"¡Nadie derrota a Superbigote!": lo que este dibujo animado te cuenta sobre las inseguridades de Maduro
'Superbigotes' lleva años salvando a Venezuela del peligro. El personaje animado se ha vestido ahora de militar ante la escalada de tensiones entre Venezuela y Estados Unidos
Rompe su camisa gris y aparece el traje azul y rojo con dos letras: SB. Son las siglas de Superbigote, el alter ego y caricatura del presidente venezolano Nicolás Maduro. La misión del superhéroe es salvar a su país del peligro y mantenerlo unido. Lo lleva haciendo en la televisión estatal venezolana desde 2021. "¡'Superbigote', indestructible, no hay quien le gane, no hay quien derrote a Superbigote!", reza la canción principal de la serie de animación, al son de la salsa. Su trabajo se ha convertido ahora en una de las patas del discurso de Caracas en medio de la escalada de tensiones con Estados Unidos.
El Gobierno de Donald Trump ha desplegado tropas en el mar Caribe dentro de una ofensiva contra el narcotráfico y ha acusado a Maduro de liderar el Cártel de los Soles, designado como organización terrorista extranjera. La escalada también ha llegado a la serie animada. En un capítulo de septiembre, Superbigote abandona el clásico traje de superhéroe para vestirse de militar. "Siempre hemos sido libertadores y jamás nos hemos apropiado de lo que no es nuestro. Venezuela no tiene una cultura ‘guerrerista'", dice la voz en off.
En una clara alusión a la tensión militar y diplomática con Washington, continúa: "Jamás volveremos a ser colonia de nadie, que jamás el imperialismo pondrá las botas sobre nuestro suelo libre". Y concluye: "Aquí hay un pueblo consciente, disciplinado y combativo, dispuesto a defender la patria con amor, con coraje y con la fuerza indestructible de la hermandad".
El capítulo se emitió en septiembre, poco después de que Trump iniciara su campaña de ataques aéreos contra supuestas narcolanchas, una ofensiva que ya se ha cobrado 80 muertos. Los mensajes que han llegado desde Caracas han tenido hasta ahora un tinte de contradicción. Por un lado, el Gobierno de Maduro instó a los ciudadanos a prepararse para una escalada militar, pero, a su vez, el presidente venezolano ha insistido en la necesidad de preservar la paz.
En las apariciones públicas más recientes de Nicolás Maduro, se ha presentado como una especie de pacificador, y en una de ellas cantó Imagine, de John Lennon. "¡Qué viva la paz! Qué canción tan bella (...), busquen la letra, es una inspiración para todos los tiempos, es un himno para todas las épocas y generaciones que dejó John Lennon como regalo a la humanidad", dijo el pasado 15 de noviembre.
Además, animó a Trump a sentarse a la mesa de negociaciones. En el mismo acto público, bailó un remix de sus propios lemas de paz como "Sí, paz por siempre". Después, se dirigió al público, en su mayoría estudiantes, en inglés. "¿Paz? ¡Sí! ¿Respeto? ¡Sí! ¿Guerra? Estudiantes, escuchadme. ¡Guerra no! ¡Nunca, nunca guerra!".
Venezuela’s President Nicolas Maduro danced to a remix of his own speech at a rally urging young people to connect with students in the US to push for dialogue and peace, rather than war. pic.twitter.com/9TAycxQWeH
Este pasado martes, vestido de camuflaje, el mandatario venezolano volvía a dirigirse a la nación y elevó el tono del discurso al afirmar que era su deber histórico luchar contra los "agresores extranjeros". "Tenemos que ser capaces de defender cada palmo de esta bendita tierra de cualquier tipo de amenaza o agresión imperialista, venga de donde venga", declaró.
Ese mismo día, Donald Trump advirtió a Maduro, a bordo del Air Force One camino a su residencia en Florida, que podía "hacer las cosas de la manera fácil… o de la manera difícil". Sin embargo, no dio detalles sobre el propósito de su escalada militar en Venezuela, que muchas voces sostienen que busca derrocar el régimen del presidente. "No les voy a decir cuál es el objetivo. Probablemente, deberían saberlo", dijo, y añadió que podría sentarse a hablar con Maduro. "Si podemos salvar vidas, si podemos hacerlo de la manera fácil, está bien. Y si tenemos que hacerlo de la manera difícil, también está bien", aseguró.
La semana pasada, varios medios estadounidenses informaron que Caracas había propuesto a Washington que Maduro podría aceptar una renuncia en dos años a cambio de una desescalada del conflicto. La Casa Blanca rechazó la oferta, mientras que el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, negó que se hubiera ofrecido un acuerdo para que el mandatario dejara el poder. Este viernes, The New York Times afirmó que habló por teléfono Maduro la semana pasada para acordar una posible reunión entre ambos. No salió nada concreto de ese encuentro.
Apariciones calculadas
Los próximos pasos de Washington en el territorio son una incógnita. Algunos analistas apuntan a que el Gobierno venezolano cree que la única forma de acabar con su presidente es enviando tropas a Caracas, una posibilidad que ahora parece poco probable. Entre otras cosas, por la reticencia de Trump a enviar tropas al extranjero. No obstante, es posible que se incrementen los ataques aéreos y que, después de las narcolanchas, las tropas estadounidenses continúen la escalada militar en territorio venezolano.
Hasta el momento, Washington ha desplegado 12 buques de guerra, incluido el portaaviones más avanzado de la flota estadounidense, y miles de tropas. Además, ha llevado a cabo al menos 21 ataques contra presuntas 'narcolanchas' venezolanas fuera de sus aguas territoriales.
A pesar de las afirmaciones de Nicolás Maduro, una escalada militar con Estados Unidos es un motivo de preocupación para Caracas. En el último mes, el presidente ha reforzado las medidas de seguridad en sus apariciones públicas. Antes, sus discursos se anunciaban con anticipación y aparecía junto a altos cargos militares y de su Gobierno.
Ahora, en cambio, estas figuras están ausentes y sus últimas apariciones se anuncian en el último minuto. Maduro aparece junto a miembros de menor rango y ante grandes multitudes. "Maduro está desplegando los protocolos de seguridad clásicos para cuando una persona está siendo amenazada", dijo José García, un analista militar venezolano que ha monitoreado los procedimientos de seguridad de Maduro, a Financial Times. "Si organiza un evento público, se asegura de que haya cientos de personas allí, para que Estados Unidos no ataque sin tener que pasar primero por varias personas", añadió.
Para una parte de la cúpula del Gobierno venezolano, como la vicepresidenta Delcy Rodríguez, EEUU tiene un claro interés en el país latinoamericano. "Quieren las reservas de petróleo y gas de Venezuela. A cambio de nada, sin pagar. Quieren el oro de Venezuela. Quieren los diamantes y el hierro de Venezuela. Quieren los recursos naturales de Venezuela", dijo.
El grado de inquietud aumentó el pasado fin de semana, cuando se suspendieron una gran parte de los vuelos internacionales a Caracas, después de que la agencia de aviación estadounidense (FAA) advirtiera del riesgo de sobrevolar el espacio aéreo venezolano. Aerolíneas como Iberia, Avianca y TAP cancelaron sus rutas, mostrando un aislamiento todavía mayor del país.
Como respuesta, el Ejecutivo de Maduro afirmaba este jueves que revocaba la concesión de vuelo a las compañías Iberia, TAP, Avianca, LATAM Colombia, Turkish Airlines y Gol, a las que ha acusado de "sumarse a las acciones de terrorismo" promovidas por la administración de Trump.
Una decisión que agudiza el aislamiento del Gobierno de Nicolás Maduro. Pero el presidente, según algunos analistas, no planea por ahora abandonar su país. "El cálculo para Maduro es que siempre estará más seguro aquí (Venezuela) que en cualquier otro lugar", dijo Phil Gunson, analista en Caracas del International Crisis Group, que trabaja para prevenir conflictos violentos en el país, a The Wall Street Journal.
En otro capítulo de este año de Súper Bigote, el villano es Capitalismo, un hombre rubio que podría tener un cierto parecido a Donald Trump. Ante las repetidas amenazas del enemigo del superhéroe para desestabilizar al país, el venezolano logra derrotarlo. "Tengo un pueblo que me apoya, porque trabajo en equipo. ¡Victoria segura!", concluye Súper Bigote al final del episodio.
Rompe su camisa gris y aparece el traje azul y rojo con dos letras: SB. Son las siglas de Superbigote, el alter ego y caricatura del presidente venezolano Nicolás Maduro. La misión del superhéroe es salvar a su país del peligro y mantenerlo unido. Lo lleva haciendo en la televisión estatal venezolana desde 2021. "¡'Superbigote', indestructible, no hay quien le gane, no hay quien derrote a Superbigote!", reza la canción principal de la serie de animación, al son de la salsa. Su trabajo se ha convertido ahora en una de las patas del discurso de Caracas en medio de la escalada de tensiones con Estados Unidos.