Buscando al camarada Lavrov: ¿ha 'defenestrado' Putin a su ministro de Exteriores?
El veterano titular de Exteriores ruso no ha aparecido en los últimos eventos del Kremlin, lo que ha desatado rumores sobre un hipotético desencuentro con Putin o problemas de salud
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en una de sus últimas apariciones públicas, el 22 de octubre de 2025. (Reuters/Ramil Sitdikov)
El pasado 5 de noviembre, se celebró una reunión clave del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que Rusia discutió la reanudación de las pruebas nucleares. Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores del Kremlin, no acudió. Días después, el Gobierno de Vladímir Putin anunciaba quién formará parte de la delegación rusa que viajará a Sudáfrica a finales de este mes para cumbre del G20. Lavrov no forma parte de esa lista. Y, esta semana, el presidente Putin recibía en Moscú a su homólogo kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, junto con una delegación. El veterano ministro tampoco estuvo presente.
Seguramente haya pocas cosas que inquieten más sobre Rusia que la ausencia inexplicable de uno de sus funcionarios. Especialmente si se trata de la cara de la diplomacia rusa durante más de dos décadas. Tanto dentro como fuera de Rusia han aparecido recientemente varios rumores sobre por qué Lavrov no ha aparecido en eventos en los que antes raras veces faltaba. Algunas hipótesis apuntan a un problema de salud, pero una gran parte hacen referencia a un posible desencuentro entre el ministro de Asuntos Exteriores y Vladímir Putin.
El origen de ese hipotético desencuentro sería una llamada entre Lavrov y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, después de anunciarse una cumbre entre Vladímir Putin y Donald Trump en Budapest para hablar sobre la guerra en Ucrania. Según los medios de comunicación locales, los funcionarios rusos quedaron desconcertados por las exigencias del diplomático ruso y sus rígidas condiciones para iniciar unas conversaciones de paz. Después de esa reunión, Washington canceló el encuentro entre los dos líderes.
Según varias fuentes dentro del Kremlin, la cancelación de la reunión no fue bien recibida por el presidente ruso, que habría acusado a su ministro de Exteriores de parecer demasiado inflexible en sus exigencias y de carecer de sutileza diplomática.
Los analistas discrepan en esta versión sobre la desaparición de Lavrov: "Seguro que, sea lo que sea lo que esté pasando con Lavrov, no se debe a su supuesto 'fracaso' a la hora de llegar a un acuerdo con Rubio en la Cumbre de Budapest", afirma Anton Barbashin, investigador sobre política exterior rusa en European Council on Foreign Relations (ECFR), a El Confidencial.
"Allí, Lavrov actuó únicamente como mensajero, y las exigencias que presentó a Rubio eran las de Putin. Por lo tanto, no tiene sentido que castigue a Lavrov por presentar sus propias demandas. La versión de los problemas de salud parece más lógica", añade.
Más allá de las hipótesis, la ausencia del veterano político ha dilatado la especulación mediática sobre una posible reorganización en la cúpula de la política exterior rusa. "Putin ha insistido continuamente en que Lavrov debe seguir siendo ministro, mientras que existen numerosos testimonios que afirman que él quería retirarse. Si acaso, lo que estamos viendo ahora podría ser una forma de que Putin facilite su salida hacia la jubilación, pero, de nuevo, no hay suficientes datos para afirmarlo sin dudas", sostiene el investigador a este periódico.
Putin is hosting President of Kazakhstan Kassym-Jomart Tokayev today.
Looks like Lavrov was not included in the delegation and was replaced by his deputy, Andrey Galuzin.
Según la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, la última aparición pública de Lavrov fue el 28 de octubre, cuando participó en la Conferencia Internacional de Minsk sobre Seguridad Euroasiática en la capital bielorrusa. Hasta ese momento, sus apariciones fueron de bajo perfil, como su discurso en la reunión de clausura de un grupo de voluntarios involucrados en las conmemoraciones de este año del 80 aniversario de la Segunda Guerra Mundial. O un mensaje ofreciendo sus condolencias por la reciente muerte de un destacado presentador de televisión. O una felicitación para un exministro de Salud por su 60 cumpleaños.
Estas apariciones chocan con el perfil de un político conocido por su estilo confrontacional en los encuentros diplomáticos y por generar polémicas, como vestirse con un jersey con el logo CCCP, las iniciales cirílicas de la Unión Soviética, durante la cumbre de agosto entre Putin y Trump en Alaska.
El Kremlin, por su parte, ha intentado acallar los rumores sobre una posible crisis política o salida del ministro de Exteriores. El periódico ruso Kommersant afirmó que la ausencia de Lavrov en el Consejo de Seguridad de la ONU fue "acordada de antemano" y Dmitri Peskov, portavoz de Putin, aseguró que el funcionario "sigue trabajando y está muy activo". "Verán al ministro en los actos públicos que se celebren", dijo.
Sin embargo, Sergei Lavrov apareció desde entonces solamente en una entrevista con medios estatales que fue ilustrada con una fotografía de él de hace un año. Además, algunos periódicos internacionales apuntaron a que solamente concede entrevistas a través de correo electrónico. Una de las más recientes fue al periódico italiano Il Corriere dell Sera, que no publicó el intercambio de mensajes con el titular de Exteriores ruso.
Lavrov consideró, a través de la agencia de noticias rusa TASS, que se trata de "una censura flagrante". Sin embargo, el medio italiano sostuvo que las respuestas estaban repletas de "acusaciones y afirmaciones propagandísticas", y que el Kremlin rechazó una entrevista formal para profundizar sobre algunos de los puntos que trataban en la entrevista escrita. "Siempre que el ministro Lavrov desee conceder una entrevista conforme a los principios del periodismo libre e independiente, estaremos a su disposición", apuntó el periódico.
Lavrov sabe muy bien lo que hace
Mientras crecen las hipótesis sobre el estado político y de salud del veterano ministro de Exteriores, la llamada entre Lavrov y de Marco Rubio sobre Ucrania sigue siendo uno de los aspectos más analizados. El Kremlin recalcó a la Casa Blanca sus "causas profundas" para iniciar la invasión que se acerca a su cuarto aniversario y las exigencias para iniciar un diálogo sobre un acuerdo de paz. Estas incluyen concesiones territoriales, una drástica reducción de las Fuerzas Armadas de Ucrania y garantías de que nunca se unirá a la OTAN.
"Lavrov está claramente cansado y parece pensar que tiene cosas mejores que hacer que reunirse o interactuar con Estados Unidos, independientemente de lo que quiera el presidente Putin", dijo la persona familiarizada con la llamada, a Financial Times.
Pero esta postura también sugiere que el presidente ruso y su cúpula está muy lejos de ceder ante esas exigencias. Algunos analistas explican que Lavrov probablemente sabía perfectamente lo que hacía en esa llamada con Marco Rubio. Uno de los escenarios es que el ministro ruso decidió que era mucho mejor presionar al secretario de Estado estadounidense con exigencias imposibles y autoritarias que intentar manipularlo para que participara en una cumbre donde tal vez no consiguiera lo que quería. "Y si, además, servía para desacreditar los torpes intentos de un rival por influir en los rumores de la Casa Blanca, mucho mejor", plantea un análisis publicado en el diario británico The Telegraph.
Las conversaciones continúan estancadas desde esa fallida cumbre entre Putin y Trump en Budapest. En la entrevista publicada el pasado fin de semana para medios rusos (la que fue ilustrada con una fotografía de hace un año), el ministro de Asuntos Exteriores ruso afirmó estar dispuesto a celebrar una reunión presencial con su homólogo estadounidense. Una vez más, repitió que lo haría solamente si se tienen en cuenta los intereses de Moscú para tratar la guerra en Ucrania.
"Es importante abordar el tema ucraniano e impulsar la agenda bilateral. Por eso nos comunicamos por teléfono y estamos dispuestos a celebrar reuniones presenciales cuando sea necesario". aseguró.
Ni los rumores más extendidos han podido hacer creer a los expertos que esta no sea la misma postura de Vladímir Putin. Sergei Lavrov ha logrado mantenerse durante años siendo titular de Exteriores utilizando una estrategia que funciona: mantenerse leal al líder del Kremlin y ser un defensor acérrimo de sus causas como la invasión a Ucrania.
Dentro de la cúpula han aparecido ya algunos nombres que podrían suceder al actual ministro después de ocupar el cargo durante 20 años. Uno de ellos, Sergei Ryabkov, su adjunto de 65 años, e Igor Morgulov, el actual embajador en China. En algunos artículos se ha incluido también otros nombres como Dmitry Peskov o Kirill Dmitriev, que ha mantenido conversaciones con el enviado de Washington para Oriente Medio, Steve Witkoff.
Pero, sea cual sea el futuro de Lavrov, los kremlinólogos no creen que se decida de forma repentina. "Además de la falta de transparencia, Putin rara vez hace algo de inmediato como reacción a algún evento o desarrollo. Suele tomarse un tiempo y luego anuncia los cambios", explica Anton Barbashin a El Confidencial. "Sin embargo, desde febrero de 2022, hemos visto muy pocos cambios de personal. Putin está intentando mantener a todos trabajando tal como están", concluye.
El pasado 5 de noviembre, se celebró una reunión clave del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que Rusia discutió la reanudación de las pruebas nucleares. Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores del Kremlin, no acudió. Días después, el Gobierno de Vladímir Putin anunciaba quién formará parte de la delegación rusa que viajará a Sudáfrica a finales de este mes para cumbre del G20. Lavrov no forma parte de esa lista. Y, esta semana, el presidente Putin recibía en Moscú a su homólogo kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, junto con una delegación. El veterano ministro tampoco estuvo presente.