Trump se topa con la dura realidad en Gaza: todo lo que puede salir mal en la segunda fase de su 'plan de paz'
Más allá de las dificultades por desplegar la Fuerza Internacional, los informes también tienen dudas sobre el establecimiento de una Junta de la Paz, ya que, directamente, siguen sin contar con personal para ello
El presidente de EEUU, Donald Trump, pronuncia un discurso en la Cumbre de Paz de Gaza en Sharm El-Sheikh, Egipto. (EFE/Pool/Yoan Valat)
No existe una hoja de ruta clara para Gaza. Así lo reconoce la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, según documentos filtrados por POLITICO que revelan que, en la Franja, hay más obstáculos que oportunidades para poner en marcha la segunda fase del plan de paz. Eso sí, lo admiten en voz baja, mientras Trump despliega el mapa del mundo para decidir cuál será el próximo país en el que aplicar su 'pax'. Algunos funcionarios advierten incluso de que la propuesta de Trump podría fracasar por completo debido a las dificultades para aplicar sus propios puntos en un contexto en el que Israel continúa violando el alto el fuego en Gaza.
Uno de estos tiene que ver con el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización que se preveía que entrara en Gaza a lo largo de esta semana. Una suerte de cuerpo de seguridad propuesto por el presidente republicano que estaría encargado de velar por la estabilidad de la Franja y de entrenar a un cuerpo policial palestino. El Cuerpo, según el plan de Trump, estaría compuesto por socios árabes e internacionales que participarían en la retirada gradual del Ejército israelí del territorio.
Sin embargo, se prevé que el Consejo de Seguridad aún no tenga lista la resolución debido a las discrepancias sobre quién debería liderar la Fuerza, la posibilidad de que esté bajo mando militar estadounidense, su coordinación con la policía civil palestina y el calendario para la retirada definitiva de las tropas israelíes.
Países como Emiratos Árabes Unidos —que mantiene relaciones diplomáticas con Israel desde los Acuerdos de Abraham— se han opuesto directamente a formar parte de esta Fuerza. Funcionarios del Gobierno de Mohamed bin Zayed, presidente emiratí, aseguraron que el país no participaría al no ver "un marco claro para la fuerza de estabilidad". A Emiratos le siguieron otros países como Jordania o Azerbaiyán por las mismas razones. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ya aseguró que la aplicación de este cuerpo de seguridad debía "tener plena legitimidad internacional" para apoyar a los palestinos en Gaza.
Israel ni siquiera contempla que Turquía pueda formar parte, a pesar de que Washington sí. "No habrá botas turcas en el presente, en el pasado o en el futuro", aseguró la portavoz del Gobierno israelí, Sosh Bedrosian. "Sobre todo en la Fuerza Internacional de Estabilización". Pero esto puede ser una línea roja para que más países musulmanes decidan sumarse a la Fuerza.
En una reunión celebrada a principios de noviembre en Estambul con los países musulmanes que están dispuestos a enviar tropas, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, afirmó que "los países tomarán sus decisiones en función de la misión y la autoridad de la Fuerza Internacional de Estabilización. Creo que si la misión entra en conflicto con los principios y las políticas de los países que enviarán tropas, será difícil que estos países envíen tropas", aseguró.
Para Israel, el Gobierno de Recep Tayyip Erdoğan está conectado directamente a Hamás al no catalogar al grupo como terrorista, sino como un movimiento político legítimo y asegurar que la guerra en Gaza es un genocidio contra la población palestina. Hace apenas dos meses, Turquía rompió sus relaciones económicas con Israel y decidió cerrar su espacio aéreo a Tel Aviv.
Sin embargo, Turquía jugó un papel clave para que Hamás aceptara el plan de Trump y Washington lo sabe. "La prioridad aquí debe ser que el alto el fuego se mantenga", asegura Gonu Tol, analista del Middle East Institute, en una entrevista para la cadena alemana DW. "Trump realmente valora la contribución de Erdoğan aquí", añade. "Ha subrayado el gran papel que ha jugado Turquía en este acuerdo de alto el fuego", asegura. Por ello, reitera, "existen actualmente conversaciones a puerta cerrada sobre la presencia turca" en este plan.
De conseguir formar parte de esta Fuerza Internacional, Turquía lograría consolidarse como un actor regional crucial y aumentar su influencia. Ankara también ha sido uno de los mayores donantes de ayuda humanitaria destinada a Gaza y Erdoğan también quiere participar en las labores de reconstrucción de la Franja. Es decir, que haya excavadoras y material de construcción con una bandera turca en el enclave.
Gershon Baskin, uno de los negociadores más reconocidos en el acuerdo de paz entre Israel y Hamás asegura en conversaciones con El Confidencial que en las negociaciones ha propuesto a EEUU "que el precio de entrada de Turquía en Gaza sea la renovación de las relaciones diplomáticas plenas con Israel". Una condición que podría ayudar a que la segunda fase del plan se implemente y decisión que la Casa Blanca respaldaría.
Acercamiento entre Tel Aviv y Riad
Además de Turquía, Washington mantiene conversaciones directas con Riad sobre una posible normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudí tras el alto el fuego en Gaza. Según adelanta Aixos, los asesores de Trump habrían instado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a contemplar la posibilidad de establecer relaciones con Arabia Saudí y avanzar en la aplicación de las siguientes fases del plan de paz para Gaza, que podría incluir que Riad forme parte de la Fuerza Internacional. Hasta el momento, el Reino Saudí no ha confirmado su disposición a enviar tropas.
Aunque tanto Trump como sus asesores reconocen que las diferencias entre saudíes e israelíes siguen siendo amplias, y que aún queda trabajo por hacer para reducirlas, la Casa Blanca comunicó a los saudíes su deseo de ver algún progreso en este asunto. Lo hizo coincidiendo con la reunión que llevarán a cabo Trump y el primer ministro saudí, Mohamed bin Salmán, la próxima semana en la Casa Blanca.
La principal discrepancia reside en la exigencia saudí de que, a cambio de la normalización, Israel adopte medidas concretas hacia un proceso irreversible y con plazos definidos que conduzca a la creación de un Estado palestino, algo estipulado en el punto 19 del plan de Trump. Netanyahu, sin embargo, sigue negándose a dar algún paso en esa dirección.
Además, los documentos filtrados por POLITICO —presentados en una reunión con miembros del Comando Central de Estados Unidos y miembros del recién creado Centro de Coordinación Cívico-Militar, establecido en el sur de Israel— demuestran que la Fuerza de seguridad requiere de investigación, entrenamiento y un despliegue para los que necesitan, sobre todo, tiempo. Un bien demasiado preciado en la Franja.
Más allá de las dificultades por desplegar la Fuerza Internacional, los informes también tienen dudas sobre el establecimiento de una Junta de la Paz, ya que, directamente, siguen sin contar con personal y se espera que se necesiten cientos de puestos para poder llevarlo a cabo. El Comité tecnócrata tampoco tiene una aprobación definitiva y no existen líderes palestinos que cuenten con el visto bueno de Israel.
También existe la negativa de Hamás a entregar las armas. El negociador insiste en que este es uno de los puntos más sensibles dentro del plan, ya que el grupo terrorista "no quiere entregarlas". Baskin asegura que, según el acuerdo, "Hamás debe entregar sus armas" y eso "no será tan fácil", porque existe "una oposición en la propia Franja de Gaza para hacerlo".
Todo esto mientras en Gaza comienza a dividirse con una línea delimitante amarilla que divide la zona de Gaza, que sigue controlada por Hamás, según Israel, y otra parte controlada actualmente por Israel. La línea fue dividida tras la firma del acuerdo de paz, separada hasta hace solo un mes por bloques de piedra. Hace apenas dos semanas, el Ejército israelí mató al menos a 11 miembros de una familia palestina y otros nueve gazatíes que intentaban regresar a su casa en el barrio de Zeitoun, en la ciudad de Gaza. Según la versión israelí, el autobús en el que viajaban fue atacado tras presuntamente cruzar la "línea amarilla" que delimita las zonas controladas por el ejército israelí. Algo que, de acuerdo con la versión palestina, no estaba correctamente establecido.
"Comunidades Seguras" para gazatíes elegidos
Ahora, Estados Unidos planea alojar a miles de palestinos en el lado israelí de la línea. Algo que algunos analistas advierten que podría agravar la separación entre los territorios. El Gobierno de Donald Trump denomina a este plan "Comunidades Seguras Alternativas" que buscarían crear comunidades de gazatíes —seleccionados por Israel previamente— separadas de la otra parte de Gaza, donde reside la gran mayoría de la población, según fuentes consultadas por The Atlantic.
El teniente general Patrick Frank, responsable militar de coordinar los esfuerzos para implementar el plan de paz del presidente Donald Trump, aseguró que este nuevo plan 'urbanístico' debería incluir un centro médico, una escuela, un edificio administrativo y "viviendas temporales para aproximadamente 25.000 personas (alrededor del 2% de la población gazatí)", de acuerdo con The Atlantic. El primero de estos planes se estaría pensando establecer en el sur de Gaza.
"En cuanto a la presencia israelí en Gaza, cuando el proceso avance y haya un nuevo gobierno palestino no perteneciente a Hamás y una fuerza de seguridad palestina, además de la fuerza de seguridad internacional, se exigirá a Israel que se retire a la frontera internacional", añade Baskin. "Probablemente por etapas a medida que se vayan logrando avances". Pero los progresos siguen siendo muy limitados o casi inexistentes y suponen una división cada vez más profunda dentro de la población gazatí que se cuestiona, incluso, la propia viabilidad del alto el fuego en la Franja.
No existe una hoja de ruta clara para Gaza. Así lo reconoce la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, según documentos filtrados por POLITICO que revelan que, en la Franja, hay más obstáculos que oportunidades para poner en marcha la segunda fase del plan de paz. Eso sí, lo admiten en voz baja, mientras Trump despliega el mapa del mundo para decidir cuál será el próximo país en el que aplicar su 'pax'. Algunos funcionarios advierten incluso de que la propuesta de Trump podría fracasar por completo debido a las dificultades para aplicar sus propios puntos en un contexto en el que Israel continúa violando el alto el fuego en Gaza.