Es noticia
La nueva líder de Japón está descubriendo el precio de enfadar a China
  1. Mundo
Una frase, mil represalias

La nueva líder de Japón está descubriendo el precio de enfadar a China

La nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, apenas lleva 40 días en el cargo y ya enfrenta una masiva crisis diplomática con China y las dudas sobre hasta qué punto Washington acudirá en su auxilio

Foto: La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. (Reuters/Issei Kato)
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. (Reuters/Issei Kato)
EC EXCLUSIVO

La nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, apenas lleva 40 días en el poder y ya ha quedado sumida en una masiva crisis diplomática con su gigantesco e irascible vecino. Un traspiés sobre Taiwán de la líder ha bastado para tensar al máximo las relaciones con China y poner en duda hasta qué punto Washington acudirá en su auxilio.

Todo empezó con una intervención de Takaichi durante una sesión de control en la Dieta, el Parlamento japonés, el pasado 7 de noviembre, en la que sostuvo que un ataque chino a Taiwán, a apenas unos 100 kilómetros de territorio japonés, podría constituir “una situación que amenaza la supervivencia de Japón” y justificar una respuesta militar conjunta con Estados Unidos. Esta declaración, nunca pronunciada por ninguno de sus predecesores, pulverizó la prudencia diplomática tradicional de Tokio, fue interpretada en Pekín como “una grosera injerencia” y encendió la mecha del polvorín diplomático chino.

Desde entonces, las medidas de represalia no han cesado. El primer ministro Li Qiang se negó a reunirse con Takaichi en el G20 y el foro Tokio-Pekín, uno de los pocos vasos comunicantes entre ambos gobiernos, quedó pospuesto sine die. Cientos de miles de vuelos procedentes de China hacia Japón han sido cancelados, las distribuidoras cinematográficas han retirado del calendario los estrenos japoneses; la Administración General de Aduanas ha endurecido otra vez los controles sanitarios sobre los productos pesqueros nipones —un déjà vu de la crisis de Fukushima— y las empresas estatales chinas han prohibido a sus empleados cualquier desplazamiento al archipiélago.

La retórica también alcanzó rápidamente su punto más violento en décadas. El Ministerio de Defensa chino advirtió de una “derrota aplastante” para Japón si se atreve a intervenir en Taiwán y el cónsul general del país en Osaka llegó a escribir en redes sociales —antes de borrar el mensaje— que “la cabeza sucia que se mete donde no debe debe ser cortada”. Además, el Ministerio de Seguridad de China anunció que había “desarticulado una serie de casos de espionaje” vinculados a agencias japonesas y prometió "aplastar cualquier complot insidioso para dividir a la nación”.

Foto: sanae-takaichi-japon-primera-ministra-1hms

El sector turístico japonés, que depende en buena medida de los visitantes chinos, ha sufrido un mazazo demoledor. Un operador de viajes en Tokio reconocía a Reuters que ha perdido cerca del 80% de sus reservas para lo que queda de año, mientras las aerolíneas han registrado la cancelación de casi medio millón de billetes. El Instituto de Investigación Nomura estima que Japón podría perder hasta 2,2 billones de yenes anuales (12.300 millones de euros) si el flujo de turistas no se recupera. Para hoteles, aerolíneas, agencias receptivas y el comercio minorista, el efecto ya es visible en la cadena de pagos local.

El choque de palabras también se está acercando peligrosamente a un choque en alta mar. El pasado martes, dos barcos chinos se acercaron a un pesquero japonés en torno a las islas Senkaku —Diaoyu para China—, un pequeño archipiélago deshabitado que Japón administra y Pekín reclama. La Guardia Costera nipona tuvo que situarse entre ellos para evitar que la tensión derivara en algo peor. Tras horas de advertencias por radio, los barcos chinos finalmente se retiraron.

Foto: venta-armas-eeuu-taiwan-china-1tps

Por si fuera poco, Japón se está dando cuenta de lo solo que está en la arena internacional. Al ser preguntado sobre el escándalo provocado por las amenazas del cónsul chino a Takaichi, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esquivó cualquier condena clara a Pekín y, de hecho, aprovechó para lanzar una advertencia: “Muchos de nuestros aliados no son tampoco nuestros amigos”, aseguró en una entrevista en Fox News. "Nuestros aliados nos han explotado más en comercio que China”, agregó. Unas declaraciones que en Tokio fueron interpretadas como un mensaje de que el paraguas de seguridad estadounidense podría no activarse si la nueva primera ministra se ve envuelta en un conflicto con Pekín.

El Wall Street Journal reveló que Xi Jinping dedicó media hora durante una reciente conversación telefónica con Donald Trump a quejarse de Japón y de Taiwán. El detalle más inquietante no fue la insistencia de Xi, sino la respuesta del presidente estadounidense: según el WSJ, Trump llamó después a Takaichi para pedirle que “no provocara” a China.

Además, el New York Times informó de que China ha apelado directamente a países europeos como Reino Unido y Francia, recordándoles su victoria conjunta sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial y sugiriendo que ha llegado el momento de revivir aquella “cooperación histórica”. Pekín también envió una carta al secretario general de la ONU acusando a Takaichi de “violar el derecho internacional”, y hace semanas que advierte al resto de la comunidad internacional "no cruzar las líneas rojas” como, supuestamente, ha hecho Tokio.

La nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, apenas lleva 40 días en el poder y ya ha quedado sumida en una masiva crisis diplomática con su gigantesco e irascible vecino. Un traspiés sobre Taiwán de la líder ha bastado para tensar al máximo las relaciones con China y poner en duda hasta qué punto Washington acudirá en su auxilio.

Japón