El sueño MAGA produce sus monstruos: Nick Fuentes, 'perro de presa' dentro del partido
Una complaciente entrevista de Tucker Carlson al neonazi Nick Fuentes ha dejado al descubierto que una parte considerable de los votantes republicanos simpatizan con el nacionalismo blanco
Nick Fuentes, durante las protestas contra las vacunas en Nueva York, en 2021. (EFE/Justin Lane)
Hace tiempo que los tabúes se derrumban a nuestro alrededor, sobre todo desde finales de 2024. Es posible argumentar a favor de ello. Si una idea es maligna o peligrosa, lo mejor es derrotarla públicamente, a la vista de todos, en lugar de honrarla con la prohibición y los cuchicheos. Como se suele decir: no hay mejor desinfectante que la luz del sol. Hay casos prácticos, sin embargo, que invitan a revisar esta forma de ver las cosas. Esto lo saben bien en el Partido Republicano.
El 27 de octubre, Tucker Carlson, antiguo presentador de Fox News y probablemente la voz más conocida y articulada del nacional-populismo de Estados Unidos, entrevistó al neonazi Nick Fuentes en su popular podcast. Durante dos horas largas, Carlson y Fuentes mantuvieron una conversación jovial en la que se mostraron esencialmente de acuerdo en muchas cosas; y si hubo alguna desavenencia, esta fue resuelta con la aparente sobriedad de dos caballeros.
Es posible que la palabra "neonazi" haya enarcado algunas cejas. Aunque Nick Fuentes no es musculoso, ni lleva tatuajes, ni la cabeza rapada, ni brama como un búfalo en manifestaciones llenas de símbolos gamados, sus ideas y su retórica justifican el término.
Como contexto, Fuentes lleva años elogiando a Adolf Hitler de todas las maneras posibles. Ha dicho que "Hitler es fantástico. Hitler tenía razón"; que Hitler era "muy guay"; ha deseado que regresara para asesinar a un negro que "ensuciaba" su vecindario; ha negado continuamente el Holocausto, refiriéndose al asesinato en masa de judíos como "seis millones de galletitas, no las compro"; ha dicho que "Jim Crow (las leyes de segregación racial) era mejor para los negros"; que "los blancos están plenamente justificados para ser racistas" y que las mujeres "quieren ser violadas" y que "un tío les dé un palizón". También ha culpado a víctimas de pederastia de haber sido abusadas, y lanzado muchos otros torpedos a la línea de flotación de lo que casi cualquier persona consideraría, a un nivel básico, decente.
Esta forma explícita de diseminar el odio y glorificar la violencia, por supuesto con abundancia de memes y un estratégico tono de humor, ha creado escuela. El "Ejército Groyper" es un movimiento digital asociado con Fuentes y bautizado en honor a una versión de la rana Pepe, común, por lo demás, en la extrema derecha.
"El racismo al estilo de Fuentes y la admiración por Hitler (a menudo disfrazada de humor) han estado presentes en la derecha estadounidense durante mucho tiempo", dice a El Confidencial Sam Jackson, profesor asistente de la Universidad de Albany especializado en extremismo. "Steve King, por ejemplo, defendió ideas similares durante los casi 20 años que estuvo en el Congreso, y la teoría conspirativa del Gran Reemplazo [la idea de que la población blanca está siendo reemplazada por gente de otras razas con la interesada connivencia de los partidos de izquierda] aún ejerce una influencia considerable en las políticas del Partido Republicano. En cambio, creo que Fuentes está viviendo un momento de auge debido al asesinato de Charlie Kirk y a la conocida disputa entre Fuentes y Kirk".
Jackson se refiere a que Charlie Kirk, la voz de la derecha que probablemente más influencia tenía entre los jóvenes, marcaba las distancias con Fuentes. Y Fuentes, a su vez, atacaba a Kirk por ser, en su opinión, demasiado blando ("antiblanco" y un "falso patriota", según sus palabras). Desde el asesinato de Kirk, Fuentes ha ganado peso. La periodista Michelle Goldberg cree que Nick Fuentes ha pasado de ser el "enemigo acérrimo" de Charlie Kirk a su probable "sucesor".
La novedad no es que exista Nick Fuentes (uno siempre puede encontrar un 1% de cualquier cosa). La novedad es que Fuentes se ha convertido en una de las personas más famosas de la derecha de EEUU, ya que, como escribe Ali Breland en The Atlantic, "el cordón sanitario contra Nick Fuentes se está desmoronando".
Una señal de esta creciente presencia y progresiva normalización del neonazi, que ya había cenado en Mar-a-Lago con Donald Trump y Kanye West en 2022, y que ha sido entrevistado recientemente por Glenn Greenwald, Candace Owens y Dinesh D’Souza, es la reacción del presidente de la Heritage Foundation. Ante la polémica desatada por dar a Fuentes una audiencia aún más millonaria, el jefe del think tank conservador más influyente de EEUU, Kevin Roberts, se puso del lado de Carlson.
Antisemitic white nationalist Nick Fuentes says Kevin Roberts' defense of Tucker Carlson signifies that the Heritage Foundation is now a "safe harbor" for groypers: "That means that Tucker and Nick Fuentes sympathizers are allowed to be employed at Heritage."… pic.twitter.com/hFjgkdHOnU
"La Heritage Foundation no se convirtió en la columna vertebral intelectual del movimiento conservador cancelando a nuestra propia gente, ni vigilando la conciencia de los cristianos. Y no vamos a empezar a hacerlo ahora", dijo Roberts en un vídeo. "Su intento de cancelar [a Carlson] fracasará (...). Discrepo e incluso aborrezco cosas que dice Nick Fuentes, pero cancelarlo tampoco es la solución".
El mensaje de Roberts se centró sobre todo en la idea de que es legítimo cuestionar la ayuda que EEUU proporciona a Israel, que, al final, es un país extranjero. Como si Nick Fuentes fuera simplemente un analista crítico con esta política, y no un antisemita que culpa de todos los problemas del planeta a la "judería organizada".
El intento de Roberts de atajar la polémica no funcionó. Al contrario. En la semana siguiente a su justificación de la entrevista, al menos cinco cargos de la Heritage Foundation, incluido el jefe de equipo de Roberts, dimitieron en protesta. El grupo National Task Force to Combat Antisemitism, en cuya creación estuvo implicada la Heritage Foundation, ha roto amarras con el think tank, así como el economista y presidente de Club for Growth, Stephen Moore, y otros referentes de la derecha.
La desbandada y el aluvión de críticas forzaron a Roberts a pedir disculpas varias veces. Al final, alegó ignorancia, como si Nick Fuentes no fuera el neonazi más famoso de Estados Unidos. "No sabía mucho sobre ese tal Fuentes", dijo Roberts durante una charla a su equipo. "Realmente no consumo muchas noticias".
Más allá de Fuentes, la cuestión de si es lícito dar apoyo incondicional (como refleja la suspensión del proceso interno de revisión de los envíos de armas) a Israel, sobre todo en el contexto del genocidio en la Franja de Gaza, lleva tiempo abriendo grietas en el Partido Republicano. Congresistas que solían ser aliados de Trump, como Thomas Massie y, sobre todo, Marjorie Taylor Greene, han roto filas respecto a la ayuda militar al aliado. Por otra parte, los intentos de la Casa Blanca de evitar la prometida desclasificación de los Archivos de Epstein han empeorado las cosas. Greene dice ahora que está recibiendo múltiples amenazas de muerte por haberse opuesto y haber sido atacada, en las redes sociales, por el presidente de EEUU.
This and the Epstein files is why I’m being attacked by President Trump.
It really makes you wonder what is in those files and who and what country is putting so much pressure on him?
Durante una entrevista con The New York Times, el experto en la extrema derecha John Ganz aventuró su hipótesis sobre el motivo por el que Tucker Carlson invitó a Nick Fuentes a una cordial entrevista. Es probable que Carlson, que tiene un papel muy influyente en las estructuras republicanas, por ejemplo a la hora de recomendar nombramientos (como el de su amigo JD Vance para la vicepresidencia), quiera completar el viraje del Partido Republicano desde un partido conservador al uso, con su Reagan, sus Bush, etcétera, a un partido nacionalista blanco.
Si esta es realmente la estrategia, tiene mucho más sentido atacar a la parte de la derecha que no le gusta, que atacar a la izquierda. Y aquí entraría Nick Fuentes, un perro de presa de 27 años que Tucker Carlson puede arrojar contra los vetustos republicanos de ayer; gente como los senadores Ted Cruz o Lindsey Graham, que fueron de los primeros en condenar la entrevista de Carlson con el neonazi.
El lenguaje extremista y deshumanizador que suele usar Fuentes en sus explosivos vídeos estaba conspicuamente ausente en la entrevista con Tucker Carlson, pero sus ideas seguían allí. Sobre todo, la idea de que la raza blanca está en peligro y de que un "Estado multiétnico", como el estadounidense, es inviable, ya que acabará, sin duda, en una guerra civil. O, en palabras de Tucker Carlson, en "Ruanda".
La preocupación que recorre estos días el mundo conservador más tradicional es que las nuevas generaciones de republicanos piensen cada vez más como Tucker Carlson, Nick Fuentes o Steve Bannon: una visión etnonacionalista y excluyente de EEUU. Una perspectiva cuyas semillas fueron plantadas, por ceñirnos al último medio siglo, por gente como Newt Gingrich, Pat Buchanan o Rush Limbaugh.
Pocos días antes de que surgiera la polémica de la entrevista, el diario Politico publicaba algunos de los 2.900 pantallazos obtenidos de varios grupos de chat de Telegram de los Jóvenes Republicanos del Estado de Nueva York. En cientos de estos mensajes había insultos a prácticamente todas las minorías, "maricones", "retrasados", "negratas", etcétera, y bromas sobre Hitler y los campos de exterminio.
Durante una conversación acerca de las estrategias de reclutamiento de miembros, uno de ellos, llamado Joe Maligno (nombre real), de 31 años y vicepresidente de los Jóvenes Republicanos de Staten Island, dijo: "¿Podemos arreglar las duchas? Las cámaras de gas no encajan en la estética de Hitler". Anne KayKaty, de 35, respondió: "Estoy lista para ver a la gente arder ahora". Maligno: "Tenemos que fingir que nos caen bien. ‘Hey, entrad, daos una buena ducha y relajaos’".
Las reacciones acerca de esta revelación pueden variar. Habrá quien diga, como el vicepresidente de EEUU, JD Vance, que son "chavales [entre 27 y 35 años] diciendo cosas estúpidas". O quien piense que se trata, simplemente, de una nueva generación a la que Hitler y la Segunda Guerra Mundial quedan muy lejos, como le puede quedar lejos el Káiser Guillermo a un baby boomer; y, sobre todo, que han entrado en la vida política a través de internet y las redes sociales. No con una ideología que, de alguna manera, gotee desde arriba, desde las bocas de políticos e intelectuales, sino en el enjambre espontáneo, horizontal, de Twitter y TikTok.
Un intelectual de la derecha populista, amigo personal de JD Vance y admirador (vive allí) de la Hungría de Viktor Orbán, Rod Dreher, ofreció una cifra que ha sido citada varias veces en este debate. Dreher estima que los "Groypers", es decir, los seguidores de Nick Fuentes, representan cerca del 30-40% del personal joven, de la generación Z, que trabaja para los cargos republicanos en Washington. Y que él mismo advirtió de ello a Vance. "Estos idiotas no entienden que no pueden ganar unas elecciones con una plataforma exclusivamente para blancos", escribió Dreher.
Si, como también especula John Ganz, es cierto que las nuevas generaciones republicanas son Groypers, no es descabellado pensar que JD Vance, que se ha abstenido de comentar el encuentro de Carlson y Fuentes, sea su líder. Un tipo no tan carismático como Donald Trump, pero sí más frío, disciplinado e ideológico.
Preguntado por la entrevista de Carlson y Fuentes, Trump elogió a Carlson, que había dicho "cosas buenas sobre mí a lo largo de los años", y añadió: "No puedo decirle a quién entrevistar. Si quiere entrevistar a Nick Fuentes, no sé mucho sobre él, pero si quiere hacerlo, que corra la palabra. La gente tiene que decidir. Al final, la gente tiene que decidir". El clip fue compartido por el propio Nick Fuentes, con un "¡Gracias, Señor Presidente!".
En referencia a la polémica de los Archivos de Epstein, el influencer de extrema derecha Matt Morsecomentó: "Mientras la base MAGA está actualmente molesta con el presidente Trump, la extrema izquierda, sin ironía alguna, intenta decirles '¡Veis, debisteis habernos escuchado! ¡Debisteis haber votado por Kamala!'. No lo entienden. Trump era la opción moderada. Ni siquiera pueden imaginar lo que viene".
Hace tiempo que los tabúes se derrumban a nuestro alrededor, sobre todo desde finales de 2024. Es posible argumentar a favor de ello. Si una idea es maligna o peligrosa, lo mejor es derrotarla públicamente, a la vista de todos, en lugar de honrarla con la prohibición y los cuchicheos. Como se suele decir: no hay mejor desinfectante que la luz del sol. Hay casos prácticos, sin embargo, que invitan a revisar esta forma de ver las cosas. Esto lo saben bien en el Partido Republicano.