La Europa del bienestar no es suficiente: uno de cada 10 niños vive sin los recursos básicos para su desarrollo
Así lo revela el informe de Eurostat. Se trata de menores de 18 años que no disponen de al menos tres de los bienes o servicios necesarios para llevar una vida digna
Foto de archivo de niños rumanos con los regalos que han recibido tras asistir a la misa de San Nicolás en la iglesia ortodoxa del pueblo de Camineasca. (EFE/EPA ROBERT GHEMENT)
En 2024, en los países de la UE, el 13,6% de los niños menores de 16 años se han enfrentado a privaciones materiales: carecían de al menos 3 de los 17 productos (bienes o servicios) considerados necesarios o deseables para llevar "un nivel de vida aceptable". Se trata de elementos queforman parte de la vida cotidiana y que abarcan desde la ropa hasta la alimentación, pasando por otros factores como los servicios y la socialización.
En el caso de los niños, se trata de poder tener ropa nueva (no de segunda mano) y dos pares de zapatos de su talla (uno para cada estación). Además, libros apropiados para su edad en casa, material de ocio y juegos de interior. También es importante la dieta, que debe incluir al menos una comida con carne, pollo, pescado o un equivalente vegetariano al menos una vez al día, así como fruta y verdura.
Para crecer con serenidad, también son importantes las celebraciones en ocasiones especiales, la posibilidad de invitar a amigos a comer de vez en cuando y poder irse de vacaciones fuera de casa una vez al año. A estos elementos hay que añadir otros que afectan a las familias, como poder sustituir muebles desgastados, hacer frente a pagos atrasados, disponer de una casa con una calefacción "adecuada" o tener un coche de uso familiar. La conexión a internet también es importante.
Privación para 13 de cada 100 niños
Según el informe de Eurostat, 13,6 de cada 100 niños tuvieron que hacer frente a diversas privaciones. Las tasas más elevadas se registraron en Grecia (33,6%), Rumanía (31,8%) y Bulgaria (30,4%). Por el contrario, las tasas más bajas se registraron en Croacia (2,7%), Eslovenia (3,8%) y Suecia (5,6%).
Italia se sitúa en la mitad de la clasificación, con una tasa del 14,9%, ligeramente por encima de la media europea.
"Lo que leemos es una señal de que algo no funciona. Desde 2021, hemos señalado los problemas que afectan precisamente a este grupo de edad y a sus familias", afirma Michele Carrus, presidente de Federconsumatori, la organización italiana de defensa de los derechos de los consumidores y de las personas. Y añade: "medidas como la abolición de la renta básica universal u otras políticas como las amnistías fiscales no ayudan en absoluto, ya que quienes pagan las consecuencias son las familias más pobres y, por consiguiente, los niños".
La educación de los padres es fundamental
Uno de los elementos que influye en la privación material de los niños, según lo indica el informe de Eurostat, es la educación de los padres. "Sólo el 5,6% de los niños cuyos padres tenían un título de estudios superiores sufrían privaciones materiales, frente al 39,1% de los niños cuyos padres tenían, como máximo, un título de estudios secundarios inferiores", señala el informe. Las tasas más altas de niños de padres con estudios inferiores que sufrieron privación material se registraron en Eslovaquia (88,6%), Bulgaria (84,1%) y Grecia (77,2%). Por el contrario, las tasas más bajas se registraron en Polonia (9,1%), Luxemburgo (9,2%) y Suecia (12,2%).
Entre los hogares cuyos padres habían cursado estudios superiores, las tasas más altas de privación material infantil se registraron en Grecia (17,6%), España (11,6%) y Bulgaria (8,1%). Por el contrario, las tasas más bajas se registraron en Eslovenia (0,6%), Croacia (0,7%) y la República Checa (0,8%).
Para el presidente de Federconsumatori, hay un factor que no debe subestimarse y que influye en todo el panorama. "Hay seis millones de italianos que renuncian a recibir tratamiento médico", añade, "y muchas familias con niños o adolescentes que se ven obligadas a enfrentarse a esta aterradora situación". Carrus también destaca otro elemento que "hay que vigilar y no se puede subestimar".
Lola García-Ajofrín. Condado de Prahova (Rumanía)Alexandra Nistor (Hotnews. Rumanía)David Bularca. (Hotnews. Rumanía)Justė Ancevičiūtė (Delfi. Lituania)György Folk (HVG. Bulgaria)Datos: Ana Somavilla
Entre otras cosas, porque los niños de hoy serán los adultos del mañana. "Estos niños viven en un contexto que les condiciona", añade, "y existe el riesgo de que, cuando crezcan, alimenten ese mercado laboral irregular. Además, cuando el sufrimiento no encuentra solución, genera rabia y descontento que, en el peor de los casos, puede provocar desafección y desconfianza en el Estado y en las instituciones". De ahí también una propuesta: "Lo que se necesita es una política de bienestar social que permita desarrollar proyectos estables, que no se vean interrumpidos cada vez que cambia la mayoría en el Gobierno. Es necesario crear vías de acompañamiento y apoyo precisamente en las situaciones más críticas y desfavorecidas".
Marco Rossi Doria, presidente de la empresa social Con i bambini, una organización sin ánimo de lucro activa desde 2016, no solo ve los aspectos negativos, sino también los positivos. Lo que se podría definir como "esperanza", porque no todo está perdido.
"Hay partes claras y oscuras, pero también muchas cosas positivas", afirma. "Hay escuelas que no funcionan, pero muchas otras que hacen un trabajo excelente. Contamos con comunidades educativas que reúnen a padres, profesores, asistentes sociales, parroquias y el tercer sector". Es decir, una red capaz de poner en marcha herramientas e iniciativas para involucrar y apoyar tanto a los niños como a las familias. "Con nuestra organización llegamos a 650.000 niños en situación de pobreza junto con sus familias", argumenta, "además, hay 10.000 actores públicos y privados implicados en nuestros proyectos, así como 900 asociaciones. Las crisis están ahí y se están abordando".
España entre desigualdades territoriales y fragilidad sistémica
En España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2024, casi uno de cada tres niños -alrededor del 27%- está en riesgo de pobreza o exclusión social. Esta es una de las tasas más altas de Europa occidental y afecta a 2,7 millones de niños. De estos, el 13,7% vive en situación de pobreza severa. La pobreza infantil en España no sólo se manifiesta en la falta de ingresos, sino también en la ausencia de bienes esenciales como comidas adecuadas, calefacción eficiente en el hogar, material escolar, ropa apropiada para la estación y oportunidades de ocio o vacaciones.
El informe de la Plataforma de la Infancia muestra un aumento de 1,7 puntos porcentuales respecto al año anterior, con más de 116.000 nuevos menores afectados. Es preocupante que más de la mitad de los niños y adolescentes, concretamente el 54,9%, reconozcan tener dificultades para llegar a fin de mes. En las zonas rurales, a pesar de tener presencia numérica menor, las tasas de pobreza relativa son aún más elevadas, con un 34,7%.
También existen grandes disparidades regionales: Andalucía tiene la tasa más alta, con un 44,4%, seguida de Murcia y Canarias, mientras que Galicia presenta una cifra mucho más baja (16%). En ocho comunidades autónomas, entre ellas La Rioja, la situación ha empeorado en el último año, con aumentos de dos dígitos en algunos casos, mientras que en otras, como Galicia y las Islas Baleares, se han producido mejoras significativas.
Ciertos factores aumentan significativamente el riesgo de pobreza infantil. Los niños con padres extranjeros son uno de los grupos más expuestos, con una tasa de riesgo que alcanza el 67,9%. Las familias monoparentales, especialmente las encabezadas por madres solteras, se ven desproporcionadamente afectadas, con un porcentaje superior al 50%. El tamaño de la familia también influye: el riesgo se acerca al 49% en las familias con tres hijos y supera el 65% en las que tienen más de tres. Todos estos elementos ponen de manifiesto una situación profundamente arraigada y estructural, que requiere respuestas políticas coordinadas y duraderas.
El caso de Grecia: una crisis crónica que afecta a la infancia
En Grecia, el porcentaje de niños afectados por privaciones materiales es más del doble que la media europea, con una cifra que alcanza el 33,6%. Esta situación es el resultado de una disminución progresiva del poder adquisitivo de los hogares, ligada a una inflación persistente y a un aumento general del coste de la vida, en particular de los bienes esenciales como los productos alimenticios, la energía y la vivienda. A pesar del crecimiento nominal de los salarios, el impacto real de los salarios griegos sigue disminuyendo. Según el informe 2025 del Instituto Laboral GSEE, Grecia se encuentra entre los países europeos con menor variación positiva de la renta familiar bruta, muy por debajo de la media de la UE.
El empeoramiento de las condiciones de vida afecta sobre todo a las familias con hijos, que se encuentran en una situación peor que la media de la población. El informe de la Red Griega de Lucha contra la Pobreza, elaborado en colaboración con la Universidad de Atenas, pone de manifiesto las crecientes dificultades para cubrir gastos que debería garantizar el sector público, como el acceso a los servicios sanitarios (en particular, los dentales) o la educación preescolar. La oferta pública de guarderías no satisface la demanda, por lo que muchas familias se ven obligadas a recurrir al sector privado, lo que supone un gasto adicional. Incluso en el ámbito de la salud infantil, las familias deben pagar de su bolsillo muchos gastos, ya que las subvenciones estatales solo cubren parcialmente las necesidades más frecuentes.
Los testimonios recogidos por la Red hablan de familias que se ven obligadas a reducir la compra de alimentos básicos, como la carne, a renunciar a salidas y actividades extraescolares e, incluso, a ahorrar en artículos de primera necesidad, como ventiladores o repelentes de mosquitos. En este contexto, muchos niños desarrollan un sentimiento de ansiedad asociado a su situación económica y acaban considerando lujos aquellos bienes y actividades que deberían ser normales.
Para hacer frente a esta emergencia, la Red propone un cambio profundo en las políticas públicas, empezando por un sistema fiscal más justo que no grave desproporcionadamente a los hogares más pobres. Entre estas medidas se incluyen la indexación automática de salarios y pensiones, un mayor control de los precios de los bienes esenciales, la garantía de acceso a una electricidad asequible y el aumento del gasto social en ámbitos clave como la sanidad, la educación infantil y la vivienda social. Se considera que estas medidas son herramientas indispensables para frenar la espiral de la pobreza y restablecer un mínimo de equidad social.
En 2024, en los países de la UE, el 13,6% de los niños menores de 16 años se han enfrentado a privaciones materiales: carecían de al menos 3 de los 17 productos (bienes o servicios) considerados necesarios o deseables para llevar "un nivel de vida aceptable". Se trata de elementos queforman parte de la vida cotidiana y que abarcan desde la ropa hasta la alimentación, pasando por otros factores como los servicios y la socialización.