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Trump y la 'doctrina Donroe': EEUU abandona Europa para dominar las Américas
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Una extensión del territorio de EEUU

Trump y la 'doctrina Donroe': EEUU abandona Europa para dominar las Américas

La Casa Blanca refuerza su presencia militar en el Caribe y Centroamérica, reactivando una política intervencionista para combatir el narcotráfico y presionar a gobiernos latinoamericanos considerados hostiles

Foto: Una pintura del presidente de EEUU, Donald Trump, en la parte trasera de un bus en Panamá Oeste. (EFE/Bienvenido Velasco)
Una pintura del presidente de EEUU, Donald Trump, en la parte trasera de un bus en Panamá Oeste. (EFE/Bienvenido Velasco)
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Un portaviones estadounidense deja el Mediterráneo y se traslada al Caribe. Y en ese movimiento no hay solo una nave que abandona unas aguas por otras. Hay, parece, un movimiento geopolítico de Washington.

El Departamento de Estado de EEUU, en su oficina de historia, recoge un documento que se explica la "Monroe Doctrine, 1823", bautizada ahora como Donroe Doctrine por influencia de Donald Trump. El propio Gobierno la resume así: "Los continentes americanos [...] no deben considerarse en lo sucesivo como sujetos de futura colonización por parte de ninguna potencia europea".

Monroe delimitó dos esferas de influencia separadas: América y Europa. Las tierras independientes del hemisferio occidental serían dominio exclusivo de los Estados Unidos. A cambio, Washington se comprometió a no involucrarse en los asuntos políticos de Europa, como la lucha griega por la independencia del Imperio otomano, y a no interferir en las colonias europeas ya existentes en América".

Luego, Estados Unidos explica la puesta en práctica de esta idea: "A mediados del siglo XIX, la declaración de Monroe, combinada con las ideas del Destino Manifiesto, sentó un precedente y sirvió de apoyo para la expansión de Estados Unidos en el continente americano. A finales del siglo XIX, el poder económico y militar de Estados Unidos le permitió hacer cumplir la Doctrina Monroe. La mayor extensión de la doctrina se produjo con el Corolario de Theodore Roosevelt (permitía a EEUU intervenir en todo el hemisferio occidental), que invirtió el significado original de la doctrina y llegó a justificar la intervención unilateral de Estados Unidos en América Latina".

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Doscientos dos años después de que el quinto presidente de los Estados Unidos declarara la intención de su país de controlar "Las Américas", el semanario New York Post publicaba el 8 de enero de 2025 una portada en la que se veía al recién elegido 47º presidente, Donald Trump, con un puntero bajo el titular "The Doctrina Donroe. La visión de Trump del hemisferio". En el mapa aparece Groenlandia como estadounidense, Canadá como el 51º estado, el Golfo de México pasa a llamarse Golfo de América y el Canal de Panamá era rebautizado como PanaMaga.

El republicano, en su segundo mandato, decidió nada más llegar abrir las ventanas de la Casa Blanca y provocar un huracán político que amenazaba con arrasar su entorno. Unos pocos meses después, este noviembre, el portaviones más avanzado de la armada gringa y su grupo de combate, el Gerald R. Ford, ha dejado las aguas europeas y ha sido trasladado al Caribe, donde patrulla ahora junto a otras naves. Por ahora, unilateralmente, se dedican a volar barcas que consideran que portan drogas de narcotraficantes destino a sus costas. Y en la sombra, como una amenaza latente, la posibilidad de intervenir militarmente en Venezuela para derrocar el régimen de Maduro.

"El presidente Trump ordenó tomar medidas, y el Departamento de Guerra está cumpliendo. Hoy anuncio la Operación Lanza del Sur. Liderada por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear y @Southcom, esta misión defiende nuestra patria, expulsa a los narcoterroristas de nuestro hemisferio y protege a nuestra patria de las drogas que están matando a nuestra gente", anunció Peter Hegseth, secretario de Guerra, el pasado 13 de noviembre.

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"Estamos recuperando el enfoque necesario para derrotar las amenazas en el hemisferio occidental", anunció Trump a sus generales y almirantes en la Base militar de Quantico hace algo más de un mes. El presidente que parecía elegido para mejorar la cesta de la compra de sus ciudadanos ha resultado que en su primer año de mandato se ha volcado en la política exterior. El neoyorquino ha recuperado el viejo imperialismo estadounidense en América Latina, durante décadas el patio de casa que controlaba Washington.

Sin embargo, el final de la Guerra Fría supuso que la Casa Blanca fuera perdiendo paulatinamente interés en su zona geográfica de influencia. Tras años de apoyar dictaduras o gobiernos que tuvieran principios capitalistas y fueran títeres de Washington, se pasó a una era donde, sin dejar de ejercer su rodillo, el enfoque de interés ha sido el Pacífico asiático, la ampliación de la OTAN en Europa y los hidrocarburos de Oriente Medio. Todo eso parece haber cambiado ahora de nuevo.

"Mientras Monroe buscaba mantener a las potencias europeas fuera de la región, Trump ha dado un giro a la doctrina hacia el interior, tratando al hemisferio como una extensión del territorio estadounidense, donde Washington actuará de forma unilateral para erradicar a los enemigos percibidos. La lealtad se recompensa y la rebeldía puede tener un precio. La Casa Blanca ha actuado con rapidez para castigar a los líderes disidentes, retirando visados e imponiendo sanciones desde Bogotá hasta Brasilia. Ha combinado una demostración de fuerza en el Caribe con una campaña para presionar al líder venezolano Nicolás Maduro, con la esperanza de expulsarlo del poder", explica un artículo del Wall Street Journal sobre este giro en la política exterior.

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Argemino Barro. Washington DC

El nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado daba una pista de que la actual administración quería recuperar el control del continente. El Salvador de Nayib Bukele es uno de sus socios prioritarios. No solo le manda presos, sino que de alguna manera es su punto de apoyo terrestre en Centroamérica. "Al menos tres aviones militares estadounidenses, incluido un avión de ataque fuertemente armado, han comenzado a realizar misiones desde el principal aeropuerto internacional de El Salvador, en el marco de una ampliación del extraordinario despliegue de tropas estadounidenses en el Caribe, según un análisis de imágenes satelitales, comunicaciones del control de tráfico aéreo y datos de seguimiento de vuelos", revelaba el pasado 6 de noviembre el New York Times.

La idea de Washington, con su armada ya desplegada en el Caribe, es recobrar su presencia militar en Latinoamérica y regresar a los tiempos donde se interviene directamente en la soberanía política de otros países a los que se acusa de fomentar el tráfico de drogas. En octubre de 2025, la administración estadounidense impuso sanciones personales al presidente colombiano Gustavo Petro, a su esposa, a su hijo y al ministro del Interior colombiano. La razón oficial fue que Petro habría permitido que el narcotráfico se expandiese en Colombia y que no cumplió "demostrablemente" con detener la producción de cocaína. "Es un matón y un mal tipo. Ha hecho mucho daño a su país", dijo Trump de su homólogo caribeño.

Algo más al sur, Washington se acaba de llevar un revolcón. EEUU pretendía reabrir, tras 16 años de prohibición, una base militar en Ecuador desde la que poder atacar el narcotráfico. Para ello, en junio de 2025 la Asamblea Nacional ecuatoriana aprobó una reforma constitucional que permitía la instalación de instalaciones militares extranjeras de nuevo. Eso debía aprobarse en un referéndum que se ha celebrado el domingo 16 de noviembre. El pueblo ecuatoriano ha rechazado la propuesta.

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Nada de eso cambiará, parece, la determinación de Trump de regresar a la doctrina Donroe. Washington premia a sus aliados, como acaba de hacer con Argentina, a la que le ha otorgado un "rescate" de 20.000 millones de dólares, y castigará a los que se opongan a sus intereses. No es nada nuevo, Trump airea lo que otras administraciones americanas hacían bajo cuerda, pero en este caso se ha desplegado a la armada en el Caribe y el gatillo es un arancel que se dispara a Canadá, Brasil, México, Colombia, Cuba o Venezuela cuando las ovejas se descarrían. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la Casa Blanca?

"Esto es mucho más vendible para la base de America First que lo que ocurre en Oriente Medio. Monroe 2.0 no estaba en el léxico. Y ahora la gente ha vuelto atrás y dice: 'Sí, definitivamente, estoy de acuerdo con eso. Me encanta", ha declarado Steve Bannon, uno de los ideólogos del trumpismo.

"Al menos me alegra que por fin estemos utilizando la fuerza militar en nuestro propio hemisferio contra personas que habrían causado daño al territorio estadounidense", declaró el popular activista conservador Charlie Kirk en su podcast el 3 de septiembre, una semana antes de ser asesinado.

La lucha contra la amenaza de la droga, una lacra que consume al país desde dentro, sí tiene bastante apoyo social entre los seguidores de Trump que entienden que lo que pasa en América Latina les influye directamente, mientras que Ucrania o Afganistán lo contemplan como conflictos lejanos que no atañen a sus vidas.

Un portaviones estadounidense deja el Mediterráneo y se traslada al Caribe. Y en ese movimiento no hay solo una nave que abandona unas aguas por otras. Hay, parece, un movimiento geopolítico de Washington.

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