Es noticia
Europa, arrollada por el 'blitz' del plan EEUU-Rusia para Ucrania: evitan rechazarlo, pero hay elementos "inaceptables"
  1. Mundo
Cuenta atrás 'trumpiana' para Kiev

Europa, arrollada por el 'blitz' del plan EEUU-Rusia para Ucrania: evitan rechazarlo, pero hay elementos "inaceptables"

Los socios europeos tratan de resistirse al plan de paz impuesto por EEUU a Ucrania usando las estrategias del pasado, pero cuentan con pocas cartas para hacerlo descarrilar

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (izquierda), saluda al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski. (EFE/Ida Marie Odgaard)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (izquierda), saluda al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski. (EFE/Ida Marie Odgaard)
EC EXCLUSIVO

Cuando los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reunieron este jueves 20 de noviembre en Bruselas, un asunto inesperado se coló con fuerza en la agenda: el plan secreto de 28 puntos negociado entre estadounidenses y rusos a las espaldas de los aliados de Washington y destapado por la prensa americana. Muchos ministros aprovecharon para explicar que nada se puede negociar sin los ucranianos y sin los propios europeos participando. Otros, los menos, fueron sinceros sobre lo que pensaban de la situación: sencillamente no tenían ni idea. Ahora los líderes europeos buscan mantener un frente unido, poner freno a los planes americanos para ganar tiempo y dejar claro que no van a aceptar condiciones que les afecten y que no hayan negociado.

El plan acababa de aparecer en la prensa solamente unas horas antes de la reunión de ministros de esta semana, y nadie estaba del todo seguro ni de qué incluía, ni qué representaba o si, más allá de las negociaciones entre Steve Witkoff y Kirill Dmitriev, los "chicos grandes" (big boys) estaban detrás del documento, como señaló el ministro danés Lars Løkke Rasmussen. Menos de 24 horas después, el mensaje que están enviando los estadounidenses es que la firma del acuerdo debe ser inminente y que quieren tenerlo cerrado antes de Acción de Gracias. En palabras de la embajadora estadounidense en Kiev, según un grupo de medios que se han reunido con ella, hay ahora un "calendario agresivo" sobre la mesa.

La UE se encuentra ante un blitz diplomático. Sus ministros de Exteriores estaban totalmente a oscuras y menos de un día después se encuentran con un plan que obliga a Ucrania a hacer numerosas concesiones a cambio de gestos cosméticos por parte de Rusia, y que va claramente en contra de los intereses europeos en materia de seguridad, viéndolo buena parte de las cancillerías como una plataforma para futuras agresiones rusas. Las capitales quieren una paz en Ucrania, pero no una que empeore la situación de seguridad en el continente. Lo han repetido en numerosas ocasiones e intentarán, en la medida de lo posible, hacer descarrilar esta intentona ruso-americana, sin ir al enfrentamiento directo con la administración Trump.

En un mensaje conjunto en redes sociales, Von der Leyen y António Costa, presidente del Consejo Europeo, han recordado que "desde el primer día Europa ha apoyado a Ucrania frente a la agresión rusa". "Hemos estado trabajando por una paz justa y sostenible con Ucrania y para Ucrania junto con nuestros amigos y socios. Hoy hemos analizado la situación actual y tenemos claro que no se debe hablar de Ucrania sin hablar de Ucrania", han escrito. Los líderes europeos que han participado en la reunión del G20 en Sudáfrica se han visto en los márgenes de la cumbre, y está previsto que vuelvan a verse durante la cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana en Angola.

El nuevo plan de paz amenaza, además, con alterar profundamente uno de los proyectos geoestratégicos más ambiciosos gestados por Reino Unido y Francia: la llamada Coalition of the Willing. El grupo, formado por una treintena de países, se había diseñado como un mecanismo europeo de estabilización para el "día después" de la guerra. Ahora, sus pilares se tambalean ante una hoja de ruta estadounidense elaborada sin Kiev ni los principales aliados europeos.

El asunto es sensible, y las fuentes consultadas son muy cautas. Pero la partida está en una posición muy complicada para Ucrania y para los intereses europeos. La sensación extendida es que Kiev difícilmente puede negarse al ‘diktat’ ruso-americano, porque si EEUU corta el acceso a inteligencia y la posibilidad de que las armas americanas (que ya no paga la administración Trump, sino el resto de la OTAN) sigan llegando al ejército ucraniano, la situación solamente empeorará. La única carta que tienen ahora los europeos es intentar que los ucranianos no tengan que aceptar o declinar el plan y que este descarrile antes del jueves que viene introduciendo cambios al documento actual hasta que este sea inaceptable para el Kremlin.

Esa es, precisamente, una de las razones por las que el plan llega de esta forma, para reducir al máximo el tiempo que los europeos tienen para hacer lo que han hecho hasta ahora. Cada vez que Donald Trump se ha acercado a Vladímir Putin, los líderes europeos han dedicado tiempo, recursos y capital político a intentar volver a alejarlo.

En un comunicado conjunto emitido tras verse en los márgenes del G20, los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Canadá, Noruega y Japón, han evitado rechazar de manera directa el plan estadounidense, considerando que es mejor no enfadar a Trump, pero considerando como inaceptables los elementos centrales del documento, como son la reducción de las fuerzas armadas ucranianas y las cesiones territoriales. El comunicado guarda un pequeño y poco envenenado dardo hacia la administración estadounidense, pero muestra hasta qué punto hay enfado con Washington al considerar que se están dictando condiciones sin consultar: "Reiteramos que la aplicación de los elementos relacionados con la Unión Europea y con la OTAN requeriría el consentimiento de los miembros de la UE y de la OTAN, respectivamente".

Donald Tusk, primer ministro de Polonia, ha sido bastante más directo que sus colegas europeos. Tras una conversación telefónica con el presidente ucraniano, el líder polaco ha escrito en redes sociales que ambos han discutido sobre "la propuesta de paz americana" que "requiere trabajo conjunto". Acto seguido, señala que "Rusia no puede imponer sus condiciones a Ucrania ni a Europa", un ataque directo a Washington al acusarle, de manera indirecta, de estar asumiendo el argumentario del Kremlin.

Foto: ucrania-guerra-rusia-plan-paz-29-puntos

Los anteriores cortejos

Tras la cumbre de Alaska, que fue peor de lo previsto para el Kremlin, un grupo de líderes europeos con los que el presidente americano tiene una mejor relación viajaron a Washington para tratar de contrarrestar la influencia del presidente ruso. Poco antes, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, accedió a un humillante pacto comercial por el que la UE admite aranceles universales del 15% por parte de EEUU. El argumento que se dio era que la rendición comercial era el precio para mantener a los estadounidenses comprometidos con la seguridad de Ucrania.

Los socios europeos también se comprometieron a un mecanismo de compras de armamento americano para que Washington, que ha decidido dejar de financiar el envío de armamento a Kiev, ponga su stock a disposición del ejército ucraniano. Desde la llegada a la Casa Blanca de la nueva administración, los aliados europeos han cargado con todo el coste financiero, humanitario y militar del apoyo a Ucrania.

Foto: se-filtra-el-plan-de-paz-trazado-por-eeuu-y-rusia-para-ucrania-estos-son-los-28-puntos

El equipo de Trump sabe que los europeos van a intentar torpedear el plan, y por eso está intentando que no haya tiempo de reacción. La sensación extendida es precisamente esa: que se está apretando a fondo el acelerador para imponer una paz que los europeos ven como enormemente peligrosa. Este mismo viernes los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido han mantenido una llamada con Volodímir Zelenski, presidente ucraniano.

En el caso de Londres, el malestar es evidente, aunque el discurso oficial trate de maquillarlo. El ministro de Defensa británico, John Healey, trató de rebajar la tensión subrayando que Reino Unido ya ha puesto al día sus propios planes de despliegue. En una visita a Plymouth el pasado miércoles, explicó que las Fuerzas Armadas habían completado este verano varias misiones de reconocimiento en Ucrania para definir qué unidades participarían, cuáles serían sus bases y qué roles desempeñarían. "Cuando llegue la paz, estaremos preparados", aseguró. "Tenemos opciones para enviar tropas británicas a Ucrania para ayudar a asegurar esa paz a largo plazo".

Se trata de un giro sustancial para Reino Unido que, hasta ahora, había formado a soldados ucranianos en territorio británico, precisamente para evitar cualquier riesgo de escalada directa con Moscú. Según Bloomberg, Londres está lista para destinar más de 130 millones de dólares para cubrir los costes iniciales del despliegue si se logra un alto el fuego. En definitiva, la Coalición sigue viva. Al menos, sobre el papel.

Foto: eeuu-y-rusia-trazan-un-plan-de-28-puntos-para-la-paz-en-ucrania

Sin embargo, diplomáticos británicos admiten que todo dependerá del tipo de acuerdo que finalmente emerja de Washington. Si Trump impone un pacto que Ucrania considera inaceptable, la Coalición quedaría sin mandato político. Si el acuerdo incluye condiciones que favorecen a Moscú, muchos países miembros podrían retirarse. Y si el despliegue solicitado por Estados Unidos responde más a objetivos estadounidenses que europeos, Londres y París perderían el control de la misión que llevan meses diseñando.

En París, la preocupación es similar, aunque expresada con un lenguaje más estratégico. Francia siempre ha defendido que la Coalición era la oportunidad para que Europa demostrara autonomía estratégica real. Que la paz del continente pueda definirse en un despacho en Washington sin participación europea supone, para el Elíseo, un retroceso histórico.

Aun así, ni Londres ni París pueden permitirse romper con Trump. Ambos gobiernos han optado por una estrategia de "influencia silenciosa": evitar el choque frontal mientras trabajan entre bastidores para que cualquier acuerdo incluya una presencia internacional que Europa pueda liderar. La Coalición de los Dispuestos, en definitiva, podría convertirse en el brazo ejecutor del plan de Trump… o desaparecer sin haberse estrenado.

Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores italiano, expresó este jueves de manera muy clara, por qué, más allá de las narrativas de apoyo a Kiev, los europeos deben participar de cualquier negociación: "Europa deberá ser parte de la negociación también porque Ucrania representa una barrera de seguridad para los europeos. Si Ucrania cae, aumentan los riesgos para Europa y no podemos aceptarlo ni permitirlo en absoluto".

Foto: europa-eeuu-trump-solos-europeos

El objetivo del blitz es también hacia el interior de la administración. Aunque la Casa Blanca esté convencida de que merece la pena obligar a Kiev a hacer enormes sacrificios a cambio de una paz con Rusia, hay muchos sectores dentro de EEUU, en el Congreso pero también en las estructuras de la OTAN, que no comparten ese objetivo, y que si tienen oportunidad van a intentar frenarlo desde dentro.

Keith Kellogg, enviado especial para Ucrania, cuyo nombramiento fue visto con esperanza por los aliados europeos al inicio de la nueva era Trump, abandonará la administración en enero, a pesar de que lleva más de medio año completamente aislado de las negociaciones con los rusos, siendo visto en el equipo del presidente como demasiado cercano a Ucrania.

El senador Lindsey Graham, con el que la Comisión Europea ha intensificado su relación con el paso de los meses, se ha mostrado crítico con el plan, sin atacar directamente al presidente. "Creo firmemente que esta guerra debe terminar mediante negociaciones con un resultado honorable y justo que impida una tercera invasión y disuada a otros de actuar agresivamente en todo el mundo. Tal resultado solamente puede lograrse mediante negociaciones que involucren a ambas partes, en particular a Ucrania, víctima de la agresión rusa, junto con nuestros aliados europeos", ha escrito en redes sociales.

Cuando los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea se reunieron este jueves 20 de noviembre en Bruselas, un asunto inesperado se coló con fuerza en la agenda: el plan secreto de 28 puntos negociado entre estadounidenses y rusos a las espaldas de los aliados de Washington y destapado por la prensa americana. Muchos ministros aprovecharon para explicar que nada se puede negociar sin los ucranianos y sin los propios europeos participando. Otros, los menos, fueron sinceros sobre lo que pensaban de la situación: sencillamente no tenían ni idea. Ahora los líderes europeos buscan mantener un frente unido, poner freno a los planes americanos para ganar tiempo y dejar claro que no van a aceptar condiciones que les afecten y que no hayan negociado.

Unión Europea Ucrania OTAN
El redactor recomienda