoang (Der Standard. Austria)Silvia Martelli (Il Sole 24 Ore. Italia)Dimitris Angelidis (Efsyn. Grecia)
A finales de octubre, los Países Bajos ya anunciaron un modelo similar para "centros de tránsito" en colaboración con Uganda. El Financial Times lo definía como un "acuerdo al estilo Trump". El Gobierno neerlandés se mostró tranquilo y cuenta con que podrán surgir disputas legales; a diferencia de otros planes similares de EE. UU., se prevé la participación de organizaciones internacionales. El documento austriaco también menciona la participación internacional, aunque no concreta cuál.
Proyecto basado en los planes de la UE
Ante las conversaciones bilaterales, Austria parece estar preparándose para que los planes actuales de la Comisión Europea se conviertan en realidad. En marzo, presentó una propuesta para reformar las deportaciones en forma de reglamento de retorno. Según la misma, para la deportación también podrán tenerse en cuenta en el futuro terceros países con los que el Estado miembro de la UE en cuestión haya firmado un acuerdo, incluso aunque la persona afectada no tenga ninguna relación con el país de destino.
Un niño refugiado llora en la frontera con Eslovenia cerca de Spielfeld (Austria) el 22 de octubre de 2015 (EFE/Erwin Scheriau).
Se trata de una medida sobre la que la Comisión ya advirtió en 2018, ya que veía el peligro de que pudiera vulnerarse el principio de no devolución, que prohíbe expulsar a personas a países donde corran el riesgo de sufrir torturas, tratos inhumanos o persecución. Ante la presión de numerosos Estados miembros, se ha producido un cambio de paradigma político respecto a los planes de los "centros de tránsito". A partir de mediados de 2026, se pretende aumentar drásticamente la tasa de retorno, que actualmente se sitúa en el 20% en toda la UE para los solicitantes de asilo rechazados. Sin embargo, que esto sea viable o no dependerá de los tribunales supremos nacionales y europeos, quienes, hasta la fecha, han detenido cada intento similar de deportación.
Uganda es actualmente el país africano que acoge a mayor número de personas refugiadas: casi dos millones, principalmente procedentes de Sudán del Sur y del Congo. Al mismo tiempo, el país posee un gobierno autoritario: en junio se aprobó una ley que permite que los civiles sean juzgados por tribunales militares y en mayo, durante la cobertura electoral, más de una docena de periodistas fueron maltratados por las fuerzas de seguridad. Por otro lado, en los últimos diez años, Austria ha concedido protección o permisos de residencia por razones humanitarias en el 60% de todas las decisiones de asilo de personas procedentes de Uganda.
Centro de tránsito de refugiados de Nyakabande en el suroeste de Uganda. (EFE Pablo Moraga)
Otros países también han estudiado este modelo: Reino Unido intentó durante años externalizar los procedimientos de asilo a Ruanda, proyecto que fracasó política y jurídicamente y que costó alrededor de 800 millones de euros. El actual Gobierno laborista lo calificó como "el mayor despilfarro de dinero público jamás visto". Italia ha establecido centros de deportación en Albania, cuyo uso está limitado tras numerosas sentencias judiciales. Además de los costes elevados que comportan, se han registrado varios intentos de suicidio entre los internos.
Advertencia de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UELas organizaciones de derechos humanos y los expertos en migración advierten de que este tipo de modelos entraña riesgos considerables, desde violaciones de derechos hasta abusos sistemáticos. Además, invertir en los sistemas de asilo europeos suele ser más eficaz. Por ello, más de 200 organizaciones —entre ellas, Amnistía Internacional—, criticaron en septiembre los planes de la Comisión Europea en una carta abierta, donde señalan que en la práctica podrían suponer la detención de personas en campamentos alejados del control público.
La Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE exige que estos centros no se conviertan en ningún caso en "espacios sin ley" y que estén sujetos a mecanismos de supervisión estrictos e independientes. Sin embargo, tanto en el documento interno del Gobierno austriaco como en el borrador de la UE quedan interrogantes al respecto, aunque del documento se desprende que el Gobierno ya contempla cuestiones delicadas: se afirma que los centros deben ser "abiertos" y que el país socio debe comprometerse a respetar los estándares de los derechos humanos.
No se sabe cuánto dinero quiere destinar el Gobierno austriaco a estos planes: ni el Ministerio del Interior, ni la Cancillería, ni el Ministerio de Asuntos Exteriores han respondido a esta pregunta. El actual programa de ahorro presupuestario podría frenar su aplicación concreta, según señala Lukas Gahleitner-Gertz, de Asylkoordination. Lo que sí deja claro el documento es que Uganda será solo el principio. Los centros de tránsito se conciben como un "proyecto piloto" al que seguirán otras "ideas innovadoras y beneficiosas para todas las partes".
Cuando la ministra de Asuntos Europeos e Internacionales de Austria, Beate Meinl-Reisinger, y líder del partido NEOS, realizó su primera visita a África a mediados de octubre, todo parecía rutinario. Una cumbre en Kampala, conversaciones con empresas austriacas y una breve referencia a una "cooperación más estrecha" en materia de migración; hasta ahí, todo lo que revelaba el comunicado oficial.