La tercera batalla del 'General Invierno': Rusia ya tiene todo preparado para dejar a Ucrania totalmente a oscuras
Rusia está incrementando cada vez más sus ataques contra la infraestructura energética para dejar a Ucrania sin luz ni calefacción en los meses más fríos del invierno
Apagón en la ciudad de Chernihiv, en Ucrania. (Reuters / Alina Smutko)
"¿Se ha ido la luz? ¿En el palacio presidencial?". El periodista británico Luke Harding de The Guardian no daba crédito de que en medio de su entrevista con Volodímir Zelenski se apagaran las luces de repente y se encendiera el generador para continuar. "Es nuestra vida diaria", respondía el presidente ucraniano. Desde los inicios de la invasión rusa a gran escala, las tropas del Kremlin han atacado en múltiples ocasiones la infraestructura energética de Ucrania. Ahora, en el tercer invierno de guerra, la ofensiva promete ser mucho más intensa. Tanto, como para que ni el edificio de la Presidencia en la calle Bankova de Kiev pueda librarse de las consecuencias.
El apagón durante la entrevista, que tuvo lugar a principios de noviembre, fue simbólico. Unos días antes, salía a la luz uno de los escándalos de corrupción recientes más importantes para el Gobierno de Zelenski. Según las investigaciones de los organismos anticorrupción, se malversaron cerca de 100 millones de dólares de fondos destinados a la construcción de sistemas de defensa para las centrales eléctricas del país.
Mientras se divulgaba información sobre el caso, miles de personas se quedaban sin luz tanto en la capital ucraniana como en otras ciudades. Este fue uno de los motivos por los que este escándalo ha tenido una especial repercusión en el país. "Esto ha pasado mientras Rusia bombardea plantas energéticas y mientras muchos ucranianos no tienen luz. Por ejemplo, en mi casa de Kiev hoy he tenido unas seis horas de luz. El resto del tiempo no había electricidad", explicaba Valeriia Radchenko, directora de comunicación de la ONG ucraniana Centro de Acción contra la Corrupción (ANTAC), en entrevista con El Confidencial.
La llegada del invierno en Ucrania ha venido acompañada de más ataques. A principios de noviembre, la capital sufrió un bombardeo constante durante más de cinco horas, en el que más de 400 misiles impactaron contra vías férreas, centrales de gas y redes eléctricas. Antes, otra ofensiva por parte de las tropas del Kremlin dejó sin electricidad a la mitad de Kiev durante gran parte del día.
Después de ese ataque, la red eléctrica del país se desconectó cerca de 16 horas para que fuera reparada. Una de las amenazas más importantes es que una gran parte de los edificios residenciales dependen del agua caliente de las centrales eléctricas. Si estas sufren daños, barrios enteros se quedan sin calefacción central.
En los últimos dos inviernos, la capacidad de reconstrucción de la infraestructura dañada ha sido un motivo de orgullo para los ucranianos y, en una gran parte de los casos, los servicios dañados después de los bombardeos se han restablecido en pocas horas o días. Este año, sin embargo, la estrategia de Rusia apunta a una intensificación de la ofensiva para boicotear los esfuerzos de reconstrucción.
Desde principios de octubre, Rusia ha lanzado más de 2.000 drones y casi 200 misiles contra el sector energético. Ucrania ya ha perdido más del 40% de su capacidad de producción de gas y casi toda su generación térmica. "El objetivo de Rusia es privar a la población de electricidad y calefacción durante el invierno y perturbar el suministro energético de la industria para obligarnos a capitular bajo la apariencia de un 'acuerdo de paz', y luego comenzar a prepararse para una incursión en el flanco oriental de la OTAN", afirma Volodymyr Omelchenko, director del Programa de Energía del Centro Razumkov, exministro de Economía y uno de los analistas más reconocidos dentro del sector energético, a El Confidencial.
Ese acuerdo de paz que Omelchenko pone entre comillas podría parecerse a la propuesta de 28 puntos que presentó esta semana Estados Unidos y Rusia para acabar con la guerra en Ucrania. Alguno de esos puntos cruzan varias líneas rojas para Kiev, como ceder el Donbás al Kremlin, reducir su capacidad militar o comprometerse a no formar parte de la OTAN.
Apagón en Chernihiv, en octubre de 2025 (Reuters/Alina Smutko)
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reconoció este viernes que el país se encontraba en un momento muy complicado. "Este es uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. Es uno de los momentos de más presión sobre Ucrania. Ahora Ucrania puede encontrarse ante elecciones muy difíciles. O perder la dignidad o arriesgarse a perder a un aliado clave. O 28 puntos difíciles o un invierno extremadamente complicado", dijo.
Esperando a los refugiados 'de invierno'
La estrategia del Kremlin para los próximos meses promete no dar tregua a los ucranianos. Algunos analistas que han analizado los recientes ataques observaron que, hasta ahora, las tropas rusas no han bombardeado las subestaciones eléctricas de Ucrania, de 750 kW y que conectan las regiones entre sí. Los peores pronósticos sostienen que no han sido atacadas porque Vladímir Putin está esperando a que llegue el pleno invierno ucraniano, donde las temperaturas pueden bajar hasta menos 20 bajo cero, para arremeter el golpe más fuerte contra la infraestructura.
"En realidad, ya ha empezado a atacar estas subestaciones. El Kremlin entiende perfectamente que, mientras nueve unidades nucleares sigan funcionando, no logrará su objetivo de destruir el sistema energético. Por lo tanto, pese a los riesgos de un accidente grave, Rusia continuará atacando las subestaciones de 750 kV, todas ellas directamente vinculadas al funcionamiento de las plantas nucleares", continúa Volodymyr Omelchenko.
Aun sin haber llegado al que puede ser el punto álgido de la estrategia de invierno, las fuerzas del Kremlin han dejado barrios enteros sin luz ni electricidad durante horas y días. Para muchos ucranianos, la única solución es abandonar su país, al menos hasta que suban las temperaturas. "Es muy evidente que Putin pretende hacer que el invierno en Ucrania sea lo más insoportable posible, destruir la moral y quebrar la resistencia del pueblo ucraniano", dijo el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius.
Pistorius añadió que Rusia no conseguirá su objetivo, pero sus palabras esperanzadoras se unen al pronóstico de un funcionario alemán de alto rango, que dijo a Le Monde en condición de anonimato que Berlín se estaba preparando para una nueva oleada de refugiados ucranianos este invierno porque consideran absolutamente imposible vivir sin luz ni calefacción a temperaturas tan bajas.
Algunos miembros de la coalición del gobierno de Friedrich Merz alertaron también que un aumento de las llegadas de los refugiados puede minar el apoyo público a la causa ucraniana. Desde Polonia, comparten esta visión, sobre todo después de que Kiev permitió que los jóvenes entre 18 y 22 años puedan abandonar el país. Hasta este agosto, los hombres entre 18 y 60 años no podían salir de Ucrania aunque no cumplieran con los requisitos del servicio militar obligatorio, que empieza a los 25 años.
Desde este verano, el número de ucranianos que ha cruzado a Polonia aumentó significativamente, de los 45.300 en los primeros meses de este año a los 98.500 en septiembre y octubre, unos 1.600 al día. A pesar del apoyo mayoritario a la población ucraniana desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, algunos partidos de extrema derecha están utilizando el aumento de la llegada de refugiados en su discurso político. "Polonia no puede seguir siendo un refugio para miles de hombres que deberían estar defendiendo a su propio país, mientras carga a los contribuyentes polacos con los costes de su deserción", dijo el partido ultraderechista Confederación de Polonia en un comunicado.
El analista Volodymyr Omelchenko reconoce que la posibilidad de un aumento de los refugiados es muy alta, y apunta que la solución debe venir por parte de la UE. "Debe reforzar tanto su ayuda financiera como militar, especialmente en sistemas de defensa antimisiles", sostiene.
Una mujer camina en una Kiev a oscuras, en noviembre de 2025. (EFE)
Desde la semana pasada, todos los esfuerzos diplomáticos están puestos en la propuesta de paz de 28 puntos presentada por Donald Trump. La iniciativa, a pesar de no ser definitiva, promete empeorar el invierno ucraniano en un momento también complicado en el frente de batalla.
En las últimas semanas, Rusia ha conseguido volver a tomar una parte del territorio de Kupiansk, la estratégica ciudad en la cima del río Oskil. Además, las tropas del Kremlin han rodeado también Pokrovsk y han avanzado en otros frentes como Zaporiyia. Los soldados ucranianos intentan subir una moral que puede desgastarse fácilmente, porque si los inviernos son duros en las ciudades del país, son mucho peores en las trincheras.
Sin embargo, algunas voces como la de Volodymyr Omelchenko mantienen el optimismo y sostienen que Moscú no ha logrado capturar ninguna ciudad ucraniana ni mucho territorio estratégico desde su ofensiva de este verano. "Rusia podría avanzar algo en el Donbás y el sur para primavera, pero no capturará nada más allá de las ruinas de pequeños asentamientos, y ello a costa de decenas de miles de sus mercenarios", vaticina. La otra guerra de Rusia, la energética, dejará a oscuras y sin calefacción a miles de ucranianos.
"¿Se ha ido la luz? ¿En el palacio presidencial?". El periodista británico Luke Harding de The Guardian no daba crédito de que en medio de su entrevista con Volodímir Zelenski se apagaran las luces de repente y se encendiera el generador para continuar. "Es nuestra vida diaria", respondía el presidente ucraniano. Desde los inicios de la invasión rusa a gran escala, las tropas del Kremlin han atacado en múltiples ocasiones la infraestructura energética de Ucrania. Ahora, en el tercer invierno de guerra, la ofensiva promete ser mucho más intensa. Tanto, como para que ni el edificio de la Presidencia en la calle Bankova de Kiev pueda librarse de las consecuencias.