La resaca española de las elecciones en Chile: Vox adelanta al PP como socio preferencial de las nuevas derechas latinoamericanas
Aliado clave de líderes latinoamericanos, el partido de Abascal impulsa una red internacional conservadora y refuerza su influencia regional a través de estrategias ideológicas y vínculos con formaciones afines
El líder del Partido Republicano de Chile, José Antonio Kast, interviene durante el acto ‘Viva 24’ de VOX, en el Palacio de Vistalegre. (Pérez Meca /Europa Press)
Se habla a menudo de la fortaleza electoral de Vox, pero menos del que seguramente sea su mayor logro. El gran éxito de la formación liderada por Santiago Abascal no se sitúa por ahora en el plano electoral, sino en el terreno de las relaciones internacionales. En este ámbito es posible afirmar que Vox ha adelantado al Partido Popularen la región latinoamericana.
El partido español es el socio preferente de figuras consolidadas como el presidente Javier Milei en Argentina o el probable próximo presidente chileno, José Antonio Kast. Del mismo modo, Vox es la referencia española para otras figuras emergentes como el boliviano Jorge "Tuto" Quiroga, el peruano Rafael López-Aliaga o incluso la reciente premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en Venezuela. Ocurre algo similar con Eduardo Bolsonaro en Brasil.
Este logro estratégico se apoya en dos pilares fundamentales. En primer lugar, un trabajo constante de coordinación y construcción de alianzas regionales. Una actividad tan meticulosa de apoyo y asesoramiento que bien podría compararse con las hoy célebres "mentorías". Vox ha ejercido como el "mentor" de los principales rostros de la "nueva derecha latinoamericana"; es decir, de aquellas figuras de oposición a los gobiernos progresistas y de centro-izquierda que han emergido con notable éxito a lo largo del último lustro. Javier Milei se encarga de recordarlo habitualmente con acentuada dosis de emotividad. Esto, que podría parecer superfluo, es, sin embargo, un detalle importante: el partido español ha construido sus alianzas hispanoamericanas agregando un plus afectivo que, al igual que sucede en las mentorías, robustece el nexo de unión.
El segundo pilar tiene que ver con otra de las marcas distintivas de Vox. La convicción, ya repetida por el filósofo francés Alain de Benoist en las décadas de 1970 y 1980, de que la batalla de las ideas es el corazón o la matriz de todo avance político. Sobre este asidero "metapolítico", Vox ha otorgado plenos poderes a su think tank de referencia, la Fundación Disenso, para desarrollar una intensa labor de alianzas, coordinación estratégica y difusión de ideas. Con una tríada de sustantivos como divisa: perseverancia, ambición y recursos. De esta manera, ha ido imponiéndose y ganando márgenes de influencia política en la región.
El mejor ejemplo de esta estrategia de largo alcance es el lanzamiento de la Carta de Madrid en otoño de 2020 y posteriormente la constitución del Foro de Madrid. Todo ello con el apoyo tácito del mundo conservador estadounidense. Ambas iniciativas han dado lugar a las denominadas "cumbres de la Iberosfera", foros de encuentro organizados por la Fundación Disenso donde se reúnen plataformas y líderes políticos de distintas sensibilidades del mundo conservador y de diversas latitudes. No en vano, a través de esta apuesta estratégica, Vox se ha convertido en una especie de bisagra que ejerce de nexo de unión entre actores de tres ámbitos geográficos dispersos: la derecha radical europea, la nueva derecha latinoamericana y el universo ideológico alrededor de Donald Trump en Estados Unidos.
Solo entendiendo esta función de "puente" o "enlace" se comprende el nombramiento de Santiago Abascal como presidente del grupo parlamentario europeo de Los Patriotas en junio de 2024, por delante de Marine Le Pen o Viktor Orbán. Resulta obvio que aquella decisión fue un reconocimiento a la labor realizada por Vox en Latinoamérica y a las posibilidades que este trabajo previo abría en el futuro.
La silueta de Vox en Santiago de Chile
No puede sorprender por eso que el Partido Republicano en Chile se fije en Vox, ni tampoco que la relación entre las fundaciones de ambos partidos e incluso entre sus cuadros y aparatos sea intensa. El propio José Antonio Kast ha expresado en varias ocasiones su admiración hacia Santiago Abascal. En contrapartida, el líder español ha mostrado respeto político y afinidad personal hacia el dirigente chileno.
Tanto es así que, si hubiera que buscar un reflejo de Vox en Latinoamérica, ese sería precisamente el Partido Republicano chileno. Entre las dos formaciones existen fuertes paralelismos de origen —como escisiones de la derecha convencional—, de evolución política, de trayectoria electoral y de estilo discursivo. Llaman la atención incluso las similitudes y convergencias programáticas. La sensación de "aire de familia" es intensa, y se fortalece aún más por las coincidencias entre la política y la historia reciente en Chile y en España.
El diputado del Partido Republicano, Cristian Araya, confirma este juego de espejos: "En Chile hemos estudiado mucho lo que hace Vox en España". La razón principal, más allá de la afinidad personal y de la convergencia ideológica, es que "estamos convencidos de que algunos de los debates que se tienen allá [en España] aterrizan un par de años más tarde acá en Chile".
Por eso, continúa Araya, "nos fijamos mucho en las estrategias y en los marcos discursivos que emplea Vox". Aplicando este modus operandi, concluye: "hemos logrado ser punteros en términos de discurso" y "hemos conseguido liderar la agenda política chilena". Especialmente en temas como inmigración, desempleo o inseguridad.
Araya no duda en calificar a la formación liderada por Santiago Abascal como "maestra" y "fuente constante de inspiración". Menciona en particular dos temas en auge en los que Vox ha ejercido como referente. El primero es la comunicación con los jóvenes: "Hemos compartido lenguajes y estrategias digitales para hacer partícipes a los jóvenes de nuestras ideas" y para poder interpelarlos eficazmente, "utilizando sus códigos, apelando a sus vivencias y conectando con aquello que esperan y con aquello a lo que tienen miedo".
El segundo es, en palabras del diputado chileno, la "revaloración de la tradición", el esmero en tratar de levantar un tradicionalismo contemporáneo, a la altura de los deseos y de los lenguajes de la tercera década del siglo XXI. En ese sentido, valora Araya, "el hecho de que los jóvenes chilenos y españoles sean ahora los más tradicionalistas en sus respectivos países es un éxito inapelable de comunicación y de persuasión política". Un logro, recalca, que sería impensable sin el trabajo ideológico y de coordinación promovido por el think tank chileno "Ideas Republicanas" y por la fundación española Disenso.
¿Y la segunda vuelta?
Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas han provocado alivio entre la familia de los denominados "patriotas" europeos. Santiago Abascal puede estar satisfecho. Si se confirman las previsiones, dentro de un mes, al término de la segunda vuelta, contará con uno de sus principales "amigos políticos" en el Palacio de la Moneda chileno.
En caso de cumplirse este escenario, eso significaría que el partido de Santiago Abascal sería el principal aliado español de tres gobiernos importantes en el Cono Sur: Chile, Argentina y Paraguay. Eso reforzaría su posición en la región, daría alas al proyecto estratégico de la "iberoesfera" y subrayaría el sorpasso internacional al Partido Popular en aquella región del mundo. A buen seguro, también podría provocar la sonrisa satisfecha de Viktor Orbán; además de ahondar en el papel de Vox como "nexo de unión" entre diversos ámbitos geográficos de la derecha radical.
Pese a su pequeñez, Chile nunca ha sido una anécdota. Lo que ocurre en ese país estrecho, largo y esbelto, envía poderosas señales al mundo occidental. En este caso pueden descifrarse como un fuerte repunte de las ideas y de las soluciones conservadoras; y, al mismo tiempo, como la profundización de la tendencia por la cual la derecha identitaria toma la delantera sobre la derecha democristiana. Bajo este prisma, José Antonio Kast es el sucesor indirecto de Sebastián Piñera, como Javier Milei lo fue de Mauricio Macri en Argentina, y como Giorgia Meloni lo ha sido de Silvio Berlusconi en Italia.
Se habla a menudo de la fortaleza electoral de Vox, pero menos del que seguramente sea su mayor logro. El gran éxito de la formación liderada por Santiago Abascal no se sitúa por ahora en el plano electoral, sino en el terreno de las relaciones internacionales. En este ámbito es posible afirmar que Vox ha adelantado al Partido Popularen la región latinoamericana.