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Todo lo que dicen los nuevos correos sobre Epstein y Trump (y lo que está por venir)
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Vuelta al escándalo

Todo lo que dicen los nuevos correos sobre Epstein y Trump (y lo que está por venir)

EEUU apenas acaba de concluir el cierre de gobierno más largo de su historia y ya se encuentra atrapada en un nuevo torbellino político debido a la publicación de nuevos correos de Jeffrey Epstein

Foto: Protesta frente al Capitolio de EEUU para que sean revelados todos los archivos sobre Jeffrey Epstein. (EFE/Will Oliver)
Protesta frente al Capitolio de EEUU para que sean revelados todos los archivos sobre Jeffrey Epstein. (EFE/Will Oliver)

La agenda en Washington no da respiro. La capital estadounidense apenas acaba de concluir el cierre de gobierno más largo de su historia y ya se encuentra atrapada en un nuevo torbellino político debido a la publicación de nuevos correos de Jeffrey Epstein, el financiero que construyó una red internacional de abusos sexuales y tráfico de menores. El pasado miércoles, los demócratas filtraron tres correos donde el millonario aseguraba que Donald Trump había “pasado horas” en su casa con una de las víctimas de su red de abusos. En respuesta, los republicanos liberaron de golpe los 20.000 archivos privados de Epstein para demostrar, según ellos, que no había nada más que rascar y que los demócratas estaban manipulando el contenido al solo presentar esos tres archivos.

Si la maniobra republicana buscaba apagar el fuego, no ha sido especialmente exitosa. La avalancha documental ha vuelto a concentrar la atención pública estadounidense en el que se ha convertido en uno de los escándalos más dañinos para Trump, sobre todo porque es un caso que su propia base lleva años exigiendo destapar por completo ¿Qué dicen los nuevos archivos revelados y qué viene a continuación?

"Podría hundirlo" (2010)

El primer correo relevante en la línea cronológica es uno de alrededor de 2010, enviado a un interlocutor no identificado en los archivos. Para entonces, Epstein y Trump ya se habían distanciado tras una ruptura nunca explicada del todo, y el financiero escribe que, después de separarse de él, “podría hundirlo”. No ofrece más detalles ni explica qué tipo de información tendría para hacerlo. El tono, eso sí, revela cierto resentimiento y la convicción de que conservaba material o conocimiento capaz de perjudicar al magnate si la relación se deterioraba aún más.

"El perro que no ha ladrado" (2011)

En el mensaje que más repercusión ha causado, uno enviado en 2011 por Epstein a Ghislaine Maxwell (su socia, pareja y cómplice, condenada por tráfico sexual), el financiero señala que "el perro que no ha ladrado es Trump" y asegura que una de las víctimas había "pasado horas" con él en su casa. El correo encaja con un momento delicado para el financiero, dado que acababa de cumplir su condena en Florida, intentaba recomponer su vida social tras el registro como delincuente sexual y los tabloides lo perseguían en cada aparición pública. El magnate inmobiliario, por su parte, estaba en plena resurrección mediática gracias al show televisivo The Apprentice y coqueteaba abiertamente con la idea de presentarse a las elecciones de 2012, lo que lo mantenía de forma constante en la conversación pública.

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El texto refleja un Epstein que observa quién le da la espalda y quién no, quién habla de él y quién permanece en silencio. Los republicanos han sostenido que la joven mencionada en el correo sería Virginia Giuffre, reclutada por Maxwell cuando tenía 16 años y una de las víctimas más visibles del caso. Cuando Epstein envió el mensaje en abril de 2011, Giuffre acababa de contar por primera vez su historia en un tabloide británico, relatando los abusos que había sufrido y aportando la fotografía en la que aparece junto al príncipe Andrés y Maxwell. Años después, en 2016, declaró en un procedimiento civil que no creía que Trump hubiera participado en actividades ilegales ni presenciado abusos. Giuffre, de 41 años, se quitó la vida el pasado mes de abril en su granja familiar en Neergabby, Australia.

"Deberías dejar que se cuelgue solo" (2015)

Un intercambio de 2015 muestra una relación inesperadamente cercana entre Epstein y el periodista Michael Wolff, autor de Fuego y furia y una de las voces más influyentes en la cobertura del primer mandato de Trump. El periodista advierte al financiero de que "CNN planea preguntarle esta noche a Trump por su relación contigo" y le recomienda mantenerse al margen. "Creo que deberías dejar que se cuelgue solo", escribe Wolff. Si Trump negaba haber estado “en el avión o en la casa”, añade, eso le daría a Epstein "un valioso capital político y mediático" que podría usar en su contra o, si el magnate terminaba ganando, guardar como deuda.

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"Por supuesto que sabía de las chicas" (2019)

En enero de 2019, meses antes de la detención final de Epstein que terminaría con su suicidio en una cárcel de Nueva York, el financiero escribe a Wolff un mensaje mucho más directo: asegura que Trump "por supuesto sabía de las chicas" y sugiere que el entonces presidente habría pedido a Maxwell que "parara". El correo ocurre en un contexto en el que Epstein estaba cada vez más aislado, la Fiscalía de Nueva York reactivaba el caso y varias víctimas volvían a declarar. Desde esa posición, interpreta el distanciamiento de su antiguo círculo —incluido Trump— como un signo de hipocresía.

Lo que está por venir

Este mismo miércoles, Adelita Grijalva, recién jurada como representante demócrata por Arizona, se convirtió en la firmante número 218 de la petición bipartidista para forzar una votación sobre la publicación íntegra de los archivos de Epstein. ¿Qué falta exactamente por revelar? Los documentos que el Departamento de Justicia se negó a entregar en julio: comunicaciones internas del FBI, memorandos sobre la reapertura del caso en 2019, evaluaciones sobre posibles "terceros no imputados" y materiales que nunca fueron incorporados a los procedimientos judiciales porque el financiero murió antes de ser juzgado.

Con 214 demócratas y cuatro republicanos, la petición ha superado el umbral que la vuelve irreversible pese a los intentos de la Casa Blanca de frenarla a última hora. Según reporta el Wall Street Journal, Trump llamó personalmente a las republicanas Nancy Mace y Lauren Boebert para presionarlas, y Boebert incluso acudió a la Situation Room para reunirse con el director del FBI, Kash Patel, la fiscal general Pam Bondi y otros altos cargos. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, ha tenido que ceder y ha anunciado que la votación se celebrará la semana que viene.

El efecto de esta votación será, probablemente, limitado. Incluso si la Cámara aprueba obligar al Departamento de Justicia a publicar los archivos, la medida tendría que pasar por el Senado y podría enfrentarse a un veto presidencial. Pero los demócratas han buscado obligar a todos los republicanos a posicionarse públicamente en uno de los asuntos más tóxicos para la Administración Trump y, de paso, mantener vivo un tema que la Casa Blanca preferiría enterrar cuanto antes.

La agenda en Washington no da respiro. La capital estadounidense apenas acaba de concluir el cierre de gobierno más largo de su historia y ya se encuentra atrapada en un nuevo torbellino político debido a la publicación de nuevos correos de Jeffrey Epstein, el financiero que construyó una red internacional de abusos sexuales y tráfico de menores. El pasado miércoles, los demócratas filtraron tres correos donde el millonario aseguraba que Donald Trump había “pasado horas” en su casa con una de las víctimas de su red de abusos. En respuesta, los republicanos liberaron de golpe los 20.000 archivos privados de Epstein para demostrar, según ellos, que no había nada más que rascar y que los demócratas estaban manipulando el contenido al solo presentar esos tres archivos.

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